Travesuras en Cuba II
(Orgía con mi hermana y unos cubanos)
Antes que nada, quiero agradecer a todos
sus correos y espero seguir deleitándolos con mis experiencias…ustedes sigan
deleitándome con sus correos, fotos…y si tiene fotos de ustedes en acción, pues
mejor. Como recordarán, les estaba contando de unas travesuras mías durante un
Congreso en Cuba; pues he aquí mi segunda y muy rica travesura.
Mi primera experiencia en grupo –un
trío- me había gustado bastante y tenía ganas de repetirla y si era con Alex,
mejor. Una tarde que tuvimos libre, mi hermana (Bety) consiguió que tres cubanos
que cuidaban a los congresistas nos dieran un tour por La Habana y ya que Alex
tenía cosas que hacer en el Ministerio, dije “Mmm, ¿por qué no?. Casi no hemos
conocido”. Así que nos subimos a una camioneta y nos llevaron a conocer varias
partes muy interesantes de la ciudad, el Parque Lennon, el Museo del Ron, la
Plaza de la Revolución y el Museo Martí, el Capitolio…Ya al anochecer, nos
llevaron al Morro para ver el cañonazo. Resultó interesante, no mucho más que
eso. Pero después de allí, nos llevaron a cenar y tomar unos mojitos en un
restaurante a las orillas del Morro. Ni Bety ni yo comemos mucho, pero el calor
invitaba a saborear los mojitos uno tras otro, algo poco recomendable si no
tienes mucha comida en el estómago, pero estábamos de “vacaciones” y al día
siguiente, podríamos saltarnos las primeras conferencias, así que le dimos
rienda suelta a nuestros antojos.
Luego de varios mojitos, y miradas
lascivas de nuestros guías, me comenzó un cosquilleo en mi conchita y empecé a
mojarme un poco mientras volaba mi imaginación…me veia siendo cogida –sí,
cogida- por los tres muchachos; qué envidiosa, no metí a mi hermana en la
fantasía. Bety, que siempre ha sido más lanzada y provocativa que yo, traía un
escote bastante sugestivo y se abría más la blusa, pretextando el calor del
anochecer cubano…”Calor de huila”, pensé, pero para no quedarme atrás, también
me desabotoné un par de botones de la blusa. Ellos cada vez disimulaban menos
sus miradas. Entonces, Bety de repente soltó la pregunta que dirigiría el resto
de la noche.
-Bueno y ¿en serio los cubanos son tan
buenos amantes como dicen o es pura fama?
-¡¡Bety!! –no puedo negar que aunque me
alegró el giro repentino de la plática, me dio un poco de pena la directa
pregunta de mi hermana-.
-Oye, es puro interés científico –dijo
socarronamente y los muchachos rieron.
-Claro, mami, o tú qué crees ¿que la
fama viene de gratis? No, chiquita.
-Bueno, ¿y las mexicanas son tan
sabrosas como se ven? –dijo, David.
-Claro, compañero –respondió Bety.
-Eso habrá que verlo y comprobarlo
científicamente –dijo José.
-Ay si, mira-mira. Si no es tan fácil
–le contesté, aunque en verdad pensaba “mmmm…la noche promete”.
-No Tere, es pura cosa científica.
-Entonces ya veremos –dije pícaramente;
mi pequeña panty se mojaba cada vez más.
La verdad, yo ya estaba con ganas de
meterme una rica y jugosa verga por la boca y de sentir una rica lengua en mi
conchita, pero no quería ser yo quien sugiriera algo, así que o mi hermana se
animaba a hacerlo o ellos…soy caliente, no desesperada. Por suerte, cuando
llegábamos al hotel y la noche parecía muerta, comenzó a llover y David dijo que
por qué no tomábamos algo en el bar del hotel, mientras bajaba la fuerte lluvia.
Bety y yo accedimos, una hora más no nos haría daño y nos daría tiempo para
calentar un poco las cosas. Llegando al bar, nos encontramos a Miguel –el del
rico trío hacía un par de noches- y nos dijo que el bar ya estaba lleno, así que
nos propuso ir a algún cuarto, en realidad a nuestro cuarto, ya que el suyo
estaba ocupado. Por eso él trataba de ir al bar, a matar el tiempo. Como no
había opción, accedimos. Pedimos room service y los seis nos fuimos al cuarto.
En el elevador, afortunadamente íbamos algo apretados y comenzaron los
arrimones, Miguel –que ya sabía lo caliente que soy- se me arrimó por atrás y
comenzó a meterme mano debajo de mi corta falda. El cabrón me prendió
enseguida…subía por la parte posterior de mi pierna y llegaba a acariciar
levemente mis nalgas y rozar mi panty. Yo sólo sentía cómo se levantaba mi
faldita. Uno de los cubanos que iba detrás, creo que era Raúl, al ver mi
aceptación se animó a acariciar mis nalgas, el otro cachete. A mi hermana que
iba ligeramente delante de mi y hacia la derecha, le estaba arrimando el paquete
David y le acariciaba el costado de la pierna; el otro –José- recargado en una
pared del elevador veía cómo nos metían mano, así que ya muy caliente por la
escena, se agarraba el palo sobre el pantalón –se veía de bastante buen tamaño-
y con la otra abría un poco la blusa de mi hermana, subía su dedo por el pecho
de ella, por el cuello y le metía el dedo índice en la boca…cómo me calentó ver
eso, creo que hasta se me doblaron las piernas, sólo de pensar en la noche que
nos esperaba…me acaricié un poco sobre la panty y en ese momento, el elevador se
abrió.
En cuanto entramos al cuarto nos
acomodamos en la pequeña salita y los besos ocasionales no se hicieron esperar,
sobre todo Miguel que ya sabía lo accesible que puedo ser, y más con algunos
tragos encima…quién no. No tardó en llegar el room service, así que nos
preparamos unas cubas y comenzamos a brindar. El calor subió enseguida y los
cachondeos aumentaron, mi hermana que estaba en uno de los sillones, ya tenía
cuatro manos encima, sus piernas abiertas que dejaban ver sus pantys blancas ya
mojadas y ya poco de su blusa abotonada. Así que pata darle algo de privacidad,
le dije a Raúl que saliéramos al balcón; mientras, Miguel había ido al baño y
supuse que nos alcanzaría al salir. Una vez afuera, me recargué en el barandal
viendo hacia la habitación y Raúl se sentó frente a mí. Inevitablemente, me
salió lo voyeurista…veía cómo esos dos cubanos se fajaban a mi hermana y ella
les acariciaba el paquete a ambos, inclusive alcanzaba a escucharlos…
-Pero qué ricas tetas tienes mami –le
abrían totalmente la blusa y le bajaban el top, la cabrona que tiene muy buenas
tetas, no traía brassiere. Te voy a saber esos pezones…
-Tienes mojadita la papaya, mamita rica.
La vamos a saborear.
-Saboréenla, cabrones, saboréenla. Denle
duro.
Yo apretaba las piernas e
inconscientemente acaricié mi pecho, los pezones se me endurecieron y se notaban
cada vez más. Raúl se paró junto a mí y me susurró…-¿Se te antoja…una sobadita
en la papaya? ¿una lamidita? –mientras me acariciaba las piernas y las abría
ligeramente para acariciarme la concha. Yo escurría. Entonces, se arrodilló me
abrió más las piernas, me subió la falda lentamente mientras me lamía los
muslos; para facilitar su acceso a mi panochita, subí una pierna a la silla en
la que él estaba sentado…ay que rico me lamía la concha, me saboreaba los labios
vaginales y metía la lengua o un dedo…mmmmmmm, qué delicia. Yo seguía viendo y
oyendo cómo se fajaban a mi hermana. Nunca la había visto en tal acción, -Es
bien puta la condenada, pensé. Cuando salío del baño Miguel, cuál va siendo mi
sorpresa que en lugar de salir, se quedó en la salita y enseguida participó en
el faje grupal. Mientras David la besaba y acariciaba y abría las piernas, José
le chupaba las tetas y Miguel se arrodilló frente a ella y le acariciaba y lamía
la concha…qué cabrón, ahora quiere con la hermana de la cogió antier, pensé. Me
encantó ver cómo se fajaban a Bety, mientras me comían la concha.
-¡Qué rica papaya tienes, Tere!
-Sigue, sigue, cabrón. Cómeme la papaya
y méteme un dedo. El primer orgasmo seguro no tardaría.
-Mmmmmmmm…¿así, puta? ¿te gusta?
Mmmmmmmmm…
-Sí, papi, así…sigue, sigue. De repente,
el pinche Raúl me metió un dedo en el culo, además del que ya tenía en mi
concha. Ay síííííí, ay así, así, así…más, más, más. Ayyyyyy, cabrón, qué rico.
Metía y sacaba los dedos, sobre todo el del culo…era el dedo gordo.
-Vente chiquita, vente mami…así, mami.
No le negué mi primer orgasmo de la noche; fue delicioso.
Al entrar al cuarto, Raúl que iba detrás
de mí me levantaba la falda para verme las nalgas, yo exageraba un poco mis
movimientos para deleitarlo y enseñarle lo que si iba a comer. Bety ya estaba
sin blusa, con el top en la cintura –igual que la falda- y estaba inclinada
sobre David mámandole la verga, mientras José le abría las piernas poniéndola de
lado y Miguel le acariciaba la panochita. Al pasar junto a ellos, le dije a José
-¿Parejas no?, él comprendió mi invitación -¿o exigencia?- y dejó su lugar a
Miguel. (Él se daría cuenta que coger conmigo sería mejor que con ella). Por su
parte, Miguel inmediatamente le abrió las piernas a Bety, le arrancó las pantys
y se la metió.
-Qué bien la mamas, Bety. Cómetela toda,
mami.
- Mmmmmm…cógeme, cógeme, duro…mmmmmmmm…
-Te voy a reventar la concha y el culo,
pinche Bety, igual que me cogí a tu hermanita. El bombeo de Miguel era constante
y muy rico, y por los ojos de David, Bety se la chupaba muy bien.
Llegando a la cama me hinqué frente a
Raúl, le acaricié el paquete sobre el pantalón, le bajé la bragueta, abrí el
pantalón, saqué la verga del boxer y la acaricié con la boca, José al llegar, se
paró a lado de Raúl, le acaricié el paquete mientras lamía la rica verga de
Raúl, le saqué el palo del boxer –él ya no traía pantalones- y se las jalaba,
lamía y mamaba alternadamente. Luego mientras se la mamaba a uno y se la jalaba
al otro, me fui desabotonando la blusa, hasta abrirla totalmente. Se las mamé
unos pocos minutos, porque la verdad ya quería ser penetrada. Raúl se sentó y en
lo que yo seguía mamando, José me quitó la blusa, me desabrochó el bra, me subió
la falda…
-¡Qué boquita, Tere! Sabía que esa boca
de mamadora, era por algo.
-mmmmmmm…mmmmmmmm…y qué rica vergota
tienes, cabrón…mmmmmmm…mmmmmmmmmmm.
-¡Uy, mamita! ¡Qué culo! –decía José. Me
sobaba las nalgas y metía su mano hasta mi conchita. –Y qué papaya tan mojadita
e hinchadita…quiere palo.
De pronto, no sé cómo se acomodó José y
me la metió. Ahí estaba las dos hermanitas siendo cogidas, cada una por dos
cabrones. Ya a esas alturas sólo oía a Bety gemir y pedir más. José me la metía
duro y me daba nalgadas mientras bombeaba, entretanto Raúl me agarraba de la
cabeza y me la sumía para que me entrara toda su verga en la boca. Me sentía
putísima, pero muy satisfecha. Después Raúl se acostó boca arriba y me pidió que
me sentara en él dándole la espalda –quería verme las nalgas mientras me la
metía-. Lo hice comencé a cabalgarlo, él me agarraba las nalgas y paseaba un
dedo por mi culo; José se paró frente a mí –sobre la cama- y me puso la verga en
la cara, así que se la chupé, sin ningún preámbulo. Así, mientras me cogían y
daba una rica mamada, pude aprovechar para ver un poco más cómo se cogían a mi
hermana. Bety estaba montando a David, que estaba en el suelo, dándole las tetas
y le daba una mamada al palo de Miguel. David le pellizcaba los pezones y la
nalgueaba ocasionalmente.
-Yo creo que viene de familia lo
mamadora, eh. –bromeaba Miguel.
-Móntame, móntame Bety, que tu papayita
está calientita. Ándale –la nalgueaba.
-Métemela,
métemela…mmmmmmmmmm…mmmmmmmmm…te gusta mi papaya, papito? Es de ustedes.
-Métemela –le dije a José. Los dos
métanmela –no sé por qué lo dije, era la calentura del momento, pero quería
sentir esas dos vergas dentro de mí. Recién me habían desvirgado por el culo y
me había encantado; un dolor muy placentero.
-¿Segura, mami?
Lo miré fijamente a los ojos y le dije
de nuevo –Métemela…te quiero dentro, los quiero dentro. Métemela. Así que me dí
la vuelta, todavía sobre Raúl, pero ahora dándole mis tetas y levanté un poco el
culo para facilitarle la entrada a José. Aahhh fue delicioso…-Sí, papi,
así…-disminuí mis movimientos para acostumbrarme a las dos vergas y poco a poco
reanudé mis embestidas…-cójanme, cójanme, acaben con esta papaya, cabrones.
Aaaahhhhh….ahhhhhhh…aaaaaaayyyyyyy….sigaaaaan…a-a-a-a-a-ay…
-Así muévete, mami…ah qué culazo,
apretadito…aaaaaahhhhhh, muévete, putita, muévete. Dame tu culo, así.
Aaahhhhhhh.
Raúl me la metía y me mordisqueaba los
pezones…qué buenas estás, Teresita, qué rico te mueves, qué sabroso
coges…mmmmmm….mmmmmmmmmmmm….-José me daba nalgadas. Me agaché y vi bajo mi brazo
derecho cómo Miguel y David se venían en la cara de Bety;en verdad la bañaron.
Eso me calentó al máximo y ya quería sentir la leche en mi, así que luego de mi
segundo orgasmo en esa posición, les pedí que Raúl me la metiera por atrás y
José se pusiera frente a mí –de pié y bajo la cama- para chupársela. Y una vez
así, me preparé para recibir su lechita…
José me agarraba de la cabeza y la
empujaba hacia él…-Así, putita, así chúpamela, aaaaaahhhhhhh….así, mami,
así…¿quieres mi lechita? ¿la quieres?
-Sí dámela, papi.
-Aaaaaaaahhhhhhh, qué
culooooooo…ahhhhhh…voy acabar, preciosa…-seguía con el bombeo Raúl y ya sentía
cómo su verga se inflamaba lista para eyacular; yo me movía en círculos y hacia
atrás, para acelerar su venida.
-Denme su
leche…mmmmmmmmmm…dénmela…mmmmmmm.
-AAAAAAhhhhhhh…aaaaahhhhh…uuuuuuaaaaaaaaa.
-Aaahhhhhhh…tómala, mami…-al mismo
tiempo José se vino en mi cara y me metí su verga a la boca para hacerlo acabar
mejor y sentí la calientita lechita de Raúl en mis nalgas…mmmmmm, qué
delicia…-seguía saboreando la verga de José y Raúl me untaba su esperma en las
nalgas y el culo, con la verga. Me mojo sólo se recordarlo. Raúl pudo haberse
venido dentro, pues estaba tomando la píldora, pero no me dio tiempo de hacerle
la invitación.
Luego les contaré de la vez que por fin
se animó Alex y la despedida de Cuba, con mi hermana y Miguel. La primera vez,
de hecho, que probé a mi hermana.