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TODORELATOS » RELATOS » PAULINA (10)
[ De dos que se quieren bien, con uno que coma basta. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 02 de Diciembre, 2008.
Fecha: 04-Oct-06 « Anterior | Siguiente » en Amor filial (5114 de 6524)

Paulina (10)

santi35
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De como Paulina es desvirgada analmente por el abogado y de como se perfila ya que es el turno de Eva. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

Paulina

Parte 10

- Paulina, Carlos ha venido a llevarte a su casa, por que piensa que allí estarán mas cómodas y contentas, por supuesto la decisión de irte o quedarte, es totalmente tuya -

Dicho esto en forma agria y cortante se sentó nuevamente.

Todas las miradas se dirigieron a la niña, esta, visiblemente nerviosa por ser el centro de atención solo atino a murmurar:

- Es que acá estamos muy bien, Carlos, estamos cómodas y muy contentas -

Sus tíos cambiaron una mirada y sonrieron, el plan que habían ideado resulto ser perfecto.

Carlos y Maria, confusos y desilusionados no sabían que decir, ya que ellos estaban seguros que las dos pequeñas saltarían de alegría y ese mismo día se trasladarían a la impresionante mansión que ellos poseían.

El abogado de Carlos, ducho en esos menesteres sugirió:

- Me parece que lo mejor es que ustedes lo charlaren a solas, así las dos niñas podrán decir lo que piensan sin ninguna presión -.

- Por supuesto – contesto Dolores – Pueden pasar a la habitación de las niñas o si prefieren nos retiramos nosotros; eso si - siguió diciendo Dolores – Me gustaría que nuestro abogado asista a la reunión; no pronunciara comentarios, solo estará para que luego no haya malos entendidos

- No es necesario que nadie se retire- dijo Carlos – Si no es molestia iremos todos a la habitación de Paulina - .

Se encaminaron, José Albornoz, el abogado; Carlos y su esposa, detrás de Paulina y Eva, guiándolos estas a su habitación.

Una vez en ella, las chicas se sentaron en la cama y el matrimonio se ubicó en unas poltronas, quedando el abogado parado en un rincón del cuarto, silencioso e inmóvil como si fuera una estatua.

- Como ustedes verán – comenzó diciendo Eva – La habitación es cómoda, espaciosa y muy limpia, también entra luz a raudales por los grandes ventanales; la comida es de primera, abundante y nutritiva al igual que el desayuno y la cena - .

- Y nos tratan como si fuéramos hijos de ellos, con amabilidad y cariño – siguió diciendo Paulina – Es mas, hasta el tío no enseño como sacarle lechita y nos divirtió mucho - .

Un silencio sepulcral siguió a las palabras de la niña, el abogado quedo con la boca abierta, mientras Carlos y Maria se miraron estupefactos.

La mirada de Eva, a Paulina, fue fulminante ya que la niña sabía que lo que habían hecho con su tío no era algo para comentarle a cualquier persona.

Paulina se dio cuenta que había hablado de mas, sin saber como arreglar lo dicho, se callo y miro hacia el piso.

- No, no te avergüences querida- le dijo Maria – Cuéntanos todo así tenemos una idea de lo que estas hablando –

- Bueno- dijo Paulina – Pero es algo muy divertido y muy excitante y nosotras aprendimos mucho haciendo eso por lo tanto estamos muy contentas –

- Bien si es así, nosotros estamos de acuerdo, pero nos gustaría que nos explique un poco mas – acoto Carlos, que ya intuía de que se trataba ese asunto –

- Pero para eso Carlos tendrías que sacarte la ropa o al menos los pantalones- siguió diciendo Paulina con los ojos brillantes - Y tendrás que acostarte en la cama -

Carlos miro a su esposa, quien asintió con un leve movimiento de su cabeza, mientras el abogado miraba con ojos asombrados, sin poder creer, que lo que el, estaba pensando sucedería en realidad.

Carlos se despojo de sus pantalones, al sacarse la última prenda, quedando desnudo de cintura hacia abajo, antes las niñas y de las restantes personas, quedo a la vista, la enorme herramienta que el joven cargaba, una verga semi erecta, con un descubierto glande, redondo y de color levemente morado, el tronco, grueso como el brazo de un bebe, cubiertos de sobresalidas venas azuladas, lo remataba en la base cubierta de largos pelos negros y por debajo los huevos grandes y casi lampiños.

Por supuesto esto, no era novedad para su esposa, pero si para las niñas que jamás habían visto nada de semejantes dimensiones, Eva sintió que su vulva se humedecía al instante y que sus pezones se ponían erectos; sus ojos no podían apartarse de lo que estaba viendo, mientras Paulina sin poder creer lo que tenia ante si y que en instante tendría en sus manitos se humedecía los labios con la puntita de su rozada lengua.

Carlos se tendió en la cama, mientras esperaba miro a su esposa, quien observaba todo con una sonrisa de aceptación en los labios.

- Niñas – les dijo Maria – Hagan todo como lo hicieron con su tío, así vemos bien como es lo que sucedió y comprendemos la situación- .

Sin hacerse repetir la observación las dos pequeñas, con rápidos movimientos, se desnudaron totalmente.

La enorme verga de Carlos se irguió al instante como si fuera el mástil de un barco, quedo mirando hacia el techo, el glande totalmente al descubierto tomó ya un color morado, entendiendo Carlos que lo que se venia lo pondría realmente caliente, se sentó y el también se saco toda la ropa que le quedaba y así desnudo se acostó nuevamente.

Paulina comprendió, que gracias a su cuerpo núbil aun pero terriblemente excitante, los hombres y por la mirada que le echaba Maria, también algunas mujeres, harían lo que ella quisiera.

Así que, redoblando la apuesta dijo:

- ¿Por que no nos desnudamos todos? de esta forma nos divertiremos aun mas de lo que ya lo hicimos con el tío - .

Maria miro primero a su esposo, quien con la mirada le dio el consentimiento, luego a José, el abogado de Dolores, quien con un encogimiento de hombros, pero con los ojos brillantes de deseo, comenzó a sacarse su ropa, viendo que todos estaban de acuerdo, ella también se desnudaría y entraría en el juego que se desarrollaría a continuación

Maria con lentos movimientos comenzó a desnudarse, su mirada no se apartaba de Eva y Paulina que desnudas aguardaban a que el resto las imitasen; se despojo de los zapatos, luego de la pollera y también de la camisola, quedando en sostén y bragas, llevándose las manos en la espalda, se desabrocho el sostén, y agachándose se quitó las pequeñas bragas, quedándose totalmente desnuda, las tetas grandes y pesadas oscilaban antes cualquier movimiento de Maria, los pezones de un marrón intenso era de grandes areolas y erectos pezones, producto de su embarazo y de lo excitada que estaba, el vientre dilatado, con el ombligo sobresalido la hacían mas deseable aun, en la unión de las piernas se destacaba un matorral de pelos muy rubios y abundante, que ocultaban a medias los labios gorditos de su vulva, sus piernas eran largas y torneadas de pies no muy grandes con deditos finos y largos, su cara de forma oval enmarcada en una larga cabellera muy rubia, con ojos de un celeste claro, nariz chica y labios rojos como la grana; tanto Carlos, como el abogado y las dos adolescente estaban inmóvil; todos los ojos estaban fijos en ella, ya que era una mujer hermosísima y deseable.

Paulina y Eva notaban como al verla se humedecían sus vírgenes conchas aun más y las dos ansiaban acariciar ese vientre redondo y alto y poder besar los erectos pezones; el mismo grado de excitación que sentían al ver y poder tocar los dos miembros, que se les estaban ofreciendo, sentían al ver desnuda a Maria.

El abogado, hombre excedido en peso, de alrededor de 50 años, calvo, no muy alto, su único atractivo era una mirada límpida, con unos ojos grandes y negros; al desnudarse exhibió una verga no muy larga, pero era terriblemente gruesa, especialmente el glande, de un tamaño pocas veces visto, en forma de hongo, que al tener el miembro, totalmente erecto había tomado un color púrpura, el tronco, era, como hemos dicho ya, muy grueso, le colgaban, por debajo, dos grandes huevos completamente cubierto de largos pelos negros.

Maria observo la verga de José, no se comparaba con el largo de la de Carlos, pero al verle el dilatado glande, y lo terriblemente gruesa, se humedeció en forma instantánea.

Las miradas de Paulina y de Eva, pasaban de la desnudez de Maria, a la verga de Carlos y de ahí al miembro del abogado, sus cuerpos ya con solo ver lo que se les avecinaba, se estremecían de placer.

- ¡Que grandes son! - le dijo Paulina, en un susurro a Eva – ¡Y que gordas! ¿Te parece, Eva que semejante cosota podrá entrar alguna vez en nuestras rajitas tan pequeñas?

- Nuestras conchitas se estiran para recibir esas cosas tan gruesas, así que no te preocupes por eso-.

- Me gustaría mucho que algo así entre dentro mío, pero me da un poco de miedo ya que quizás nos lastime – termino diciendo Paulina con voz algo angustiada.

Para que nos ubiquemos en el lugar y en donde se encontraban cada personaje diremos que: en la cama, medio erguido estaba Carlos mirando como se denudaba su esposa, las niñas en unos de los costados, juntas las dos, contemplando la escena; a los pies de la cama se encontraban, Maria y el abogado, José Albornoz.

El aire de la habitación se había llenado de la suave fragancia del perfume que usaba María y de los frescos cuerpos de las dos pequeñas, mezclado con el perfume de las colonias de los dos hombres y del olor tan agradable de los sexos de las cinco personas, sumado a estos olores, estaba la vista de los cuerpos desnudos, por lo tanto la excitación ya se hacia casi insoportable; la luz del sol, entrando a raudales por las ventanas, hacían brillar los pelos del bajo vientre de hombres y mujeres, especialmente los finos y rubios pelitos de Paulina, que como sabemos eran apenas unos pocos, cubriendo apenas la parte superior de la vulva de esta; también, debido a la luz solar, al moverse las mujeres y entreabrirse sus conchas se podía notar el brillo de los jugos, que todas, sin importar su edad, estaban teniendo en abundancia; los pezones erguidos, de las tres mujeres, delataban la excitación creciente que sentían, también los miembros de los dos hombres ya estaban al máximo de su dureza y preparados para la batalla que sucedería a continuación.

Paulina salto sobre la cama, se coloco entre las piernas de Carlos, y tomando la dura verga de este, con una de sus manos y con la otra los huevos, abrió la boca y se coloco todo el glande dentro de ella.

Carlos, como si estuviera viendo una película proyectada en cámara lenta, vio a Paulina sobre sus piernas, sintió la mano de la niña, aferrar fuertemente su miembro, su otra mano acariciar sus huevos y como la boca de Paulina se apoderaba de la gorda cabeza de su verga, los labios apretar el glande, la tibieza y la humedad de la boca y como la pequeña chupaba fuertemente hacia adentro.

No solo chupaba con fuerza, si no que colocándose el miembro contra el paladar con su lengua lo apretaba hacia este, las sensaciones que el joven sentía fue tal que cerrando sus ojos se dejo hace lo que la niña quisiera.

La mano que sostenía el tronco de la verga, no estaba inactiva, la movía de arriba abajo a toda velocidad, Carlos apretó los dientes sabiendo que si esto duraba algo más de tiempo no podría resistir y largaría un torrente de leche dentro de la boca de la pequeña.

Maria se coloco detrás de Paulina, en la posición que se encontraba la niña, mamándole la verga a Carlos, todo su culito, levantado y entreabierto le ofrecía a María una visión espectacular; no solo el agujerito apretado de su ano, si no también su vulva entreabierta, ya que sus piernas estaba a cada lado de Carlos; la mano de Maria acaricio entonces, las nalgas perfectas de la niña, sus dedos entraron en contacto con la raja que separaban esta, y su dedo previamente mojado en su saliva , entro apenas, en el prieto agujerito.

Se estremeció Paulina al entrarle parte del dedo de Maria en su ano, su mano apretó mas aun la verga de Carlos, arrancándole a este, gemido de placer, y su boca chupo con más fuerza,

Empujo Maria un poco mas su dedo dentro del culo de Paulina y no solo la primera falange entro, si no que también la segunda desapareció en el interior de la niña; una ves dentro, comenzó a dar pequeños giros, de esta forma fue dilatando el esfínter; Paulina sin poder resistir mas los gemidos que le nacían en la garganta y que pugnaban por salir, se saco la verga de Carlos de la boca y comenzó a dar pequeños gritos, mezclados con hondos suspiros; esto solo éxito mas a Maria que de un solo golpe le metió el dedo hasta los nudillos.

Maria con el rostro enrojecido de excitación miro al abogado, quien solo contemplaba la escena con ojos desorbitados y masajeándose la gruesa verga, a una seña de María se acerco a ella y la interrogo con la mirada.

- Si, abogado – le dijo Maria – Este culito virgen es para usted, yo se lo estoy preparando, ahora veremos si usted esta a la altura de los acontecimientos -

Sacó el dedo, María, del culito de Paulina, el esfínter ya estaba apenas dilatado, Maria se acerco a las nalgas abierta de la niña y le dio un profundo beso no sin antes pasarle la lengua a la entreabierta y mojada vulva de Paulina, que solo atinaba a gemir, sin saber a ciencia cierta que le sucederla a continuación.

Maria retirándose de los pies de la cama se acerco a Eva, y colocándole los brazos alrededor del cuello fue acercando lentamente su cara a la de ella, su boca busco la de la adolescente, y besándola, la apretó contra si; su abultado vientre se aplastó con el vientre plano de la pequeña, mientras sus tetas se juntaban con las de Eva, su lengua entro dentro de la boca de Eva, las dos lenguas se juntaron, las manos de la niña, bajando por la espalda de Maria, acaricio las duras nalgas de esta, recorriendo la raja del culo con los dedos.

El abogado, de pie, tomo la cintura de Paulina y la acerco hacia su parado miembro, tomándoselo con una de sus manos comenzó a pasarlo de la vulva de la pequeña hacia el culo y de este nuevamente a la concha de Paulina, de esta forma no solo la hacia estremecer de deseo si no que también, lograba que pequeños hilos de los jugos que lubricaban la vulva se entremezclaran con las pequeñas gotas de semen que le salían de la cabeza de la verga.

Todos estos tocamientos lograban que Paulina con su cuerpo inclinado hacia abajo, masturbara con fuerza la verga de Carlos, al mismo tiempo su lengua acariciaba el glande de este y de tanto en tanto lo chupara con bastante fuerza; por supuesto Carlos loco de placer solo atinaba a tomarle la cabeza empujándola hacia abajo, Paulina abriendo, no obstante, su boca logro que mas de la mitad del miembro desapareciera dentro de sus labios.

José, creyó que el momento estaba llegando, su dedo índice entro en el culo de la niña, esta al sentir el dedo del abogado entrar todo en su ano, pego un respingo hacia delante, sin embargo pronto se acostumbro al grosor del dedo, mucho mayor que el dedo de Maria.

El abogado, metía y sacaba su dedo en forma más o menos rápida, cuando pensó que ya estaba algo mas dilatado el esfínter de la niña, se arriesgo y sumo el dedo mayor, el agujerito de Paulina se acostumbro rápidamente a los dos dedos del abogado, este entonces estuvo seguro que lo peor ya estaba pasando y sacando los dedos comprobó que el esfínter se abriría fácilmente para que su grueso miembro entra en el culo de Paulina.

Se escupió abundante saliva en su mano, la desparramo por toda su verga, especialmente en el glande, la acomodo en la entrada del culo de Paulina y ayudándose con el dedo pulgar comenzó a meterla en el ano de la niña; una de sus mano la coloco en la cintura de Paulina para que esta se agachara un poco mas y así las nalga subieran, una vez echo esto, metió el glande en la puerta del culo de la pequeña y empujo hacia delante, le resulto mas fácil de lo que pensó ya que su cabeza comenzó a entrar, sin embargo al empujar un poco mas y meter toda la cabeza el esfínter rechazándolo hacia que su verga resbalara hacia arriba.

Eva se acerco para no perderse ningún detalle de cómo el abogado le metería ese pedazo de verga en el estrecho culito de su hermana, al acercarse y ver bien el grosor del miembro de José, dudó que pudiera lograr su cometido, lo que no sabia la niña era que el rígido y moralista abogado, era en realidad una persona que gozaba en forma plena, sodomizando a pequeños niños, como Paulina y no habría poder en este mundo que lo apartara del propósito de encularse a tan dulce pequeña.

Volvió a la carga el abogado, tomándose de nuevo el glande lo coloco en la entrada del ano de la niña, con la mano libre la tomo del hombro, empujando a la pequeña contra si, el esfínter de la niña se abrió, empujo con las caderas sin soltarse la gorda cabeza y ahora si el glande desaprecio en el interior de Paulina.

Paulina levanto la cabeza, dejando de chupar la verga de Carlos, sus ojos se abrieron de dolor y sorpresa, dos gruesas gotas de lagrimas se formaron en sus hermosos ojos celestes.

-¡No! ¡No! sácamelo por favor, me duele muchísimo, vas a partirme el culo, sácamelo, sácamelo – grito dolorida Paulina; por supuesto el abogado no le hizo ningún caso y se mantuvo quieto para que la niña se acostumbrara y el dolor cediera.

Eva pasando su mano entre Paulina y Carlos, trato de llegar a la concha de la niña, una vez ahí, comenzó a buscar con su dedo índice el clítoris y al encontrarlo lo acarició en forma circular.

Al cabo de varios minutos de tocarla en su parte mas sensible, las caderas de Paulina comenzaron a moverse, el abogado acompaño este movimiento pero sin meter mas su verga en el culo de la niña; Paulina paso de sollozos a pequeños gemidos de placer, aunque aun corrían lagrimas por sus mejillas, sin embargo el dolor fue pasando y pronto se acostumbró a la gruesa barra de carne que tenia alojada en su culito.

El abogado, ducho en estos menesteres, siguió esperando, mientras la besaba en su espalda y sus manos se apoderaban de las tetitas aun en formación de la niña y jugaba y pellizcaba los duros pezones.

Lentamente Paulina fue bajando la cabeza y tomando la verga de Carlos con sus dos manitos, comenzó a lamer el glande, lo hacia despacio, sus manos apretaban el tronco del miembro subiéndolas y bajándolas de tal forma que Carlos también se tranquilizo y comenzó a gozar de la forma en que lo masturbaba.

Sin embargo no había pasado aun lo peor para la niña, el glande no se había movido de su ano y faltaba meter aun todo el tronco.

A una seña del abogado, Maria se acerco y acaricio la espalda de la niña, mientras con sus labios besaba la carita de Paulina, la mano de Eva aun tocaba la pequeña vulva, sus dedos la entreabrían y entraban todo lo profundo que podía sin hacerle daño, Paulina ronroneaba de puro placer.

- Ahora, mi querida tendrás que ser valiente y aguantar un poco mas, luego te aseguro que el dolor se transformara en puro placer, pero si crees que no podrás soportarlo ya mismo te la saco – le dijo el abogado, en un susurro.

Paulina, con la verga de Carlos en las mejillas, acariciándola y besándola, con la voz roca de excitación, contesto:

- No, aguantare lo que sea, quiero sentirla toda dentro mía, no se preocupe y métala hasta los huevos que yo resistiré –

José la tomo de la cintura, movió su cuerpo hacia delante, mientras la atraía hacia si, la verga del abogado comenzó lentamente a entrar en el estrecho culo de Paulina, sin prisa pero sin pausa, le fue entrando, ya casi estaba toda metida adentro, los diente de la niña mordían sus labios hasta casi hacerlos sangrar, para no gritar, ya que el dolor se le hacia casi insoportable; con un brusco movimiento y con fuerza, el abogado empujo, Paulina sintió que su culo se desgarraba en mil pedazo, los huevos del hombre que le estaba robando la virginidad de su culo, golpearon en la entrada de su vulva, comprendió que toda la verga estaba metida dentro suyo.

Aferrada aun a la verga de Carlos, apretándola hasta límites que el hombre no podría soportar, sin acabar entre sus manos; fue acomodándose al grosor de la verga del abogado.

El terrible dolor fue remitiendo, poco a poco comenzó a sentir placer, placer que las manos de Eva fue ayudando, ya que esta bajo ningún motivo dejo de acariciarla, las manos de José, nuevamente tomaron sus tetitas apretándolas y sosteniéndola de ahí, comenzó a moverse lentamente, Paulina sentía como la verga salía y entraba de su dilatado culo, cada vez los movimientos y los gemidos del abogado eran mas fuertes, las piernas de Paulina abierta en forma de compás, a los costados del cuerpo de Carlos, temblaban de tal forma que pensó que caería sobre este.

Comenzó a masturbar a Carlos nuevamente; los movimientos de José fue creciendo en intensidad y fuerza, el vientre del abogado golpeaba con las nalgas de la niña, el chasquido que esto producía era perfectamente audible, los cuerpos de todos los integrantes estaban bañados de sudor, las caras enrojecidas por la excitación, Maria se masturbaba con fuerza y Eva besaba la boca de Carlos intercambiando saliva al mismo tiempo que sus lenguas se lamían mutuamente.

Los movimientos de José eran cada vez mas rápido, sentía su verga como si estuviera en un guante que lo apretaba de tal forma que no podría aguantar mucho mas la leche que pugnaba por salir e inundar el culo ya totalmente distendido de la niña.

Paulina gritaba ya en forma que nadie en la casa podría dejar de oír, sentía la verga del abogado taladrarle las entrañas y la verga de Carlos palpitar en sus manos, esto le producía un placer tan grande que ya sentía como los músculos de su vulva comenzaban a contraerse involuntariamente señal que un orgasmo se produciría en instante.

Ese instante llego al fin, al mismo tiempo que la verga de José comenzó a vomitar litros de leche caliente y espesa dentro del recto de Paulina, esta en plenos orgasmo solo podía gritar y gemir, dejándose llevar por esas olas producida por el primer orgasmo producido por un miembro masculino insertado en su delicado cuerpecito.

José sentía como la leche le salía a torrentes y se metía dentro del recto de Paulina, sentía como sus huevos se contraía para expulsarla y un escalofrío le atravesaba la columna vertebral; jamás había sentido tal placer, realmente esa niña era especial ya que el placer que le daba a un hombre era indescriptible, su miembro fue perdiendo dureza hasta salir del ano de la pequeña, al sacarlo del abierto culo de Paulina, salieron, de este, grandes gotas de leche, que corriendo por las piernas abierta de la pequeña, se depositaron finalmente sobre la cama; José con las piernas temblando por el esfuerzo , se encamino a un sillón y se dejo caer ya sin fuerza ni siquiera para hablar.

Paulina, riendo y llorando por lo sucedido cayó, laxa, sobre Carlos, quien abrasándola y besándola solo le decía palabras dulces y lo valiente que había sido.

Carlos se incorporo de la cama, tenía el cuerpo bañado de sudor, su miembro parado, había tomado una dureza y un grosor impresionante, ya que por supuesto solo fue lamido y chupado, pero no llego a acabar, Eva se le acerco y tomándolo en sus manos le dijo mimosamente:

-Creo que ahora es mi turno-

Continuara

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