Paulina
Parte 10
- Paulina, Carlos ha venido a llevarte a su casa, por que
piensa que allí estarán mas cómodas y contentas, por supuesto la decisión de
irte o quedarte, es totalmente tuya -
Dicho esto en forma agria y cortante se sentó nuevamente.
Todas las miradas se dirigieron a la niña, esta, visiblemente
nerviosa por ser el centro de atención solo atino a murmurar:
- Es que acá estamos muy bien, Carlos, estamos cómodas y muy
contentas -
Sus tíos cambiaron una mirada y sonrieron, el plan que habían
ideado resulto ser perfecto.
Carlos y Maria, confusos y desilusionados no sabían que
decir, ya que ellos estaban seguros que las dos pequeñas saltarían de alegría y
ese mismo día se trasladarían a la impresionante mansión que ellos poseían.
El abogado de Carlos, ducho en esos menesteres sugirió:
- Me parece que lo mejor es que ustedes lo charlaren a
solas, así las dos niñas podrán decir lo que piensan sin ninguna presión -.
- Por supuesto – contesto Dolores – Pueden pasar a la
habitación de las niñas o si prefieren nos retiramos nosotros; eso si - siguió
diciendo Dolores – Me gustaría que nuestro abogado asista a la reunión; no
pronunciara comentarios, solo estará para que luego no haya malos entendidos
- No es necesario que nadie se retire- dijo Carlos – Si no
es molestia iremos todos a la habitación de Paulina - .
Se encaminaron, José Albornoz, el abogado; Carlos y su
esposa, detrás de Paulina y Eva, guiándolos estas a su habitación.
Una vez en ella, las chicas se sentaron en la cama y el
matrimonio se ubicó en unas poltronas, quedando el abogado parado en un rincón
del cuarto, silencioso e inmóvil como si fuera una estatua.
- Como ustedes verán – comenzó diciendo Eva – La habitación
es cómoda, espaciosa y muy limpia, también entra luz a raudales por los
grandes ventanales; la comida es de primera, abundante y nutritiva al igual
que el desayuno y la cena - .
- Y nos tratan como si fuéramos hijos de ellos, con
amabilidad y cariño – siguió diciendo Paulina – Es mas, hasta el tío no enseño
como sacarle lechita y nos divirtió mucho - .
Un silencio sepulcral siguió a las palabras de la niña, el
abogado quedo con la boca abierta, mientras Carlos y Maria se miraron
estupefactos.
La mirada de Eva, a Paulina, fue fulminante ya que la niña
sabía que lo que habían hecho con su tío no era algo para comentarle a
cualquier persona.
Paulina se dio cuenta que había hablado de mas, sin saber
como arreglar lo dicho, se callo y miro hacia el piso.
- No, no te avergüences querida- le dijo Maria – Cuéntanos
todo así tenemos una idea de lo que estas hablando –
- Bueno- dijo Paulina – Pero es algo muy divertido y muy
excitante y nosotras aprendimos mucho haciendo eso por lo tanto estamos muy
contentas –
- Bien si es así, nosotros estamos de acuerdo, pero nos
gustaría que nos explique un poco mas – acoto Carlos, que ya intuía de que se
trataba ese asunto –
- Pero para eso Carlos tendrías que sacarte la ropa o al
menos los pantalones- siguió diciendo Paulina con los ojos brillantes - Y
tendrás que acostarte en la cama -
Carlos miro a su esposa, quien asintió con un leve movimiento
de su cabeza, mientras el abogado miraba con ojos asombrados, sin poder creer,
que lo que el, estaba pensando sucedería en realidad.
Carlos se despojo de sus pantalones, al sacarse la última
prenda, quedando desnudo de cintura hacia abajo, antes las niñas y de las
restantes personas, quedo a la vista, la enorme herramienta que el joven
cargaba, una verga semi erecta, con un descubierto glande, redondo y de color
levemente morado, el tronco, grueso como el brazo de un bebe, cubiertos de
sobresalidas venas azuladas, lo remataba en la base cubierta de largos pelos
negros y por debajo los huevos grandes y casi lampiños.
Por supuesto esto, no era novedad para su esposa, pero si
para las niñas que jamás habían visto nada de semejantes dimensiones, Eva sintió
que su vulva se humedecía al instante y que sus pezones se ponían erectos; sus
ojos no podían apartarse de lo que estaba viendo, mientras Paulina sin poder
creer lo que tenia ante si y que en instante tendría en sus manitos se humedecía
los labios con la puntita de su rozada lengua.
Carlos se tendió en la cama, mientras esperaba miro a su
esposa, quien observaba todo con una sonrisa de aceptación en los labios.
- Niñas – les dijo Maria – Hagan todo como lo hicieron con su
tío, así vemos bien como es lo que sucedió y comprendemos la situación- .
Sin hacerse repetir la observación las dos pequeñas, con
rápidos movimientos, se desnudaron totalmente.
La enorme verga de Carlos se irguió al instante como si fuera
el mástil de un barco, quedo mirando hacia el techo, el glande totalmente al
descubierto tomó ya un color morado, entendiendo Carlos que lo que se venia lo
pondría realmente caliente, se sentó y el también se saco toda la ropa que le
quedaba y así desnudo se acostó nuevamente.
Paulina comprendió, que gracias a su cuerpo núbil aun pero
terriblemente excitante, los hombres y por la mirada que le echaba Maria,
también algunas mujeres, harían lo que ella quisiera.
Así que, redoblando la apuesta dijo:
- ¿Por que no nos desnudamos todos? de esta forma nos
divertiremos aun mas de lo que ya lo hicimos con el tío - .
Maria miro primero a su esposo, quien con la mirada le dio el
consentimiento, luego a José, el abogado de Dolores, quien con un encogimiento
de hombros, pero con los ojos brillantes de deseo, comenzó a sacarse su ropa,
viendo que todos estaban de acuerdo, ella también se desnudaría y entraría en el
juego que se desarrollaría a continuación
Maria con lentos movimientos comenzó a desnudarse, su mirada
no se apartaba de Eva y Paulina que desnudas aguardaban a que el resto las
imitasen; se despojo de los zapatos, luego de la pollera y también de la
camisola, quedando en sostén y bragas, llevándose las manos en la espalda, se
desabrocho el sostén, y agachándose se quitó las pequeñas bragas, quedándose
totalmente desnuda, las tetas grandes y pesadas oscilaban antes cualquier
movimiento de Maria, los pezones de un marrón intenso era de grandes areolas y
erectos pezones, producto de su embarazo y de lo excitada que estaba, el vientre
dilatado, con el ombligo sobresalido la hacían mas deseable aun, en la unión de
las piernas se destacaba un matorral de pelos muy rubios y abundante, que
ocultaban a medias los labios gorditos de su vulva, sus piernas eran largas y
torneadas de pies no muy grandes con deditos finos y largos, su cara de forma
oval enmarcada en una larga cabellera muy rubia, con ojos de un celeste claro,
nariz chica y labios rojos como la grana; tanto Carlos, como el abogado y las
dos adolescente estaban inmóvil; todos los ojos estaban fijos en ella, ya que
era una mujer hermosísima y deseable.
Paulina y Eva notaban como al verla se humedecían sus
vírgenes conchas aun más y las dos ansiaban acariciar ese vientre redondo y alto
y poder besar los erectos pezones; el mismo grado de excitación que sentían al
ver y poder tocar los dos miembros, que se les estaban ofreciendo, sentían al
ver desnuda a Maria.
El abogado, hombre excedido en peso, de alrededor de 50 años,
calvo, no muy alto, su único atractivo era una mirada límpida, con unos ojos
grandes y negros; al desnudarse exhibió una verga no muy larga, pero era
terriblemente gruesa, especialmente el glande, de un tamaño pocas veces visto,
en forma de hongo, que al tener el miembro, totalmente erecto había tomado un
color púrpura, el tronco, era, como hemos dicho ya, muy grueso, le colgaban, por
debajo, dos grandes huevos completamente cubierto de largos pelos negros.
Maria observo la verga de José, no se comparaba con el largo
de la de Carlos, pero al verle el dilatado glande, y lo terriblemente gruesa, se
humedeció en forma instantánea.
Las miradas de Paulina y de Eva, pasaban de la desnudez de
Maria, a la verga de Carlos y de ahí al miembro del abogado, sus cuerpos ya con
solo ver lo que se les avecinaba, se estremecían de placer.
- ¡Que grandes son! - le dijo Paulina, en un susurro a Eva –
¡Y que gordas! ¿Te parece, Eva que semejante cosota podrá entrar alguna vez en
nuestras rajitas tan pequeñas?
- Nuestras conchitas se estiran para recibir esas cosas tan
gruesas, así que no te preocupes por eso-.
- Me gustaría mucho que algo así entre dentro mío, pero me da
un poco de miedo ya que quizás nos lastime – termino diciendo Paulina con voz
algo angustiada.
Para que nos ubiquemos en el lugar y en donde se encontraban
cada personaje diremos que: en la cama, medio erguido estaba Carlos mirando como
se denudaba su esposa, las niñas en unos de los costados, juntas las dos,
contemplando la escena; a los pies de la cama se encontraban, Maria y el
abogado, José Albornoz.
El aire de la habitación se había llenado de la suave
fragancia del perfume que usaba María y de los frescos cuerpos de las dos
pequeñas, mezclado con el perfume de las colonias de los dos hombres y del olor
tan agradable de los sexos de las cinco personas, sumado a estos olores, estaba
la vista de los cuerpos desnudos, por lo tanto la excitación ya se hacia casi
insoportable; la luz del sol, entrando a raudales por las ventanas, hacían
brillar los pelos del bajo vientre de hombres y mujeres, especialmente los finos
y rubios pelitos de Paulina, que como sabemos eran apenas unos pocos, cubriendo
apenas la parte superior de la vulva de esta; también, debido a la luz solar, al
moverse las mujeres y entreabrirse sus conchas se podía notar el brillo de los
jugos, que todas, sin importar su edad, estaban teniendo en abundancia; los
pezones erguidos, de las tres mujeres, delataban la excitación creciente que
sentían, también los miembros de los dos hombres ya estaban al máximo de su
dureza y preparados para la batalla que sucedería a continuación.
Paulina salto sobre la cama, se coloco entre las piernas de
Carlos, y tomando la dura verga de este, con una de sus manos y con la otra los
huevos, abrió la boca y se coloco todo el glande dentro de ella.
Carlos, como si estuviera viendo una película proyectada en
cámara lenta, vio a Paulina sobre sus piernas, sintió la mano de la niña,
aferrar fuertemente su miembro, su otra mano acariciar sus huevos y como la boca
de Paulina se apoderaba de la gorda cabeza de su verga, los labios apretar el
glande, la tibieza y la humedad de la boca y como la pequeña chupaba fuertemente
hacia adentro.
No solo chupaba con fuerza, si no que colocándose el miembro
contra el paladar con su lengua lo apretaba hacia este, las sensaciones que el
joven sentía fue tal que cerrando sus ojos se dejo hace lo que la niña quisiera.
La mano que sostenía el tronco de la verga, no estaba
inactiva, la movía de arriba abajo a toda velocidad, Carlos apretó los dientes
sabiendo que si esto duraba algo más de tiempo no podría resistir y largaría un
torrente de leche dentro de la boca de la pequeña.
Maria se coloco detrás de Paulina, en la posición que se
encontraba la niña, mamándole la verga a Carlos, todo su culito, levantado y
entreabierto le ofrecía a María una visión espectacular; no solo el agujerito
apretado de su ano, si no también su vulva entreabierta, ya que sus piernas
estaba a cada lado de Carlos; la mano de Maria acaricio entonces, las nalgas
perfectas de la niña, sus dedos entraron en contacto con la raja que separaban
esta, y su dedo previamente mojado en su saliva , entro apenas, en el prieto
agujerito.
Se estremeció Paulina al entrarle parte del dedo de Maria en
su ano, su mano apretó mas aun la verga de Carlos, arrancándole a este, gemido
de placer, y su boca chupo con más fuerza,
Empujo Maria un poco mas su dedo dentro del culo de Paulina y
no solo la primera falange entro, si no que también la segunda desapareció en el
interior de la niña; una ves dentro, comenzó a dar pequeños giros, de esta forma
fue dilatando el esfínter; Paulina sin poder resistir mas los gemidos que le
nacían en la garganta y que pugnaban por salir, se saco la verga de Carlos de la
boca y comenzó a dar pequeños gritos, mezclados con hondos suspiros; esto solo
éxito mas a Maria que de un solo golpe le metió el dedo hasta los nudillos.
Maria con el rostro enrojecido de excitación miro al abogado,
quien solo contemplaba la escena con ojos desorbitados y masajeándose la gruesa
verga, a una seña de María se acerco a ella y la interrogo con la mirada.
- Si, abogado – le dijo Maria – Este culito virgen es para
usted, yo se lo estoy preparando, ahora veremos si usted esta a la altura de los
acontecimientos -
Sacó el dedo, María, del culito de Paulina, el esfínter ya
estaba apenas dilatado, Maria se acerco a las nalgas abierta de la niña y le dio
un profundo beso no sin antes pasarle la lengua a la entreabierta y mojada vulva
de Paulina, que solo atinaba a gemir, sin saber a ciencia cierta que le
sucederla a continuación.
Maria retirándose de los pies de la cama se acerco a Eva, y
colocándole los brazos alrededor del cuello fue acercando lentamente su cara a
la de ella, su boca busco la de la adolescente, y besándola, la apretó contra
si; su abultado vientre se aplastó con el vientre plano de la pequeña, mientras
sus tetas se juntaban con las de Eva, su lengua entro dentro de la boca de Eva,
las dos lenguas se juntaron, las manos de la niña, bajando por la espalda de
Maria, acaricio las duras nalgas de esta, recorriendo la raja del culo con los
dedos.
El abogado, de pie, tomo la cintura de Paulina y la acerco
hacia su parado miembro, tomándoselo con una de sus manos comenzó a pasarlo de
la vulva de la pequeña hacia el culo y de este nuevamente a la concha de
Paulina, de esta forma no solo la hacia estremecer de deseo si no que también,
lograba que pequeños hilos de los jugos que lubricaban la vulva se
entremezclaran con las pequeñas gotas de semen que le salían de la cabeza de la
verga.
Todos estos tocamientos lograban que Paulina con su cuerpo
inclinado hacia abajo, masturbara con fuerza la verga de Carlos, al mismo tiempo
su lengua acariciaba el glande de este y de tanto en tanto lo chupara con
bastante fuerza; por supuesto Carlos loco de placer solo atinaba a tomarle la
cabeza empujándola hacia abajo, Paulina abriendo, no obstante, su boca logro que
mas de la mitad del miembro desapareciera dentro de sus labios.
José, creyó que el momento estaba llegando, su dedo índice
entro en el culo de la niña, esta al sentir el dedo del abogado entrar todo en
su ano, pego un respingo hacia delante, sin embargo pronto se acostumbro al
grosor del dedo, mucho mayor que el dedo de Maria.
El abogado, metía y sacaba su dedo en forma más o menos
rápida, cuando pensó que ya estaba algo mas dilatado el esfínter de la niña, se
arriesgo y sumo el dedo mayor, el agujerito de Paulina se acostumbro rápidamente
a los dos dedos del abogado, este entonces estuvo seguro que lo peor ya estaba
pasando y sacando los dedos comprobó que el esfínter se abriría fácilmente para
que su grueso miembro entra en el culo de Paulina.
Se escupió abundante saliva en su mano, la desparramo por
toda su verga, especialmente en el glande, la acomodo en la entrada del culo de
Paulina y ayudándose con el dedo pulgar comenzó a meterla en el ano de la niña;
una de sus mano la coloco en la cintura de Paulina para que esta se agachara un
poco mas y así las nalga subieran, una vez echo esto, metió el glande en la
puerta del culo de la pequeña y empujo hacia delante, le resulto mas fácil de lo
que pensó ya que su cabeza comenzó a entrar, sin embargo al empujar un poco mas
y meter toda la cabeza el esfínter rechazándolo hacia que su verga resbalara
hacia arriba.
Eva se acerco para no perderse ningún detalle de cómo el
abogado le metería ese pedazo de verga en el estrecho culito de su hermana, al
acercarse y ver bien el grosor del miembro de José, dudó que pudiera lograr su
cometido, lo que no sabia la niña era que el rígido y moralista abogado, era en
realidad una persona que gozaba en forma plena, sodomizando a pequeños niños,
como Paulina y no habría poder en este mundo que lo apartara del propósito de
encularse a tan dulce pequeña.
Volvió a la carga el abogado, tomándose de nuevo el glande lo
coloco en la entrada del ano de la niña, con la mano libre la tomo del hombro,
empujando a la pequeña contra si, el esfínter de la niña se abrió, empujo con
las caderas sin soltarse la gorda cabeza y ahora si el glande desaprecio en el
interior de Paulina.
Paulina levanto la cabeza, dejando de chupar la verga de
Carlos, sus ojos se abrieron de dolor y sorpresa, dos gruesas gotas de lagrimas
se formaron en sus hermosos ojos celestes.
-¡No! ¡No! sácamelo por favor, me duele muchísimo, vas a
partirme el culo, sácamelo, sácamelo – grito dolorida Paulina; por supuesto el
abogado no le hizo ningún caso y se mantuvo quieto para que la niña se
acostumbrara y el dolor cediera.
Eva pasando su mano entre Paulina y Carlos, trato de llegar a
la concha de la niña, una vez ahí, comenzó a buscar con su dedo índice el
clítoris y al encontrarlo lo acarició en forma circular.
Al cabo de varios minutos de tocarla en su parte mas
sensible, las caderas de Paulina comenzaron a moverse, el abogado acompaño este
movimiento pero sin meter mas su verga en el culo de la niña; Paulina paso de
sollozos a pequeños gemidos de placer, aunque aun corrían lagrimas por sus
mejillas, sin embargo el dolor fue pasando y pronto se acostumbró a la gruesa
barra de carne que tenia alojada en su culito.
El abogado, ducho en estos menesteres, siguió esperando,
mientras la besaba en su espalda y sus manos se apoderaban de las tetitas aun en
formación de la niña y jugaba y pellizcaba los duros pezones.
Lentamente Paulina fue bajando la cabeza y tomando la verga
de Carlos con sus dos manitos, comenzó a lamer el glande, lo hacia despacio, sus
manos apretaban el tronco del miembro subiéndolas y bajándolas de tal forma que
Carlos también se tranquilizo y comenzó a gozar de la forma en que lo
masturbaba.
Sin embargo no había pasado aun lo peor para la niña, el
glande no se había movido de su ano y faltaba meter aun todo el tronco.
A una seña del abogado, Maria se acerco y acaricio la espalda
de la niña, mientras con sus labios besaba la carita de Paulina, la mano de Eva
aun tocaba la pequeña vulva, sus dedos la entreabrían y entraban todo lo
profundo que podía sin hacerle daño, Paulina ronroneaba de puro placer.
- Ahora, mi querida tendrás que ser valiente y aguantar un
poco mas, luego te aseguro que el dolor se transformara en puro placer, pero si
crees que no podrás soportarlo ya mismo te la saco – le dijo el abogado, en un
susurro.
Paulina, con la verga de Carlos en las mejillas,
acariciándola y besándola, con la voz roca de excitación, contesto:
- No, aguantare lo que sea, quiero sentirla toda dentro mía,
no se preocupe y métala hasta los huevos que yo resistiré –
José la tomo de la cintura, movió su cuerpo hacia delante,
mientras la atraía hacia si, la verga del abogado comenzó lentamente a entrar en
el estrecho culo de Paulina, sin prisa pero sin pausa, le fue entrando, ya casi
estaba toda metida adentro, los diente de la niña mordían sus labios hasta casi
hacerlos sangrar, para no gritar, ya que el dolor se le hacia casi insoportable;
con un brusco movimiento y con fuerza, el abogado empujo, Paulina sintió que su
culo se desgarraba en mil pedazo, los huevos del hombre que le estaba robando la
virginidad de su culo, golpearon en la entrada de su vulva, comprendió que toda
la verga estaba metida dentro suyo.
Aferrada aun a la verga de Carlos, apretándola hasta límites
que el hombre no podría soportar, sin acabar entre sus manos; fue acomodándose
al grosor de la verga del abogado.
El terrible dolor fue remitiendo, poco a poco comenzó a
sentir placer, placer que las manos de Eva fue ayudando, ya que esta bajo ningún
motivo dejo de acariciarla, las manos de José, nuevamente tomaron sus tetitas
apretándolas y sosteniéndola de ahí, comenzó a moverse lentamente, Paulina
sentía como la verga salía y entraba de su dilatado culo, cada vez los
movimientos y los gemidos del abogado eran mas fuertes, las piernas de Paulina
abierta en forma de compás, a los costados del cuerpo de Carlos, temblaban de
tal forma que pensó que caería sobre este.
Comenzó a masturbar a Carlos nuevamente; los movimientos de
José fue creciendo en intensidad y fuerza, el vientre del abogado golpeaba con
las nalgas de la niña, el chasquido que esto producía era perfectamente audible,
los cuerpos de todos los integrantes estaban bañados de sudor, las caras
enrojecidas por la excitación, Maria se masturbaba con fuerza y Eva besaba la
boca de Carlos intercambiando saliva al mismo tiempo que sus lenguas se lamían
mutuamente.
Los movimientos de José eran cada vez mas rápido, sentía su
verga como si estuviera en un guante que lo apretaba de tal forma que no podría
aguantar mucho mas la leche que pugnaba por salir e inundar el culo ya
totalmente distendido de la niña.
Paulina gritaba ya en forma que nadie en la casa podría dejar
de oír, sentía la verga del abogado taladrarle las entrañas y la verga de Carlos
palpitar en sus manos, esto le producía un placer tan grande que ya sentía como
los músculos de su vulva comenzaban a contraerse involuntariamente señal que un
orgasmo se produciría en instante.
Ese instante llego al fin, al mismo tiempo que la verga de
José comenzó a vomitar litros de leche caliente y espesa dentro del recto de
Paulina, esta en plenos orgasmo solo podía gritar y gemir, dejándose llevar por
esas olas producida por el primer orgasmo producido por un miembro masculino
insertado en su delicado cuerpecito.
José sentía como la leche le salía a torrentes y se metía
dentro del recto de Paulina, sentía como sus huevos se contraía para expulsarla
y un escalofrío le atravesaba la columna vertebral; jamás había sentido tal
placer, realmente esa niña era especial ya que el placer que le daba a un hombre
era indescriptible, su miembro fue perdiendo dureza hasta salir del ano de la
pequeña, al sacarlo del abierto culo de Paulina, salieron, de este, grandes
gotas de leche, que corriendo por las piernas abierta de la pequeña, se
depositaron finalmente sobre la cama; José con las piernas temblando por el
esfuerzo , se encamino a un sillón y se dejo caer ya sin fuerza ni siquiera para
hablar.
Paulina, riendo y llorando por lo sucedido cayó, laxa, sobre
Carlos, quien abrasándola y besándola solo le decía palabras dulces y lo
valiente que había sido.
Carlos se incorporo de la cama, tenía el cuerpo bañado de
sudor, su miembro parado, había tomado una dureza y un grosor impresionante, ya
que por supuesto solo fue lamido y chupado, pero no llego a acabar, Eva se le
acerco y tomándolo en sus manos le dijo mimosamente:
-Creo que ahora es mi turno-
Continuara