COLEGIALA, LA NENA DE LA FAMILIA
SEGUNDA PARTE
-¿¿Te gusta así Hijo de Puta?? ¿Te gusta? ¿Eh? ¡¡Mmmmm!! - Decía Jazmín jadeando
descontrolada. Se movía frenéticamente mirándome fijo con sus hermosos ojos
verdes y su sonrisita diabólica, de esas que solo le salen cuando se
descontrola. Sus uñas se clavaban en mi espalda provocándome cierto dolor muy
placentero. Mi verga entraba y salía de su vagina una y otra vez. Jazmín Saltaba
sobre mí, cabalgaba como la mejor Cowgirl.
Los vidrios del auto estaban totalmente empañados. Hacia rato
no estábamos tan calientes. Apenas si yo tenia los pantalones desabrochados y
ella con su faldita enrollada en la cintura y su bombacha corrida hacia un
costado. Estacionamos en un lugar solitario y nos entregaos al placer mas
desenfrenado. No hubo mimos y carisias, sino el sexo duro y puro.
Jazmín brincaba sobre mi verga. Le gustaba esa posición,
tener todo el control. Mi boca mordía y mis dedos pellizcaban sus pezones
puntiagudos. Su carita de gatita era una de las cosas que me enamoraban de
Jazmín. Se retorció y me mordió el hombre jadeando con fuerza, sus orgasmos
tenían eso, poderosos y electrificados. Luego se bajo de mí y sin muchos
preámbulos agarro mi pene duro y ardiente para comenzar a lamerlo.
-Mmmm... ¡Aaahh!.. ¿Te gusta así Papi?...- Había cambiado de
rol. Antes era una gata salvaje, ahora jugaba a ser una nenita inocente. Pegaba
lametones a mi verga como si fuera una paleta de caramelo y me miraba con carita
inocente.
-¿Esta bien así señor?- Preguntaba Jazmín tragando lo mas que
podía de mi verga.
-Sos una nenita bien Puta, y si, esta muy bien así- Le
acariciaba sus cabellos. Cuando ella jugaba a la nena de esa manera es que
quería recibir unas caricias. Aunque tal vez me equivoque esa vez y ella quería
sexo forzado, porque me apretó la verga bien fuerte riendo.
-Mmmm ¿Te gustas las nenas de escuela Papi?... - Seguía
Jazmín. La tumbe sobre el asiento bruscamente. Jazmín nunca dejaba de sonreír.
Como un hombre de las cavernas me tire sobre ella y la penetre en su conchita
nuevamente. Jazmín me rodeo con sus piernas y comenzó él mete saca frenético. Me
mordía la oreja y me susurraba cosas. Cuando estaba muy caliente le gustaba
decir cosas guarras, cosas que la excitaban.
-¿Te gustaría cogerte a mi hermanita con su uniforme de
escuela Papi?- A veces la mente de Jazmín era un misterio. Este tipo de
preguntas durante el sexo la excitaba mucho... a mi me excitaba mucho.
-La partiría en dos con mi verga como té parto a vos- Decía
yo y Jazmín se excitaba aun mas. Jadeaba y gemía alcanzando orgasmos tremendos.
Por mi mente se cruzaba la carita Angelical de Jesse... Embestí mas fuerte a
Jazmín. Ella me agarró de la nuca y quedamos con las cabezas bien juntas, frente
con frente, mirándonos fijamente a los ojos.
-¡Aahhhhh!...¿Te gustaría que estar con las dos juntas?...-
Decía Jazmín con tono desafiante, con una mirada diabólica. Mi verga entraba y
salía de ella mas fuerte, más rápido.
-Las tres, las culearía a las tres juntas Putita...-
Estábamos a punto de acabar.
-¿Luciana también diablito? Seguro te vuelven loco esas
tetotas que tiene... !!Aaahhhhhhhhhh!!...-
-¡Unas tetas tremendas, se las chuparia toda la vida!- Jazmín
comenzó a acabar gritando, comencé a venirme dentro de ella cargando su conchita
con chorros y chorros de leche. Nunca dejamos de mirarnos, teníamos orgasmos
simultáneos. Quedamos jadeando los dos, transpirados. Ella se coloco arriba mío
dándome besitos en el cuello. Le acaricie el cabello.
-Sos un pervertidito... - Me dijo riendo. Yo me reí con ella.
Nos acomodamos la ropa y salimos con el auto de ese lugar. A veces no podía
creer que semejante chica fuera mi novia. Rubia, ojos verdes, cuerpo de modelo
un una gata salvaje en la cama. Era perfecta, salvo.... el tema del sexo anal.
Peor también estaban sus hermanas y...
-¿Sabes? Creo que más adelante me voy a poner las tetas, unos
centímetros mas no me vendrían más ¿No?- Me pregunto agarrandose sus tetas por
encima de la remera. A mí me parecía que estaban mas que bien, entraban
perfectamente en mis manos.
-¿A que viene eso? Sabes que no te hace falta ponerte nada
para ser mas linda.- Ella se quedó mirando por la ventanilla.
-Luciana tiene unas tetas increíbles, todos se babosean
cuando la ven...- La mire levantando una ceja. -... No me mires así porque vos
también le miras sus tetas...- Dijo riendo. -... Y Jesse ya las tiene las
grandes que yo, crece muy rápido, no me quiero quedar atrás... – Todo lo que
decía era verdad. Jesse crecía de manera abrumadora, y de las tres hermanas,
Jazmín era la que tenia pechos "normales", Luciana era muy voluptuosa (Y cuando
digo muy es muy) y Jesse seguía el mismo camino. No sé a donde iba Jazmín con
esto, ella nunca sintió celos de las tetas de sus hermanas... había otra cosa.
-A mi me gustas así, pero si queres ponerte tetas yo te
"apoyo"...- Le dije y Jazmín sonrió. Luego se puso seria y me dijo.
-¿No crees que ya es hora de que nos comprometamos?- Sabia
que Jazmín quería decir otra cosa.
"Creo que Jesse esta enferma, necesita tu verga en su culito
para curarse".
"¿No te gustaría chuparme las tetas junto a mi hermanita?
"¿Te imaginas a las tres hermanitas juntas con vos? ¡Ah!
Cierto que tu novia no sabe nada"
"Cuándo vengas a casa te voy a chupar bien su hermosa verga
¡Algo debes tener que a mis hermanitas las volves locas!"
"¿No te gustaría culearte a mi mama también?... Mmmm... ¡Me
caliento de solo pensarlo!"
Esos son solo algunos de los mensajes de texto que me enviaba
Luciana, la hermana mi novia Jazmín y Jesse. Luciana me ponía muy nervioso.
Desde que ella y su novio participaron en esa "Orgía ocasional " me acosaba a
cada momento y oportunidad. Si yo era un pervertido por meterle los cuernos a mi
novia con su hermanita menor, Luciana era una terrible pervertida.
No a pasado mucho tiempo si eso es lo que creen. Solo pasaron
unas semanas sin que pasara nada. A pesar de que mi mente voló hacia el infinito
con lo que paso. No deje de sentirme mal por meterle los cuernos de esa manera a
Jazmín... y por convertir a Jesse en una... Putita. Desde esa vez Jazmín se
comportaba como la mejor novia del mundo ¡Me pidió comprometernos!
(Comprometerse significa llegar a lo más formal de un noviazgo, es un gran paso
en una pareja y hasta se llevan alianzas y todo...) ¿Cómo podía comprometerme
con Jazmín si no podía para de pensar en su hermanita menor... hasta también su
hermana mayor? No significa que no la amaba, ¡No! Pero soy un hombre y tengo mis
debilidades, no puedo controlarme al estar seca de Jesse, me es imposible
hacerlo. Ahora mas que nunca.
Desde esa "Orgía ocasional" todo avanzo fenomenalmente con
Jazmín, pero retrocedió con Jesse. Ya van a entender lo que digo.
Jesse volvía a ser la de antes. Esa chica pura inocencia e
ingenuidad que tanto me vuelve loco. Volvía a ser una chica callada, recluirse
en su timidez y correr a esconderse cuando me veía cerca. Me sentía mal por
ella, pero también eso me encendía. Jesse tenia esa ternura que Jazmín no tenia.
Cuando visitaba la casa de mi novia era todo un tema. Jazmín
era puro amor. Me abrazaba y nos besábamos frente a la familia. Sus padres
estaban mas que satisfechos conmigo, el "novio" ¡Si supieran que lo había hecho
con la nena de la casa, la hermanita de mi novia!. Jesse miraba con ojitos
melancólicos como Jazmín y yo nos tomábamos de la mano, nos hacíamos mimos o nos
besábamos. Cada vez que quería hablar con ella, Jesse salía corriendo y se
encerraba en su cuarto.
Pero el gran drama era cuando estaba Luciana. Un viernes me
invitaron a cenar. Estábamos todos, Jazmín, Jesse, Luciana y los padres de ella.
Mirar a las tres hermanas era como ver tres fantasías sexuales frente a mí.
Luciana era una perra total, la muy hija de puta sabia que tenia un cuerpo
increíble, y lo mostraba sin el más mínimo pudor. Incluso frente a su familia.
Esa noche iba vestida con una musculosa muy escotada, muy ajustada de color
blanco. Sus tremendas tetas, enormes y redondas como pelotas de básquet se
remarcaban tanto que uno podía verle claramente los pezones a través de la tela.
Tenia una diminuta minifalda de negra que al sentarse dejaba ver todas sus
piernas y muslos mas que apetitosos. Se maquillaje la hacia ver como su fuera
una Femme Fatal, pestañas bien negras, ojos delineados, labios rojo bien
brillantes... ¿Cómo es que su padre no le decía nada de cómo nadaba vestida?
¡Cada vez que la miraba inevitablemente mis ojos se desviaban hacia su escote!
Jazmín era otra cosa. Una opción distinta a la voluptuosidad
y exhibicionismo de su hermana mayor. Siempre estaba bien arreglada. Tenia una
camia blanca ajustada a su curvilíneo cuerpo y una falda que destacaba la
redondez de su cola. Siempre tenia los cabellos con alguna peinado a la moda,
pero nada extravagante. Sus botas de caña alta negras, sus pulseras de plata y
si fino maquillaje me hacían creer que estaba de novio con una modelo. Su mirada
picara y su sonrisita me enamoraban. En medio de la comida me hablaba al oído y
hacia chistes, o me tomaba de la mano y la apretaba durante un buen rato. ¿Que
más podía pedir de ella?
Luego estaba la hermanita menor... oh si, estaba Jesse. Ella
en unas semanas iba a cumplir ya catorce añitos. Pero todavía seguía siendo la
beba da la familia. Jesse es la opción tierna, dulce y angelical. Comía
despacito, con sus hermosos ojos celestes mirando el plato. Cada vez que
nuestras miradas se encontraban, ella se sonrojaba totalmente y volvía a bajar
la cabeza. Era tan tierna... Esa noche traía un vestido que trataba de ocultar
las insinuantes formas de su crecido cuerpo. Era celeste como sus ojos pero ya
nada podía ocultar mucho sus apetitosas tetas, que eran ya algo mas que grandes
para su edad. Tenia medias y pantuflas, en evidencia que no salía mucho de su
casa y por ello no necesitaba vestirse muy producía. Pero no falta hacia, a mí
me encantaba así. Con sus rubios cabellos atrás en dos coletas que caían a los
costados de su cabeza. Mirándola así, tan inocente y tímida, se me venían a la
mente los hechos que habían vivido con ella ¿Cómo fue que una chica no era
virgen por ninguno de sus agujeros y ya había estado en una orgía? ¡Ah claro,
era mi culpa!
-¿Podes dejar de mirarle las tetas a Luciana?- Me dijo Jazmín
al oído con su mano en mi entrepierna, me apretó los huevos muy fuerte. Casi
escupo toda la comida. Luego me miro con u sonrisita maliciosa y siguió
comiendo.
-¿Cómo va en facultad Javier?- Me pregunto el padre. Y
comencé a decirle lo bien que me iba, que esto y lo otro. Jazmín Charlaba con su
madre sobre ir de compras al día siguiente. En eso siento algo en mi
entrepierna. Mire a Jazmín porque creí que era ella de nuevo, pero no. Mire un
momento y vi un pie. Luciana estaba frente a mí mirándome y riendo contenida. Su
pie me masajeaba mi verga lentamente mientras yo charlaba con su padre.
-Parece que le va muy bien en facultad, ¿No es cierto Papi?-
Decía Luciana a su padre sin dejar de masajearme la verga con su pie. Jazmín
todavía seguía charlando son su madre. Jesse miraba de reojo la conversión. Mi
verga iba cobrando tamaño sin poder evitarlo. Apenas si podía seguir
manteniéndome norma mientras charlaba.
-Creo que es el mejor novio que tuvo Jazmín, ¿No Papi?-
seguía Luciana con juego. Su padre asentía y decía lo bueno que era yo y lo bien
que le caía.
-¿Interrogando a mi novio?- Pregunto Jazmín uniéndose a la
conversación. Su padre reía. Mi verga estaba bien dura, Luciana no dejaba de
masajearla. La muy Puta inflaba su pecho y me mostraba su escote.
-Hablábamos del buen novio que tense Jazmín ¿Vos que pensas
Jesse, no es el novio ideal ara Jazmín?- Pregunto Luciana mirando a su hermanita
y sin dejar de masajear mi verga. Jesse levanto la mirada completamente colorada
atragantada con la comida.
-Ella es muy chica para pensar en novios todavía- Dijo su
padre severo.
-Espero que al día que tenga novio, sea uno tan bueno y buen
mozo como Javier...- Dijo la madre. Jazmín me miro, yo estaba ya transpirando
por los masajes de Luciana bajo la mesa. De un manotón saque el pie de ahí, si
Jazmín veía lo que hacia su hermana, se armaba el escándalo.
-¡Un chico como Javier seria ideal para Jesse!- Exclamo
Luciana riendo. Jesse no sabia donde esconderse.
-Es verdad Jesse ya esta grande y debe tener un montón de
pretendientes- Dio Jazmín.
-Termine, me pue... ¿Puedo retirar?- Tartamudeo Jesse y se
fue a su cuarto roja como un tomate.
-Nada de novios para "MI NENA"- Concluyo el padre dando fin
al tema del "novio" de Jesse. Me sentí como si tuviera un soga en el cuello... Y
Luciana me había dejado mas que caliente, caliente en todo sentido.
Antes de irme, fui al baño. Jazmín se quedo charlando con sus
padres en la cocina. Se me paso por la mente ir al cuarto de Jesse y ver que le
pasaba, me tenia muy preocupado mi colegiala. Pero si tardaba mucho Jazmín me
vendría a buscar o algo, así que deseche esa idea. Entre al baño de la planta
baja. Y cuando termine de orinar, abren la puerta del baño cuando tenia mi pene
todavía afuera del pantalón.
-¡Ocupado!- Dije tratando de guardar mi pene, pero cuando vi
que la que entraba y cerraba la puerta tras de si era Luciana, deje de hacerlo.
La mire de arriba abajo, ¡Qué cuerpo tenia la muy hija de puta!
-¿qué haces acá, Jazmín...?- Intente decirle recordando de
Jazmín estaba a solo unos pasos, en la cocina junto a sus padres.
-¿Y no es divertido eso? ¿Qué te puedan descubrir?- Dijo ella
riendo mientras se pegaba a mí y me agarra la verga con una mano. De solo sentir
el tacto de esos dedos mi verga se endureció con una rapidez inhóspita.
-Esta mal Luciana, si te van a acá conmigo...- Como Luciana a
pensar de ser la mayor de las tres hermanas, era bajita. Me miraba a la cara
sonriendo mientras movía muy rápido su mano sobre mi verga, que ya estaba mas
que dura.
-¿Juegas con la putita de mi hermana pero no queres jugar
conmigo?- Me pregunto riendo mientras con su mano libre se apretaba sus enormes
tetas. La paja que me estaba haciendo me hacia entrar en ebullición. Me
controlaba como podía. Tener a semejante mujer ante mí, con ese increíble culo,
esas enormes tetas... Pero no la tocaba, mantenía mis manos a los costados sin
hacer nada. Si lo hacia, si llegaba a tocarla, no me podría controlar y no
pararía hasta poseerla.
-Jaz... Jazmín no es ninguna Putita- Luciana soltó una risita
maquiavélica sin dejar de mover su mano sobre mi verga. Sabia que estaba a punto
de hacer acabar.
-¿Jazmín? No ella, no, Jazmín es una cornuda... La putita es
mi hermana menor...- Me pajeaba mas fuerte, su mano subía y bajaba a gran
velocidad. Pense en Jazmín, si llegaba a entrar la baño se armaba el escándalo.
Pense en Jesse, me excite más. Sentí mi orgasmo a punto de llegar. Unos segundos
mas y eyecularia leche por toda la mano de Luciana.
-Bueno, ya esta- Dijo Luciana soltando mi verga y
dirigiéndose a la puerta del baño. Me quede estupefacto con mi verga latiendo.
-Pero... sos una hija de puta- Le alcancé a decir. Ella solo
me miró riendo mientras meneaba su culo y salía del baño. Me quede parado
mirando a la puerta cuando siento la vos de Jazmín.
-¡Javier!- Mierda, me guarde la verga como pude, meterse la
verga erecta en los pantalones nos es muy cómodo que digamos. Salí del baño
justo cuando Jazmín llegaba.
-Ah, saliste, creí que te sentías mal o algo, como tardabas
tanto...- Me dijo ella preocupada.
-No no... no pasa nada, me... me sentí un poco mal pero ya me
siento mejor... – Le dije y tenia algo de verdad. ¡Su hermana Luciana me havia
dejado hirviendo!
-¡Pobrecito!- Me dijo Jazmín abrazándome y dándome besitos.
-Que tiernos son... espero que no pase nada que los separe-
Dijo Luciana detrás nuestro. Jazmín la miro sonriendo, pero yo sabia que se
refería a otra cosa. Al final, me tuve que ir a casa con una calentura terrible.
Luciana era un pervertida que jugaba conmigo muy perversamente. Me masturbe
pensando en las tres hermanas. Por mi mente paso Jazmín, paso Luciana... y
Jesse. Tenia que hacer algo con ella. Eyecule como nunca.
Como no encontraba momento de estar a solas con Jesse, al día
siguiente fui a la salida de su colegio a buscarla. Fui caminado, así me
despejaba un poco. Tener en la mente a les tres hermanas era agotador. Todavía
no le había dicho a Jazmín si nos comprometíamos, me daba mala espina el juego
perverso de Luciana... y quería ver que le pasaba a Jesse. Espere en la vereda
de enfrente al colegio. Mierda, como me gustaba hacer eso. Desde que Jazmín
había egresado de la secundaria no lo hacia. Ver a tantas chicas en uniforme de
colegiala me volvía loco. Recuerdo que cuando salía Jazmín, ella se destacaba
por sobre las demás. Jazmín era la"chica popular". Sus compañeros me miraban con
cierto odio al ver como Jazmín me saludaba con un beso en los labios. Me
fascinaba verla con esa cortita faldita escocesa.
Ahora a la que buscaba era a Jesse. Empezaron a salir todos
los colegiales. Eran muchos, mas que antes. Había chicas muy bonitas, algunas
rodeadas de chicos y chicas como era Jazmín un par de años atrás. Me imagine a
Jesse como la chica popular. Tenia todo para serlo, era bonita, muy bonita. Con
un cuerpo increíble que en unos años seria tremendo. Pero al verla caí en la
realidad. Jesse no era así, Jesse no tenia la personalidad de una chica popular.
Y al verla me fue confirmado. Salía caminando despacio junto a una amiga. Nadie
la miraba con interés, ni tampoco parecía tener muchos mas amigos que esa chica.
-Que estúpidos con los chicos de este colegio- Me dije a mí
mismo la ver como casi todos los chicos miraban con deseos a una chica de pelo
negro que sé hacia la linda. No le llegaba ni a los talones a Jesse. Ella estaba
hermosa, como siempre. Su uniforme le quedaba grande. Su faldita escocesa le
llevaba casi hasta las rodillas. Y su camisa era holgada, pero si uno miraba
bien (como yo) podía notar unos pechos grandes. Tenia sus cabellos rubios
peinados con una trenza y cargaba una gran mochila. Saludo con un beso en
almejilla a su amiga y se fue caminando sola hacia su casa.
La alcance a los pocos metros.
-Jesse- Dije detrás de ella. Ella miró hacia atrás y abrió
sus ojos sorprendida. Tenia unos ojos preciosos, celestes como el cielo. Se
sonrojo inmediatamente. Pero luego bajo la mirada y sonrió.
-Hola...- Me dijo en vos bajita.
-¿Te puedo acompañar?-
-Bueno...- Me contesto. Caminamos uno al lado del otro sin
decir nada. Agarre su mochila y la lleve yo a pesar de que se negó. ¿Qué llevaba
ahí dentro? Pesaba mucho.
-Te extrañe mucho estos días, ¿Sabes?- Le dije de pronto.
Ella se volvió a sonrojar.
-yo... yo también. Pero, pero...- No le salían las palabras.
Se veía tan tierna. Me daban ganas de abrazarla y llenarla de besos ahí mismo.
La guié caminando hacia una plaza tomándola de la mano. Ella sonrió de una
manera tan dulce que me hizo erizar la piel. Sentir de nuevo su piel me
fascinaba. Era muy bonito caminar tomados de la mano. Jesse se dejo llevar y la
balanceaba. Llegamos a una banca que estaba oculta entre unos árboles y
arbustos. La Plaza no estaba muy concurrida así que teníamos cierta intimidad.
Nos sentamos en la banca. Jesse se miraba las manos mientras se las retorcía.
-¿Qué pasa bonita?- Pregunte colocándole un mechón de sus
cabellos tras la oreja. Jesse suspiro el sentir mi mano.
-es que... yo... debes... debes pensar que soy...- Comenzó a
decir ella casi llorando.
-¿Que sos que?-
-Que... que soy una Pu... una Putita- Me dijo escindiendo su
cara entre las manos y comenzando a sollozar. ¿Pero de donde haba sacado eso? La
abrase y ella sé reconformo entre mis brazos llorando.
-¿Cómo voy a pensar eso?...- Comencé a decirle mientras
acariciaba sus cabellos. – Si sos la chica mas dulce y tierna que conocí en mi
vida... ¿Vos crees que te extrañaría tanto si pensara así? No sé quien te dijo
eso, pero esta equivocado... –
-¿En... Enserio?- Me pregunto algo mejor.
-Claro Bonita-
-yo creí... creí que no me quería mas... por... por... por
las cosas que hice y...-
-Lo que haces o podes hacer es increíble y ninguna chica
puede hacerlo como vos... solo te hace más perfecta de lo que sos Bonita... A mi
me encanta como sos, peor si a vos te molesta...-
-No, es que.. – Intento decir Jesse pero le di un suave beso
en sus rozados labios. Ella cerro los ojos y me beso. Nos besamos como dos
enamorados en la plaza donde cualquiera nos podía ver. Saboreé sus labios como
si nunca hubiera besado a nadie. Jesse me correspondía jugando con mi lengua
cada vez mas apasionada. La abrace mas fuerte, aferrándola a mi cuerpo. La
deseaba, el tiempo que no nos vimos la desee como nunca. Mis manos recorrían su
cuerpo que tanto me volvía loco. Fui recorriendo sus piernas hasta llegar a sus
muslos. Mi otra mano se metió bajo su camisa. Jesse jadeo al sentir al tacto de
mis manos en su cuerpo. Recorrí su abdomen hasta llegar a su sostén. Comencé a
besarla en el cuello. Jesse suspiraba y gemía despacito, encendiéndose cada vez
más. Mi mano apretó sus pechos. Baje el sostén y comencé a jugar con sus pezones
erectos. Mi otra mano se colaba entre sus piernas y llego a su bombachita.
-Nos... nos pueden... ver... - Me jadeo al oído. Esa vocecita
de nena inocente que no era actuada me excitaba más. Mis dedos corrieron su
bombachita y comenzaron a masturbarla lentamente. Jesse temblaba y jadeaba
mientras le comía la boca a besos.
-Nos.. aahhhuu.. Van a veeer...Aaahhh...- Jadeaba Jesse ya
perdida en un mundo de placer. Un mundo perverso en el que yo la introducía cada
vez mas y no tenia retorno.
-Nadie nos va a ver... nadie... solo estamos vos y yo...- Le
susurraba al oído. Mis dedos la masturbaban cada vez más rápido. Apretaba sus
deliciosos pechos haciéndola jadear aun más. Mi pene pedía libertad en mis
pantalones. Baje el cierre y guié unas de las delicadas manos de mi colegiala
hacia ahí. Jesse ya estaba perdida. Agarro mi verga durísima con sus dedos.
Sentí una corriente eléctrica el sentir su piel. Comenzó a pajearme como le
había enseñado. Ella era Mi colegiala. Mi colegiala no había olvidado nada de lo
que aprendió.
-Aaahhhhmmmmm...- Jadeaba Jesse apretando los labios tratando
de contenerse. La ayude con eso. Poco a poco fui bajando su cabeza hacia mi
entrepierna. Ella se dejaba hacer. Mis dedos en mi entrepierna se introducían en
su pagina provocándole espasmos. Sentí sus labios en mi glande, no hizo falta
empujar. Jesse se fue introduciendo mi verga poco a poco mientras la degustaba
con su lengua. El placer era increíble.
-Mmmmmssshhp...- Emitían sus labios que me succionaban la
vida. Mamaba con pasión, masturbando con una mano y bajando y subiendo su
cabeza. Mis dedos entraban y salían de su mojada vagina haciéndola delirar.
Estamos en una plaza... en una plaza. Mire a mí alrededor gozando como nunca.
Una señora pasaba detrás de los árboles por la senda. Una chica miraba a sus dos
hijos pequeños jugar en el tobogán. Un señor leía el diario en una banca. Y yo,
semioculto entre los árboles, recibía la mejor mamada de mi vida de la colegiala
perfecta. Si alguien miraba en nuestra dirección nos podía ver. Iba a ver a un
muchacho sentado y a una jovencita subiendo y bajando su cabeza mientras recibía
dedos en su entrepierna. Era muy excitante, demasiado excitante la situación.
Jesse mamaba más rápido, mis dedos la taladraban. Jadeaba cada vez mas fuerte
con su boquita llena de carne caliente. Comenzó a temblar. Su cuerpito
convulsionaba y me apretaba la verga con fuerza dejándola quita entre sus
labios. Jesse estaba acabando. No pude retrasarlo mas y comencé a venirme en
potentes chorros dentro de su boca. Jesse como podía tragaba y tragaba, pero su
orgasmo, y la cantidad de leche se lo impedía. Un poco de leche se le escurría
por la comisura de los labios. Quedamos jadeando. Ella recostada en mis piernas
mirándome pensativa. Vi mi leche en sus labios chorreando. Muy suavemente con
mis dedos la fui juntando. Jesse abría la boca y me chupaba los dedos. Era como
dar de comer a una gatita mimosa. Luego me miro con una sonrisita muy dulce.
-Hola- Le dije sonriendo.
-Hola...- Me dijo ella.
-Te extrañe mucho ¿Sabias?
-Yo te extrañe mas...- Me dijo riendo algo sonrojada.
Camine junto a Jesse por la cuidad. Ella mandó un mensaje a
su Madre diciendo que se quedaba hasta la tarde en casa de una amiga a estudiar.
Puse mi brazo en forma de jarra y ella cruzo el suyo. Caminamos muy juntos por
lugares donde nadie conocido nos podía ver. No podía dejar de mirarla.
Hablábamos de tonterías, nada referido al sexo. Me encantaba verla sonreír,
hablar con soltura. Era una colegiala preciosa. El tiempo paso volando junto a
ella. Mientras volvíamos hacia su casa, le pregunte quien le había dicho que era
una "Putita". Jesse se sonrojo totalmente y me dijo "Me da vergüenza". Era tan
dulce.. Pero tenia que saber. Aunque ya presentía saber quien era.
-Quiero decírtelo... pero... pero... - A Jesse no le salina
las palabras cuando estaba muy tímida o nerviosa.
-Si queres podes escribirlo y me lo mandas por E-mail, ¿Qué
te parece?- Ella sonrió y dijo "Bueno". Al final la acompañe hasta la casa. Su
madre nos miró raro al vernos llegar juntos.
-La encontré mientras venia para jaca y decidí acompañarla,
no quería dejarla sola en la calle... - Le dije muy naturalmente.
-Ah, bueno. Sos muy buen chico Javier... - Me dijo ella con
una extraña sonrisa. Al rato llegó Jazmín. Se alegro mucho de ver a su novio en
casa.
Había vuelto a mis jugarretas. Con Jazmín la relación se
afianzaba cada vez mas y más. Y el sexo... Mierda, el sexo con Jazmín era
increíble. Pensaran que el sexo con Jesse era mejor ¿No? No, era distinto... E
igual de increíble. Luciana era una cosa terrible, sabia como usar su voluptuoso
cuerpo y calentar hasta a un muerto. La muy hija de puta ya me tenia las bolas
llenas. Me calentaba todo el tiempo y cada vez que podía. Me tocaba
disimuladamente, me fregaba su tremendo culo contra mi bulto. Me mostraba
descaradamente su escote para que vea sus tremendas tetas... Y siempre me dejaba
hirviendo. Además estaba Jesse... ella me daba miraditas muy dulces a
escondidas. Prácticamente no tenia tiempo o momentos de estar a solas con ella.
Luciana siempre revoloteaba a nuestro alrededor buscando la oportunidad de hacer
de las suyas. Y cada ve que miraba a Jesse deliraba. Imagínese tener a la
colegiala de sus sueños tan cerca, tan cerca... y no poder hacer nada. Cada vez
que la veía con ese uniforme, dios, me volvía loco de deseo.
Tenia pensamientos en la cabeza por lo que le hacia a Jazmín.
La amaba, pero debía muy bien que lo que hacia no era para nada justo. Pero esos
pensamientos los dejaba bien escondidos en el fondo de mi mente. Mi instinto
animal me decía que viva el momento y no piense en compromisos.
El viernes siguiente después de cenar en casa de Jazmín (Y
sufrir los acosos de Luciana y gozar de las miraditas de Jesse) Salimos a una
disco a divertirnos. Jazmín fue vestida de tal manera que quitaba la
respiración. Una minifaldita de cuero negra ajustada a su redondito culo y una
camisa semitransparente ajustada que no dejaba nada a la imaginación. En la
disco además de divertirme con ella, tuve que ocuparme de alejar a varios
hombres babosos de su alrededor. Ella se encontró con unas amigas de la facultad
y se pusieron a festejar no sé que. Comenzamos a beber tragos de todo tipo. Pero
me recate al pensar que tenia que manejar el auto. Jazmín y sus amigas bebían y
bebían. Luego salimos a bailar, a pesar de que no me gusta bailar. Pero Jazmín
estaba tan borracha que era muy divertido. Luego siguieron tomando hasta quedar
ya muy borrachas. Y viendo que la noche no daba para más, decidí que era hora de
irnos. Tuve que llevar en el auto a las tres amigas de Jazmín, no podía dejarlas
solas en ese estado.
-Que buen novio tenes Jazmín-
-Es tan bueno, nos lleva a casa, pero yo me quería quedar...-
-es muy bonito Jazmín... - Decían sus tres amigas riendo en
el asiento de atrás del auto. Jazmín estaba a mi lado también riendo. Todas
borrachas.
-Nos lo podrías prestar un ratito para jugar Jazmín...-
Decían sus amigas y se descostillaban de la risa.
-Él es solo mío y de nadie más. Además seguro que el no
quiere que lo preste... ¿O queres que te preste Javi?- Me dijo Jazmín
acariciándome la entrepierna. Me imagine enfiestándome con todas ellas. Eso si
seria una buena noche.
-Yo hago lo que vos me digas...- Le dije sonriendo.
-¿Lo que yo diga eh?... ¿Y si te digo que tengamos sexo con
todas mis amigas lo arias?- Me dijo Jazmín Apretando mi bulto. La cosa iba por
buen camino.
-Claro, si vos me dejas y queres que lo haga... yo lo
hago...- Las amigas de Jazmín rieron emocionadas. Una de ellas miro por la
ventanilla y comenzó a gritar "Acá, Acá". Era su casa, y se bajaron dos chicas
porque una se quedaba a dormir con ella. Bueno, quedaban Jazmín y una amiga,
todavía podía haber "Fiesta".Jazmín me masajeaba el bulto mientras yo manejaba.
-¿Cuándo me prestas a tu novio Jazmín?- Le pregunto su amiga
riendo.
-mmm... No sé, tengo que pensarlo. Aunque... Mira como esta-
La amiga de Jazmín se apoyo detrás de mí y miro como la mano de Jazmín masajeaba
mi bulto que estaba bien hinchado bajo su pantalón.
-seguro que a él le gusta si jugamos un ratito ¿No?..- Dijo
si amiga recorriendo mi pecho con sus manos. Jazmín seguía masajeándome el bulto
y comenzó a darme besitos en el cuello. ¡Apenas si podía manejar con las dos
haciendo lo que hacían! Las manos de la amiga bajaban para encontrarse con las
manos de Jazmín en mi bulto. Ella mientras Jazmín me besaba el cuello, comenzó a
morderme el lóbulo de la oreja. Me aferré al volante para no descarrilar el
auto. Tenia que estacionar, y tenia que hacerlo enseguida.
-¡Acá!- Grito su amiga de pronto. -... Esta es mi casa.
Bueno, los dejo solitos...- Dijo cuando frente y se bajo del auto. Jazmín me
miro y comenzó a reírse. Yo estaba que hervía, no bien estacionara el auto
agarraría a Jazmín y la poseería como nunca en su vida.
-¿Te gusto Picaron?- Me decía Jazmín riendo. Yo manejaba
ahora hacia su casa.
-A vos te gusto más ¿No?- Le pregunte, ahora que estaba
borracha ella estaba mas suelta y tal vez podría sacarle algo.
-No estuvo mal... tendríamos que hacer... No, Mejor no...-
Decía Jazmín riendo.
-¿No te gustaría hacer un trío?- Jazmín me miro y comenzó a
reír a carcajadas.
-¡Sí! ¡Con una chica!- Exclamó ella de pronto.
-¿Qué hica?-
-Que sé yo, alguna... – Decía ella. Había llegado al frente
de su casa. Estacione y sin mas abrace a Jazmín y comencé a besarla. Ella se
dejó hacer por unos momentos mientras mis manos se metían por debajo de su ropa.
-vamos adentro, tengo frió...- Me dijo y abrió la puerta del
auto dejándome bien caliente. Entre con ella a la casa tratando de no hacer
ruido. Jazmín apenas si podía caminar. Y cada vez que tropezaba con algo se reía
tapándose la boca con la mano. Llegamos al living y ella se tiró en el sofá
rendida. Me acerque a ella para comenzar a "jugar" pero ni bien recostó la
cabeza quedo completamente dormida.
-¿Jazmín?-
-Mmmmmm...- Decía ella entre sueños acurrucándose. Mierda,
mierda, mierda. Parece que me iba a quedar caliente sin hacer nada esa noche.
Cargue a Jazmín en mis brazos y subí las esclareas hacia su cuarto lo sin hacer
ruido. La acosté en su cama, le saque sus botas y la faldita. Ella se acurrucó y
entre sueños me dijo:
-Acostate conmigo...- Pero agarro una almohada creyendo que
era yo y la abrazo. Ronroneaba como una gatita así dormida. La casa estaba
completamente en silencio. Fui al baño y volví a cuarto de Jazmín. Me disponía a
dormir con ella unas horas antes de que se despierten sus padres. Pero se me
ocurrió hacerle una visita a Jesse. Estaba bien caliente y con Jazmín en ese
estado no podía hacer nada. Salí del cuarto y me dirigí al de Jesse. Escuche un
ruido y pensando que era alguno de sus padres corrí al baño y me encerré ahí
dentro. Vi como el picaporte se movía, pero pense que no había nada de que
preocuparme, No hacia nada malo. La puerta se abrió y pareció Luciana. Ella
cerro la puerta detrás de ella. La mire de arriba abajo. ¡Que cuerpo tenia la
hija de puta! Tenia solo puesto una remera larga y evidentemente nada debajo. Se
le veían sus piernas en todo su esplendor y se notaban claramente los pezones de
sus tetotas. Llevaba sus largos cabellos rubios sueltos y me miraba con una
sonrisita.
-¿Querías visitar a mi hermanita en medio de la noche? Sos un
chico malo, muy malo...- Decía y reía.
-Trajiste a Jazmín muy borracha, seguro le metiste su verga
sin que ella se enterara ¿No es cierto? – Comenzó a caminar hacia mí. Yo Solo la
miraba, no sabia bien que hacer. Luciana era capaz de armar un escándalo por
solo divertirse.
-¿Te dejo bien caliente? ¿Por eso te querías meter en el
cuarto de mi hermanita menor?- Luciana ya frente a mi agarro mi bulto y lo
apretó con fuerza.
-¿Le querías meter tu vergota a la Nenita de Papa, chico
malo?- Me apretó la verga con mas fuerza. -... Pero eso no va a suceder, te vas
a quedar bien caliente... –
-Sus una hija de puta, ¿Sabias?- Le dije enojado y excitado a
la vez. Mi cuerpo hervía, y tener a semejante mujer frente a mí jugando conmigo
me estaba sacando de mis cabales.
-Putita como mis hermanas... Especialmente la más
chiquita...- Dijo Luciana pegando un ultimo apretón a mi verga. Luego la soltó y
comenzó a caminar hacia la puerta. Esto no podía quedar así. Luciana no alcanzó
el picaporte que al agarre de un brazo y bruscamente la di vuelta. Ella me miró
sorprendida y divertida a la vez.
-Puedo hacer un escándalo- Me dijo aun más divertida.
Comenzamos a forcejear. Pero yo era más grande que ella. Luciana era petiza y no
tenia dramas en dominarla. Yo Estaba fuera de mí. Tenia tanta calentura de toda
la noche que ese tremendo culo y esas tremendas tetas no se me iban a escapar.
La di vuelta colocándola de espaldas a mí. Luciana quedó frente al espejo del
lavatorio. Pegue mi bulto contra su culo mientras le apretaba sus tetotas con
fuerza. Luciana apretó los dientes, pero no grito. Solo me miro riendo a través
del espejo.
-Voy a gritar, voy a gritar y Jazmín se va a enterar de todo.
Todos se van a enterar de todo...- Me decía Luciana forcejeando. Pero yo la
tenia bien sujeta. Como pude me desabroche mi pantalón y mi verga salió en
libertad. En mi mente sólo había una imagen. Mi verga entrando y rompiendo ese
tremendo culo que tanto se me había hecho desear. Mis manos estrujaban estas
tremendas tetas y pellizcaban sus pezones. A Luciana le gustaba. No podía
disimular su sonrisa. Ella seguía forcejeando, pero más que para escarparse, era
para fregar mas mi verga contra los cachetes de su culo. Una de mis manos se
metió entre sus piernas bruscamente. Luciana Jadeo apretando sus labios. Mi
verga pedía acción. Luciana iba a tener su merecido. Mientras ella se retorcía,
enrolle la remera hasta la cintura dejando su tremendo culo desnudo. Deje caer
un chorro de saliva, acomode mi verga a la vez que tapaba su boca con una de mis
manos. Ahora Luciana forcejeaba de verdad para salirme de mí.
-¡Mmmmmm!- Grito y me mordió la mano el sentir la cabeza de
mi verga entrando en su ano. No había amor, no había dulzura, era puro instinto
animal del más salvaje. No dude ni un segundo. Empuje con todas mis fuerzas y
enterré mi verga hasta lo mas profundo de su recto. Luciana corvo su cuerpo
quedando dura en esa posición.
-¿No era lo que querías Putita?- Le decía al oído mientras
movías mis caderas. Sacaba casi totalmente mi verga para volverla a meter con
toda la fuerza que podía. Los cachetes de ese increíble culo vibraban como
gelatina en cada estocada. Luciana Gemía y estaría gritando si no fuera porque
le estaba tapando la boca. Ella me mordía la mano y unas gotas de sangre
comenzaron a caer de mis dedos. Pero no sentía dolor, solo el placer de por fin
poder partir en dos ese culo que tanto me volvía loco.
-¡Mmmmmm! ¡Mmmmmm! ¡¡¡Mmmmmm!!!- Emitía Luciana recibiendo la
culeada más brutal. Mi otra mano apretaba como podía esas tremendas tetas. Eran
tan grandes que no podía agarrarlas. Ella tenia su cara pegada al espejo y
estaba de puntas de pie, a punto de perder el equilibrio por mis fuertes
embestidas. Pellizque con fuerza sus tetas y pezones. Me canse de masajearlos y
estrujarlos. Luego bajo mi mano y comencé a meterle dedos en su vagina. La muy
puta estaba completamente mojada, gozaba con la brutal culeada.
-Aahhummmm... Aaaahhhmmmm...- Solté su boca y ella contenía
sus jadeos apretando los labios. Se agarraba del lavatorio mientras yo la
sostenía de sus caderas embistiendo mas y más rápido su culo. La mire a través
del espejo. Ella ahora me miraba sonriendo. Disfrutaba de la cogida. Parecía una
vampiresa. Tenia sangre de mi mano chorreando por su boca. Se veía
increíblemente sexy. Una voluptuosa vampiresa increíblemente sexy.
-¡¡Aauuhgmmmmmmm!!- Comenzó a Jadear fuertemente Luciana
apretando los dientes. Su orgasmo era increíblemente fuerte. Mientras ella
acababa, saque mi verga de su culo y la arrodille en el suelo. La tome de los
pelos y de un empujón metí mi verga en su boca hasta la garganta. Dejando quita
su cabeza comencé a culearle la boca a gran velocidad. Ella se aferraba a mis
caderas aguatando. Cuando estaba por acabar, saque mi verga de su boca. Con una
mano agarre sus mejillas e incline su cabeza hacia mí, para que me mirara. Mi
otra mano apunto mi verga a su cara y comencé a venirme con los potentes chorros
que me aguante toda la noche. Embardune toda la cara y su pelo. Luego la solté y
pase mi verga por toda su cara. Luciana, muy excitada evidentemente, pegaba
lametones provocándome descargas eléctricas.
-Esta vez ganaste vos... pero la próxima, la que manda soy
Yo...- Me dijo dándole un apretón a mi verga y salió de baño como si ada hubiera
pasado. Me acomode la ropa y salí también. Ya era tarde para visitar a Jesse.
Además me había sacado bien las ganas con Luciana. Salí en silencio de la casa.
Había tendió sexo con las tres hermanas. Si tenia sexo con la madre, seguro
entraba en el Libro de los Record Guinnes. No pude evitar comenzar a reírme a
carcajadas mientras manejaba por tan absurdo pensamiento
"Me gusto mucho que me hayas buscado a la salida del Cole...
¡Besos!"
"Extraño nuestras charlas... ¿Cuándo será que podremos estar
solos?"
"Gracias por ser mi chico especial"
"Té extraño"
Esos eran algunos delos mensajes de texto que me enviaba
Jesse a mi celular. No sé porque me encantaba recibirlos, me hacia sonreír de
una manera el ver que tenia un mensaje de ella. Era tan dulce, ni siquiera
Jazmín (ni hablar de Luciana) tenían esa ternura que Jesse emanaba de todo su
ser. Pero cuando más dulce e ingenua era ella, más perversos eran mis
pensamientos. No podía dejar de pensar en ella vestida en su trajecito de
colegio bailándome un Lap-Dance o haciendo cosas que solo Luciana se animaría a
hacer por propia iniciativa.
Una de las pocas alternativas de estar a solas con Jesse era
ir a buscarla a la salida del colegio. Así que para darle una sorpresa a ella (Y
sacarme mis deseos de estar con ella), la fui a buscar. Nuevamente mi mente
deliro al ver tantas chicas con uniforme. No quería que Jesse se convierta en la
chica popular. Quería que siga siendo para siempre la colegiala inocente y
tierna. Pero sabia muy bien que su dulzura ya tenia los días contados. Los
chicos no tardarían en darse cuenta de lo buena que estaba Jesse, y cuando se
fijen en ella, Jesse se convertiría en otra persona, seria la "Chica Popular".
Tenia que aprovechar ese tiempo con ella los más posible, sin desperdiciar un
segundo.
-Hola Princesa- Le dije sentado en una banca que había a dos
cuadras de su colegio. Sabia que Jesse pasaría caminado por ahí. Ella iba muy
sumida en sus pensamientos. La vi venir de lejos. Nada podía hacer que no
reconociera a mil metros a mi colegiala en uniforme.
-¡Hola! ¡Que sorpresa!- Me dijo ella emocionada al verme. Me
abrazo y me dio un sonoro beso en la mejilla algo sonrojada.
-Casi no me ves ¿En qué pensabas?- Le pregunte mientras
caminábamos muy juntos y lentamente. Ella sonrió bajando la mirada y se sonrojo
de nuevo. Como me gustaba cuando se sonrojaba.
-Yo... Venia pensando en vos...- No le dije nada, La tome de
la mano y ella apretó al mía con sus deditos. Sin que le diga nada, mando un
mensaje a su madre diciendo que llegaría unas horas tarde porque se quedaba en
la biblioteca. La lleve a tomar algo a una cafetería de un shooping. Ella estaba
muy nerviosa. Se senté en la mesa frente a mí mirando hacia todos lados algo
sonrojada.
-¿Que pasa? Si alguien nos ve no pasa nada, no hacemos nada
malo... – Le dije para tranquilizarla. Pero ella me miró con esos ojitos
celestes y me dijo:
No Es... Eso... – Dijo con dificultad. Cada vez que hacia eso
me daban ganas de abrazarla y comerla a besos (Y algo mas...)
-Es que... Que... Es que nunca... – Siguió Jesse –Es que
nunca... salí con un chico a tomar algo... – Me dijo muerta de vergüenza.
-Sos muy dulce ¿Sabias? No cambies nunca Princesa...- Dije en
una de las pocas veces que hablaba con total sinceridad. Comenzamos a charlar de
cosas mientras pensábamos que podíamos tomar. Le conté sobre mi facultad como a
ella le gustaba escuchar.
-¿Que queres tomar Jesse?- Le pregunte.
-No sé... ¿Qué puedo tomar? ¿Vos que vas a tomar?- Me
pregunto.
-Un Café-
-Entonces yo también quiero un café- Me dijo decidida.
-¿Tomas café? Mira que puede no gustarte mucho...-
-Quiero tomar lo que vos tomas...- Me dijo así que pedimos
dos cafés. Fue muy gracioso ver arrugar un poco los labios a Jesse al probarlo.
En su casa no le dejaban tomar café porque decían que todavía era muy chica (¡Ya
estaba por cumplir 18 años!). Hablamos de ella, quería saber de ella. Me contó
que escribió muchas poesías, que comenzó a dibujar como le había aconsejado...
que escuchaba la música que yo le dije que a mí me gustaba... ¿Era yo o estaba
influenciando a Jesse? ¿Era posible eso? ¿Eras posible encaminar a Jesse hacia
mis gustos y convertirla en la chica perfecta? ¿Una colegiala perfecta? Eso a lo
era, para mí era perfecta así como era...
-... Y esa película me encanto... me hubiera encantado verla
en cine...- Me decía ella. Sin darnos cuenta, los dos estábamos con las manos en
la mesa. Nuestros dedos se enredaban unos contra otros, jugando. Como queriendo
tomarnos de la mano peor sin animarnos totalmente. Jesse balanceaba sus pies
como una niña pequeña. Se notaba en la expresión de su cara que la estaba
pasando realmente bien. Yo la estaba pasando realmente bien.
-En estos días te invito al cine, de alguna forma...- Ella me
miro con ojos radiantes.
-¡Ay una película que me fascinaría ver!... – ¿Porque era tan
especial? ¿Será porque se ponía muy feliz por detalles? Jazmín era feliz con
ropas a la moda y salidas costosas además del amor de estar de novios... Luciana
hasta donde sabia era feliz haciendo cosas "maléficas" y solo se preocupaba por
su placer sexual.. Pero Jesse era feliz con otras cosas, con cositas, detalles
pequeños. Leer un libro, escribir, o como ahora, tomar un café y charlar...
Mirar sus sugerentes labios sonreír, ver como jugaba con un
mechón de sus cabellos rubios, como balanceaba sus piecitos o sentir su manita
contra la mía me hacina arder de deseos por ella. Comenzamos a caminar por el
shooping tomados de la mano. Que nos vieran era un riesgo que valía la pena
correr. Era fascínate para mi ver las redondas formas de su camisa tratando de
ocultar sus generosos pechos, su corbata cayendo entre ellos, su faldita
tableada ondear con su dulce caminar... No aguante más. Caminado la dirigí hacia
el segundo piso del shooping. Jesse me hablaba de las cosas que veía en las
vidrieras y le gustaría comprarse si sus padres le dieran permiso. Yo solo
pensaba en una cosa, en estar a solas con ella. Mientras Jesse miraba emocionada
una vidriera, yo miraba el pasillo que daba a los baños. Vi que nadie entraba ni
salía, así que tomándola de la mano lleve.
-No podemos entrar los dos... es el de señoritas... – Me dijo
ella mirándome, pero entramos. Ella miraba hacia todos lados algo asustada, pero
con una sonrisita divertida. La mire a los ojos sonriendo para darle confianza.
Ella me devolvió la sonrisa. Era como ver a una pequeña a punto de hacer una
travesura. Nos metimos en él ultimo de los cubicuelos y nos encerramos dentro.
El lugar era chiquito. No era para dos personas. Pero para mí era mas que
suficiente.
-Nos pueden ver en cualqui... Mmmmm...- No la deje terninar.
La abrase con fuerza y ternura besándola. Ella cerro los ojos y se derritió en
mis brazos. Nos besábamos con pasión, con lujuria. Jesse me abrazo con fuerza.
Mis manos recorrían el cuerpo de mi colegiala. Acariciaba sus piernas metiendo
mas manos bajo su falda. Luego las metí debajo de su camisa recorriendo su
espalda. Jesse respiraba cada vez mas fuerte. Fui besando su cuello y bajando.
Jesse se recostó contra la pared mientras mi cabeza se colocaba entre sus
piernitas y bajo su falda. No hizo falta bajar su bombachita, la corrí hacia un
costado y comencé a pasar mi lengua rápidamente por su botoncito. Jesse pego un
grito y luego se contuvo. Se coloco su corbata entre los dientes. Mi lengua
hacia estragos en ella. Jesse se retorcía contra la pared y me apretaba la
cabeza contra su vagina.
-¡Mmmmm! ¡¡Mmmmmmm!! ¡¡¡¡Mmmmmmmmmmm!!!! – Jesse comenzó a
acabar temblando, cerraba y abría sus pequeños y sus piernas apenas si la podían
sostener. Pero yo no paraba. Mi lengua se colaba entre sus labios vaginales. Mis
manos buscaron sus pechos y comenzaron a amasarlos por encima de la camisa. No
se cuento tiempo había pasado. Pero Jesse comenzó a tener otro orgasmo. Me
volvía loco verla tan excitada. Mi lengua dejo de saborearla y subí hasta estar
cara a cara. Jesse me agarro la cara y me beso con pasión, como nunca me había
besado. Mientras yo metía nuevamente mis manos bajo su camisa y comenzaba a
amasar sus pechos, Jesse solita y sin que le diga nada bajo el cierre de mi
pantalón y busco mi verga. Yo la tenia ardiendo y dura como un mástil. Sentir
sus deditos liberándola me sacaron de quicio.
-Sos hermosa nena... Hermosa... - Le susurraba en el oído
excitándola más mientras Jesse me masturbaba con sus manitas. Mientras nos
retorcíamos entre abrazos y toqueteos, perdí un poco el equilibrio y para no
caerme me senté en el inodoro. Jesse miro mi verga dura con una carita golosa,
con una sonrisita traviesa que me encanto. Tomándola de la mano suavemente, la
invite a arrodillarse. Ella lo hizo encantada. Tomo mi verga con sus manitas
mientras me miraba dulcemente. Me pajeaba lentamente sin dejar de mirarme. No
eran como Jazmín o Luciana que harina eso solo para hacerme desear que le chupen
ya, Jesse yo hacia porque ella era así, era dulce. Apreté mis dientes para no
jadear a los gritos cuando Jesse comenzó a pegar lentos lametones al glande.
-Mmmmmssshhhp- Emitía su boca. Ella lo hacia disfrutándolo,
como queriendo alargar el momento eternamente. Luego poco a poco la fue metiendo
en su boca para comenzar a mamarla como su fuera una mamadera. Sentía su lengua
moverse despacito sobre mi tronco y me hacia delirar. Me recosté contra la pared
a disfrutar como la hermanita de 13 años de mi novia me daba la mejor mamada de
mi vida. Acaricié mus cabellos dejándola hacer lo que ella quería. Jesse se la
sacaba de la oca y la pajeaba, la lamía y se la volvía a meter. A veces
levantaba la mirada y me encontraba con sus ojitos celeste mirándome
tiernamente.
-Acabo Princesa- Le dije conteniéndome. Pero Jesse se metió
mi verga bien adentro de su boca y comenzó a chupar mas fuerte. Los chorros de
leche salían de mi pene sin control hacia su garganta. Jesse succionaba y
tragaba todo sin desperdiciar nada. Luego lamió mi verga hasta dejarla limpia y
me miro sonriendo.
-Lo hice bien ¿No?- Me pregunto con toda la ingenuidad del
mundo. No le dije nada, mi cara de placer lo decía todo. La abrase atrayéndola.
La senté sobre mí y comenzamos a besarnos. No era el lugar más cómodo pero no
importaba. Nos besábamos lento, muy suavemente. Uno a uno fui desabrochando los
botones de su camisa. Saque sus pechos afuera y comencé a lamerlos, pasando mi
lengua especialmente por sus pezones. Jesse tenia mi verga entre sus manitas y
me pajeaba. Su tacto me hacia cobrar vigor de nuevo. Para hacer mutuo el placer,
mis dedos buscaron su rajita y comenzaron a frotarla. Jesse comenzó a jadear
despacito en mi oído enloqueciéndome.
-Te amo...- Me dijo mirándome directo a los ojos mientras mi
verga entraba lentamente en su vagina. Luego cerro los ojos tirando la cabeza
hacia tras conteniendo el jadeo. Se sentía tan bien estar dentro de mi
colegiala. La agarre de la cintura y comencé a subirla y a bajarla. Jesse busco
mi boca para evitar jadear y que nos escucharan. Mi verga entraba y salía de
dentro de ella. Jesse sola comenzaba a cabalgarme más rápido.
-... Mi marido dice que... – Escuchamos en el baño y nos
quedamos como estatuas de piedra mirando hacia la puerta. Por las voces habían
entrado dos señoras chismosas. Jesse me miro con los ojos muy abiertos. Yo le
sonreí divertido.
-Y esta mujer se cree una diosa vistiendo esos trajes ¡Qué
barbaridad!- Seguían charlando las señoras. Agarra a Jesse de los cachetes de su
cola y la subí un poco. Ella me miraba asustada y me decía que "NO" con la
cabeza. La baje lentamente volviéndola a penetrar hasta los huevos. Jesse se
mordía los labios tratando de que no se escuche sus jadeos. Volví a subirla un
poco, y luego la volvía a bajar. Jesse sudaba sin dejar de mirarme.
-¡Ay sí! ¿Sabias que tiene como dos amantes?- Seguían las
señoras. Jesse respiraba por la nariz agitada mientras yo la subía y la bajaba
ensartándole mi verga. Cuando puedo controlarse me miro divertida todavía
mordiéndose los labios. Su mirada me decía "¿Ves?, puede controlarlo". Así que
le agregue emoción al asunto. Me chupe los dedos y los dirigí hacia su cola,
directamente hacia su anito. Jesse me miro de nuevo asustada moviendo
rápidamente su cabeza hacia os lados, gritando silenciosamente "¡No lo hagas!".
Peor lo hice y metí dos dedos directamente en su anito mientras no dejaba de
penetrarla por la vagina..
-¡¡¡¡Mmmmmmmmm!!!!- Grito Jesse Apretando los dientes.
-Y esa otra, no sabes, ella... ¿Escuchaste eso? ¿Hola?- Dijo
una de las señoras. Jesse tenia su carita arrugada mientras yo la hacia subiré y
bajar sobre mi verga y movía en círculos mis dos dedos por su anito. Y no era
que le dolía, sino que ya no podía contener mas sus jadeos.
-¡¡¡Hhugggmmmm!!!- Se le escapo a Jesse de la boca cuando
metí bien hasta el fondo mis dedos en su anito. Escuchamos golpear la puerta de
nuestro cubículo.
-¿Hola? ¿Se encuentra bien?- Preguntaba la señora. Deje a
Jesse unos segundos en Paz.
-Si... Si... Graciaaaahhss...- Dijo Jesse casi gimiendo. Yo
la miraba divertido.
-¿Seguro?- Pregunto la señora. Yo Comencé a subirla y a
bajarla de nuevo por mi verga, enterrándosela hasta el fondo de su vagina.
-¡Sí! .. Gracias, es... Estoy... bien...- Dijo Jesse
mirándome. Las señoras dijeron "Bueno" y escudamos como salían del baño. Baje a
Jesse sobre mi verga nuevamente.
-¡¡¡Dioooosss!!!- Grito jadeando y riendo a la vez. Comenzó a
temblar sin control alguno en un potente orgasmo. Me calvo las uñas en la
espalda con fuerza. Aprovechando que estaba jadeando recuperándose, la saque de
encima de mí y la coloque dándome la espalda contra la pared. Dirigí mi verga
hacia su anito y comete a metersela lentamente.
-Des.... Despaci... toooommmmmmmmm....- Dijo jadeando
largamente mientras se la metía hasta el fondo. Me abrace y agarre sus pechos
para masajearlos mientras su anito se acostumbraba al grosor de mi verga. Jesse
giro un poco su cabeza hacia atrás y se encontró con mis labios. Comenzamos a
besarnos ruidosamente mientras comenzaba a bombearla. Primero lentamente, luego
cada vez más rápido. Jesse jadeaba dulcemente recostando su cabeza contra la
pared. Yo me aferraba a sus tetas y me besaba el cuello.
-Ahhhhmmmmm...- Ronroneaba Jesse calentándome mas si eso era
posible. Me volvía loco verla de espadas a mí, con mi verga entrando y saliendo
de mi colegiala en uniforme. Comencé a embestirla más rápido. El sudor caía por
nuestras frentes. Respirábamos agitados gozando como nunca. Jesse me miro y se
coloco la corbata en la boca, mordiéndola. La tome firme de la cintura con las
dos manos y comencé a bombear con fuerza. La aplastaba contra la pared. Jesse se
para de puntas de pie en cada embestida. Una, dos tres... Ya no aguantaba más.
Jesse comenzó a convulsionar de nuevo. Entere mi verga en lo más profundo de su
recto y comencé a descargarme a chorros y chorros. Jesse quedo como desinflada,
la corbata cayo de su boca mientras ella trataba de recuperar el aliento. Yo
estaba casi sin respiración. Ella se dio vuelta y nos besamos tiernamente
durante un buen rato. Luego le acomode la ropa y salimos precavidamente del
baño. Por suerte no había nadie a la vista.
-¿Qué tal te pareció lo de recién, te gusto?- Le pregunte
mientras caminábamos hacia la salida del shooping. Jesse me miro sonriendo algo
sonrojada.
-Fue... Muy excitante... Me gusto... y Mucho...- Esta
colegiala era increíble.
La lleve de nuevo a su casa. No había nadie. Pero su madre
había dejado una nota diciendo que vendría en un rato. Así que dándole un ultimo
beso y una buena manoseada en sus pechos y cola, me fui mas que contento y
satisfecho a mi casa.
Me hubiera encantado buscar a Jesse todos los días al
colegio, pero hacer eso significada levantar sospechas. Así que me tenia que
aguantar. En poco menos de dos semanas seria su cumpleaños. Mi bonita colegiala
cumpliría 14 añitos. Me sentía como una especie de padre, no quería que Jesse
creciera, quería se quedara como estaba por toda la eternidad.
Luciana seguía con sus jueguitos a toda hora. Y Gracias a
dios, no Jesse, ni Jazmín se dieron cuenta de ello. Cada día Luciana estaba más
descarada. Podíamos estar mirando tv, que esperaba a que Jazmín mire hacia otro
lado para agarrarme la verga y apretarla con fuerza. O sin que nadie nos viera,
se agarraba las tetas y se las masajeaba. Una vez, mientras Jazmín estaba de
espaldas a ella, Luciana se sacó una de sus enormes tetas afuera de la remera y
se lamió el pezón. ¡Era una hija de puta! Sabia como calentarme a sobremanera.
Un día de estos la iba a agarrar y pegarle una buena culeada.
A pesar de que Jazmín era la hermana del medio y tenia ya 18
años, no la dejaban quedarse a dormir en mi casa. Yo podía ir a la de ella, y
tal vez en una de esas me invitan a quedarme a dormir, pero en el cuarto de
huéspedes, no en el de ella. Y hasta hoy nunca me había quedado a dormir en su
casa. Así que teníamos que arreglarnos para tener sexo en otro lado. Aun vivía
con mis padres, así que no podía traer a ni novia en cualquier momento para
tener un poco de sexo salvaje. El auto siempre era una buena opción. Era una
lastima que mi casa no estaba a solas cuando Jesse salía del Colegio, porque si
no la llevaría y... Ustedes saben. Pero bueno, no me podía quejar para nada de
mi vida sexual, porque era mas que satisfactoria ¿No creen?
El viernes por la noche mis padres habían salido hasta el
sábado a visitar unos parientes. Así que era una ocasión especial para llevar a
Jazmín a casa. No era que Jazmín no conocía mi casa, para nada, ella había ido
muchas veces e incluso se había quedado a dormir. Pero tener sexo tratando de
que no escuchen mis padres era todo un tema. Mas para Jazmín, que le encantaba
gritar y jadear a toda voz y hablar guarradas mientras teníamos sexo. Por eso
este viernes era especial porque estaríamos solos y Jazmín podía gritar todo lo
que quería.
-¡Hooouuuu! ¿Te gusta como te monto? ¿Eh, caballito?- Gemía
Jazmín subiendo y bajando sobre mí. Estábamos en mi casa, gozando como locos en
mi cama. Jazmín completamente desnuda, con sus cabellos rubios sueltos y
ondeando por sus movimientos. Mis manos estaban en sus tetas y las masajeaban. A
Jazmín la volvía loca que le apretaran los pezones. Ella subía sacándose casi
toda mi verga de su rajita y volvía a bajar enterrándola totalmente.
-¡¡Sos todo un semental Caballito... Aaaaahhhhh!!- Jadeaba
Jazmín sin parar de saltar sobre mi vientre. Le pellizque suavemente sus pezones
y ella jadeo aun más fuerte. Luego comenzó a jadear, a respirar muy fuerte y
cabalgarme mas y más rápido. Sus orgasmos eran tremendos. Pero una vez que
acababa seguía como si nada. Continuaba moviendo sus caderas mirándome fijamente
a los ojos con una sonrisita maquiavélica.
-Ahora vos sos mi perrita- Le dije tumbándola en la cama y
colocándola a cuatro patas. Jazmín levanto su cola bien hacia arriba
ofreciéndome ese manjar. Mi verga se deslizo como en mantequilla dentro de su
vagina. La tome de las caderas y comencé a bombear rápido, haciendo vibrar los
cachetes de su perfecta cola.
-¿Te gusta mi perrita? Sos una perrita golosa... - Le decía
yo excitándola mas y más. Jazmín jadeaba sin parar.
-¡¡Siiii!! ¡Tu perrita!...- Gritaba ella transpirada y
gimiendo como loca. Le recosté sobre su espalda y comencé a jugar con sus
pechos.
-¡Mmmmm! ¿Te gustan mis tetitas papi?- Comenzó ella. Ahí
venia, era el momento de decir guarradas.
-Me encantan Perrita, me vuelven loco...-
-¡Aahhh! ¿Te gustaria agarrar las tetotas de mi hermana? ¿Eh?
Aaaaahhh...- Jadeaba Jazmín clavándose mi verga lo mas profundo posible.
-Me fascinan las tetas de tu hermana ¿No te gustaría
chuparlas perrita?...-
-Son enormes... Aaahhhhh... No podría con ellas... Ahhh...
Son enormes...-
-Y no te gustaría chupar las tetitas de tu hermanita menor
¿Eh, perrita?-
-¡¡Aaaahhhhhh!! Tiene tetas hermosas... Ahhhh... Hermosas...
– Gemia Jazmín.
-¿Las chuparias Perrita?
-¡¡¡Sí!!! ¡¡¡Aaaahhhhh!!-
-¿Les chuparias las tetas a tus dos hermanitas?
-¡¡¡¡Sí!!!!! ¡¡¡Aahhhhhhh!!! ¡¡¡Y ellas a mí!!!-
-¿Te gustaría que pasen sus lenguas por todo tu cuerpo?-
-¡¡¡Me volvería loca!!! ¡¡¡Loca!!! Aahhhhhhhhhhh...
¡Diossss!- Comenzó a gritar Jazmín acabando en un fuerte orgasmo. Yo no aguante
mas y comencé a llenarle su vagina de caliente leche. Ambos respirábamos
agitados, totalmente transpirados. Quedamos rendido. Esa noche había eyeculado
ya tres veces. Jazmín se acostó a mi lado y me abrazo.
-Sos una pervertidita... - Le dije dándole un beso.
-Pero no se lo digas a nadie... - Dijo ella con su sonrisita.
Luego, así abrazados, nos quedamos dormidos. Soñé que estaba en un colegio, y
que yo era profesor. Sonaba el timbre y todos los chicos salían del aula. Solo
se quedaron tres alumnas. Eran Jazmín, Jesse Y Luciana. Las tres vestidas de
colegialas. Sus uniformes eran muy chiquitos para sus cuerpos. Las tres tenían
el uniforme de colegio a donde asistía Jesse (Y a la cual asistieron sus
hermanas mayores). Jazmín iba con el uniforme de porrista. Era todo rojo con
líneas blancas. La tela se pegaba a su cuerpo de tan ajustada. Su perfecta
figura de largas piernas, estrecha cintura y pechos perfectos podían verse con
total claridad atreves de ese pequeño uniforme de porrista. Luciana tenia puesto
el uniforme de gimnasia. Una calza negra de lycra negra muy ajustada en sus
piernas. Remarcaba su tremendo e impresionante culo y no dejaba nada a la
imaginación. Sus tetotas parecían estallar en la ajustada remera blanca con él
logo del colegio. Luego estaba Jesse... llevaba el uniforme del colegio, faldita
escocesa tableaba, corbata y camisa blanca. Le quedaba pequeño, la faldita muy
cortita y la camisa muy ajustada. Era increíble verla de esa manera, no era la
Jesse tímida que ocultaba su tremendo cuerpo, este era una Jesse "popular" que
hacia que me baboseara mirándola. Las tres juntitas me miraban divertidas. Se
acercaban a mi contoneando sus cuerpos sugerentemente.
-Nos portamos mal Profe...- Dijo Luciana agarrandose sus
tetas y masajeándolas.
-Somos unas chicas malas, muy malas- Dijo Jazmín abrazando a
su hermana Luciana léxicamente.
-Merecemos una lección ¿No Profe?- Dijo Jesse uniéndose a sus
hermanas. Beso a Jazmín en la boca entrelazando sus lenguas. Luego beso a
Luciana y chupo su boca. Las tres comenzaron a tocarse por todos lados mientras
no araban de besarse. Quería ir con ellas, deseaba hacerlo con toda mi alma.
Pero no podía moverme. Las tres hermanas comenzaron a sacarse la ropita del
colegio mientras yo corría hacia ellas. Pero cuando más Coria, mas me alejaba.
Las tres hermanas jugaban juntas y yo me alejaba mas y más.
-Hoooooofffffhhhh!!!- Desperté respirando agitadamente y con
una sensación de que me estaba vaciando. Mis manos temblaban y sentía unas
descargas inmensas de placer. Mire hacia mi entrepierna y allí estaba Jazmín,
con mi verga en la boca recibiendo mis descargas de leche. Ella tragaba todo muy
golosa mientras yo me daba cuenta de que esto si era la realidad. Luego Jazmín
siguió mamando unos segundos mas hasta dejarme seco y sin ninguna gota de leche
desperdigada.
-Buenos días dormilón- Me dijo con su miradita sonriente. Fue
una buna manera de empezar el día.
Ese fin de semana fue de lo más normal. Y con el comienzo de
la semana siguiente, tuve que ponerme a estudiar para la facultad al igual que
Jazmín. Estábamos en época de exámenes, así que no tenia mucho tiempo de
visitarla... y de visitar a Jesse. Jazmín había vuelto a insistir con el tema de
comprometernos, pero yo rehuía como podía de darle una contestación. Me la
pasaba todo el tiempo pensado en Jesse, me moría de ganas de buscarla a su
colegio para estar a solas con ella. Jesse me enviaba mensajitos muy dulces al
celular y eso era una manera de saber que no se olvidaba de mí. También me envió
un mail contando quien le había metido en la cabeza que ella era una "putita".
Pero como era un archivo Word bastante pensado lo deje para leerlo cuando
estuviera tranquilo. Además, el sábado (Que era 21 de septiembre) era el
cumpleaños de Jesse. Mi bonita colegiala ya tendría 14 añitos y tenia que
prepararle algo especial.
Paso la semana sin grandes inconvenientes, y el viernes ya me
encontraba en casa de Jazmín cenando antes de salir a algún lado con ella por la
noche. Si todo salía bien y según lo planeado, el cumpleaños de Jesse seria muy
especial. En la cena confirme mis sospechas. Sus padres no estarían en casa el
sábado desde la mañana hasta la tarde. Luciana esta noche saldría con su novio y
tampoco volvería hasta el sábado a la noche. Jazmín tenia clases en la facultad
y él ultimo examen hasta la tarde... Todo era perfecto. Jesse estaría sola desde
la mañana hasta la tarde.
-Mañana a la noche vamos a festejar tu cumpleaños Jesse, si
queres invita a algunas de tus amiguitas- Le dijo su madre en la cena. Jesse me
miraba diciéndome con los ojos "mañana voy a estar sola". Luciana miraba todo
muy atenta, seguramente ella también tenia planeado alguna de sus guarradas. Y
para hacer todo aun más especial, dije:
-mañana tengo unos examines, así que voy a venir a la
tarde... – Jesse me miro muy triste al saber que yo no vendría temprano. Se
llevaría una gran sorpresa. Luciana me miro atentamente, pero luego se encogió
de hombros y siguió comiendo.
Esa noche luego de salir con Jazmín evite sutilmente tener
sexo con ella. Volvimos temprano porque "ambos" teníamos exámenes al día
siguiente. Trate de dormir bien, pero mucho no pude hacerlo. El solo imaginar a
Jesse solita conmigo durante casi medio día era algo que me estaba sacando de
mis cabales.
El sábado a las 10 en punto de la mañana, estaba ya frente a
la puerta de la casa de Jazmín. Sabia que Jesse ya estaría solita. Sabia que la
llave que había copiado del llavero de Jazmín un día me seria de utilidad. Abrí
la puerta de entrada en silencio. Jesse debería estar todavía dormida. Fui a la
cocina y prepare un rico desayuno. Café con leche, jugo, unas tostadas con
mermelada... Puse todo en una bandeja y subí las escaleras descalzo para no
hacer el menor ruido. Abrí muy lentamente la puerta del cuarto de Jesse. Todavía
dormía. Me acerque a ella y me senté a su lado en la cama. Estaba profundamente
dormida, acurrucada como un bebe abrazando un oso de peluche. Se veía preciosa
de esa manera. Acaricie sus mejillas y Jesse suspiro dormida.
Deje el desayuno en la mesita de luz al lado de la cama con
una nota que decía "Feliz cumpleaños Bonita". Luego toca su pierna para que
despertara y me escondí en el placard. Jesse despertó fregándose los ojitos con
la mano. Miro hacia un costado y se encontró con el desayuno. Fue muy bonito
verla sonreír de esa manera. Miro la tarjeta y la dio vuelta buscando un nombre.
Sin dejar de sonreír se levanto de la cama y fue hasta la puerta para ver quien
era el que le había dejado el desayuno. Jesse tenia un pijama de dos piezas, una
pantaloncito y camisita celestes de algodón que la hacían verse muy sexy. Como
no vio a nadie salió del cuarto. Aproveche la oportunidad y salí del placard y
fui hasta su cama. A los segundo Jesse entro de nuevo en el cuarto mirando la
tarjeta. Cuando me vio sentado en su cama me miro de tal manera que hubiera
querido sacarle una fotografía. Sonrió ampliamente mientras sus ojitos celestes
brillaban por a luz del sol que entran por al ventana.
-Feliz cumpleaños- Le dije y ella corrió hasta la cama y se
tiro arriba mío abrazándome.
-¡Gracias!- Le dijo dándome un beso muy dulce en los labios.
Luego se acurruco entre mis brazos y se quedo quietita allí.
-Es el mejor regalo de cumpleaños que recibí...- Dijo tomando
la bandeja del desayuno y colocando arriba de sus piernas. La acompañe en el
desayuno. Jesse me miraba a cada rato y sonreirá.
-¿Que pasa?- Le pregunte divertido.
-Nada... es que... no puedo creer que estés acá, en mi
cuarto... conmigo... - Dijo Sonrojada. Jesse era única. Deseaba con toda mi alma
que no creciera y fuera así por siempre. Controle mis instintos de sacarle todo
el pijama y poseerla ahí mismo. Me controle porque la estaba pasando realmente
bien sentado a su lado desayunando. Pero al terminar Jesse me miro dé tal manera
que no pude evitar besarla. Ella me correspondió y metía su lengüita jugando con
la mía. Mis manos recorrieron su cuerpo y buscaron sus ya grandes pechos. Eran
tan suaves y esponjosos, ya eran mucho más grandes que los de Jazmín, pero de la
mitad de los de Luciana (Que tenia tetas E-Nor-Mes). Solita y sin que le diga
nada, Jesse busco con sus manitas en mi entrepierna. Saco mi verga y se puso a
masajearla. Mis manos buscaron su entrepierna para devolverle el favor. Jesse se
estremeció el sentir mis dedos en su rajita. Mí otra mano fue bajando la cabeza
de Jesse hacia mi verga.
-Todavía hay más lechita para tu desayuno... – Jesse rió
sonrojada mientras lentamente metía mi verga entre sus carnosos labios. Mamaba
de una manera tan especial, con experiencia y timidez a la vez. Degustaba mi
verga con la lengua, saboreándola. Sus manitas pajeaban mi tronco haciéndome
delirar. Mi mano se metió bajo su pijama y fue hasta su redondita cola. Con unos
dedos jugaba con su rajita y ella jadeaba con la boca llena de carne. Mi pulgar
ensalivado comenzó a jugar con su anito y Jesse temblaba de placer.
-Mmmmmmmm...- Ronroneaba mi chiquita sin dejar de mamar mi
verga. Mis dedos se metía lentamente por sus agujeritos. Jesse disfrutaba y
aceleraba el ritmo de su lengua. Sus labios iban y venían cada vez a más
velocidad. Mi Pulgar ya estaba completamente dentro de su anito. Su rajita
mojaba mis otros dedos. Jesse respiraba cada vez mas fuerte y gemía sin parar.
Ambos estábamos a punto de acabar sin control.
-Acá tenes tu lechita bebe...- Le dije jadeando mientras me
descargaba en su garganta en grandes cantidades. Jesse apretaba mi verga
exprimiéndola y tragaba todo apurada. Su orgasmo la agarro en medio de mi
eyeculación, se saco mi verga de la boca y un chorro fue a sus labios, otros a
su nariz y otro a su pelo. Mis dedos se movían a gran velocidad en sus
agujeritos. Jesse temblaba convulsionado.
-¡¡¡AAAhhhhh!!! ¡¡Dios!!- Gimió ella con su orgasmo sin dejar
de apretarme la verga fuertemente. Luego dejo caer su cabeza en mis piernas
mientras subía y bajaba lentamente su manita por mi verga. Con mi mano junte los
restos de semen que tenia por su caria y se los metí en la boca. Jesse me lamió
y chupo los dedos golosa. Era tremendamente excitante verla haciendo eso.
-¿Te gusto el desayuno?- Le pregunte.
-Nunca comí uno tan rico...- Me dijo ella escondiendo su
carita entre mis piernas sonrojada, con vergüenza de lo que había dicho. Me
enamoraba verla comportarse así.
-Me voy a dar un baño... – Me dijo ella luego de que nos
calamos un poco.
-Me parece bien, ponete Bonita como vos sabes... –
-¿Cómo queres que me vista?- Me pregunto.
-Es tu cumpleaños... Podes vestirte como quieras que va a
estar bonita igual- Dije mientras tomaba la bandeja del desayuno. Ella sonrió
sonrojada y se acerco a mí. Se paro en puntas de pie y me dio un besito en la
mejilla. Luego se metió en el cuarto de baño. Baje hasta la cocina, ya era
pasados el mediodía. Me contuve de ir al baño a ver a Jesse bañarse (De solo
pensarlo mi pene golpeaba mi pantalón) y comencé a preparar las cosas para pasar
la mejor tarde de mi vida... O ese era el plan.
Cuando termine de hacer todo, que no eran muchas cosas por
cierto, me senté en el living a esperarla mientras escuchaba música (claro que
era música lenta y melosa, como a Jesse le gustaba). Escuche unos pasos en las
escaleras y mire hacia ahí. Jesse estaba bajando mirándome con una sonrisita
tímida. Me quede pasmado de solo verla. Ella con una mano apoyada en él
pasamanos, bajaba lentamente, como estirando el momento.
-Gau...- Dije sin contenerte. Había seleccionado unas ropitas
que la hacían verse algo mas que sexy. Era una colegiala... distinta. No sé de
donde había sacado esas prendas, pero le quedaban fenomenal. Comencemos a
describirla como yo la había mirado. Desde los pies a la cabeza. Jesse tenia
unos zapatos negros con solo un poquito de taco brillantes, mi mirada subía por
sus torneadas piernitas que estaban enfundadas en unas medias bucaneras blancas
que las cubrían hasta por encima de sus rodillas. Seguí mirando y llevaba una
faldita muy cortita tableada, también negra, que dejaba ver en esplendor sus
apetecibles muslos. Mi mirada fue más arriba, una camisa blanca de marinerita
ajustada a su cuerpo dejaba notar su estrechita cintura y remarcaba las
redondeases de sus grandes y esponjosas tetas las cuales podía apreciar por el
generoso escote. Mire su carita. Estaba preciosa. Sus carnosos labios pintados
de un Rosado con brillo y el delineador con negro resaltaban sus celestes ojos.
Para terminar de dejarme sin aliento, tenia sus rubios cabellos peinados con dos
trencitas que caían a los costados de su cabeza, ambos atados con lazos rozados.
Como dije, estaba increíblemente sexy de esa forma... tan sensual y inocente a
la vez.
-¿Te gusta?- Me pregunto parándose frente a mí.
-Me... Encanta. Estas preciosa- Le dije sin aliento
devorándola con los ojos.
-No sé porque te gusta tanto mi uniforme del colegio... así
que pense que esto té tenia que gustar ¿Me queda algo ajustado no?- Me dijo
dando una vuelta para que la mire bien.
-Té queda perfecto- Dije tomándola de la cintura. Jesse se
paro de puntas e pie y nos dimos un largo y lento beso. Luego nos sentamos en el
sillón le di uno de los regalos de cumpleaños que tenia para ella. Era él ultimo
Cd de "ColdPlay". Jesse lo miro maravillada y me abrazo dándome las gracias.
Luego lo puse en el equipo de música para escucharlo. La ver las botellas que
haba en la mesita ratona me pregunto.
-¿Y esto? –
-Vamos a tomar unos tragos- Le dije mientras destapaba una
botella.
-Mamá y Papá no me dejan tomar alcohol... dicen que soy muy
chica todavía...- Me dijo Jesse apenada sentándose a mi lado.
-Bueno, yo no soy Mamá y Papá, para mí ya podes hacerlo, y
mejor si lo haces conmigo, ¿No?- Ella me mira sonriendo. Había traído licores
dulces y de fruta, no le iba a dar Wodka porque sabia que no le iba a gustar. Le
di un vasito con Licor de Chocolate y Jesse me miro con su miradita de niña a
punto de cometer una travesura.
-¡Que rico!- Me dijo cuando lo probo. Y tomo un largo trago.
-Despacito, no quiero que termines súper borracha- Le dije
riendo y ella me dijo "Bueno" sonrojada. Mientras charlábamos de música y cine
(Jesse era dulce e inocente, pero al fin y al cabo una chica muy inteligente)
ella fue probando varios licores. Note como sus mejillas se sonrojaban por el
efecto del alcohol. Yo no quería emborracharla, solo quería desinhibirla un
poquito.
-Que bonito tema... – Me dijo ella mirando el equipo de
música. Me pare y tomándola de la mano la invite a bailar. La estreche de su
cintura y ella rodeo mi cuello con sus brazos. Comenzamos a bailar lentamente al
compás de la música. Jesse apoyaba su cabeza en mi pecho reconfortada. No
intente nada, me gustaba estar con ella así, abrazados. Pero luego de dos temas,
mis instintos decían otra cosa. Pero quería que ella disfrutara, no yo.
Controlando el animal que tenia dentro, nos sentamos en el sofá de nuevo y
comenzamos a beber. Jesse había agarrado el gustito a él alcohol y bebía sin
problemas. Y me di cuenta de que le gustaba mucho el licor de frutilla. Comenzó
a sonar un tema lento, romántico y muy sensual.
-Sabes bailar ¿No?- Le pregunte a Jesse.
-Sí... Un poquito, no mucho- Me dijo ella.
-¿Bailarías para mí?- Pregunte ansioso. Jesse rió sonrojada.
-Me... me da vergüenza... – Se veía tan linda cuando le daba
vergüenza.
-Por favor, para mi solo ¿Sí? Me encantaría verte bailar- Me
suplique. Jesse no se pudo negar.
-Bueno...- Dijo parándose y colocándose frente a mi. Se
tambaleo un poco y comenzó a reír. Era el efecto del alcohol. Luego se sereno y
me miro tímidamente de nuevo.
-¿Que queres que Baile?- Me pregunto.
-¿Sabes lo que es un Strip-Tease?- Ella me dijo que no con la
cabeza.
-¿Nunca viste en una película cuando una chica baila
sensualmente a su chico?- Le dije divertido. Jesse abrió sus ojos dándose cuenta
a lo que me refería.
-¡Ay! Si vi una Película con eso... Me da mucha vergüenza...-
Me dijo totalmente sonrojada.
-Por favor.. Serra los ojos así no te da vergüenza ¿Sí?...-
Jesse aspiro profundo y sonriendo me dijo "bueno". Yo Estaba muriéndome de
ansias de ver a mi colegiala bailar frente a mí. Jesse se concentro unos
instantes, y muy lentamente, comenzó a mover su cuerpo. Yo sabia que Jesse había
practicado Danza Clásica desde chica, así que no lo podía hacer mal.
Mientras la música lenta sonaba en todo el living. Sin hacer
ruido busque en mi mochila la cámara digital y me prepare para tomar unas fotos
de mi colegiala. Era algo que había querido hacer desde que vi a Jesse. Ella se
movía despacio. Meneaba sensualmente sus caderas hacia los costados mientras sus
manos recorrían su propio cuerpo. Se estaba dejando llevar por la música. Sin
abrir sus ojitos, Jesse contoneaba su cintura de atrás hacia delante y en
circulo. Mantenía sus piernas abiertas en una "V" invertida mientas sus manos
iban desde ellas pasando por su cintura hasta llegar a sus redondos pechos.
Movía su cabeza hacia los lados cada vez mas metida en su baile. Comencé a
sacarle fotos, una mejor que la otra. Jesse se dio vuelta dándome la espalda y
comenzó a mover su vientre de atrás hacia delante. Su faldita se contoneaba por
sus movimientos y podría ver su bombachita negra metida entre los cachetes de su
cola. Se fue doblando, sus manos tocaban el suelo. Podía ver su increíble culo
con toda claridad. No dejaba de tomar fotos de eso. Se fue incorporando
lentamente, arqueando su cintura. Luego miro hacia atrás y abrió sus ojos
mirándome. Tenia una sonrisita y una carita de gatita sensual que me excito aun
más de lo que ya estaba. La foto que tome de ese momento fue increíble. Creí que
Jesse se iba a enojar por la cámara de fotos, pero no. Sus ojos me decían que le
gustaba. Su sonrisita y sus mejillas sonrojadas me decían que le encantaba que
le tome fotografías.
Se dio vuelta y quedo frente a mí. Comenzó a sonar un tema
más rápido en el equipo de música. Jesse miraba fijamente a la cámara.
Nuevamente comenzó a contonear su cintura hacia los costados mientras
desabrochaba unos botones de su camisa muy lentamente. Mi cámara disparaba fotos
unas tras otra. Jesse no desabrocho todos los botones, sino que dejo un gran
escote donde podía apreciar la mayor parte de sus voluminosos pechos. Sin dejar
de moverse y contonear su cuerpo, me dio la espalda nuevamente. Movía su cola
hacia mí en círculos y se agachaba mostrando su bombachita. Mientras tomaba
fotos con una mano, con la otra masajeaba mi verga por encima del pantalón.
Verla a mi tan inocente colegiala comportándose de esa manera me volvía loco. }
Jesse arqueaba su cintura dándome la espalda mientras veía
como se terminaba de desabrochar la camisa. No se como lo hizo, peor sin sacarse
la camisa, vi como saco su sostén y lo tiro a un costado. Luego miro hacia atrás
con una sonrisita picara y se dio vuelta, quedando frente a mí.
La camisa abierta tapaba la mitad de sus grandes pechos
desnudos. Jesse tiro su cabeza hacia atrás mientras colocaba sus manos entre sus
piernas y movía sus caderas. Parecía que se estaba masturbando al compás de la
música. ¡Que cuerpo tenia la nena! Sin dudarlo podía afirmar que era el mejor de
a las tres hermanas. No podía creer que mi colegiala tuviera ese cuerpazo con
tan solo 14 añitos. Jesse miro directamente a la cámara y lentamente fue
abriendo su camisa. Pero se tapo sus pechos con las manitas. Poso para mi y mi
cámara muy sensualmente. Estaba como transformada, no parecía tímida y dulce.
Parecía una mujer extremadamente sensual y experta en lo que hacia.
-Guau...- Dije sin aliento cuando Jesse saco sus manitas de
sus seños y los dejo a la vista. Comencé a sacar fotos rápidamente. Era como
tener a una conejita Playboy posando frente a mí. No podía creer que Jesse se
comportara de esa manera solita y por iniciativa propia. Poso de varias maneras,
ponía carita de nenita inocente, cara de diablita, se metía un dedo en la boca y
lo chupaba muy sexy... Mi verga pedía por favor que le den algo de atención.
Pero quería sacar todas las fotos posibles de Jesse.
Jesse se acerco a mi contoneando sus caderas. Subió al sillón
colocando sus piernas a mis costados. Yo entre ellas tenia una perspectiva
increíble. Sus pechos mirados desde abajo parecían dos globos. Jesse comenzó a
bailar sensualmente arriba mío. Quise tocarla pero ella no me dejó. Siguió
bailando sensualmente haciéndome hervir. Deje la cámara a un lado y me dedique a
gozar.
Jesse se arrodillo y comenzó a pasarme sus pechos por mi
cara. Cada vez que sacaba mi lengua para lamerlos ella los sacaba dejándome con
las ganas. Sus manitas recorrían mi pecho y se metían dentro de mi pantalón...
pero no agarraba mi verga. Estaba que explotaba. No podía creer que lo Jesse
estaba haciendo. Se dio vuelta quedando de espaldas a mí y comenzó a moverse
arriba mío. Movía su cola encima de mi bulto y ronroneaba como una gatita
mimosa. Pose mis manos sobre sus pechos y ella me agarro las manos. No me dejo
hacer anda más. Su cola sobre mi bulto hacia estragos en mí. Sentir sus grandes
y esponjosos pechos entre mis manos me sacaban de quicio. Cuando ya no aguantaba
mas, Jesse se fue bajando de mí hasta quedar en el suelo.
Arrodilla entre mis piernas, me miraba con las mejillas
coloradas (ya no de timidez, sino de excitación) y una sonrisita. Sus manitas
muy lentamente desabrochaban mi pantalón. Agarre la cámara digital de nuevo.
Comencé a sacar mas fotos de mi nena. Jesse saco mi verga la cual salto como un
resorte, nunca la había tenido tan dura. Ella nunca dejaba de mirarme. Saco su
lengüita y pego un lametón. Apenas si podía mantener la cámara en cuadro y sacar
las fotos. Sus manitas comenzaron a masturbar mi verga lentamente, haciéndome
jadear. Su lengua la recorría desde mis huevos hasta el glande.
-Mmmmmmmmmmmmm... – Jadeo Largamente ella cuando la fue
metiendo en su boca lo mas que podía. La próxima vez tenia que grabar en video
esto, las fotos no podían expresar lo excitante de la situación. Jesse mamaba
con ganas, pajeando mi verga y chupando cada vez más rápido. Tire la cámara
digital a un costado. Suavemente tumbe a Jesse en la alfombra. Ella me miraba
excitada mientras yo le iba sacando su bombachita.
-¿Dónde aprendiste a bailar así?- Le pregunte excitado.
-De una película... - Me dijo ella ya jadeando.
-¿Qué clase de Película?-
-Una muy cochina que me presto una amiga del cole...
Aahhhhhhh....- No pude terminar de habar porque yo ya tenia mi cabeza entre sus
piernas y lamía vorazmente su rajita. Jesse se retorcía en la alfombra jadeando
y gimiendo con soltura. Chupe su clitorias mientras metía mis dedos en su
rajita.
-¡¡¡Aaahhhhhhhhh!!! ¡¡¡¡Aaaaaaaaaaahhhhhhhhhh!!!!!- Comenzó a
gritar Jesse teniendo un orgasmo que venia conteniendo desde hace rato. Luego
rodeo mi cuello con sus piernas volviendo a gozar de mi lengua en su rajita. Sus
manitas me hundía la cabeza como queriendo meterla dentro de ella. Mis dedos se
movían muy rápido y mi lengua no se quedaba atrás. Sus gemidos eran
ensordecedores. Arqueaba si cintura y se agarraba sus pechos, los apretaba
gozando como nunca.
Me saque mi remera porque el ambiente ya estaba muy caluroso.
Agarre sus piernas con mis manos y las abría lomas que podía, Jesse tenia una
elasticidad increíble. Abría sus piernas completamente. Mi inocente colegiala me
sorprendía a cada instante. Coloque mi palpitante verga sobre su rajita y
comencé a frotarla. Jesse jadeaba y respiraba muy fuerte.
-aaahhhhmmm... Por... Ahhmmmm... Favor...- Gemía ella.
-¿Por favor que?- Le pregunte aunque ya sabia la respuesta.
-Metela... Aaahh... Por.. Favor... Ahhhh... Metela...- No la
hice esperar mas. De un empujón mi verga se deslizo en su rajita sin dificultad.
Jesse Jadeo largamente al sentirla tan dentro de ella. Comencé a mover mis
caderas despacio, disfrutando cada penetración. Tenia a Jesse agarrada de sus
muslos, sus grandes pechos se movían como flanes en cada embestida. Se veía
increíblemente sensual con ese trajecito de marinerita. Su faldita negra
enrollada en la cintura, sus largas medias cubriendo sus perfectas piernas, la
camisa abierta mostrando sus pechos, su peinado de nenita inocente recibiendo
verga hasta las entrañas...
-Aaaahhhhh... Aaaahhhh... Ooooohhhh... ¡Oooooohhhhh¡- Gritaba
ella. Embestía cada vez mas fuerte. Sin parar. El sudor corría por mi frente.
Coloque las piernas de Jesse juntas sobre uno de mis hombros. Ahora le
penetración era más lenta, pero con estocadas más fuertes.
-¡¡AAAhhhh!! ¡¡AAAhhhh!! ¡¡AAAhhhh!!- Gritaba Jesse fuera de
sí. Me hipnotizaban sus tetas bailando hacia todos lados. Mi verga entraba y
salía de su rajita que parecía comérsela, devorarla. Salí de dentro de ella. Sin
que le diga nada, Jesse se coloco en cuatro patas, como una perrita. Apoyó los
codos en la alfombra con su culito bien hacia arriba. Me fascino esa perspectiva
de ella.
-¡¡¡Aaahhhhhuuummmmmmm!!! – Grito cuando agarrandola de sus
caderas le enterré mi verga en su rajita hasta los huevos. Embestía con rápido,
como un actor porno. Escupí su anito y comencé a meter el pulgar y a moverlo en
círculos. Jesse no se quejaba, sino que no paraba de jadear mas fuerte. Saque mi
verga de su rajita y la apoye en la entrada de su ano. Al notar que yo no la
metía porque la quería hacer desearla, Jesse empujo su culito hacia atrás y se
la fue enterrando solita.
-Aaaaaggghhhmmmmmmm- Emitía ella apretando los dientes con
sus cabellos pegados a su cara por la transpiración. Ambos sudábamos a raudales.
Jesse se metió mi verga completa en su anito. Y sin mas comenzó a moverse de
atrás hacia delante auto penetrándose. Me recosté sobre su espalda y agarrandola
de sus pechos comencé a culearla fuertemente.
-Huuuuffff... Huuuuuffffff... Huuuuffffff...- resoplaba Jesse
en cada embestida. Le estruje sus pechos y pellizque sus pezones haciéndola
jadear aun más. Estaba gozando como nunca en mi vida. Jesse era perfecta, una
perrita perfecta. La tome de sus caderas y aumente la fuerza de las embestidas.
Jesse se aferraba a la alfombra y apretaba los dientes. La agarre de sus
trencitas aumentando la fuerza de mis embestidas. El sudor corría por nuestros
cuerpos. Mi verga entraba y salía de su culito a una velocidad increíble. Ella
comenzó a temblar sin poder hacer nada ante su nuevo y más fuerte orgasmo.
-¡¡¡AAAAhhhhhhhhhhhhh!!!! ¡¡¡AAAaaaaahhhhhhhh!!!- Gritaba
ella mientras yo la culeaba de una manera tal que los cachetes de su culito
vibraban y están ya colorados de tanto chocar mi vientre contra ellos. No
aguantaba mas, ya no podía retrasar mi orgasmo. Saque mi verga de su culito y
fui hasta su cara. Ni bien llegue comencé a explotar a chorros que salina sin
control hacia todos lados. Jesse abría su boca y sacaba su lengua tratando de
agarrarlos. Pero mi semen se escapaba hacia todos lados. Caían en sus pechos, en
sus mejillas, en su pelo, en su boca... Cuando termine de eyecular Jesse agarro
mi verga y comenzó a chuparla para sacarle hasta la ultima gota. Luego se pasaba
mi verga pos su carita juntando el semen y llevándoselo a la boca mirándome con
una sonrisita y respirando agitada. No había una chica como ella, Jesse era
única.
-¡Bravo!- Escuchamos exclamar cerca de nosotros. Jesse y yo
miramos inmediatamente hacia donde provenía la voz. Luciana estaba sentada en
uno de los sillones con la cámara de fotos digital. Tenia una sonrisa perversa
en la cara, una sonrisa de total satisfacción.
-¡Saque unas fotos increíbles!- Nos dijo riendo. Jesse y yo
no salíamos de nuestro asombro.
Luciana se acercó a nosotros. Jesse tímidamente trataba de
taparse sus pechos con la camisa. Yo iba a intentar guardar mi verga, pero
Luciana me dijo que "no" con el dedo de su mano.
-No, no chicos, todavía hay tiempo para que me den una
función especial... – Dijo riendo mientras se sentaba en un sillón justo frente
a nosotros.
-Vos Putita déjate esas lindas tetas afuera...- Le dijo a
Jesse. La chiquita estaba completamente sonrojada y apretado los labios
nerviosa. Luciana tenia una sonrisa ganadora, sin decirnos porque, nos tenia
bajo su absoluto control. Me excitaba la situación, dentro de mí comencé a
desear ensartarle mi verga en el culo a Luciana y hacerla gritar como la perra
que era.
-Agarra la pija