Hola, me llamo Tere y este es el primer
relato de mis…travesuras. Soy una mujer de 35 años y desde adolescente me ha
gustado calentar a los hombres; me gusta sentirme deseada. Me encanta tener
pretendientes –aún cuando estuve casada tuve varios- y si se portan bien y me
cuidan, me consienten y me tienen atenciones conmigo, pues les presto mi cuerpo
un rato. Pero si no, que se que queden con las ganas. Para sean más interesantes
los relatos y se calienten imaginando lo que les contaré, me describiré
brevemente. Soy morena, algo bajita –mido 1.56- tengo buen cuerpo ya que siempre
me gustado hacer ejercicio, yoga, etc., según me dicen tengo buenas bubis –tetas,
como les dice cachondamente unos de mis galanes- pero lo que más me devoran los
hombres, son mis nalgas, pues tengo cadera y culo paradito. Como verán en los
relatos, me encanta el sexo oral, mmmmmm saborear una rica verga o que me
lengüeteen la concha. La verdad visto un poco conservadora, no enseño mucho,
pues creo que es mejor ser, que parecer. ¿Para qué abaratarse, no? Eso sí, uso
ropa interior pequeñita; más que tangas, pantys tipo francés. Si me escriben
historias ricas, tal vez les mande algunas fotos de mis pantys o imagínenselas.
Bueno, comencemos los relatos.
Tantas cogidas ricas, ¿por dónde
comenzar?...
Hace unos tres años fui a un Congreso a
la isla de Cuba. En él había participantes de varios países; la mayoría señores
ya grandes, pero eso nunca ha sido problema para mí. El día que me tocó dar una
conferencia, para festejar y relajarme, al terminar esta fuimos algunos
compañeros congresistas y yo a La Bodeguita del Medio a cenar algo y tomar unos
mojitos. Luego de varios mojitos, el baile no podía faltar y empezó el
cachondeo. Iba un grupo como de 12 personas y muy equilibrado, aunque más
hombres. Entre las mujeres iba Betty, mi hermana. Ella también es muy caliente;
ha de ser de familia. En el grupo iba un cubano que desde que lo vi en el
Congreso me mojé las panties; como se me antojaba. En ese entonces tenía novio,
pero se había quedado en nuestro país y como mi hermana es igual de cabrona que
yo, le daría rienda suelta a mis antojos sexuales.
En una de esas el cubano, Alex, por fin
me invitó a bailar…mmmmmm, qué rico se movía y cómo se me arrimaba. Yo, para
subirle la temperatura movía la cadera y le embarraba mis nalgas en su paquete
ya duro. Las mexicanas tenemos lo nuestro. Cómo se me antojaba cogérmelo ahí
mismo o por lo menos abrirle la bragueta, sacarle su miembro y lamérselo…mmmmmm,
me mojo sólo de recordarlo. Los mojitos, los arrimones y la fantasía me subieron
cada vez más la temperatura; esa noche tenía que coger, con él o con quien
fuera, por lo que al bailar con otras personas también les embarraba mis nalgas
para que se animaran. Luego de algunas horas yo ya estaba muy peda y mi hermana
se había ido con algunos del grupo a un hotel a bailar, yo ya estaba cansada y
algo frustrada por mi calentura inatendida. Alex me acompañó al hotel y durante
el camino por fin se animó y me besó, me puso su mano en la rodilla y la fue
subiendo lentamente por la parte interna del muslo, yo chorreaba y ya quería me
dedeara por lo menos, pero cuando estaba a punto de tocar mi mojada panty bajaba
su mano. Qué cabrón, me estaba poniendo a mil! Yo en cambio, acaricié su muslo y
enseguida fui hacia su paquete, se sentía delicioso…luego su mano subió por mi
cintura hacia mis tetas, me abrió la blusa un poco para tener mejor acceso a
ellas, mis pezones estaban como piedras, metió su mano dentro del sostén y me
masajeó las tetas directamente; me encanta eso.
-Ahhh, qué rico, Alex. Me tiene
ardiendo…
-Y tú a mi, Teresita. Con ese culo y
cómo lo mueves. –el taxista se estaba dando un atracón con nuestro faje.
-¿No quieres venir al cuarto?
- Ahorita no puedo, tengo llegar a
casa…-él era casado, pero no me importaba, era sólo diversión.
-Mira cómo me dejas, cabrón. Tendré que
calmarme yo sola…
-Te prometo que acabando el Congreso te
bajo la calentura que traes, mami.
-Más te vale y es mucha –le dije,
mientras le agarraba el paquete sobre el pantalón.
Bajé del taxi y todavía bajo la
influencia del alcohol y muy caliente, me dirigía zigzagueante a mi cuarto. Me
sentía bastante frustrada, pues aunque podría masturbarme al llegar al cuarto,
prefería una buena cogida. Al pasar frente al bar del hotel, me encontré con dos
congresistas quienes me invitaron una copa. Pensé: ¿por qué no? Tal vez algo
surja; aunque nunca había tenido sexo con dos al mismo tiempo, estaba muy
caliente y fuera de mí. Platicamos unos minutos y ellos no dejaban de ver mi
escote, pues había olvidado cerrar el botón que Alex me había desabrochado, al
darme cuenta exageraba mis movimientos para que se abriera más la blusa y se
deleitaran con mis tetas. Vean lo que se pueden comer, cabrones, -pensaba.
Entonces uno de ello, Miguel, propuso llevarnos unas copas al cuarto para estar
más tranquilos. Acepté y a los dos les brillaron los ojitos; seguro su paquete
también reaccionó. Cayeron. Miguel pidió que nos subieran los tragos y nos
fuimos al elevador. Una vez ahí noté cómo sus bultos crecían y mi panty volvía a
mojarse. Entrando al cuarto, nos fuimos al balcón, la brisa era deliciosa,
excitante y refrescante a la vez. Enseguida, Miguel me tomó de los hombros
dándome un masaje, pocos minutos después tocaron la puerta y Carlos –el otro
amigo- fue a la puerta por los tragos, mientras Miguel se me pegó por detrás…qué
rico bulto. Seguía masajeando los hombros y ahora bajaba las manos por mi
costado hasta la cintura mientras besaba mi cuello. Me estaba calentando
delicioso.
- Qué buena vista…-me decía,
viendo mis tetas, más que el horizonte.
- ¿En verdad te gusta?
- Deliciosa. –Entonces ponía sus
manos en mi vientre y las subía hasta mis tetas. Me comenzó a besar mientras las
masajeaba y su bulto se sentía más duro en mis nalgas.
- ¡Qué rica estas, Tere!
- ¿Te parece?
- Como no…¡qué tetas!
- Vamos adentro, no hay que
dejar sólo a Carlos. El pobre estaba a punto de irse, pero ese no era mi plan.
Nos sentamos en el sillón con los
tragos; yo en medio. Luego de un par de minutos, Miguel que estaba de mi lado
derecho, volvió al ataque, me quitó mi bebida y puso ambas en el suelo, luego
sin más me recargó en él de espaldas dándole el frente a Carlos, luego me besó y
comenzó a desabrochar mi blusa, hasta quedar completamente abierta. Ante tal
espectáculo, Carlos se recostó sobre mi y comenzó a lamer mis tetas,
mordisqueaba mis pezones…-uyyyyy, qué rico, sigan, sigan.
- Te vamos a llenar tus hoyitos,
Teresita.
- ¿Si Migue?
- Si, y te va a encantar putita.
–bajó sus manos de las tetas a mis piernas; la subió hasta quedar mi panty a la
vista y a mano. Uy, pero si estás empapada –metió su mano dentro de la panty y
yo estaba que ardía, ya quería que me cogieran. ¡Qué rico te empapas! ¡Qué
cogidota te espera!
- ¡Qué sabrosas tetas, Tere!
–Carlos ya me había desabrochado el brassiere.
- Son tuyas, papi, chúpalas,
mordisquéalas, haz lo que quieras. Sí, papi, sí. –Miguel me masturbaba y lograba
mi primer orgasmo. Más, más, más.
- Se está viniendo la cabrona.
–Carlos me mordía los pezones cuando me venía, eso hizo mi orgasmo más rico.
Ahora te quiero chupar la concha.
- Lo que quieras…
- Mámamela, Teresita.
Miguel se sentaba en el sillón y yo le
desabrochaba el pantalón, le saqué su deliciosa verga y la comencé a lamer y a
chupar, mientras lo masturbaba con mi mano. Entretanto, Carlos se había acostado
boca arriba y yo estaba sentada en su cara, de tal forma que me estaba comiendo
la concha…qué rico la saboreaba.
- Qué rico la mamas, pinche Tere
y qué ricas tetas se ven. –Yo seguía con la blusa abierta y sin bra, por lo que
mis tetas bailaban alegremente. ¡Ay, qué rico!
- Mmmmmmm…mmmmmmmmmmm….mmmmmmm.
- Sigue, Tere, sigue, preciosa.
- Mmmmmmmm…¿asi?
Mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmmmmm. –Miguel se quitó la camisa mientras yo seguía
saboreando su verga. De lo que se perdió el pendejo de Alex, pensé…me quité la
falda y me quedé con la blusa y mi pequeño panty. Dejé a Miguel y me dediqué a
quitarle el pantalón a Carlos, que seguía acostado. Al bajarle su boxer, salió
su delicioso miembro y enseguida lo metía a mi boca, -mmmmmmmmm…mmmmmmmmm, qué
rico sabe tu verga, Charlie.
- La mamas de maravilla, pinche
Tere. Se ve que eres bien puta, cabrona.
- Sólo cuando quiero y con
quiero.
- Síguele, mami.
- Mmmmmmmmmmm…mmmmmm…mmmmmmmmmmmmmmm.
–de repente, estando empinada por la mamada que le propinaba a Carlos, sentí
cómo Miguel me tomaba la cintura me movía la panty y me metía su rica verga
hasta adentro de un solo empujón. ¡Ay, cabrón! Ay, sí papito, métemela,
métemela.
- Síguemela mamando. –Carlos me
tomé del cabellos y me estaba cogiendo la boca mientras Miguel me la metía por
la concha…qué delicia, ¡mi primer trío!
- Mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmmmmmm…mmmmmmmm…qué
rico coges, cabrón. Dame más, dame más, dame más…aaaaaaaaaaahhhhhhhh…aaaaaaahhhhhhhhhh….
- Móntame, putita. –me decía
Carlos y lo obedecí. Así, así, móntame, sí, así.
- Agárrame las tetas…los
pezones…así, cabrón. –de pronto, Carlos me jaló hacia él y quedé acostada sobre
él; yo seguía montándolo cuando Miguel me volvió a sorprender y esta vez me la
metió en el culo…-aaaaaayyyyyyyyyyyyyy…
- Aaaahhhhhh…qué culo tan
apretado, Teresita, qué rico.
- Nunca me…la…habían me…ti…do,
por…ahí…aaaaaahhhh-ahhhhhh. Síguanle, cabrones, que me vengooooooooo…mááááááásssss,
denme mááááááásssssss…sí, sí, sí. ¡¡¡Cójanme!!!!
- Sí, mamita, qué rica estás.
¡Me vengo! ¡Me vengo! Aaaaaahhhhhhh…
- ¡¡¡¡Me voy a venir en tu
culo!!!!! Aaaaahhhhhh….-los dos me llenaron de su deliciosa leche, en la concha
y en el culo.
- Sí vénganse…vénganse…aaaaaaahhhhh…aaaaaahhhhhhhh…..aaaaaaaaahhhhhh...guárdenme
algo para mi boca…-rápido me levanté, ellos también y vaciaron el resto de su
leche en mi boca.
- Aahhhh…¿así?¿te gustó?
- Me encantó…mmmmmmm…qué rica
leche…
- Chúpamela –me dijo Miguel, y
acabé de ordeñarlo…
Después les contaré otras experiencias
que tuve en la Isla…por cierto, a raíz de esta experiencia, me fascinaron los
tríos y orgías en general. Ya les contaré una con mi hermana y unos cubanos.
Espero les haya…entretenido.