Cumpleaños más 4 Cervezas
Nos fuimos con mi concuñado y mi cuñada a la casa de ellos
con cuatro cervezas más, No quería que mi cumpleaños terminase así tan
abruptamente. Realmente no sabía dónde nos iban a entrar, estábamos ya muy
tomados. Mi cuñada como siempre no resistió nada, mi esposa se quedó enojada en
la casa de la mamá porque no me quise acompañarla y dormir ahí, por el
contrario, decidí largarme a la casa ajena para seguir tomando, realmente
siempre la pasamos de maravilla con mis cuñaditos, y ya mareados, siempre nos
espabilamos mucho.
Entramos a la casa y vi la hora; como las 05h00. Mi cuñadita
entró en el baño, escuché que estaba haciendo pis y luego escuché correr agua de
la regadera, seguramente se bañaba para acostarse y también para que se le quite
la borrachera. Recordaba en ese momento el fuerte abrazo que le di con pretexto
de mi cumpleaños, sentí su estómago caliente y sus tetitas suavecitas, cerca de
su oído el olor a ese perfume con aroma tan excitante que ya reconocía.
Mi cuñadito se fue para la cocina para meter la cervezas en
el refrigerador, yo lo seguí para tomar una y destaparla, serví para tres y le
alcancé a mi cuñadito uno de los vasos. Para ese momento mi cuñadita rica salió
en toallas y la llamé; sus ojitos estaban caídos, entre cerrados, me dijo que ya
se iba a dormir, que ya tenía mucho sueño. Le salí con el cuento de que era el
de la despedida y me lo aceptó, se fue al cuarto y le dije a mi cuñado que iba a
cerrar las cortinas de la sala, él asistió con la cabeza y se sentó en el suelo
ahí mismo en la cocina.
Mi cuñadita entró en la habitación, cerró la puerta y yo
cerré las cortinas de la sala. Retrocedí los tres metros para llegar a la puerta
de la habitación y asomarme por un instante; y ahí estaba desnudita, se había
quitado la toalla y por el atisbadero pude ver ese culito torneadito y
blanquito, deliciosamente sin vellitos; saben, cuando se agachó pude notar que
al igual que mi esposita, su hermana melliza, no tenía vellos en ese culito, y
no sé si lo he escrito en otra ocasión pero ese "anillito" es rozadito y aunque
los labios mayores de su vagina son un poco oscuritos, los vellos púbicos la
hacen ver deliciosamente negrita.
Cuando se acostó ya se había puesto una blusita súper ligera
y un short bastante holgado, ambas piezas de color celeste pastel muy bajito.
Dejé de mirar y regresé con mi víctima que esperaba en la cocina. Cuando llegué
el muy ya se había quedado dormido. Lo desperté y le serví de nuevo. Tomamos esa
cerveza y casi no hablamos, pero en la segunda empezó a contarme algunas cosas
de él y su relación con mi cuñadita.
Me contó que antes del fin de semana se habían peleado y ella
estaba muy molesta, le dije que sabían fingir estar muy bien frente a los demás,
pues nadie se había dado cuenta. Aproveché lo borracho que estaba mi compañero
para hacer algunas preguntas indiscretas y así lo hice; le pregunté que a lo
mejor ella quería un recibimiento más afectivo, ya sabes; le explique, a lo
mejor esperaba más besitos y abrazos o tal vez un acto de sexo desenfrenado.
Simplemente reímos, pero él me contestó que no había pasado nada. Agregué que
seguramente no había tomado la iniciativa, o no le hacía algo así como un
precalentamiento, otra vez reíamos. Me contestó que lo había intentado; me dio a
entender que le había hecho sexo oral y que ella se excitó mucho, cosa que lo
había puesto muy calentón a él también.
Pero de un momento a otro se había acabado todo el romance
del momento. La verdad es que me contó que él tiene una chica que le está
calentando las orejas y se le está ofreciendo en charolita de plata, que si mi
cuñadita sigue así se va a culiar a esa pelada y la va a dejar un tiempo para
que piense más; como decía un amigo, realmente mi cuñadita no estaba
colaborando. Con todas esas cosas ricas que tiene y haciéndose la mezquina. Y yo
sentía una cosas que no pude definir; por una parte mi cuñadita favorita y rica
dejada por el marido y por otro lado mi cuñadita solita viviendo en esa casa era
una gran tentación para mí, ya que podía pretenderla a tiempo completo hasta
culiármela a todas las noches.
Cuando comenzábamos la cuarta cerveza fui al baño para hacer
pis, cuando regresé había concebido otro plan maquiavélico para tomar unas
fotitos o filmar algo, entonces ya saben que yo siempre ando con mi bolso lleno
de sorpresas, pilas recargables, recargador, cámara de fotos digitales y
filmadoras con casetes: Uno nunca sabe cuándo va a necesitar cualquiera de esas
cosas para ganarse un dinerillo.
Me paré frente a él, le moví un poco para despertarle y miró
hacia arriba; le dije que quería que me haga un favor, directamente le dije que
quería que se reconciliase con su esposita. Sólo sonrió y negó con la cabeza.
Volví a insistir y le dije: quieres que sea directo o evasivo, entonces me dijo
que sea directo. Le dije muy cerca del oído: ¿Sabes? yo ya tengo mucho sueño al
igual que tú, ya quiero irme a dormir, pero quiero pedirte un favor y voy a ser
directo: ¡Quiero que hagas el amor con tu esposita y se reconcilien!... Entonces
sonrió, negó con la cabeza. Vamos, insistí, ve a hacer el amor con ella. Le
sugerí que lo haga ahora que estaba borracha y le aceptaría cosas que en otras
circunstancias no haría; y es de conocimiento que ella no sería capaz de tomarse
la leche de la verga de nadie, pero pluta podía hacerlo y ella tal vez
aceptaría, me entendió el mensaje casi directo y asistió, pero me dijo que lo
haría después de terminarnos esa última cerveza.
Para ese entonces ya eran como las 06h00, nos levantamos y
mientras él se metió a la regadera para darse un baño, yo fui a chequear a mi
cuñadita para ver cómo andaba. Seguía tan dormida como antes, con su boquita
rosada abierta dejaba ver su lengüita apetitosa, sus mejillas muy coloradas me
decían que se había emborrachado hasta el fondo.
Cuando mi concuñadito salió yo ya estaba sentado en el mueble
grande de la sala haciéndome el tonto. Antes de que entre a su habitación le
hice una seña y luego me le acerqué pícaramente para recalcarle que se
aprovechara de esta situación para hacerle las cosas que no se deja buena y
sana. Asistió con la cabeza y se despidió diciéndome que nos veríamos más tarde,
entró y cerró la puerta; sin seguro, como siempre.
Enseguida fui por la filmadora, era lo suficientemente
temprano para grabar con buena luz, empecé entonces a espiar por la puerta y ya
se había desnudado mi concuñadito, cuando prendía la cámara para iniciar
cualquier grabación él ya estaba apartando sábanas y colchas que le estorbarían;
vaya, no había pensado que en serio lo iba a intentar, no lo pensé más y comencé
a grabar.
Como ella estaba casi en la orilla lateral de la cama, caminó
desnudo hacia la cabecera, se iba tocando el miembro con la intensión de que se
le vaya poniendo erecto. Sabía lo que pretendería, con el pene medio erecto se
puso cerca de la cabeza de mi concuñadita, la acomodó cerca de su miembro y
apuntó con su pene hacia la boca, esta, media abierta, se colocó precisa en el
glande; en ese momento mi cuñadita como que se despertó pero después de un
instante entendió cuál era la intensión de su esposito y empezó a chupar
tímidamente.
En un instante después no sólo su miembro estaba erecto, sino
también el mío, quería que se la tirara se quedé dormido y entrar yo a meterle
mi picha. Después de esperar que ella haga más y no recibirlo, mi concuñadito
empezó a hacer algo por él mismo. Su mano abrió un poco en short por una de las
entrepiernas y le abría la vagina para tratar de excitarla, sin embargo, ella
estaba tan dormida que no sentía nada: "El bendito sueño pesado", agregado a la
borrachera…
Decidió entonces no esperar más, se puso saliva en el miembro
y luego puso saliva en la entrada de la vagina de mi cuñadita, tambaleante se
empezó a trepar encima de ella, le abrió un poco las piernas, y yo, para grabar
mejor, atrevidamente abrí más la puerta e hice un acercamiento; tendrían que ver
esa toma espectacular cuando la verga hinchada de mi concuñadito empieza a
entrar en esa chepita velludita que con trabajo se apreciaba entre la tela de
ese short; porque no se lo sacó. Y de hecho, sólo le levantó la blusita para
majarle las tetas mientras se la follaba. Subía y bajaba a ritmo moderado, su
verga entraba y salía, podía grabar la lubricación que salía de ambos miembros
producto de la fricción.
Lo importante es que ella seguía dormida. Él le levantó las
manos y sus tetitas expuestas empezaron a tentarme a buscar un mejor ángulo. Me
trepé al mueble grande y por encima de la pared pude hacer una toma en picado
bajo con unos ricos acercamientos. Yo estaba con el pene muy erecto, y como
estaba en pantaloncillos cortos hasta me lo saqué y empecé a tirarme una
masturbación.
La acción aún se puso mejor, torpemente la acomodó patas al
hombro y empezó con unas cogidas más lentas pero muy profundas que le hacían
temblar las carnes de las caderas, abdomen y piernas, sus tetitas saltaban
preciosamente mientras él se las chupaba de vez en cuando. Ella podía estar
haciéndose la dormida, pero la respiración lenta la delataba, además que el que
ella estuviera tomando era de por sí una garantía.
Grababa desde arriba y luego desde abajo, hasta casi metiendo
toda la cabeza dentro de la habitación, fue increíble, tomen en cuenta que la
acción sólo estaba a dos metros de mi cámara. Me tenía muy excitado. Aceleró más
las acometidas y las sacadas, temblaba de emoción, sabía que estaba pronto el
final aunque lo veía muy corto el tiempo de la follada. La levantó un poco mas
agarrándola por las caderas, dejó de apoyarse con las rodillas y se acostó por
completo sobre ella; esperaba que se despierte por semejante posición, así,
piernas al hombro. Dejó las caderas para apoyarse en la cama y aceleró más, se
lo metía hasta el fondo, le daba y le daba; hasta que vibró espasmódicamente y
se acostó un instante sobre ella.
Busque el ángulo bajo para filmar y pude ver que algo de
semen salía por la vagina, y salió más cuando acto seguido se retiró hacia un
lado, se arropó y se quedó seco dormido dándole la espalda. Esperé un instante
para ver que se moviera y se limpie o algo así pero no se inmutó por nada.
Seguía profundamente dormida.
Mientras preparaba la cámara fotográfica para tomar unas
cuantas fotos, inconcientemente esperaba que se levantara o por defecto esperaba
que el otro se duerma más. Cuando les tomé las fotos seguían dormidos, no se
habían despertado, y para colmo empezó a roncar, ella con su respiración aún
profunda.
Era el momento esperado, una vez más era ahora o nunca. Pensé
que me iba a dar asco penetrarla así como estaba con la vagina deslechada, pero
a la hora de la hora me llegó a excitar mucho, mismo que yo ya cargaba una gran
erección. Me le subí despacito, le abrí un poquito más las piernas y se lo metí
profundamente, entraba y salía despacito, muy despacito, su vagina lubricada con
semen de mi concuñadito y amigo no sólo que no me disgustaba sino que me
gustaba, me excitaba, le chupé un poquito las tetitas y recuerdo haber
acariciado suavemente sus pies con los míos.
Ella no se despertó, y yo tampoco demoré mucho porque tenía
miedo que me descubrieran, al final ya saben cómo es esto, no quiero redundar,
fue increíble, pero esas sensaciones muy pocas veces se pueden escribir, siempre
es mejor hacerlas.
Recuerdo acercar mi nariz hacia su cuello para oler
nuevamente ese delicioso perfume que me llega hasta el fondo de mis pulmones
dándome vida, más aliento y más ganas de follármela. Trate de no asentármele
demasiado para que no sienta tanto mi peso y por eso se despertara, por eso me
apoyé en los codos, así pude seguirle entrando despacito y rico como quería.
Sentía su vagina excitantemente lubricada, suavecita y ella
ni se movía; esa sensación me produce excitación de sólo recordarla. Sus muslos
suavecitos y rozados se movían grandiosamente al ritmo de esa danza lujuriosa y
prohibida de la que estábamos formando parte. De vez en cuando miraba hacia mi
izquierda para determinar si mi concuñadito seguía dormido… Y así era, seguía
tan dormido. Además la cama ni se movía, la cogida que estaba logrando era casi
imperceptible, pero de seguro yo estaba con el rostro rojo por la excitación de
tanto contener las acometidas.
Al final no pude más; aceleré sólo un poco más en los últimos
segundos mientras se lo metía hasta el fondo; y no voy a alardear de tener un
súper miembro, realmente tengo que aceptar que sólo poseo 15 centímetros y medio
exactamente, pero les juro que me he divertido más con ese pedacito que algunos
que presumen de "aventajados", lo importante no es cuanto mide ni lo que haces
con él; es cómo y a quien se lo metes. Al menos así piensa mi mente conchuda.
Cuando me salí de ella su vagina se veía espléndida llena de
semen, no hay duda de que una cuñadita rica como la mía, así de coloradita,
rosadita, blanquita en otras partes se ve deliciosa como sea que esté. Mi verga
quedó toda embarrada de leche y con espuma por todas partes, se habían mezclado
las dos eyaculadas y ahora mi miembro lucía semi flácido, oscuro y lechoso. Fui
hasta la cómoda, tomé mi cámara que había dejado grabando y salí de ahí mientras
echaba mis últimas miraditas indiscretas a esa chepita parcialmente expuesta;
era la primera vez que me la cogía con ropitas.
Más tarde en la mañana él salió primero y yo ya estaba
despierto, me saludó y se sentó a mi lado, medio chuchacones, con agruras en el
estómago le pregunté si se habían reconciliado; él negó con la cabeza mientras
me decía que no se pudo, que tenía mucho sueño y que no habían hablado. Ella ya
estaba despierta pero aún no había salido de la habitación, me sonreí
pícaramente y le dije: En este mismo momento entras ahí y te reconcilias con
ella, y agregué: No sé lo que hagas pero cuando esa niña salga de la habitación
quiero verla reír…
Está de más decirles que me hizo caso y yo, como siempre, fui
por mi cámara y empecé a prepararla por si tenía que grabar… Hay mi concuñadito,
sabe que sólo quiero el bien de ambos, y confía tanto en mí…