Todo empieza en una primavera del año 2001, un día de estos
que la rutina te abruma, estaba en mi trabajo como todos los días, de pronto
recibo una llamada, una de tantas que se reciben en un departamento de
asistencia técnica, es uno de nuestros clientes pero para sorpresa mía, escucho
una voz muy suave y agradable, no tenía acento español y eso me extraño,
pregunto su nombre,... es Mary, me llama de una de las franquicias de canarias,
tiene un problema en su ordenador le ayudo a resolverlo pero poco a poco su voz
me saca del letargo en que el aburrimiento me había metido, entablamos una
conversación muy larga, hablamos respecto al trabajo y poco a poco fuimos a
temas personales que me daba una sensación de familiaridad y confianza, algo que
nunca había sentido.
Las llamadas de Mary se hicieron mas frecuentes y nos
habíamos hecho buenos amigos, nuestras conversaciones ya eran fuera de horario
de oficina y los temas mas diversos, me contaba sus sucesos diarios y yo los
míos, ella una Canaria extraordinariamente agradable y yo un ecuatoriano recién
llegado a Madrid, lejos de mis amigos y mi familia; sin darnos cuenta la
atracción fue surgiendo, éramos tan compatibles que no lo podía creer, todo el
tiempo pensaba en ella, un día le pedí una fotografía, quería saber como era su
aspecto físico y creo que ella también, así que acordaos intercambiar
fotografías, ella me la envió por correo ordinario y yo por correo electrónico;
recibí su fotografía y me impresiono sobremanera sus bellos ojos claros color
miel muy profundos y vivaces, una chica como de uno 170, piel canela con una
melena hasta los hombros espalda un poco ancha pero muy atractiva. Mil ideas
cruzaron por mi cabeza, ¿que pensará cuando vea mi foto?, nada bueno suponía yo,
ya que soy mas bajo que ella (165) mi piel es morena y no puedo decir que sea
atractivo a las chicas.
Las siguientes conversaciones, se fueron subiendo de tono,
ella siempre estaba bromeando con que cuando me conozca me iba a besar de tal
forma que me dejaría seco o cosas así.
Se acercaba el verano y me hizo una invitación para ir a
Canarias, me obsequió los pasajes y me esperaba, no me lo podía creer, esto era
un sueño ya que mi situación económica no estaba muy bien, llevaba menos de seis
meses en Madrid y aún estaba pagano el viaje a España. Ella había preparado
todo, llegaría a un hotel y me mostraría su bella isla, pasaríamos unos días
como buenos amigos.
Al llegar a Canarias, ella me esperaba, yo estaba muy
nervioso, esto me parecía muy raro, una trampa algo irreal, me inspiraba
desconfianza, estaba temeroso, esto no podía suceder sin dar algo a cambio,
escondido en una de las columnas del aparcamiento en donde me esperaría, yo
miraba a la gente que entraba y salía, de repente la vi, llego en un pequeño
coche y se aparco, me buscaba con la mirada, tomé valor y me acerque, esperaba
que me reconociera como yo pero no fue así, mientras me acercaba vi que había
ganado unos kilos respecto a la foto, pero en realidad le sentaban muy bien, su
piel canela relucía aunque sus ojos estaban escondidos en unas gafas que la
hacían ver mas sexy y atractiva.
Me miro, la mire, ……y pocas palabras salieron de nuestros
labios….
Willy…. Mary… hola… nos abrazamos como si fuésemos amigos de
toda la vida, los miedos y dudas se me fueron de inmediato, estaba junto a la
mujer que en las ultimas noches había robado por completo mis sueño, no sabía
que hacer pero las ganas de besarla invadían mi cuerpo y no podía resistirlo,
camino al coche, una conversación rutinaria del viaje del tiempo, etc.; subimos
al coche y ya dispuestos a continuar, tome valor y le dije: para por favor, me
miro con sorpresa, puse el freno de mano la tome por el cuello y la acerque
hacia mi, suavemente bese sus carnosos y cálidos labios, para mi sorpresa,
respondió el beso no se si lo deseaba igual que yo pero a mi me supo a gloria,
me miro calidamente y sonrió para luego continuar la marcha.
Estuvimos por una par de horas dando vueltas, haciendo
compras y demás, en el trayecto me comento que había rentado un apartamento solo
para mi y que por las mañanas me recogería para salir; ella tenía que regresar
por las noches a casa con su madre; esto me desilusiono un poco ya que mi mente
calenturienta se estaba imaginando otras cosas.
Llegamos al apartamento y nos sentamos en un sofá, empezamos
a hablar y reír relajadamente, pero la tentación de sus labios podían mas que mi
sensatez, lentamente me acerque y la bese, mi cuerpo estaba temblando como un
adolescente en su primera vez, ella rodeo mi cuello con sus brazos intentando
darme la tranquilidad que me hacía falta para continuar, así empezó un sin fin
de caricias, abrazos y besos, el calor invadía nuestros cuerpos y poco a poco la
ayude a liberarse de sus ropas que parecía reprimir el deseo de su cuerpo, ante
mis ojos quedaron sus pechos y mirando mas abajo estaban sus bragas, diminutas e
insinuantes de color verde pero no era el momento de apreciar su lencería, yo
quería el tesoro que guardaban, así que me decidí a navegar por su cuello,
besándolo con suavidad tome sus pequeños y delicados pechos acariciándolos con
mi lengua para luego hundirme en su ombligo lamiéndolo suavemente como pidiendo
permiso para pasa hacia el tesoro que me esperaba si seguía mi camino hacia el
sur, no tarde mucho en cumplir mi deseo, lentamente deslice sus braguitas para
tener a mi alcance unos labios gruesos y muy bien definidos, los salude con
pequeños besos y mi lengua se deslizo para encontrar un pequeño botón que al
contacto de mi lengua electrifico a Mary indicándome que debía continuar, el
placer que mi lengua nos proporcionaba era infinito y no quería que terminase,
pero mi amante no quería perder protagonismo, me incorporó y suavemente tomo
entre sus brazos mi miembro, yo cerré los ojos dispuesto a dejar que mi
acompañante hiciera lo que quisiera y así lo hizo, empezó a besarlo suavemente
deslizando su mano arriba y debajo de pronto lo metió en su boca con tal
suavidad que cada nervio de mi cuerpo sentía los labios de Mary, sus labios y su
lengua que no paraban de darme placer, así estuvimos por un rato hasta que se
incorporó y se sentó, no precisamente para descansar puesto que busco mi pene y
lo dirigió hasta la entrada de su vagina que estaba sumamente mojada, poco a
poco empezó a bajar, estaba muy apretada, Mary hacia presión para que entrase,
no tenía prisa, se notaba por la suavidad con que lo hacía, yo estaba como en
las nubes viendo a Mary galopar sobre mi suavemente con sus ojos cerrados como
esperando capturar cada instante de nuestra vivencia en su memoria, yo
disfrutaba e intentaba tocar y acariciar cada milímetro de su cuerpo, la tenía a
mi disposición y no lo iba a desaprovechar, sentía su respiración agitada y era
capaz de sentir el latir de su corazón con mi lengua cada que metía su pequeño
pezón en mi boca, no pude mas, le recosté y ahora era mi turno de tomar el
control, me puse sobre ella ahora mi pene entro con suavidad, inicié el vaivén
de mis caderas, los minutos pasaban, podía ver su placer su gozo y se
convulsionaba entre mis brazos por cada una de mis envestidas, yo estaba agotado
pero no quería terminar antes que ella quería conseguir su orgasmo pero no
lograba percibir una explosión de placer o algo parecido a un orgasmo; de pronto
sentí sus brazos aprisionarme, su vagina contraerse y acelerar el ritmo de sus
movimientos ella quería que yo terminará y me lo dijo, no la hice esperar mas y
descargue sobre ella llenándola de mi líquido interior, un beso tras otro
apaciguo el momento de pasión que habíamos tenido, no se ni cuanto tiempo
estuvimos así pero lo disfruté como nunca antes con otra mujer.
La noche apenas había comenzado y teníamos tiempo ganas y
cosas que experimentar.
Continuará…