De siempre soñé con incorporarme a las fuerzas armadas.
En cuanto pude me inscribí en reclutamiento.
Pasé con total éxito los exámenes físicos e intelectuales.
Me destaqué durante el período de instrucción y pude ingresar
al grupo de elite donde la vida es extrema.
Superé situaciones inverosímiles para un civil y me pasaron a
los comandos tácticos. Grupos se deben infiltrar como quinta columna en los
elementos extremistas, terroristas y aun militares en territorios que la
superioridad indica.
Me tocó formar parte de un grupo de jóvenes tan amantes de la
adrenalina como yo mismo.
Se supone que en este juego táctico que soy capturado por el
oponente y me someten a pruebas que ni les cuento.
La mas digamos "dulce" es ser sodomizado por el grupo.
Cosa que no sería una tortura si sucediera individualmente
con cariño y confort.
Pero que tres desconocidos te aten a un camastro sin saber
uno de que va la cosa, es diferente.
Yo aun no sabia de la sodomización ritual.

Una vez inmovilizado me dieron una paliza en las nalgas
sumamente dolorosa.

No debía quejarme, en cuanto pidiera suspensión sería
liberado, pero expulsado del grupo con escasas posibilidades de seguir mi
vocación.

Soporté el castigo en las nalgas y en el lomo, sin una queja.
Cuando el cabo me dice
-Sosa soportas el dolor y la sorpresa. Ahora veamos como te
integras al grupo. Te vamos a coger los tres. Sin mimos ni adulaciones. No te
lubricaremos casi.
Si gritas acaba todo y te vas.-
Me escupieron el hoyo y por turno me la fueron metiendo.
No les niego que me hayan cogido antes, si me fallaron pero
previo calentamiento y un buen lame culo antes.

Pero esta vez fue sin palabras, una enculada fría sin otro
estimulo que ver sus vergas tiesas y sus cuerpos desnudos. No se me permitía ni
el menor sonido, ni de dolor ni de placer.
Me quedó el culo irritado ya al segundo que gracias al cielo
se corrió en mi tripa, con lo que la pija del tercero me entró perfecto, esa si
la goce en silencio.
Otras acciones de tipo semejante se las contaré en tanto las
soliciten.