El chico salió cachondo de la discoteca
Vivo cerca de una disco de ambiente, por lo que en ocasiones
a la hora que cierra procuro pasar cerca de ese local para ir a casa.
Normalmente, suelo fumarme un cigarro permaneciendo sentado en un banco de la
calle. Naturalmente, para ser discreto, el banco donde me siento, queda a cierta
distancia del local, en la acera del frente, y procurando que esté poco
iluminado.
Al rato de estar mirando hacia la discoteca, donde habían
bastantes chicos en la puerta, veo que uno cruza la calle, dirigiéndose a la
acera donde me encuentro, y aunque aun esta a cierta distancia, me pareció que
se iba tocando el paquete. A unos 20 metros de donde estoy, hay una confluencia
de calles en perpendicular, y el chico gira en la esquina para proseguir su
camino.
Decidí seguirlo a distancia, ya que al verlo algo de cerca,
me gusto, y tenía curiosidad por ver donde iba por una calle poco frecuentada a
esas horas. Así que sigilosamente, me dirigí a la esquina, desde donde vi que se
metió en la entrada de un parking privado. Cruce la calle hasta la acera donde
estaba el parking, y seguí silenciosamente hasta llegar a la entrada del
parking.
Una vez en la entrada del parking, miré a los edificios de
enfrente, y tras ver que nadie había en ventanas y balcones, dirigí mi mirada al
chico que se encontraba en la parte del fondo del parking, en un principio, creí
que estaría meando, pero enseguida vi un movimiento que delataba que estaba
haciendo otra cosa, ya que pude identificar el típico movimiento que se hace
cuando te la pelas.
Una vez tenía la casi certeza que se la estaba meneando,
decidí acercarme hasta él, por lo que de forma silenciosa me adentre en la
entrada del parking para ir hasta donde estaba. En cuanto llegué al sitio donde
se encontraba, me situé detrás de él, y una mano se la puse en su culo,
estrujándoselo suavemente, y simultáneamente la otra mano se la puse en su
hombro.
Se sobresaltó por mi presencia, por lo que no tardé en
tranquilizarle, susurrándole al oído, si le apetecía que pasásemos un buen rato
juntos, a lo cual asintió con un tímido sí, y acto seguido quiso girarse para
verme, pero yo con mi cara en su oído, y mi mano en su hombro, se lo impedí, a
la vez que le dije que me daba morbo que no se girase de momento, y cogiéndole
su mano, la dirigí hasta mi paquete a la vez que le pregunté si a él no le daba
morbo que estuviera tras él sin verme la cara, a lo que volvió asentir de nuevo,
y esta vez ya me pareció que su predisposición ya no era de forma tímida, sino
que ya denotaba una cierta excitación.
Sin dejar de estrujarle el culo, para que ambos estuviéramos
excitados. Le seguí susurrándole frases caliente al oído, e incluso le daba
chupetones y ligeros mordiscos en el ovulo de la oreja. Y en cuanto ya tenía su
mano en mi paquete, no tardó en tocármelo con ganas, a la vez que su otra mano
la seguía usando para su propia polla, aunque en esos instantes ya no se la
meneaba, puesto que se limitaba a masársela, y así retardar el momento de
correrse de gusto.
La excitación iba en aumento. Me desabroché el botón del
pantalón y bajé la cremallera. Le hice meter la mano introduciéndola en el
interior de mí boxer, y así su mano ya tocaba directamente mi paquete. Mientras
él estaba sobándome con deleite la polla y huevos, la mano con la que yo le
acariciaba el culo, la introduje por dentro de su pantalón, para ahora ya
estrujárselo palpando su piel. Y en ese momento, me di cuenta que bajo el
pantalón, no llevaba ropa interior, la cual cosa me excitó aun más se cabe.
Una vez tenía la polla completamente empalmada, bien dura, me
baje un poco pantalón y boxer, y él me dejó al aire mi polla y huevos sacándolo
por encima de la goma del boxer, para empezar a menearme suavemente la polla.
Entre tanto, yo seguía con su culo, estrujándole las nalgas, y acariciando con
las yemas de los dedos la zona de su preciado agujero anal, al cual le dedicaba
todas mis atenciones, de manera que en algún momento, incluso le metía un poco
algún dedo, el cual previamente ensalivé, para facilitar la introducción del
dedo en su culo, y además, introduciéndolo de forma que pudiera dilatarle el
culo, intentando ensanchar el agujero, y acariciar su interior.
Sin duda lo pasábamos bien, él cada vez me la pelaba con más
énfasis, aunque para evitar que me corriese, paraba momentáneamente en la paja
que me hacia, momento en que se limitaba a sobarme los huevos, a la vez que con
la otra mano proseguía cascándosela pausadamente para también evitar correrse
enseguida. Y así los dos cada vez estábamos gozando más, ya que al retardar el
momento de corrernos, la excitación era inmensa, y eso llevaría a que el orgasmo
fuese genial, corriéndonos abundantemente hasta alcanzar el éxtasis.
Tras un rato desfrutando gustosamente de su culo con la mano,
permaneciendo detrás de él, me puse en posición idónea para comerle el culo. Así
que le bajé el pantalón, y para facilitarme la comida de culo, él se inclino
ligeramente hacia delante, así como flexiono un poco las piernas. De esta forma,
el culo le quedaba en pompa y destensado, lo cual hacía más agradable el
momento, y así comérselo con ganas. La cual cosa hice a conciencia. Quería que
los dos gozáramos de la comida de culo, y por eso le di chupetones en las
nalgas, e incluso algún que otro pequeño mordisco en las nalgas, así como
lengüetazos en la zona de entre las nalgas, e introduje ligeramente la punta de
mi lengua por el agujero de su culo, y para hacerlo más intenso, con ambas manos
desplazaba sus nalgas a los lados para que su agujero quedase más abierto.
Una vez ensalivé suficientemente la zona anal, volví a
introducirle un dedo en su agujero, moviéndolo de forma que pudiera ensanchar el
agujero, y así ir dilatándolo al máximo. Tras un rato metiéndole un dedo, empecé
a introducirle un segundo dedo, volviendo hacer la misma operación de ensanchar
el agujero de su culo con el fin de continuar dilatándoselo, pero además, inicie
un mete y saca de forma pausada, lo cual provocaba leves jadeos por su parte,
que evidenciaba el gusto que le estaba dando gustosamente. Momentos después, le
introduje un tercer dedo, y en ese instante cesé en el mete y saca, para con los
tres dedos juntos ir metiéndolos despacio, procurando que su culo se habituara a
lo que ya le estaba metiendo por el culo.
Cuando ya comenzaba a acostumbrarse a que le metiese tres
dedos juntos, empecé a moverlos por el interior de su culo, tanto buscando
continuar ensanchando el culo, como así también metiendo y sacando los dedos.
Aunque no sacaba los dedos completamente, y el mete y saca era muy pausado,
escupiendo sobre la zona anal, para facilitar la penetración anal con mis tres
dedos juntos.
Estuve un rato penetrándole el culo con mis dedos. Al
principio solo procuraba darle placer por el culo, pero al rato de estarle
follando con los dedos, lleve mi otra mano hasta su paquete, para sobárselo, lo
cual me gusto cantidad, sus huevos eran como me gustan, ciertamente voluminosos,
y le colgaban bastante, la cual cosa me pone mucho. Su polla, lógicamente, la
tenía bien tiesa, dura a tope, y no tardé mucho en comenzar a meneársela, aunque
se la pelaba pausadamente.
Al rato, permaneciendo agachado, me puse frente a su paquete,
manteniendo en todo momento la cabeza bajada, para que no me la viese. Con ambas
manos, le sobe gustosamente sus huevos, y a continuación, cogiéndole la polla
con una mano, me dedique a pajearle suavemente, a la vez que le daba lametones
en sus huevos, y me introducía sus huevos en la boca. Entre tanto, el no paraba
de emitir ligeros jadeos, que denotaban lo bien que se sentía.
Mientras le comía los huevos, seguí metiéndole los dedos por
el culo. Una vez ya me había deleitado un rato con sus huevos, empecé a lamerle
la polla, pero lo hice de forma que siguiese sin verme la cara. Tras lamérsela,
me la introduje en la boca, e inicie la comida de polla, mamándosela
pausadamente durante un buen rato. Y en todo momento, mientras le chupaba la
polla, con una mano, sobeteaba sus huevos, y con la otra mano, seguía metiéndole
los dedos por el agujero de su ano.
A medida que pasaba el rato chupándole la polla, iba
incrementando el ritmo de la mamada, lo cual hacia que él cada vez jadease de
forma más evidente. No cese de mamársela ni un instante, acelerando el ritmo
hasta que prácticamente, lo que comenzó siendo una mamada, al rato
momentáneamente, se convirtió en una autentica follada de boca, metiendo y
sacando su polla en mi boca. Tras un rato follándome la boca, volví a llevar el
peso de la sesión sexual, y ya de nuevo era una mamada.
Continué mamándosela sin parar, y cuando me percate de que
estaba cerca el momento en que se corriese, la saqué un poco de dentro de mi
boca, y así dejar espacio para la leche que iba a recibir en mi boca, la cual
cosa estaba a punto de pasar, puesto que me puse a pajearle a conciencia con la
mano, mantenido su glande en el interior de mi boca.
Sus jadeos cada vez iban en aumento, su polla adquiría mayor
dureza, y más temperatura, su cuerpo se iba tensando por momentos. Todo ello era
la muestra de que ya se iba a correr, y de pronto entre espasmos e intensos
jadeos, empezó a soltar trallazos de leche en mi boca. Debía hacer días que no
se corría, ya que sacó abundante leche, y ciertamente densa,
Una vez se corrió, teniendo yo mí boca llena con su leche, me
levante decididamente hasta llegar con mi boca a la suya, e iniciar un intenso
morreo, que hizo que su leche, que estaba en mi boca, también fuera degustada
por él mismo, de la misma forma que yo la degustaba. Morrearnos apasionadamente
con su leche recién salida de su polla, fue genial, me fascino que nos
comiéramos la boca compartiendo su semen.
El apasionado morreo inicial, que nos permitió saborear su
semen durante un rato, fue bajando de intensidad por unos instantes, hasta que
él comenzó a menearme la polla. Me la pelo con gran afán, por lo que mientras
proseguíamos comiéndonos la boca, no cesó en pelármela ni un instante. Así hasta
que me corrí de placer.
Una vez los dos nos corrimos, permanecimos un rato abrazos,
morreándonos con ganas, pero debíamos de irnos de allí, ya prácticamente era de
día, pero menos mal que era un día no laborable, lo cual nos dio la posibilidad
de pasar un buen rato sin temor a que algún madrugador trabajador nos viese.