Era el mes de Julio, recuerdo perfectamente el día, el 24 y
hasta la hora las 4,30 porque mis padres salían para la fábrica siempre a
aquella hora.
Yo estaba en la piscina con los brazos y la cabeza apoyados
en un colchón hinchable y el resto del cuerpo dentro del agua. Mi hermana
Leticia apareció por la puerta del porche, llevaba puesta la parte de arriba del
bikini y un pareo atado a la cintura. Se sentó en una tumbona.
Leti, así le llamábamos, era un capricho de la naturaleza.
Había salido pelirroja sin que nadie recordara ningún antecedente familiar,
aunque el parecido con mi padre alejaba cualquier sospecha mal intencionada.
Digo pelirroja y debo recalcarlo, tenía el pelo realmente rojo, precioso. No es
que fuera una belleza, pero con aquel color de pelo, con unos ojos
extraordinariamente expresivos y su cara pecosa resultaba encantadora.
No te bañas? – le pregunte al ver que no se quitaba el pareo.
No, hoy no.
Que pasa, estas con la regla?
Que mas quisiera!
Que te pasa entonces?
Me he quemado y no puedo ponerme ni la braga.
Que te has quemado? Pero…¿Dónde te has quemado? Quieres
explicarte?.
Con la cera de depilar, debía de estar muy caliente y me he
quemado en la ingle.
Pero….vamos a ver. Tu estas loca! Como se te ocurre echarte
cera de depilar en la ingle!
Salí del agua y me acerqué a ella mientras me secaba con la
toalla.
Solo a ti se te ocurre. A ver enséñame lo que te has hecho.
No es mucho, lo que pasa es que el roce de la braga me
molesta porque tengo la piel muy irritada.
Vale. Pero déjame ver.
No de muy buena gana Leti se abrió el pareo, pero se tapo,
dejándome ver solo la ingle enrojecida.
Vaya!......te duele.
No.
Mira te voy a dar una crema hidratante que te va a aliviar .
No me voy a poner nada porque me va a escocer. Estoy bien
así. .
Tu estas tonta. ¡como te va a escocer una crema hidratante! Y
además, que vas a andar sin braga una semana?
Esta bien!...esta bien! Ya me la pongo.-
Cuando le pasé la crema tuvo que usar las dos manos para
quitar la tapa y el pareo resbalo dejándola desnuda Me quedé impresionada ante
la visión de aquel pubis maravilloso. Una increíble alfombra de pelo rojo
tupido, rizoso y brillante lo cubría. El Monte de Venus era alto y debajo la
raja de su coño formaba la línea de sus labios y en la parte superior asomaba
¡Ay Dios mio! asomaba el capuchón del clítoris, brillante e hinchado.
No lo pude evitar, acaricié aquellos pelos, peinándolos con
mis dedos, noté el calor y la humedad al pasar sobre la raja de su coño. Leti ,
dio un respingo.
Me haces cosquillas .
Hasta entonces, no había habido ninguna intención en mi
caricia pero ahora viendo que a Leti no parecían desagradarle y que a mi me
excitaba saber que a ella le gustaban me animó a volver a pasarle la mano de
nuevo y esta vez dejé, que mi dedo corazón se metiera ligeramente entra sus
labios. Mojado y caliente, así estaba el coño de mi hermana, y yo me estaba
mojando y me estaba poniendo cachonda y ya no podía parar quería ir mas lejos.
Separé los labios carnosos y ante mis ojos se abrió el coño
mas maravilloso que jamás me hubiera podido imaginar.
Era pequeño, al menos mas pequeño que el mío y tan bien hecho
que parecía un coño de diseño. Coronado por aquel capuchón hinchado y debajo,
donde empezaban a nacer los labios menores, un clítoris increíble, como un pezón
duro y turgente ¡madre mía!. el mío era a penas un bultito. Sus labios menores,
cortitos y tiesos de un color rosado un poco mas fuerte que el resto de la
vulva. La entrada de la vagina, era de un rojo intenso, era un tarrito lleno de
gelatina y en el fondo aquel agujerito oscuro que se abría y se cerraba dejando
escapar mas jugos que se deslizaban hasta perderse entre las nalgas mojando el
botoncito oscuro de su ano
¡Dios mío! Estaba como hipnotizaba mirando aquella maravilla.
Leti me miraba también sin moverse.
Aquella entrada roja de la vagina se movía agitando aquella
gelatina que seguía manando sin cesar y algo estallo dentro de mi, fue un
impulso incontrolable, metí mi cabeza entre sus piernas y con la boca abierta la
mamé con glotonería.
Leti por un acto reflejo cerró los muslos apretándome, pero
enseguida los separo. Yo gozaba notando en mi boca el sabor dulce de sus jugos,
le metí la lengua lo mas adentro que pude lamiendo hasta la última gota.
Que me haces?...........que me haces? …..Ay! que gusto…….que
gusto
Leti gemía y movía su vientre, como si quisiera que mi lengua
le entrara mas adentro. La miré sin dejar de chupar. Se había quitado el
sujetador del bikini y se acariciaba los pechos. Estaba gozando como una loca de
mis caricias.
Ahora yo estaba mas tranquila, había pasado aquella locura y
empecé a disfrutar. Pasee mi lengua sobre aquellos labios menores que eran casi
como los de una boca, le chupé el capuchón, bajé la lengua hasta tocar la punta
de aquel clítoris increíble, lo apreté con mis labios y lo lamí, hasta que noté
que el vientre de Leti se contraía, los espasmos eran violentos, su coño se
apretaba contra mi boca con desesperación y yo chupaba y lamía tratando de
seguir su ritmo, sus espasmos se fueron haciendo mas suaves. Leti parecía
dormir.
Me sentí maravillosamente bien y aún no podía ni imaginarme
lo que vendría después y posiblemente me anime a contarlo mas adelante.