Hola a todos los lectores de esta página que hoy por hoy es
de las mejores del género que hay en la red. Mi nombre es Carlos y soy de la
isla de Tenerife, sí, una de esas maravillosas islas Canarias tan de moda
últimamente.
No soy nada del otro mundo físicamente, me considero, como
digo muchas veces un chico de los del montón. Soy alto y algo rellenito, sin
llegar a gordo, tengo el pelo marrón, aunque suelo llevarlo siempre rapado. Como
digo, algo normalito.
La historia que les quiero contar es mitad verdad mitad
cosecha propia y ocurre en Gran Canaria, concretamente en la zona sur de la
isla, en las dunas de Maspalomas. Las otras dos protagonistas del relato son
Laura y Begoña. Estas dos chicas tienen 29 y 32 años respectivamente y son
amigas desde hace unos años. Las conocí cuando estudiaba en el instituto,
realmente conocía a Begoña y por medio de ella conocí luego a Laura.
Ellas son dos chicas normalitas, tienen unas medidas
normales, no son las típicas 90-60-90, sino que son cachorrotas. Laura mide
1,65, es rubia y tiene una carita muy mona y es muy morbosa, le gusta hacerse
coletas cuando sale de marcha, sabe que eso pone a los tíos y lo hace adrede.
Pero lo más que me llama la atención de ella son sus tetas, son unas tetas con
forma cónica y con una aureola muy grande y de color marroncito sin tirar a
negro, a su edad las tiene algo caídas, pero aun así están muy apetecibles. Ella
siempre usa tanga cuando va a la playa y tiene varios, pero ese día llevaba uno
de color negro, de esos de los que se atan a los lados con dos lacitos. Se me
olvidaba decir que ella está muy morena, puesto que le gusta mucho ir a la
playa. Begoña mide un poco más, como 1,72 es morena, con el pelo ondulado y de
cara es normalita. También a ella le gusta ir a la playa y, al igual que su
amiga, hace topless. Sus tetas son más pequeñas, y las tiene algo caídas, pero
tampoco dejan de ser llamativas. Debo decir que para mí siempre ha sido una
debilidad una buena delantera, antes que un buen culo y muchas veces antes que
una cara bonita. Para no variar, Begoña también usa tanguitas, y el día en
cuestión llevaba uno de color anaranjado, que resaltaba mucho su cuerpo.
Por mi trabajo me tengo que desplazar continuamente a las
islas, trabajo como auditor de una empresa de prevención de riesgos, y estando
un viernes en Gran Canaria me suena el móvil, era Begoña. Me pregunto que en
dónde estaba, porque ella y Laura se habían tomado unos días de vacaciones y sin
pensárselo se fueron a descansar a Maspalomas, buscando sol y playa. Me
sorprendió bastante esa decisión que habían tomado, porque ellas nunca han sido
muy amantes de la aventura, y esto lo era, ella cada vez que viajaba lo planeaba
dos meses antes, debía de ser que Laura la había convencido.
Cuando les dije que estaba en la misma isla me animaron a que
fuera a acompañarlas el fin de semana, se me había olvidado decir que ninguno de
nosotros tenía pareja. En principio les puse algunas pegas, como que tenía ganas
de llegar a casa y que al igual les podía cortar el rollo para que ellas
pudiesen ligar, etc., lo típico. Ellas insistieron en que me quedara, pues
haciéndome un poco de rogar, acepte.
Esa misma tarde al terminar de trabajar me desplace al sur de
la isla y quede con ellas en una cafetería céntrica de Playa del Inglés. Nada
más llegar me abrazaron y me dieron dos besos, desde que nos conocíamos,
habíamos sido muy buenos amigos y nunca había habido nada entre nosotros. Me
contaron que habían estado de playa los dos días que llevaban allí, y que se
quedarían hasta el domingo para regresar esa tarde a Tenerife.
Esa noche del viernes salimos a dar una vuelta y a tomarnos
unas copas, no había mucho ambiente y sobre las doce y algo de la noche nos
fuimos a dormir. Ellas se estaban quedando en un hotel muy cerca de la playa y
tenían una habitación doble con un sofá en el que me quedaría yo. Para dormir,
me puse un pantalón corto de los de hacer deporte y no quedarme en calzoncillos,
no sabía como se lo podían tomar, ellas se acostaron con unos pijamas muy
simpáticos e infantiles.
El sábado nos levantamos sobre las nueve de la mañana y
bajamos a desayunar al buffet, yo me colé y pasé desapercibido entre todos los
turistas que allí desayunaban. Desayunando acordamos lo que haríamos ese día, yo
les pregunté que a que parte de la playa estaban acudiendo, me dijeron que justo
enfrente del hotel, para no tener que caminar mucho. Ese día les propuse de ir a
la zona de las dunas, algo más alejado.
A ellas les gusto y hacia esas montañas de arena nos
dirigimos. Ellas iban vestidas con unos trajitos veraniegos y yo con el mismo
pantalón con el que había dormido (no tenía otro, jeje).
Cuando íbamos caminando por la playa vimos un cartel que
indicaba que íbamos a entrar en una zona nudista. Ellas lo vieron y se echaron a
reír, diciéndome que a donde las había llevado. Yo debo reconocer, que esto lo
había pensado desde la noche anterior. Yo ya había hecho nudismo allí y sabiendo
que ellas hacían topless pensé en que por que no tentar a la suerte.
Cuando llegamos a una zona tranquila y después de haber
pasado delante de muchas personas que caminaban por la playa con todo al aire,
colocamos nuestras toallas y nos quitamos la ropa. Ellas directamente se
quedaron en topless y yo en pantalón corto. Enseguida me fui a dar un baño y
Laura me acompaño, joder el verla caminar hacia el agua con aquellas tetas tan
bonitas y tan marcadas me empezó a poner cachondo. Pero me puse a pensar en otra
cosa, estuvimos jugando un rato en el agua con las olas y cuando Laura estaba
algo retirado mío, me quite los pantalones cortos y le dije:
¿Bego, te has bañado alguna vez sin ropa?
Ella me contesto que no, que le daba corte, que una cosa era
el topless y otra el hacer nudismo. Ahí fue cuando empecé a animarla para que se
quitara la parte de abajo del bikini dentro del agua y experimentará la
sensación que se sentía. Quienes no lo hayan hecho los animo.
Tanto insistí hasta que veo como se queda con su tanguita
negra enrollada en la mano. No les quiero explicar como me puse yo. Menos mal
que estaba en el agua, porque parecía el periscopio de un submarino ruso. Él
verla a ella con su tanga en la mano y como con la claridad del agua se le veía
todo la zona del pubis blanca, más caliente me ponía.
Le pregunte que, qué tal y me dice: Jo tío esto es una
pasada, si lo llego a saber lo hago antes.
En eso vemos a Laura acercarse a la orilla y le digo lo
mismo, Laura únete a nosotros y quítate el tanga para que sientas lo bien que se
esta sin nada de ropa. Tampoco costo mucho convencerla, se metió dentro del agua
y una vez allí se quito su tanga. A ella le ocurría lo mismo, al ser las dos muy
morenas, la zona donde nunca había cogido sol se le marcaban bastante.
Estuvimos en el agua un rato más y al salir todos nos pusimos
nuestras partes bajas. Aun no las había visto desnudas fuera del agua. Al salir
a las dos se le marcaban mucho sus pezones y yo tenia la polla semi flácida
porque intente pensar en otra cosa que no fuera en aquellas dos mujeres.
Cuando llegamos a las toallas dijimos de ir a dar una vuelta
por las montañas de arena y nos fuimos los tres. Ahí tenía que jugarme todo a
una carta y les dije:
¿Por qué no hacemos nudismo aquí también?
Bego , que estaba de pie se quedo pensando y al rato tiro
de los dos lazos de su tanga negro y lo dejo caer. Eso fue la gota que colmo
el vaso, con la misma que le caía a mi se me subía la polla, que debo
reconocer que tiene un buen tamaño.
Laura, estaba tumbada y siguió a su amiga para hacer lo
mismo, yo no fui menos y también me quede desnudo, eso sí, acostado boca abajo
hasta que se bajase mi exitación.
Tanto Laura como Bego tenían un coño depiladito totalmente,
yo evitaba mirar a alguna parte de su cuerpo que no fuera la cara, porque cada
vez me ponía más caliente.
Ya nos quedamos así todo el día, alternando baño y
tumbarnos a tomar sol, mientras hablábamos de todo un poco.
Estuvimos en la playa hasta casi las cinco de la tarde,
habíamos aguantado con unos zumos que habíamos llevado y unos bocadillos, para
no tener que volver hasta por la tarde.
Una vez que llegamos a la habitación del hotel, se empezó a
notar algo de morbo en el ambiente, porque nada más llegar Bego se quito la
ropa y se vuelve a quedar desnuda, dice:
-Total, ya nos hemos visto desnudos....
Todos nos reímos y seguimos su ejemplo. Pero aquí ya no
había arena donde poder esconder mi herramienta, y no es lo mismo estar en la
playa con dos amigas que en una habitación. Cuando me baje los pantalones se
me quedaron mirando, ya lo habían hecho en la playa, pero no comentaron nada.
Pero ahora si que hicieron comentarios.
Jo!!! Carlos, ¿cómo te ha crecido el cuerpo?
Yo me puse algo rojo, pero saque mi vena de exhibicionista y
paseándome por la habitación , les dije
-Claro, pero es que ustedes me van provocando...
Volvimos a reírnos y veo como Laura se acerca a mí y me
agarra la polla con la mano derecha y dice:
Tio, para que escondías esto en la playa??
Ese fue el pistoletazo de salida, porque Bego también se
acerca y le quita la mano a su amiga para poner la de ella. Allí empieza un
pequeño juego, a ver quien la podía coger mejor. Las tuve que parar porque
sino me corría allí mismo.
Bego fue la que tomo la iniciativa y se puso a besarme, me
dio un primer beso suave, solo rozando sus labios con los míos, ya habíamos
perdido todo el humor, ahora había que ponerse sino serio, sí que más
sensible.
Laura seguía con su mano en mi herramienta, hasta que la
sustituyo por su boca, joder vaya cambio. El sentir como se metía mi polla en
su boca y la apretaba con sus labios era algo que no puedo describir. El
sentir aquella boquita como chupaba y con su lengua como lamía mi pene... Todo
esto lo hacía de rodillas en el suelo para poder estar más cómoda puesto que
lo hacía como si de un cirujano operando se tratase.
Bego que permanecía de pie a mi lado besando mi pechos,
mientras yo llevaba mi mano hasta su depilado conejo y empezaba a jugar con su
clítoris. Ella se estremecía de placer y su cuerpo temblaba.
Decidí empezar con Bego, que durante mucho tiempo me había
dado cierto morbillo cuando salía con ella y le gustaba usar minifaldas y
grandes escotes. Me la lleve a la cama y allí la tumbe, Laura se quedo de pie
mirando todo y empezó a tocarse sus tetas. Joder como me ponía todo aquello.
Con Laura sobre la cama y con sus piernas abiertas, le
empecé a pasar la lengua por todo su cuerpo, sus pezones se pusieron muy duros
y allí me concentre. Se los mordía y estiraba con mis labios. A ella le
gustaba porque no paraba de decir: sii, siii y gemir.
Bego que seguía tocándose, no pudo permanecer quieta y se
fue sobre la misma cama, muy cerca de su amiga. Y sin esperárnoslo ninguno, le
empezó a comer el coño de Laura. A la niña le iba el less. Creo que esa tarde
/ noche, mis fantasías se cumplieron totalmente. Estar con dos mujeres y que
una le comiera el coño a la otra, ni en mis mejores fantasías se habían dado.
Cuando Laura noto que le estaban comiendo sus bajos,
intento quitar a su amiga, pero con muy poco convencimiento. En el fondo a
ella le gustaba.
Ya llegados aquel momento, donde todos estábamos calientes,
me dispuse a penetrar a Laura. Ella lo deseaba como agua de mayo, ella misma
me agarra la polla y la dirigió a su entrada. Para que Bego no se quedase
parada, se subió sobre la cama y se puso de rodillas sobre la barriga de
Laura, no hacia falta explicarle lo que tenía que hacer, porque al principio
con un poco de "rollo" y ya luego con soltura, saco su lengua y empezó a
lamerle el rasurado pubis de su entrañable amiga.
En aquella habitación solo se oían gemidos y pequeños
gritos. Todos estábamos disfrutando del momento.
Laura me había contado una vez que no le gustaba que le
dijesen palabrotas cuando lo hacía, pero yo empecé a decirle:
Te gusta putita como te follo, te gusta como te la
meto???, le gusta a mi putona comer coños a sus amigas????
Ella solo suspiraba de placer, tenía la boca ocupada para
poder hablar. Así estuvimos un rato hasta que Bego, me pide su turno.
Pero a Bego le tenía guardado un regalo. Le pedí fallármela a
cuatro patas, para ella encantada porque era la postura que más le gustaba. Esta
chica ya venía de vuelta, jeje
Nos levantamos todos de la cama y nos dispusimos de nuevo
para el segundo asalto. Bego se puso a cuatro pata, apoyando su cabeza contra la
almohada y esperando a ser penetrada. Laura me comió la polla un poco para
ponerla en su máximo esplendor y con la misma se la metí a Bego.
Tenía el coño algo largo, esta había recibido más polla que
una actriz porno, ya yo decía que las coletas no eran solo para calentar pollas
sino para poder conseguir más.
Con esta chica me emplee a fondo, la penetraba de manera
rápida y con golpes secos. A la cabrona le gustaba porque me pedía más. Mientras
me la tiraba como a una ramera, y le decía que era una golfa y un cuero, más
polla me pedía.
Cuando menos se lo esperaba, le metí un dedo por el agujero
de su culo, esto hizo que pegara un pequeño levantamiento de su trasero, pero no
protesto. Acto seguido le metí un segundo dedo y así hasta tres. Está ya lo
había estrenado hacía tiempo.
En un momento que ella gritaba, se la saque de su conejo y se
la metí de un solo golpe en su ano. Vaya grito que dio, me llamo cabron, hijo de
p..., que se la sacara que le dolía, etc. Yo no pare sino que seguí con mi
trabajo. Me quería correr en aquel trasero. Durante todo esto, sus tetas no
paraban de moverse y yo cuando podía se las agarraba y se las apretaba, acción
que más le ponía. Cuando ya no podía más y ella ya se había corrido dos veces,
explote en su culo, llenándoselo de leche fresca.
No me había olvidado de Laura, la que durante todo este
tiempo había estado espatarrada en el suelo viéndolo todo y tocándose todo su
cuerpo. Se me olvidaba decir que ella, cuando me la folle, se había corrido en
dos ocasiones igualmente.
Cuando saque mi pene del pedazo de culo que tenía Bego, le di
mi polla a Laura para que me la limpiase con dedicación. Cosa que hizo con todo
el cariño del mundo.
No quiero seguir con el relato, por lo menos de momento,
porque creo que me he extendido. Esto solo fue el principio de una larga tarde
noche, porque luego nos metimos los tres en una bañera grande que tenía la
habitación y allí seguimos.
Dependiendo la aceptación que tenga mi primer relato,
continuare mi historia del fin de semana con mis amigas. Donde ocurrieron otras
cosas en el pequeño Spa que tenía el hotel con sauna, baño turco, jacuzzi y
otros, pero repito, esto lo dejare para otra ocasión si ustedes lo desean.
Saludos:
Carlos Alonso
chambicos@hotmail.com