Sábado noche con Susana
Como ya os dije en la otra entrada del blog, este sábado vino
Susana por la noche, a las diez. La recibimos José y yo con unos cuantos besitos
y abrazos cariñosos, y me sorprendió lo morena que estaba! Nos estuvo contando
que ha pasado una semana y pico de vacaciones con sus padres en una playa de
Alicante, que al principio se aburrió porque no conocía a nadie pero que a los
pocos días conoció a un chico muy guapo en la playa y se lo pasó muy bien con
él, y José y yo intrigados le pedimos más detalles.
Nos dijo que los primeros días que se estuvieron viendo más
que otra cosa tontearon, aunque enseguida pasaron a cosas más serias ;), se lo
ha pasado genial y dice que cree que está enamorada, pero el chico vive muy
lejos. Ahora se pasan el día hablando por el messenger y enviándose mails, y a
partir de ahí estuvimos un rato hablando sobre ese tipo de relación por internet.
Y hablando hablando se nos pasaron varias horas, y mientras cubata va, cubata
viene, cigarrito por aquí, besito por acá, cigarrito por allí, caricia por allá,
y cuando nos dimos cuenta eran las dos menos cuarto y Susana y yo íbamos un poco
borrachas, pero Susana también un poco mareada.
Ella y yo estábamos sentadas en el sofá y José en un sillón.
José se levantó, la cogió en peso y la puso en el sillón, frente al sofá, y se
me tiró encima... ¡y se puso a hacerme cosquillas!! Menos mal que paró pronto
porque ya no podía más, bueno, no es que parase, es que poco a poco en vez de
ser cosquillas fueron caricias que se metían por debajo de mi ropa, de hecho me
quitó enseguida toda la ropa que llevaba y yo se la quité a él, y ahí que nos
pusimos en el sofá a besarnos, lamernos y comernos los respectivos sexos,
mientras Susana nos miraba con una carita para comérsela, y no tardó mucho en
acercarse al sofá de rodillas y ayudarme a chupársela a José, que mientras me
estaba comiendo el coño y de vez en cuando pasaba su lengua por mi culito, hasta
que se centró en comerme el coño con fruición y meterme un dedo por el culito, y
luego otro, y yo ya no lo aguanté y me corrí.
Me levanté y le cambié a Susana la posición, se la seguimos
chupando a José mientras él se dedicaba a comérselo a Susana; enseguida dejé a
Susana sola y me acerqué a ayudar a José, y mientras él le comía el coño yo
empecé a lamerle el culito, y un dedito poco a poco le entró, y con uno entrando
y saliendo muy lentamente y la lengua de José en su coño se corrió, le dije
bajito a José que siguiese jugando con su culito... Yo me senté sobre la polla
de José y mientras me lo follaba Susana y yo nos besamos mezclando nuestras
lenguas con suavidad y delicadeza, y de vez en cuando ella soltaba un gemido o
un gritito, no sabría decir bien qué era, porque José le comía el culito y ya
había conseguido que le entrasen casi dos dedos. Y yo me apoyaba en el sofá con
una mano y con la otra le masajeaba y le apretaba los huevos a José, y enseguida
me llenó el coño con su leche.
Me saqué su polla, me eché hacia atrás, cogí a Susana por la
nuca y le bajé la cabeza hacia mi coño, me lo lamió un poco y se metió la polla
de José en la boca, con su semen y mis flujos, y ver eso me puso a mil. Me
levanté, me fui a su culito y mientras José le comía el coño Susana, y yo le
empujaba la cabeza para que se lo comiese entero, yo le comí el culo metiéndole
mi lengua todo lo que podía, y no tardó Susana en correrse, gimiendo y
contrayendo su vientre. Le di un morreo a José que casi le arranco la lengua,
mientras Susana se había quedado tendida boca abajo, respirando agitada, con la
polla flácida de José, bien limpia, junto a su cara.
Descansamos un poco los tres en el sofá y dije de darnos una
ducha los tres, y allí nos fuimos, aunque apenas teníamos el espacio justo para
estar de pie. Yo me puse en medio y bajo el agua nos acariciamos, nos dimos con
la esponja, nos besamos, nos echamos agua a presión, que da un gustito...
Salimos de la ducha, nos secamos y nos fuimos al dormitorio,
donde nos tumbamos en la cama los tres, esta vez dejé a Susana en medio, y nos
dedicamos a las caricias, besos y lengüeteos por nuestros cuerpos, hasta que
José y yo nos centramos otra vez en el coño y el culito de Susana: besamos,
lamimos, mordisqueamos, jugamos con nuestros dedos, Susana gemía
entrecortadamente, y mientras yo le comía el coño por todos lados y le metía mi
lengua, José le metía en su culo dos dedos, suficiente para probar con el arnés!
Dejé a José comiéndole el coño y el culo a Susana mientras yo sacaba el arnés y
me lo ponía, saqué los preservativos y le di uno a José, que se lo puso, se
acostó, Susana se le subió encima y empezaron a follar. Le comí un poco más el
culito a Susana, que estaba ofrecido, le metí dos dedos y le follé el culo así
un poquito. Ya me puse en posición con la punta de la polla del arnés en la
entrada de su culito, le eché saliva y muy lentamente se la fui metiendo y
sacando. Se mezclaban los gemidos de José, que notaba con su polla el lento
vaivén de "la mía", y los de Susana, que respiraba acelerada. Yo acariciaba su
espalda y sus pechos y me acariciaba el coño como podía con la otra mano,
mientras metía y sacaba "mi polla" en su culito, pero no se la metí entera, sólo
un poco menos de la mitad, porque en una de las penetraciones me aceleré un
poco, se la metí más de la cuenta y le dolió.
Yo estaba superexcitada, dejé de acariciarla, me sujeté en su
trasero, metí la otra mano por dentro del arnés y me dediqué a masturbarme
disfrutando de la vista y de los gemidos de Susana y de mi José, y le dije que
le acariciase el coño como pudiese a Susana porque quería que se corriera. José
metió su mano entre su cuerpo y el de Susana y no vi lo que hizo, pero tuvo que
hacerlo bien porque los gemidos de Susana se hicieron más intensos hasta que su
cuerpo se tensó y explotó en un orgasmo, y dijo dios dios dios un montón de
veces.
Le saqué "mi polla" de su culito, me quité el arnés, la
levanté de encima de mi José y la dejé acostada a su lado, le quité el condón a
mi José y nos pusimos a follar como posesos mientras Susana nos miraba y se
reponía. ¿Quieres que te folle yo también?, me preguntó enseguida. Claro,
cariño, le dije, pero antes me tendrás que comer el culito, y eso es lo que hizo
mientras José me follaba a un ritmo más lento para que Susana pudiese hacerlo.
Fue un auténtico placer sentir la lengua de Susana jugando alrededor de mi
culito y entrando un poquito en él mientras me follaba mi José. Al poco Susana
se puso el arnés y empezó a follarme lentamente, los gemidos de José aumentaron
al notar el roce de la polla de Susana contra la suya, yo llevé mi mano a mi
coño y me lo acaricié... hasta que me dijo José que estaba a punto de correrse,
y le dije que yo también, y nos corrimos los dos a la vez, y José me dijo una
cosa preciosa: este orgasmo ha sido un big-bang. Si es que es un poetazo!
Después nos quedamos acostados en la gloria, Susana se quedó
durmiendo y José y yo no tardamos mucho. Por la mañana, antes de que Susana se
fuera, me la follé yo sola con el arnés mientras José nos miraba y se hacía una
paja, aunque acabó acercándole la polla a Susana para que se la chupase, se puso
en posición de 69 y mientras Susana se la chupaba, él le comía el coño como
podía mientras yo me la follaba con mi polla, y así Susana se corrió, José me
puso a cuatro patas y me folló hasta que nos corrimos los dos a la vez.
Como Susana tenía que irse le dije que si quería ducharse,
aunque las otras veces no quiso, y esta vez tampoco hizo una excepción!
María Lasciva