Tengo 18 años y lo que voy a relatar me sucedió hace apenas
dos meses. Yo soy hijo único y mi madre esta divorciada y no se nada de mi
padre, salvo que se fue con una brasileña que conoció en la luna de miel que
hizo con mi madre cuando se casaron, de penalti como supondréis. Mi madre tenia
19 años cuando me tuvo, así que ahora tiene 37 y la verdad es que esta bien
conservada, es rubia y tiene una figura bonita y sexy aunque le sobra algún
kilo, con unos pechos de tamaño mediano. Tiene rasgos afilados, ojos castaños
que he heredado yo, una nariz y unos labios finos. Es muy femenina, le gusta
maquillarse y llevar vestidos y faldas. Tiene mucho éxito con los hombres y no
le gusta tener novio, así que los ligues que tiene pasan una o dos veces por
casa pero no mas.
Yo aun no había estado con ninguna chica ya que no me atrevía
y estaba muy inseguro con respecto a los temas de sexo. Mis colegas de clase me
habían pasado alguna peli porno en cd y tenia algunas revistas, de las que
alguna había desaparecido. Había empezado a masturbarme unos meses antes y lo
hacia bastante a menudo, sabia que mi madre sospechaba algo pero siempre lo
hacia cuando ella no estaba en casa, pero tenia vacaciones el mes de julio y me
tocaba apañármelas. Una tarde a eso de las 4 aproveche que mi madre se estaba
echando la siesta para montármelo. Me puse una porno en el ordenador y me relaje
hasta que mi pene se endureció. Empecé a masturbarme tranquilamente y entonces
la puerta de la habitación se abrió. Era mi madre que llevaba una bata que le
llega a las rodillas:
- ¿Pero se puede saber que haces?
- Na nada mama – intentaba apagar el ordenador, subirme los
pantalones y disimular a la vez pero mis nervios me traicionaban.
- Es increíble, te he tirado revistas a la basura para que no
lo hicieras. ¿No te das cuenta del desperdicio que haces? ¿No te hacen caso las
chicas?
Me quede unos segundos en silencio con la mirada baja. Estaba
muy rojo.
- Hijo, se que eres joven y ya empiezas a estar en una edad
difícil. En tu pandilla de amigos se que todos han salido con alguna chica, pero
tu aun no. Ven conmigo – mama me llevo a su cuarto – Ahora quítate la ropa y
túmbate en la cama.
Yo me puse mucho mas rojo pero lo hice sin rechistar. Después
de todo es mi madre y supuse que me daría una lección de alguna forma.
- Ahora quiero que estés tranquilo y que vayas haciendo lo
que yo te vaya diciendo.
Se quito la bata, no tenia nada debajo, se subió a la cama y
se hecho el pelo hacia un lado mientras me miraba sonriente. Después se acerco a
mi pene y lo introdujo en su boca. Yo miraba estupefacto ante aquella imagen, ni
me salían las palabras. Su cabeza subía y bajaba a la vez que yo notaba como
succionaba con fuerza. Un par de minutos después lo dejo y acerco su rostro al
mío. Me dio un beso con lengua. No pensaba que me gustaría pero me encanto. La
agarre con fuerza del cuello hacia mi, y ella se subió encima mío.
- Espera un momento que pasamos a lo mejor – levanto un poco
sus caderas y me cogió del pene introduciéndoselo. La sensación de calor
rodeando mi pene me ponía mucho y me estaba divirtiendo con todo aquello.
Se movía lentamente y jadeaba, cogió mis manos y las llevo a
sus pechos y costados.
- Me tienes que acariciar por aquí y por las piernas, eso nos
pone a las chicas mucho – Me volvió a besar apasionadamente y mis manos
apretaron sus depilados muslos. Entonces di un vuelco y ella paso a estar
debajo. Empecé a lamerle los pechos a la vez que ella enloquecía. Me encanto
verla disfrutar de ese modo.
- ¡¡¡¡No te detengas cariño¡¡¡, ¡¡¡no te detengas¡¡¡
Empecé con las embestidas, pero eran muy bastas, ella me
cogió de las caderas guiándome con un ritmo mas suave.
- Ahora poco a poco intenta aumentar el ritmo pero si notas
que es mucho bájalo. Es - mejor que no te corras rápido a las chicas no nos
gusta – Mi madre sonreía de felicidad.
Empecé a subir el ritmo pero mi madre me paro:
- Mas despacio. Eso puede ser mucho para ti.
Eso me impaciento un poco pero subí el ritmo muy lentamente.
Hasta que de repente me corrí. Mi madre hizo el amago de soltar un bofetón pero
paro:
- Quita de encima – Se miro en la entrepierna que chorreaba
líquidos y se fue un momento al baño. Después volvió conmigo – No deberías de
haberlo hecho, no te puedes correr dentro de mi, soy tu madre. Volvamos a
intentarlo.
Volvió a succionar mi pene de nuevo hasta que estuvo listo,
después se tumbo en la cama:
- Vuelve otra vez a intentarlo – Introduje mi pene suavemente
y ella asintió. Volví a aumentar el ritmo lentamente y mi madre empezó a jadear
lentamente y a recorrer su cuerpo con sus manos. Me concentraba en no correrme
para poder aumentar el ritmo, al principio aguantaba pero tampoco pude aguantar
mucho. Esta vez saque mi pene rápidamente aunque salpique las sabanas y el pubis
de mi madre.
- Eso esta mejor, que estés mas vivo. Aunque tienes que
aguantar mucho mas. Así tendrás éxito entre las chicas, porque el que es bueno
en esto lo acabamos sabiendo todas y tiene éxito en la vida. Ahora vete a comer
algo - Me fui a comer un bocata.
No me lo he vuelto a montar con mi madre desde entonces,
aunque antes de ayer ya conseguí triunfar con una compañera de instituto y las
chicas me miran de otro modo. Pero me encantaría poder montármelo otra vez con
mi madre.