[ Inicio ] [ Novedades ] [ Top100 ] [ Relatos Hablados ] [ SexShop ]
 Enlace Recomendado del día: [ Contactos Personales ]
 1,144,590 Miembros | 12,854 Autores | 54,293 Relatos | 3,648 Usuarios Online Bienvenido a TodoRelatos.com! 
TODORELATOS
RELATOS
AUTORES
PANEL / INFO
VARIOS
 
 
SEXSHOP
RELATO HABLADO

Primero lo pruebo, luego lo escribo
TODORELATOS » RELATOS » OSCAR Y SUS FANTASíAS
[ Reniego de la viña que torna a ser majuelo. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 05 de Diciembre, 2008.
Fecha: 09-Sep-06 « Anterior | Siguiente » en Gays (4684 de 6573)

Oscar y sus fantasías

Cedric850
Accesos: 2,557
Valoración media:
Tiempo est. lectura: [ 23 min. ]
 -   + 
Variedad de amantes para escoger. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

Esa noche Oscar había tenido un sueño bastante ajetreado y al abrir los ojos cuando sonó el despertador, todavía en la oscuridad, tanteó el revuelo de sábanas que se entrelazaban por sus piernas. Al encender la luz pudo contemplar su cuerpo totalmente desnudo y con una fuerte erección tal y como le sucedía todos los días, pero esta vez había ido más lejos pues su polla y su vientre estaban manchados de semen, señal inequívoca de que había tenido una abundante polución nocturna. No le extrañó en absoluto y se quedó un rato desperezándose en la cama, entre las alborotadas sábanas, mientras en su mente se volvían a dibujar las imágenes de la noche anterior.

Se había acostado tarde porque, como todos los domingos, estuvo navegando por la red y recaló en unas de sus páginas favoritas que habitualmente devoraba, con la saciedad de un buen voyeur, a sabiendas de que nadie le podía observar a él. Había estado saboreando los jugosos comentarios del foro futbolero, al que conducía la página, pasando con precipitación de principiante de uno a otro enunciado (Ranking de los mejores culos de la liga, Guti está de muerte, El paquetón de De Pedro, El culo de Ballack, El pibito Saviola, Iker Casillas y Fernandito Torres, Ver el próximo capítulo de UPA, ¿Cuánto creeis que mide la polla de Joaquín?, El risitas de OT,...) hasta llegar a los mas sugerentes que rápidamente pinchaba para explorar anhelante su contenido y las fotos que en ocasiones se abrían entre el texto.

Una vez rastreado todo el foro, tan sigilosamente como un zorro, y quedándose con las ganas de contestar alguno de los mensajes, cosa que no hacía por una parte por miedo a que su identidad quedase revelada y por otra al ridículo que podía hacer debido a su escaso conocimiento del mundo del fútbol. A él sólo le interesaba poder leer comentarios y ver fotos de esos macizos jugadores de los que leía noticias y veía imágenes en los periódicos pero que no sabía a que equipo pertenecían. Si alguna vez había intentado adentrarse en ese mundo se le había hecho cuesta arriba, pues era incapaz de aprenderse una alineación y si al final lo hacía, los nombres y las imágenes de los jugadores se mezclaban e incluso mezclaba los jugadores de un equipo y otro y se hacía tal galimatías en la cabeza que en ocasiones se le ponía un insoportable dolor; por lo que decidió no preocuparse del asunto y concentrarse en exclusiva en los cuerpos de esos jugadores cuyos nombres aparecían en el foro y en los periódicos y que a él le ponían muchísimo y a los que le gustaría poder ver en toda su esplendorosa desnudez, aunque esta no fuese mas que un montaje de laboratorio, pero como él decía - "que más da si es verdad o no, nunca lo voy a poder comprobar y lo más importante de todo es el poder de la imaginación y el deseo"-. En ciertos aspectos para él esas imágenes eran los dioses a los que se entregaba en cuerpo y alma durante sus sesiones de onanismo.

Aquella noche se quedó con las ganas de enviar una imagen de un nuevo nombre que hacía unos días aparecía en el foro y que ya unos años atrás le había impactado, no era futbolista pero daba igual, de vez en cuando también tenían cabida cantantes, actores y deportistas de otras especialidades; pero no disponía de los medios necesarios para hacerlo. No tenía escáner y por tanto no podía pasar al ordenador las imágenes que aparecieron hace años cuando comenzaba a despuntar la carrera del saltador Yago Lamela, en las que aparecía marcando un considerable paquete en las blancas mallas con las que cubría su cuerpo, dejando al desnudo un pecho bien formado y peludo al que hubiese acercado su cabeza para aspirar el potente olor a macho que parecía desprender.

Una vez leídos minuciosamente los mensajes del foro pasó a ver las imágenes de las distintas galerías, las tenía ya muy revisadas pero siempre le gustaba echar un vistazo, pues desnudo como estaba bajo el albornoz que le cubría del frescor de la noche, su polla se ponía a palpitar ante aquellas imágenes y él se masturbaba con tal fuerza que se corría con una violencia inusual sobre su estómago y descargaba en tres o cuatro potentes oleadas tal cantidad de semen que luego extendía con un suave masaje sobre su piel mientras imaginaba que era su futbolista preferido, el rubio David Beckham, quien lo hacía y quien luego se lo lamía hasta secarle completamente, le retiraba la mano de su verga y la sustituía por aquella boca de labios carnosos que se la chupaba tan delicada y expertamente que enseguida estaba otra vez en el cielo y deseando correrse en aquella boca golosa que succionaba su pene sin parar y a la que él ayudaba empujando su rubia cabeza para que se lo tragase por completo y le dejase totalmente extenuado.

Esa noche Oscar estaba especialmente excitado y pasó a leer uno de aquellos idealizados relatos en que los futbolistas daban rienda suelta a sus instintos y sus musculosos y deseados cuerpos se fundían en aquellos improbables actos sexuales que tanto le gustaba releer casi tumbado en la silla de estudio, y que le erotizaban de tal modo que, mientras sus ojos se deslizaban por la pantalla devorando línea tras línea del escrito, su mano izquierda acariciaba su vientre, su pecho, sus pezones, su cuello, el interior de sus muslos y el agujero ansioso de su culo que se dilataba cuando uno de sus dedos, que previamente había mojado en saliva, se abría paso al interior cálido y acogedor de su cuerpo que esperaba el rabo que le penetrase a fondo y le follase a la manera de lo que sucedía en los textos que releía con avidez. Con la otra mano se sobaba las peludas pelotas que colgaban al aire y que al endurecerse dejaba de lado para pajearse suavemente la polla con la mano ensalivada hasta casi llegar al éxtasis y que sólo soltaba para pasar el texto con el pequeño ratón que se acurrucaba en la mano; con lo que retardaba de manera inconsciente el clímax y no echaba toda su leche hasta no acabar el relato, salpicando la pantalla que luego limpiaba con la lengua pues le gustaba ese sabor agridulce de su propio semen que iba escurriendo por el visor. El onanismo de Oscar en esas noches de insomnio llegaba al paroxismo y no cesaba de darle marcha a su rabo hasta quedar completamente agotado después de masturbarse, como siempre, visionando esa foto de Salgado que por la espalda agarra de los huevos a Kluivert que tanto le ponía.

Pero esa noche todo había sido diferente y mucho más placentero, pues estuvo muy caliente y excitado y las corridas habían sido mayúsculas con unas oleadas de placer que recorrieron las terminaciones nerviosas de su cuerpo de punta a punta dejándole en un estado de relajación tan indescriptible que creía estar en otra órbita, que únicamente giraba a su alrededor llenándole de placer de tal manera que ni en un solo segundo, de las más de dos horas que se tiró delante de la fluorescente pantalla, dejó de estar empalmado, con una erección tan poderosa que en ocasiones hasta le hacía daño y es que todo: los textos del foro, las fotos mil veces vistas y los relatos ya tan releídos, le habían puesto tan cachondo que se encontraba como en una nube.

Extasiado de gusto consiguió a duras penas apagar el ordenador y se dirigió a la cama. Se limpió los restos de semen que se habían resecado en su cuerpo y se puso los pantalones del pijama y la camiseta que le había regalado el hombre con el que había compartido siete años de su vida y que hacía uno se marchó una tarde dando un portazo por su recién descubierta adicción al onanismo delante de la pantalla reluciente del ordenador. Todavía se ponía aquella ropa para dormir porque le recordaba su olor, la suavidad de sus manos deslizándose por su cuerpo y aún sentía la polla que se iba endureciendo lentamente cuando, acostado de lado, lo abrazaba por la espalda intentando conciliar el sueño; con lo que se iniciaba una retahíla de juegos amorosos que les dejaba a ambos sin resuello y completamente satisfechos. Por eso, porque todavía se acordaba de aquel macho, era por lo que se ponía aquella vestimenta que en el fondo le estorbaba, porque a él le gustaba dormir desnudo, pero que al mismo tiempo la necesitaba para sentir imaginariamente el calor de otro cuerpo pegado muy cerca del suyo.

Esa noche no se volvió a pajear fantaseando con su antiguo amante como solía sino que rápidamente se quedó dormido. Pero en su mente empezaron a cabalgar los sueños y las imágenes vividas en el ordenador se alborotaron y empezaron a dar vueltas, desordenadamente, en su mente con tal velocidad que comenzó a agitarse en el lecho y se vio de repente así mismo levantándose y dirigiéndose al baño donde se ducho mientras se volvía a masturbar como solía sintiendo el agua caliente que le recorría el cuerpo a lametones. Se secó con la toalla deteniéndose un buen rato en su sexo y su vientre y luego se vistió unos vaqueros ajustados y una camisa arrugada, que le realzaba sus hombros anchos y su bien cincelado torso, con más botones desabrochados que abrochados y salió a la calle en busca de un buen semental con quien follar toda la noche.

El, que no solía salir a ligar, se vio en el sueño llegando a un local abarrotado en el que todo eran miradas e insinuaciones, un local tan caldeado sexualmente como lo estaba él. Y lo que son los sueños aquello estaba lleno de futbolistas: Casillas, Morientes, Torres, Raúl, Tristán, De Pedro, Roberto Carlos... incluso los míticos Zidane, Figo, Hierro y Guardiola. Todo le empezó a dar vueltas en la cabeza y los personajes se le mezclaban y les veía o imaginaba en las posturas que había leído en los relatos, mezclándose unos con otros sin limitación.

Y así enfebrecidamente la pista de baile se convirtió en unos vestuarios, donde desnudos veía a los miembros del equipo bromeando y a Figo agarrando de la mano a Guardiola a quien dirigía hacia la zona de duchas de donde salía un espeso humo que abría paso a esos dos cuerpos gloriosos que nada más penetrar volvieron sus caras y las juntaron en un beso largo y húmedo, entrelazando sus lenguas adentrándolas en las respectivas bocas, lamiéndose, mientras con las manos recorrían cada centímetro de sus espaldas hasta llegar al culo. La proximidad de sus cuerpos hizo que sus vergas se empalmasen rápidamente y ambos las sintieron crecer sobre su estómago mientras se frotaban y sus manos buscaban urgentemente un agujero donde vaciar sus deseos. Pep deslizó suavemente su lengua por la cara del portugués, raspándose con los pelos duros de la incipiente barba que comenzaba a asomarse por los poros, hasta llegar a una de sus orejas que succionó con avidez intentando penetrar en su interior y haciendo que el portugués cimbrease su cuerpo mientras con la mano izquierda agarraba fuertemente aquella polla descapullada que deseaba penetrase en su interior. Guardiola siguió deslizando la boca por el pecho velludo deteniéndose en aquellos pezones rosados, endurecidos y erectos que tanto gustaba lamer.

Figo no soltaba el rabo de su compañero que cada vez se alejaba un poco más pues éste iba chupándole su cuerpo cada vez mas abajo recorriéndole el pecho y el vientre hasta llegar a la negra mata de recio pelo que orlaba la joya de la corona, aquel enorme rabo de proporciones cuasi perfectas del que bien podía vanagloriarse el luso. Allí hundió su nariz el catalán intentando atrapar el olor de macho que despedía su compañero de equipo como antes había hecho con sus sobacos. Aquel olor profundo, seco y dulzón que en mitad de un partido, cuando el sudor invadía sus cuerpos, a Guardiola le gustaba aspirar porque instantáneamente embriagaba sus sentidos y respondiendo como un muelle su polla se elevaba recia y dura intentando salir por la cinturilla de sus calzones. Entonces únicamente quería rozarse con aquel cuerpo que deseaba, que necesitaba, que le erotizaba con sólo mirarlo o con tan solo sentir que le tenía cerca; porque el portugués tenía para él un poder tal de seducción que no podía controlarlo y que desde el mismo instante en que se conocieron quiso poseerle, tocarle, dejar que su cuerpo se fundiese con el de él.

Por eso cuando en su primer partido juntos, tras meter un gol y en el momento de la celebración, Figo se acercó y le dio aquella palmada en el culo ya no sintió nada más y el campo dio la vuelta en su cabeza y estuvo jugando sin saber que hacía, flotando sobre el verde césped y sólo sintiendo el calor de aquella poderosa mano que le había tocado, sintiendo su olor, su calor y su fuerza. Menos mal que faltaban pocos minutos para concluir que si no tendría que haber sido sustituido porque en definitiva no sabía donde estaba. Luego en el vestuario las bromas, la alegría, el bullicio de la victoria le rodeaba pero él solo tenía ojos para buscar con vehemencia al macho, al hombre aquel que no conseguiría nunca pero que le dejaba sin respiración, sin sentido y de repente ese olor a él que le envolvía y le devolvió a la realidad. Su cara frente a la suya felicitándole, tendiéndole la mano, invitándole a una fiesta que luego terminó como no podía ni imaginarse, en la cama, ambos derrotados en el fragor de aquella inmensa batalla que traería consigo otras muchas siempre nuevas y distintas.

Ahora sentía ese mismo olor mientras le lamía la verga oscura con la intensidad que él sabía que a él le gustaba, introduciéndola lentamente en su boca, cada vez un poco más adentro, sintiendo sus poderosas manos jugueteando con su pelo y adivinando la cara de él, relajada, contrayéndose del placer que él sabía administrarle en dosis tan justas que le dejaba al borde del clímax, que él le retardaba porque quería recibir toda su espesa leche en su interior, sentirla penetrar en él a sacudidas tras lo cual su cuerpo se desplomaba sobre el suyo y se quedaban tendidos un rato, para él interminable, sintiéndolo tan cerca y tan suyo que se volvía a excitar y de nuevo empezaba a toquetear las duras pelotas velludas que antes había chupado y volvía a hacerlo y la verga de nuevo se hinchaba y pedía más guerra y el proceso volvía a comenzar y el placer se extendía por sus cuerpos y ahora el portugués se dejaba penetrar a horcajadas sobre la rosada polla del catalán imprimiendo un ritmo extraordinario que le hacía volar. Pero esto sólo eran pensamiento de lo que vendría después pues todavía estaba embadurnándole con su saliva y el portugués no podía más y le retiró la cara de su miembro y le dio la vuelta rozando sobre sus muslos aquel aparato jubiloso hasta apretar su culo contra él y meterle entre sus piernas mientras recorría su cuello y espalda a lametones y pequeños mordisquitos voraces que se detuvieron al llegar a aquellas nalgas prominentes separadas por una raja profunda por la que él pasó la lengua lentamente ensalivándola e introduciendo la punta en el agujero que se expandía y se abría anhelante y él lo lubricaba con su saliva preparándolo para recibirle mientras le pajeaba suavemente. De repente Guardiola se volvió enfrentándose a Figo y se agarró al marco por el que se accedía a las duchas elevando su cuerpo y entrelazando sus piernas alrededor de la cintura del portugués atrayéndole hacia él y cuando estuvieron casi pegados le besó con pasión saboreando su lengua húmeda. Figo, con ambas manos en las nalgas, le aupó hasta que su verga quedó al alcance de la boca y se la tragó entera con una voracidad desconocida que hizo que Pep se abandonase al placer proporcionado y casi se cae cuando soltó una de sus manos del marco. Durante un rato Figo se la estuvo mamando y chupando los huevos que se metió a la boca primero uno, después el otro para acabar con todas las pelotas del catalán en su boca, endureciéndoselas de tal manera que casi estallan dentro de su propia bolsa. Cuando dejó de lamer sus huevos continuó por la base de su polla mientras con la otra mano le acariciaba la raja y le introducía el corazón en el culo al mismo tiempo que se tragaba todo su aparato y comenzaba un movimiento al unísono de dedo y boca que hizo que Pep le echase toda su lefa agridulce en tres trallazos mayúsculos que no le dio tiempo a tragar y se le escapó por la comisura de la boca embadurnando los muslos de su compañero que cuando terminó de correrse limpió con los labios sin dejar ni rastro. Entonces Guardiola se dejó caer sobre el rosado capullo que se izaba dominante y este llegó a tocar el agujero y un escalofrío recorrió el fibroso cuerpo que volvió a elevarse. Figo le sujetaba por la cintura con sus musculosos brazos y el cuerpo de Pep volvió a dejarse caer y el dardo de Figo esta vez acertó en el centro de la diana y empezó a penetrar con decisión en el dilatado ano de Pep; pero este detuvo su caída cuando sólo había penetrado la punta del capullo y acercó su rostro al de Figo y juntaron sus bocas en un profundo beso mientras dejaba descender su cuerpo y la verga del portugués se hundía lentamente en las profundidades de su culo con una mezcla de dolor y placer inenarrable que Guardiola desde su posición trataba de controlar hasta que por fin la gruesa polla penetró por completo y Pep sintió las huevos de Figo golpear sus nalgas. En esa posición se quedaron por unos instantes hasta que el culo de Guardiola se acostumbró al grosor del aparato que se había introducido y comenzó un metesaca brutal que con cada embestida se hacía más placentero y cuando por la expresión del rostro de Figo, Pep adivinó que estaba a punto de correrse izó con rapidez su fibroso cuerpo y se sacó la verga del portugués por completo para al instante volvérsela a meter completamente haciendo alcanzar el clímax a su compañero que lanzó varios trallazos de su espesa leche que Pep sintió como ascendía por el interior de su culo que lo tragaba todo sin permitir que nada del preciado líquido se derramase, pues Pep apretó su esfínter sobre el rabo de Figo anillándole de tal manera que todavía este le soltó un último chorro de esperma en su interior. En ese momento Guardiola soltó las manos del marco y se agarró al cuello de Figo fundiéndose en un abrazo seguido por un largo beso mientras continuaba ensartado. Todavía continuaron así un rato hasta que Figo agotado dobló las rodillas y acabó sentándose en el suelo húmedo con su verga todavía hincada hasta dentro en el culo del catalán, que comenzó a moverle nuevamente cuando Figo se tumbó completamente y él a horcajadas sobre su vientre prosiguió el juego metiendo y sacando la verga y proporcionándose un placer tal que nuevamente sintió como la leche de Figo inundaba su culo y su propia polla sin llegar a tocarla regaba con su espeso y blanco esperma el pecho velludo y moreno del portugués e incluso alguna gota llegó hasta sus labios relamiéndola con deleitación. Una vez acabado Guardiola se levantó un poco para dejar salir el aparato de Figo que todavía mantenía algo la erección y tumbarse también junto a él dejando que el agua de la ducha, que abrió con una mano, cayese sobres sus extenuados cuerpos que se abandonaban en el verde césped del estadio abarrotado de público en el que se había convertido el escenario.

Esta visión había dejado boquiabierto y completamente excitado a Oscar, pero de inmediato desapareció y se encontró de nuevo en mitad de la pista de la discoteca rodeado de otros futbolistas que se besaban y se acariciaban: Guti con Solari, Zidane con Torres, Portillo con Albelda, De Pedro con Casillas y Saviola... en una rueda que giraba y giraba a su alrededor y allí ve en imágenes las historias tantas veces releídas en los relatos que más le gustaban.

De repente las caras cambiaron y junto a los deportistas aparecieron otros rostros que no eran populares pero que él si conocía porque eran las caras que, en la intimidad de su casa frente a la pantalla del ordenador, él había imaginado que tendrían los redactores de aquellos mensajes que leía con ansiedad en el foro y así allí estaban como él imaginaba que serían las figuras que correspondían a los nicks de: Terront, Baraja, uoiea, Liu. Robin, Nino, Tares, Gom... todos juntos en una impresionante orgía con sus jugadores favoritos. Y este maremagnun de imágenes que cambiaban con asombrosa rapidez y que no permanecían en la retina más que unos instantes, los justos que le permitían relacionarlos, dejó de girar a su alrededor y se fue concretando hasta que la vorágine se detuvo y se vio así mismo acodado en la barra del bar completamente sólo mientras que algunos personajes se desplazaban por la pista y otros aparecían sentados en animadas charlas.

Todo se había calmado y de la orgía primigenia a la que él había asistido ya no quedaba nada, todo estaba tranquilo y él parecía haber vuelto a la realidad pero de inmediato se percató de que aquel lugar no le era conocido, de que no sabía donde se encontraba y se sintió perdido en aquella gran sala iluminada con una fría luz azulada, casi desnuda, de un diseño tan innovador que le asustaba en ocasiones porque se sentía desprotegido en ese espacio minimalista que le rodeaba.

Se volvió y pidió al camarero, que le observaba fijamente, una tónica con ginebra azul y mientras se la servían quedó perplejo al reconocer en sus rasgos los que él había imaginado pertenecerían a Gombil que compartía barra y miradas cómplices con Saviola. Así otra vez se fueron dibujando aquellos rostros ocultamente deseados, cincelados sobre unos cuerpos impresionantes, cubiertos con las ropas que él habría elegido en la sección de moda de las revistas que caían en sus manos. La visión de todos aquellos chulazos era para él lo mas cerca que había estado de ese mundo idealizado que te ofrecen las revistas y la televisión y que él, tan práctico como era, decía que no existía que solo eran los sueños prefabricados de los estetas de la imagen.

Dando la espalda a todo aquello Oscar bebía mientras deslizaba su mirada por el gran espejo que, frente a él, recorría toda la barra y que le devolvía todo el bullicio de la fiesta y allí apoyado en una columna adivinó la espigada silueta de espaldas de Helguera ceñida por unos vaqueros apretaditos y una camiseta celeste que no llegaba a cubrir la cinturilla por la que asomaba el elástico blanco de los calzoncillos. Esa imagen quedó grabada en su retina mientras jugaba como a él le gustaba, y solía hacer a menudo, a adivinar como sería el resto de la prenda que ahora apenas vislumbraba. Era tal la fijación que tenía con aquel juego que siempre que observaba, en silencio y a solas, a los tíos trataba de imaginar que tipo de calzoncillos llevaban puestos y les perseguía con la mirada esperando el momento en que algún movimiento por ellos realizado le permitiese contemplar el preciado borde asomando por el pantalón, lo que le llenaba de una satisfacción tal que alteraba su percepción al ver que coincidía con sus deseos. Siempre cuando lograba por fin entreverlos sufría una potente erección y el deseo ascendía por el pecho dejándole un sabor de triunfo en la boca. Ahora le estaba pasando lo mismo y tan absorto estaba en la contemplación que no se dio cuenta que junto a él se había acodado un morenazo, de cuerpo atlético a base de machacarse en el gimnasio y ojos de un negro profundo como un pozo, hasta que en un movimiento impulsivo derribó su vaso derramándose el contenido por el mostrador y alcanzar a su vecino, empapándolo la manga de la camiseta multicolor y la pernera del pantalón. Entonces se volvió hacia él y reconoció en sus rasgos los que él había dibujado en su mente como los correspondientes al nick de Baraja para que las líneas que bajo ese nombre leía en la lejana pantalla se pudiesen corporeizar.


Siempre se le había imaginado así, desde la primera vez que leyó aquellas líneas y ahora que lo tenía enfrente no sabía que hacer. Torpemente balbuceó unas palabras de disculpa y sacó un pañuelo para tratar de secarle. Pero el valenciano se anticipó a sus movimientos y de un sólo golpe se sacó la camiseta que, mientras se deslizaba hacía arriba, dejaba descubierto ante los ojos de Oscar un pecho moreno y de marcada musculatura que bien podría haber pertenecido a una antigua escultura griega de cualquiera de sus dioses o héroes. Al deslizar la vista por él comprobó que a la altura de su ombligo aparecía una fina línea de vello que penetraba en el interior del pantalón del que ¡Oh cielos! asomaba una estrecha franja blanca perteneciente al elástico de sus calzoncillos que él imaginó slips por la forma recogida que su paquete marcaba en su apretado pantalón. Como siempre ante aquella visión sufrió una potente erección que no pudo disimular y que incluso aumentó cuando Baraja, al terminar de quitarse la camiseta, le miró a los ojos y le dijo "¡como me has puesto, me voy a tener que quitar hasta el pantalón!". "No eso no" pensó Oscar pues así se acabaría aquella visión que tanto le gustaba y el misterio quedaría por fin revelado y en el fondo lo que él deseaba era poder ir desabrochado uno a uno los botones de su pantalón para él mismo descubrir lo que llevaba puesto y a continuación poder hurgar en su interior hasta saciar todos sus sentidos.

Con un torpe gesto acercó la mano a la pernera del pantalón y comenzó a secar con el pañuelo la superficie mojada mientras clavaba su mirada en el prominente paquete que por un momento sus ojos quisieron ver aumentar de tamaño. Fue entonces cuando Baraja le cogió la mano parando sus movimientos, dejándola por un instante apoyada en la pierna tan cerca del paquete que sintió un estremecimiento. Oscar alzó su brazo para apoyarle en el pecho y cuando se sintió liberado del peso de la otra mano y sus ojos se cruzaron en una mirada cómplice, le rozó la mejilla, besó sus labios carnosos y le pidió perdón. No mediaron ni una palabra más avanzaron un paso y al fin sus cuerpos se encontraron, se abrazaron y se fundieron en un largo beso que para Oscar pareció no acabarse nunca. En la proximidad de sus cuerpos sintieron como sus miembros chocaban percibiendo su erección a través de la ruda tela que los albergaba y así de pie junto a la barra a la vista de miradas indiscretas continuaron besándose sin importarles lo que ocurría a su alrededor, recorriéndose las espaldas con las manos abiertas y apretando los cuerpos con fuerza para sentirse mas cerca y Oscar por fin deslizó sus dedos por el vero del calzoncillo y hundió la lengua en la boca y se besaban como locos y se tocaban y se deseaban como nunca y se mordisquearon el cuello, los dedos, los hombros y se comieron a besos delante de todos y sus manos se paseaban por todo el cuerpo, que se arqueaba para adelantase hacia sus propias caricias.

El fragor de la batalla se atemperó tras la urgencia de estos primeros momentos, fundiéndose en un abrazo prolongado que puso a Oscar frente al espejo desde el que contempló como Helguera continuaba apoyado a la columna pero esta vez vuelto hacia ellos, con los pulgares colgando de la trabilla de sus vaqueros permitiendo asomar un poco más de sus níveos calzoncillos y sus manos cercando el abultado paquete que dibujaba una polla larga y gruesa que apuntaba hacia arriba y pugnaba por salir. Sólo él estaba mirándoles mientras ellos seguían abrazados, besándose y tocándose todo el cuerpo, aumentando su deseo paulatinamente pero sin ir más allá, sin atreverse a proponer un encuentro cuerpo a cuerpo mas íntimo y de nuevo a los ojos de Oscar la pista volvió a llenarse de imágenes, de cuerpos sudorosos, de caras extasiadas de placer, de recuerdos que su mente hacía realidad, de tantos relatos leídos, de futbolistas follando con otros futbolistas, de sus ídolos amándose como había leído y como se les imaginaban tantos compañeros de fatigas que hubiesen dado cualquier cosa para poder estar tan íntimamente unidos a sus ídolos, para poder tocarles, verles desnudos, lamer sus cuerpos y poseerles o ser poseídos por ellos. Ahora también allí estaban todos aquellos nicks del foro corporeizándose según sus deseos y haciendo con sus futbolistas soñados lo imposible, lo que sabían que sólo podrían hacer en el interior de su mente. Como él que tenía entre sus brazos a Baraja tal y como soñó desde el primer día en que leyó sus mensajes en el foro, pero sobre todo desde que recibió aquel enigmático e-mail suyo preguntándole quien era pues había recibido sus noticias sin que él le hubiera escrito nada y que con un poco de precaución y algo temeroso por salir de su anonimato se atrevió a contestar devolviéndole la pregunta y que jamás fue respondido quedándose perdido, enmarañado, en esa inmensidad de redes que imaginaba circulaban entrelazadas por el espacio y que le ponían en contacto con otros mundos a través de su conexión a internet.

Disfrutando como estaban de aquel encuentro en que sus cuerpos y sus pollas se rozaban y sus manos acariciaban con urgencia a la vista de todos; Oscar se percató de que Helguera se aproximaba balanceando su cuerpo espigado y vio que al llegar a su altura los miró fijamente y Baraja le palmoteó el culo en el preciso momento en que el futbolista recorría con un suave roce la espalda de Oscar, tras lo cual se sucedieron unas miradas cómplices. Sus cuerpos se separaron un poco para recibir al ídolo que sin dudarlo se unió al grupo posando las manos en sendos paquetes a punto de explotar.

Oscar perdió la noción del tiempo y cuando volvió a recuperarla, notándose tremendamente excitado y con el capullo húmedo por las primeras gotas de líquido seminal, vio caminando delante de él los culos gloriosos de sus dos amantes apretados dentro de los vaqueros y orlados por la blanca cinturilla de sus calzoncillos. Aquellos culos redondos y musculados a los que deseaba penetrar, moviéndose al ritmo maravilloso de sus cuerpos. Dio un paso adelante y se abrió un hueco entre los dos agarrándoles por la cintura, caminando hacia el lugar desconocido donde los sueños tantas veces alimentados por sus fantasías podían hacerse realidad.

Ahora no caminaban por ninguna calle sino que parecían flotar sobre un gran espacio nebuloso que no se dirigía a ningún sitio y tan grande como una eternidad pero feliz por llevar a su lado a los hombres que en aquel momento más deseaba y ante ellos pareció abrirse un claro y Oscar reconoció, por la disposición de los muebles, su propia habitación flotando en la luz y sin ningún otro rastro de identidad.

Al llegar, mientras Natxo y el futbolista se besaban, él aprovechó para pasar sus dedos por la cinturilla del pantalón entre este y los calzoncillos y comenzó a desabrochar de uno en uno los botones de la bragueta de Natxo y luego los de Helguera, dejando asomar sus blancos slips que a duras penas podían contener sus tremendos miembros y pegar la cara contra ellos para aspirar el olor dulzón de sus pollas erectas que comenzó a lamer sobre la tela viendo como ellos se besaban con tal glotonería que sus lenguas se metían hasta lo más profundo de sus gargantas. Los cuerpos de sus dos amantes se arqueaban de placer y él comenzó a desvestirles poco a poco aprovechando la ocasión para recorrer con sus ávidos labios cada parcela de piel que iba quedando al descubierto. Por fin liberó sus pollas que saltaron al aire irguiéndose libres y las saboreó alternativamente con gran delectación envolviéndolas con su húmeda boca. Se desnudamos en un abrir y cerrar de ojos y subieron a la gran cama que apareció a su lado.

Baraja, que tenía un pene enorme y glorioso con una cabeza rosada perfecta, se tumbó en el centro y Helguera a su lado le sobaba la peluda bolsa que colgaba bajo su miembro mientras se tragaba entera la polla de Oscar, que aún permanecía de pie junto a la cama, momento que aprovechó Natxo para bajar la cabeza hacia el bajo vientre del futbolista y agarró aquel grueso y hermoso pene con ambas manos y lo chupó furiosamente. Al principio parecía tener problemas para metérselo en la boca pero él insistía y al final Helguera le ayudó empujando su grueso mango hacia el interior de aquella garganta que lo recibía con deleitación. Por su parte Oscar se soltó del cepo de labios que rodeaban su miembro y se tumbó sobre ellos para devorar el rabo de Natxo que se erguía imponente en todo su esplendor. De pronto Helguera se levantó de la cama y Oscar vió como se dirigía a la mesilla y se ponía un condón. Su culo estaba en la posición perfecta para ser penetrado, pues de rodillas al borde de la cama no dejaba de chupar la polla de Baraja. El futbolista se acercó y, mientras mantenía sus labios envolviendo aquel miembro, empezó a introducir un dedo embadurnado en vaselina en la raja de Oscar y cuando sintió que estaba preparado comenzó a introducir su pene, tieso como un palo, en su culo que se iba ensanchando para recibirle y sentía como se iba llenando más y más hasta que se la metió por completo. Mientras seguía chupando el enorme pollón de Natxo y le veía sonreír desde lo alto, Helguera empezó a follarle, lenta pero inexorablemente, agarrando sus caderas con fuerza con ambas manos y fue acelerando progresivamente el ritmo y a cada golpe le hincaba todo su rabo echándose hacia atrás y luego volviendo a lo más hondo; aquello le hizo ascender por toda la escala del placer a una velocidad enloquecida y creyó que se le escapaba el domino de sus sentidos con ese movimiento de va y viene que aumentaba aun más su excitación que ya casi era insostenible.

A la vez tenía la polla de Baraja agarrada con las dos manos y estaba mamándosela furiosamente al mismo ritmo con el que Helguera le estaba dando por el culo y mientras este seguía con su mete y saca brutal gruñendo de placer Oscar notó como el cuerpo del valenciano se iba envarando esperando la eyaculación que al fin llegó con un alarido. Su semen empezó a correr dentro de su boca y trató de tragarlo todo pero era imposible así que se le escapó entre los labios y goteó sobre sus pelotas y mientras se las lamía para limpiárselas Helguera dio un último empujón y con un fuerte grito comenzó a descargar en el interior de Oscar mientras sus manos, que hacía rato manipulaban su rabo, aceleraban sus movimientos y consiguieron que descargara violentamente su semen de varios trallazos en ellas, lo que aprovechó para embadurnarle el vientre. Tras ese estallido de éxtasis los tres se desplomaron sobre la cama con sus miembros todavía duros y pidiendo guerra.

Cuando recuperaron el aliento Baraja acarició la polla a Oscar y comenzó a mamársela limpiando a la vez los restos todavía calientes de su propia leche. El juego volvió a comenzar y esta vez se invirtieron los papeles y así mientras Natxo le hacía una mamada espectacular a Helguera, Oscar se puso un condón y buscó ansioso el orificio rosado que el culo en pompa de Baraja le ofrecía y comenzó a lamerlo, introduciendo la punta de su lengua en su interior, lo que hizo que se fuera dilatando poco a poco. Una vez bien lubricado apuntó el rosado capullo al centro de su agujero y con un leve empujón introdujo la punta de su polla en su culo que, a pesar de entrar justa, enseguida se adaptó a su medida y lentamente se deslizó hacia su interior ardiente que la recibió entera con un movimiento de vaivén que le producía escalofríos. Una vez por completo en su interior la volvió a deslizar hacia fuera sacándola entera para a continuación volver a penetrarle de un único golpe mientras él no paraba de mover el trasero adelante y atrás sin dejar de bombear la dura polla de Helguera con sus labios carnosos. El futbolista todavía con su rabo hincado profundamente en la garganta del forero alargó una mano y cogió uno de los condones de la repisa al que rasgó el precinto, le extrajo y se lo colocó entre los labios, en un momento se liberó de la mamada que le estaban haciendo, se giró por completo y acercó su cara a la polla de Baraja que empezó a manosear y una vez dura como un palo la aproximó a su boca y comenzó a tragársela en toda su longitud a la vez que le deslizaba el condón sobre ella y manipulaba su culo metiéndose primero un dedo y una vez abierto camino, otro. Ya dilatado y lubricada la polla se deslizó debajo de Natxo y éste le fue penetrando, siguiendo el ritmo que Oscar le imprimía desde atrás, mientras rodeaba fuertemente su polla con las manos y le pajeaba con verdadera maestría.

Así acoplados cabalgaron sobre sus respectivas monturas al unísono cada vez mas violentamente y penetrando mas profundamente en sus entrañas en un mete y saca que les hizo casi perder la conciencia pues las oleadas de placer de todo tipo inundaron sus cuerpos en esa cabalgada frenética hacia el éxtasis que casi explotó al mismo tiempo en un espasmo que puso sus cuerpos en tensión y que se esforzaron en prolongar mientras tres gruñidos de placer salieron de sus gargantas fundiéndose en uno sólo en el momento en que consiguieron echar todo el líquido seminal que almacenaban sus vergas. Al final cayeron sobre el amplio lecho abrazados en un revoltijo de jóvenes cuerpos sudorosos y completamente rendidos tras aquella sesión agotadora en la que sus cuerpos alcanzaron el utópico séptimo cielo del placer compartido con los mejores amantes que sin duda había tenido nunca. Y entre las nebulosas del sueño que aparece tras una maravillosa corrida volvieron a emerger las escenas más deseadas hasta que lenta e inexorablemente Oscar cayó en los brazos acogedores de Morfeo que le acunó en su regazo toda la noche.

Tras recorrer con su mente toda la experiencia soñada Oscar decidió levantarse porque se había demorado bastante y se le hacía tarde. Antes de dirigirse al baño echó una última ojeada al revuelto dormitorio en el que parecía haber tenido lugar una verdadera batalla campal. Una vez dentro se miró al espejo apreciando los estragos que en su rostro había dejado el duermevelas de la ajetreada noche y al abrir el grifo para refrescar su cara vio que colgaban del lavabo tres preservativos todavía llenos de semen y su mente nuevamente comenzó a girar enloquecida llenándose de maravillosos recuerdos, no sabia a ciencia cierta si reales o soñados, y la vorágine le volvió a invadir y en su interior una frase ascendía con fuerza:

"Entre lo vivido y lo soñado siempre está lo deseado".

TodoRelatos.com © Cedric850

Valore y Comente los relatos que lee, los autores lo agradeceran y supondrá una mejora en la calidad general de la web. Gracias!
 Comentarios (1)
\"Ver  Perfil y más Relatos de Cedric850
 Añadir a Lista de Favoritos
 Reportar Relato
 Versión para Imprimir
 Enviar este relato a un amigo/a
 Excelente
 Bueno
 Normal
 Malo
 Terrible
« Volver a la página anterior Ir arriba
Usuario
Contraseña

 
» Registrarse
» Recordar Clave
» Ayuda
 

Sexo en Vivo
 
 
SEXO

WebCam de Sexo
 

Descargar Peliculas
 

Galerías Porno
 

Sexole
 

FisgonClub
 
 
CONTACTOS
» Red de Contactos
 
     
 
Emotik: Nicks y Emoticonos para MSN Messenger
InverForo: Comunidad sobre Dinero y Vivienda
ForoCoches: El mayor foro de coches en Internet
Copyright © 1999 - 2008 TodoRelatos.com v3.42 - LWNET. Todos los derechos reservados.
Privacidad y Terminos de Uso · Ayuda y FAQ · Contacto