* Relato 62…
Relación callada
SINOPSIS: Casual encuentro de un joven con madura mujer, se
transforma en una vorágine desenfrenada.
ECSagardez
Caminaba por República del Salvador, céntrica calle de la
ciudad de México, como acostumbraba en mis días de descanso, cuando estaban
próximas las compras decembrinas y así tener el tiempo necesario para escoger el
aparato o equipo electrónico que me gustara e ir a la segura en el momento de la
compra.
Estaba ensimismado frente a un aparador, viendo un estereo,
cuando de pronto sentí que alguien se colocaba a mi lado. Sin embargo, no le di
importancia, porque es común que haya mucha gente en el área.
Hasta que una voz femenina me sacó de la fijación en que
estaba, cuando observaba aquel estereo, al cual ya le había echado el ojo. Al
voltear el rostro, veo con sorpresa que a mi lado se encontraba la señora
Bárbara, una vieja amiga de mi madre a quien de cariño todos le decíamos "tía
Barbie", sin que fuera alguien de la familia.
Como siempre lucía muy hermosa, ya que a pesar de sus 50 años
de edad, se veía glamorosa con ese corte de pelo, por cierto largo hasta los
hombros, ondulado y de color caoba. Ella era de piel morena de aproximadamente
1.60 de estatura y delgada, con unos labios delgados y pintados ligeramente de
color rosa.
En ese momento portaba unos jeans y una blusa azul cielo. Lo
primero que hizo fue sonreirme y mostrarme una hilera de dientes blancos que
parecian perlas. Sin duda a quien ahora llamaremos la "tia Barbie", lucía
espectacular para su edad…
II
— ¿Qué pasó hijo? Me da mucho gusto encontrarte… ¿Qué
andas haciendo en estos momentos?
— Nada tía –respondí-. Lo que pasa es que
próximamente recibiré mi aguinaldo y fondo de ahorro y puede que me compre el
estereo que está ahí en el aparador…
— En verdad está muy bonito. Ojalá y hagas realidad la
compra… ¿Cómo está la familia?
— Bien tía… Por cierto, no deseas tomar un café o un
chocolate caliente… Con este frío se apetece…
— Fíjate que no es mala idea… Vamos, si quieres…
Y enseguida enfilamos nuestros pasos a un lugar conocido como
"El Morro", ubicado en San Juan de Letrán (ahora Lázaro Cárdenas) y al entrar
ocupamos una mesa en un rincón del espacioso lugar.
La plática versó sobre mi trabajo y el motivo de su presencia
en México, ya que tenía dos días que había llegado de Veracruz. Ahí me dijo que
había acudido a un chequeo médico, pero que todo había salido bien en los
exámenes y que al dia siguiente se regresaría al puerto.
La belleza de la tía Barbie, no pasaba desapercibida para los
hombres que llegaban al lugar y eso me inquietaba, porque en ese momento era el
que disfrutaba de su compañía…
III
Como siempre lo hacía, comenzó con sus chistes picantes y las
sonrisas se transformaban en carcajadas que intentaba apaciguar, colocándose su
mano en la boca a fin de evitar las miradas curiosas…
La verdad estaba embelesado de tener a mi lado a la tia
Barbie… Hasta que me asaltó una idea y pensé llevarla a cabo… Ella por momentos
también se me quedaba mirando de tal manera que provocaba algo extraño en mi
interior…
Hasta que de pronto sentí como un pie cubierto con una media
de seda se posaba en mi entrepierna y con ligeros movimientos logró llegar hasta
mi pene que ya comenzaba a erectarse.
Fue algo tan repentino, pero que resultó sensacional… Porque
no hubo necesidad de tantas palabras para entender que la tía Barbie, andaba por
las calles de México en busca de alguna aventura. Con tan buena suerte que
resulté el elegido…
IV
Cerca de media hora, estuvimos en "El Morro" y tras pagar la
cuenta… Le pregunté:
— Tía, quieres ir a algún lugar en especial…
No fue necesaria una respuesta verbal… Sólo asintió con la
cabeza… De inmediato nos dirigimos a un hotel cercano en la calle de Uruguay
para dar rienda suelta a la pasión que en ese instante nos embargaba…
El administrador me entregó la llave del cuarto 305, ubicado
en el tercer piso, y subimos por el elevador. Al cruzar la puerta los arrumacos
y besos no se hicieron esperar y fue motivo para entender las necesidades
sexuales de la tía Barbie, quien desesperada se hincó y con una rapidez pasmosa
encontró el cierre de mi pantalón para bajarlo y meter la mano a fin de liberar
mi pene que ya pedía salir de su encierro.
Su boca engulló el capullo de mi verga y poco a poco se lo
introdujo todo hasta que la punta tocó la campanilla de su garganta, pero no
hizo ningún gesto. Ella chupaba y chupaba como si quisiera extraerle algo… Su
forma de mamar me tenía descontrolado y me provocaba intensos gemidos de placer…
¡¡Que delicia!! Pensé para mis adentros.
Jamás me imaginé que estuviera penetrando por la boca a la
recatada tía Barbie, quien seguía pasando y repasando su lengua a lo largo y
ancho de ese enhiesto miembro que se erguía gallardo y triunfal en el interior
de esa boca y que a veces sacaba para dejar escapar su aliento que me hacía
vibrar con pasión desenfrenada…
Nunca olvidaré ni he olvidado a pesar de los años, esa forma
de mamar y repasar su lengua en toda la extensión de mi grueso miembro… Hasta
que ya no pude más y vacié toda mi leche en su boca… Ella sometió mi pene a un
masaje muy especial con su boca y sentía como en su paladar rebotaba el esperma
que descargué sin ningún miramiento…
Sólo alcanzó a decir:
— ¡Ag!... ¡Ag!... ¡Ag!... ¡Ag!
Pero no hizo ningún aspavientos… Sólo levantó la mirada para
observarme y yo nadamás sonreía…
V
Los minutos habían pasado y nos encontrábamos cerca de la
puerta de la habitación de ese hotel… Así que en el mismo lugar nos desnudamos y
mientras ella se dirigía al baño para enjuagarse la boca… Yo me acosté en la
cama y esperé que hiciera sus necesidades…
Cuando salió del baño iba envuelta en una toalla… Por lo que
al acercarse a la cama, estiré la mano y se la quité para verla completamente
desnuda… En un momento, intentó ser pudorosa, pero ya no le quedaba esa actitud,
así que me levanté y la abracé para buscar su boca y besarla apasionadamente.
Ella respondió al beso y por varios segundos nuestras bocas se fundieron en un
prolongado ósculo que dio paso a la vorágine de pasión desenfrenada…
Fue algo verdaderamente indescriptible… Mis manos buscaron
sus senos y los tomé para juguetear con ellos y sus pezones tomaron un color
azabache, fruto de la erección y el enorme deseo contenido de la tia Barbie,
quien estaba súper excitadísima…
Con suavidad ambos depositamos nuestros cuerpos en la cama y
tras chuparle sus pezones que eran una delicia el verlos tan erectos y sentir su
dureza, recorrí con mi lengua la mitad de su cuerpo para meterla por unos
instantes en su ombligo…
Percibí un ligero sabor salado, fruto del sudor que ya
acompañaba la calentura de la tía Barbie… Llegué hasta su monte de Venus, el
cual estaba depilado y me encontré con un triángulo invertido de pelos púbicos,
al cual no le di mucha importancia, porque mi lengua quería llegar hasta su
botoncito…
Era latente la humedad de esa vagina y me entretuve lamiendo
un poco en su parte superior, hasta que ella hizo un ligero movimiento para que
mi lengua penetrara y al sentir su clítoris, mis labios lo engarzaron y lo
jalaron suavemente, lo cual hizo que ella respingara… Pero se pegó más a mi
rostro…
Yo seguí chupando ese manjar que se me ofrecía y no podía
despreciar… Era un deleite sentir su clítoris entre mis labios y por momentos mi
lengua lo lamía y lamía sacándole a la tía Barbie suspiros que pronto se
convirtieron en jadeos, hasta que ya no pudo más y cerró sus piernas encerrando
mi rostro en su entrepierna hasta que una cascada de fluidos inundaron mi cara…
Un torrente de líquidos agridulces llegaron a mi boca y la
sensación de probar ese sabor, me hizo tragármelos todos y dejarle su húmeda
vagina limpia y preparada para el platillo que seguía.
VI
Al momento de estarle haciendo el sexo oral a la tía Barbie…
Mi mano derecha hacía ligeros movimientos de masturbación… Pero sólo tenía la
finalidad de mantener erecta mi verga… Porque ya se aproximaba el siguiente
paso…
Enseguida le abrí las piernas y puse sus pies a la altura de
mis hombros, los cuales besé y pasé mi lengua por sus plantas, mientras ella con
su mano dirigía el pene hacia su húmeda oquedad… No fue necesaria tanta fuerza,
mi pene entró en toda su dimensión y al encontrar mis testículos una barrera
infranqueable, llamada perineo, fue cuando ella pegó un respingo…
Pero sólo fue el efecto de la dureza de mi verga que se
encontraba dentro de las entrañas de esa madura mujer que estaba respondiendo al
ciento por ciento a la calentura que los dos poseíamos…
Mis movimientos iniciaron levemente hasta que se volvieron
desenfrenados… El mete y saca era acompañado por la forma en que ella movía su
pelvis… Sin duda los dos nos estábamos aventando un buen polvo…
Por momentos se lo sacaba hasta la punta y se lo introducía
cada vez más con fuerza. En otras ocasiones sólo hacía un ligero movimiento de
sacarlo, pero de inmediato respondía pegándose a mi pelvis… Lo quería todo
adentro, no quería desperdiciar ni un ápice de ese grueso miembro que la estaba
penetrando…
De pronto, bajó sus piernas y me atrajo por la cintura de tal
modo que me dejó inmovilizado. Pero sólo fue un acto reflejo porque sus músculos
vaginales iniciaron el movimiento que comúnmente tienen algunas mujeres y que se
le ha llamado "tener perrito"…
Fue algo maravilloso… La sensación me agradaba y eso hizo
querer acelerar mis movimientos, pero no podía hacerlo por la inmovilización que
me provocaban sus piernas alrededor de mi cintura… Algo pareció desprenderse de
mi cabeza y recorrió mi espina dorsal hasta llegar a mis testículos…
Porque la descarga de cuatro o cinco chisguetazos de sémen
fueron la conclusión de una sensacional eyaculación que me dejó para el
arrastre… En verdad no puedo describirlo, porque aún al escribir este relato,
sentí la líbido y conseguí tener una ligera erección…
Sin duda, fue un excitante palo el que le aventé a la tía
Barbie, quien aflojó un poco sus piernas al sentir mis descargas de esperma,
tiempo que aproveché para embestirla con más fuerza… Hasta que gritó:
— Demonio de chamaco… Me veeeeeeeennnnngo… Me
veeeennnnnnngo….
Y sus fluidos se hicieron presentes de nuevo, síntoma de que
la tía Barbie había logrado su segundo orgasmo de la tarde-noche…
VII
En verdad que ambos habíamos disfrutado esa cogida… Los dos
estábamos exhaustos y aunque pretendimos platicar, sólo salieron de nuestras
gargantas palabras inentendibles… Porque nos quedamos dormidos de inmediato…
Ella despertó primero y se introdujo al baño a lavarse…
Cuando salió hizo una llamada telefónica, para decirle a su prima Valentina que
no iba a llegar a casa, porque se quedaría a dormir con una amiga a la que había
encontrado cerca del palacio de Bellas Artes, lo cual era una mentira, ya que
pretendía que nos quedáramos toda la noche en el hotel…
Tras colgar el teléfono… Consultamos el reloj y éste marcaba
las nueve de la noche… Así que salimos del hotel y nos dirigimos a cenar al
"Vaso de Leche" –antes de que los temblores del 85 lo derrumbaran-. Era curioso
pero ambos teníamos un hambre atroz… Por lo que nos dispusimos a ingerir los
alimentos que el mesero arrimó a la mesa… Al final, fue la tía Barbie, quien
pagó la cuenta…
VIII
Agarrados de la mano como novios, caminamos las dos calles
que nos separaban del restaurante al hotel y de nuevo retornamos al cuarto para
dar rienda suelta a los deseos que ambos sentíamos de poseernos…
Vimos un rato televisión… La apagamos y mientras ella sacaba
de su bolso un pequeño libro, yo me dispuse a leer el vespertino que previamente
había comprado… Por lo que cerca de la medianoche y tras hacer nuestras
necesidades fisiológicas y darnos un regaderazo de agua tibia… Nos dispusimos a
irnos a la cama…
Sin duda la tía Barbie era una insaciable del sexo… Me
confesó que aprovechaba sus viajes a México para tener relaciones con algunos
jóvenes. Por lo que caminaba por las calles de la ciudad para conquistar a algún
ocasional y así evitaba tener compromisos…
Lo que me decía ya no me importaba… En ese momento yo era su
amante de ocasión y además me tenía confianza porque me conocía desde chaval…
Acostados en la cama… Ella tomó la iniciativa y comenzó a
masajear mi verga hasta que cobró fuerza y se levantó gallarda para comenzar de
nuevo la labor que la naturaleza le ha encomendado… La tía Barbie se la
introdujo en la boca y la engulló en toda su extensión… Se la sacó y la besó en
la punta, la lamió a lo largo y ancho, mientras con sus manos seguía el
contorno, hasta que esta despidió un ligero líquido preseminal.
IX
Fue entonces cuando me dijo:
— Ahora te toca a ti chamaco...
Se puso de a perrito y dejó asomar su lindo trasero… Por lo
que no me hice del rogar y empecé a lamerle desde su vagina hasta su ano… Mi
lengua lo recorría y se detenía en ese oscuro centro para penetrarla con
suavidad…
Sus manos se posaron en sus nalgas y las abría para que mi
lengua llegara hasta lo más profundo de su recto… Era una invitación que no
podía desperdiciar. Me incorporé y coloqué la punta de mi pene en su trasero…
La punta entró poco a poco, la traté con mucha suavidad… La
tia Barbie pareció agradecer el gesto, mientras su rostro se sumergía entre los
cojines, en tanto ella cooperaba y yo sentía como mi verga se introducía más y
más en ese estrecho agujero…
Cuando faltaba que entrara una cuarta parte de mi verga. Sin
miramientos se la introduje toda y dio un grito de dolor. Al tiempo que me
decía:
— Si la sacas te mato chamaco… Espera que me acostumbre
y continúas… Porque tu eres el primero en ese lugar…
Cosa me dijo la tía Barbie… Había roto su virginidad anal y
era algo que tampoco esperaba… Comencé a meterla y sacarla, con ligeros
movimientos de vaivén… Ella ya no hacía muchos gestos, la señal de que
disfrutaba de ser penetrada por detrás…
En un momento quise probar de que estaba hecha la tía Barbie
y se la saqué toda, para meterla desde la punta con más fuerza… Ella sólo
respingó pero soportó estoicamente el grueso mástil que la taladraba por el
culo…
Los minutos pasaron… Ambos estábamos sudados por el esfuerzo…
Pero ninguno de los dos ponía dique a ese coito… Sin duda, lo disfrutábamos y
era una maravillosa experiencia…
Mis dedos se habían introducido en su vagina y sentían como
el líquido salía a borbotones de su oquedad… Hasta que ella fue la primera que
gritó:
— Sigue, sigue, sigue, sigue chamaco… No dejes de
moverte… Me vooooooooooooooooy a venir… Me veeeeeennnnnnngoooooooo…
Y mi mano sintió como salían borbotones de líquido viscoso
que ahí se depositaron… Mientras yo me ponía rígido y la penetré firme y con
dureza, para dejarle en su recto tres o cuatro descargas de sémen…
Cuando terminé y le saqué mi verga… Su ano regurgitaba –valga
el término-, el esperma que antes le había depositado… Fue un espectáculo súper
sensacional y excitante…
X
No fue necesario tanta palabrería ni platicar muchas cosas…
La tía Barbie estaba encantada por la forma en que la había fornicado y el trato
proporcionado. Era menos de lo que podía hacer por ella, debido a que era una
vieja conocida de la familia y gran amiga de mi madre…
Los dos nos quedamos bien dormidos y despertamos a las siete
de la mañana del dia siguiente… Cuando sentí su boca que se posaba en mi pene y
ansiosa buscaba su erección para que nos echáramos otro polvo que también fue de
pronóstico reservado…
Los dos nos bañamos y pasamos al restaurante del hotel donde
había un exquisito bufé y muy diligente la tía Barbie, me sirvió jugo, leche
fría y frutas. "Porque tenía que reponer fuerzas" , dijo
sonriendo.
Más tarde fuimos por sus cosas a casa de la señora Valentina
y la llevé a la terminal de autobuses, donde compró su boleto con destino a
Veracruz…
Al despedirnos en el andén, cerca del autobús, hicimos la
promesa de hablarnos cuando visitara la ciudad de México para su tradicional
chequeo médico y repetir las experiencias de la noche anterior cuya finalidad
era el saciar nuestras apetencias sexuales.
Aunque también en mis viajes al puerto jarocho su
departamento fue mudo testigo de nuestros casuales encuentros. Sellamos, pues,
una relación callada que duró varios años.