Hola cibernautas me llamo Alexia y soy
de Veracruz. Soy mulata de 18 años bastante guapa, ojos negros, labios carnosos
y aunque soy flaca tengo buen culo y unas nalgas firmes y redondas y unas tetas
pequeñas pero sabrosas. Alguien me comento de esta pagina y dije a ver si es
cierto, y después de leer varias historias decidí compartir algunas de ellas que
me han sucedido.
Bueno sucede que a la ciudad de México
vengo solo de compras con mi hermano que es 3 años mayor que yo y pues el es
alto, moreno y chino, musculoso y yo apenas mido 1.60 el caso es que llegamos a
la terminal y teníamos que ir al centro pero llegamos un sábado al mediodía y de
la central del norte nos fuimos en metro a la raza y de ahí al zócalo a comprar.
Para esto ustedes han de saber que en la
costa el calor es intenso y las mujeres estamos acostumbradas a andar ligeras de
ropas. Recuerdo que esa vez, fue hace como 4 años, yo tenia 14 y pues estaba en
la edad de la calentura y mi hermano en ese tiempo tenia 17, yo iba vestida con
un vestido ligero, una tanga y zapatillas y una mochilota. El caso es que nadie
me aviso que la gente se aprovecha de una cuando esta lleno el metro y esa vez
fue una experiencia desconcertante y muy loca, ya que al llegar a la raza el
metro estaba parado y había mucha gente. Nos dirigimos al final del anden y ahí
entre la gente, pronto empecé a darme cuenta de cómo me seguían las miradas y a
más de uno descubrí mirándome el trasero y le dije a mi hermano vámonos que hay
mucha gente y me dijo no te preocupes yo te protejo y me puso delante de el al
tiempo que pegaba su cuerpo y sentía un bulto duro en mis nalgas y pensé al
menos es mi hermano y no algún extraño pero ni siquiera podía imaginarme lo que
seguiría a continuación.
El metro llegó y entramos entre
apretones y manoseos ya que sentí claramente como una mano levantaba mi falda y
sobaba mi pierna y otra pellizcaba mis atributos el caso es que quedé prensada
entre mi hermano que en ningún momento despegó su miembro viril de mis nalgas y
delante mío, un señor de bigote recortado de traje que sostenía un portafolio se
situó muy de frente a mi, mirándome discretamente. El metro se quedó ahí un
momento tiempo en que aprovecharon varias manos para acomodarse de manera que
sentía como palpaban la tela del vestido, y otra tuvo el atrevimiento de apretar
suavemente mi sexo, como midiendo el terreno.
Cuando el metro se internó en el túnel
el del portafolio empezó su danza de apareamiento y dejando su maleta a un lado
acercó mas su sexo al mío aprovechando el vaivén del metro y aprovechando que mi
hermano se me arrimaba cada vez mas obligándome a repegarme mas al de enfrente
quien empezó a bajar la mano y me rozaba la pierna subiéndome el vestido.
Yo no lo podía creer que se aprovecharan
de mi, y quise moverme pero no podía por que otras manos anónimas rozaban mis
caderas o se paseaban por la tela siguiendo el curso de la mini tanga así que me
quedé paralizada tan solo sintiendo como las manos recorrían cada centímetro de
mi cuerpo y mi sorpresa fué mayor cuando al llegar a las siguientes estaciones
el del portafolio se iba excitando cada vez mas hasta que sentí algo caliente y
blando que se pegaba a mi sexo y era el trozo de carne del tipo ese, que
atrevimiento¡ para entonces me moría de pena y vergüenza que descaradamente se
estuviera masturbando frotándome la concha y pues yo estaba a cien, húmeda y
sudando de la excitación y nerviosismo y notaba que me miraban los hombres y
sentía que me ahogaba en ese lugar con las ventanas cerradas.
Mientras mi hermano se entretenía
abriéndome discretamente las nalgas e introducía como podía su bulto y lo dejaba
descansar entre mis glúteos y yo sentía como punzaba caliente a través de la
tela y sucedió que me empezó a subir la falda casi hasta que posó su pene erecto
en la entrada de mi ano, ya que ante los apretujones, la lentitud del metro y
mis miradas de súplica el se sacó el garrote y empezó a moverse discreto pero yo
no quería que me clavara y yo me movía intentando zafarme y esto pasaba mientras
el del portafolio al darse cuenta que mi falda cada vez subía mas, metió los
dedos por debajo y empezó a recorrer mi sexo ya húmedo e introdujo sus dedos y
al sentir esto mi instinto me hizo hacer las nalgas hacia atrás y oh sorpresota,
creo que hasta lancé un gritito cuando sentí como era penetrada por detrás por
el maldito de mi hermano y quedé ensartada, ya que en ese tiempo mi culito era
virgen y estrecho y era doloroso de verdad, ya que estaba un poco reseco pero
los jugos del sexo harían el resto.
La verdad yo no sabía ni donde estaba ni
que hora era ni como era que había llegado ahí pero si recuerdo como se encajó
la estaca mas en mi cuerpo y por si fuera poco, por delante el miembro del que
llevaba el portafolio buscaba afanosamente mi vagina y en un enfrenón, zas¡ que
se mete de lleno y me encuentro de repente clavada por dos enormes estacas.
Fueron los momentos mas angustiantes y
maravillosos de toda mi vida ya que eso era algo totalmente irreal a mis 14
años, yo ya había tenido novios pero nunca me habían clavado por detrás y
hacerlo ahí, entre la gente, en esas circunstancias era realmente asombroso y
ahora me acuerdo y me río mucho, pero en ese momento era angustiante.
Lo que recuerdo solamente es que al
bajar tenía el vestido desacomodado, la tanguita estaba muuuy mojada y mis
piernas escurrían líquidos y fluidos seminales que, al quedar atrapada por
delante y por detrás tuve que abrazar del señor del portafolio quien en un
momento descargó su chorro de semen entre espasmos y se retiró chorreante
alcanzando a mojar mis piernas y mi hermano solo atinó a salirse y se vino
debajo de mi falda y sus chorros cubrieron mis vellos y el olor que llenó el
vagón, la gente que entraba y salía y nosotros con la corriente humana, todavía
alguien tuvo tiempo de propinarme severa nalgada que sonó splat¡ y tan solo oí
un k asco… cuando esa mano lo único que hizo fue embarrarse de semen.