Me llamo Jorge, mi vida había transcurrido dentro de los
márgenes habituales de la civilización occidental.
No me gustaron jamás los hombres. Me casé con Gladis, una
mujer a la que no le falta nada, excepto que no gusta del sexo oral, salvo un
beso en la boca. Solo admite el coito vaginal. No me practica cuni linguis, ni
le agrada a ella que le lama el clítoris.
De coito anal ni hablar.
Lo que me llevó a probarlo con una prostituta, la que quiso
cobrarme de mas por la penetración anal. Acabé en su vagina y el asunto de la
sodomía quedó para mas ver.
El problema me vino cuando practique sexo anal con un
travestí.
Me agradó penetrarlo, pero mas cuando el trava, se llama
Alex, me cogió a mi. Me dio por el culo y me gusto mas de lo debido.
Después, el mismo día acepte que me sodomizara Omar en la
ducha.
Una vez en la cama me cogió otra vez Omar en tanto le mamaba
la pija a mi primo Javier.
Todo ocurrió cuando distrajimos tiempo en el boliche de Omar.
Javi y yo partimos a San Luis a un congreso luego de los
hechos sucintamente relatados.
En el avión le dije a Javi que me preocupaba mi gusto por
tener la pija en el culo. El me dijo que no me hiciera problema.
-Yo Jorge estoy enamorado de Omar. Ambos somos casados como
sabes. El es el mi primo. Nos iniciamos en sexo homo desde que éramos
adolescentes y no tenemos mas problema que encontrar la oportunidad de amarnos.-
-Si Javi te entiendo. Pero a mi me cogió Alex y Omar. No los
amo. Solo lo hago porque me gusta la verga en mi tripa.-
-Jorge yo en tu lugar no me haría problema. Si te trauma el
ser pasivo andá a un psicólogo.-
De mas está decirles que en la habitación del hotel de San
Luis, Javi me cogió y le agradecí el favor.

Una vez de regreso en Bs. As. Fui a un psicólogo que me
escuchó atentamente
-Mire Jorge, el placer anal es intenso, salvo que Ud. se
sienta muy mal le diré que no es nada patológica su situación, salvo que le
cause problemas de salud no se preocupe mas.-
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-Además de una sensación física muy placentera, diversos
factores psicológicos entran en consideración. El sexo anal es una práctica
diferente, que hay que descubrir: la novedad suele ser excitante. Por otra
parte, se tiene la impresión embriagadora de vivir una sexualidad más "intensa".
La excitación puede provenir también del placer de infringir la ley. Por último,
el sexo anal aumenta el sentimiento de dominación para la mujer y de virilidad
para el hombre, razón por la que muchos practicamos este tipo de sexualidad.-
-Para un sexo anal sin sobresaltos:
Estos consejos prácticos le harán disfrutar al máximo de la
penetración anal, la cual es dolorosa únicamente cuando uno no está preparado ni
física ni psicológicamente. Normalmente, el esfínter anal (músculo situado en la
extremidad del recto), se contrae siempre que es estimulado: la introducción del
pene o de un dedo puede resultar desagradable. Si fuerza a su pareja, o si no
presta atención a los movimientos que hace, la penetración puede ser dolorosa e,
incluso, acarrear lesiones.-
-Limpiar bien
Antes del sexo anal, algunos se duchan "a conciencia", o
utilizan una pera para llegar a los sitios más recónditos. En cualquier caso,
lave minuciosamente todo lo que haya entrado en contacto con el ano (dedos,
pene, objetos) antes de volver a tocar los órganos genitales o la boca; así se
evitarán infecciones y vaginitis. Tenga cuidado con el anilinctus (lamer el ano
de su pareja), ya que al transferir bacterias del ano y el recto a su boca y
estómago, puede dar lugar a infecciones graves como la gastroenteritis,
hepatitis ...
Lubrique bien
Al revés de lo que sucedía con la vagina, el ano no está
lubrificado, ¡por mucho que la mujer se excite! Por lo tanto, es indispensable
utilizar un lubrificante que facilite la penetración (lo mejor es un gel a base
de agua). Algunos geles vienen en frascos muy prácticos, sobre todo cuando se
tienen las manos ocupadas...
Preparación progresiva
El esfínter puede dilatarse ampliamente y aceptar, sin dolor
alguno, sexos de cualquier tamaño; basta con tener paciencia e ir poco a poco.
Si la persona se queja, incluso después, es porque no ha logrado relajar su
esfínter. La penetración puede prepararse con un juguete sexual específico para
estos menesteres, preferentemente liso y con un diámetro inferior al de la
verga. El objeto se introduce fácilmente, ayudando a dilatar el esfínter sin
dolor y progresivamente; resulta más eficaz que un dedo, que siempre es más
agresivo. Utilice el juguete durante 5 o 10 minutos para que la dilatación sea
completa, antes de pasar a cosas más serias. También puede utilizar
consoladores, empezando por uno mini.-
Utilice preservativos
Sin preservativos, las bacterias del recto pueden causarle
comezones en el pene e infecciones en la uretra. Si usted o su pareja están
infectados por el virus del SIDA, el riesgo de transmisión a través del ano es
mayor que por medio de cualquier otra práctica sexual (penetración vaginal, sexo
oral). Los tejidos del ano y el recto son más fáciles de dañar, lo que facilita
la transmisión del virus a la sangre. Se debe utilizar siempre un preservativo,
que se cambiará antes de la penetración vaginal.
Las tres prácticas del placer anal
Existen diferentes maneras de disfrutar del placer anal. A
continuación les mostramos unas prácticas que pueden realizarse
independientemente, o una después de la otra, para una estimulación progresiva,
que determinará el éxito de sus experiencias anales.
Con la lengua: el anilinctus
Antes de detenerse en las nalgas, lama las zonas erógenas de
su compañera. Luego, continúe con la raya, el contorno del ano, hasta llegar al
mismo ano, zona muy sensible. En esos momentos, su compañera empieza a sentir
una sensación caliente muy excitante.
Con un dedo o un juguete sexual
Suavemente Introduzca en el ano un dedo o, mejor aún, un
consolador liso y lubrificado. Deténgase un momento, para que el esfínter de su
compañera se habitúe a esta nueva sensación. Efectúe luego un movimiento
circular, que ayudará a relajar a su compañera. Empújelo un poco más hacia
adentro, al mismo tiempo que realiza un movimiento de vaivén; aségurese de que
su compañera sigue sintiéndose a gusto.
Esta estimulación puede resultar muy placentera. Puede
realizarse antes de la penetración anal, o acompañar la penetración vaginal o el
sexo oral. La mujer puede también estimular la próstata de su compañero y
aumentar así la intensidad orgásmica.
Con el pene: la sodomización
La mujer puede estar acostada bocabajo, de pie (de espaldas
al hombre), acostada de lado, o sentada encima de él : en esta última postura
controla mejor la profundidad de la penetración. Si optan por la postura del
galgo, la mujer tendrá que levantar su tórax para facilitar la penetración.
Lubrifique el pene abundantemente (sobre todo el glande) y el ano. Comience
penetrando lentamente. La primera vez, quizá no la pueda meter entera, sobre
todo si su compañera no está totalmente relajada. Pero con un poco de tacto y
ternura, no se le deben presentar mayores complicaciones.
Antes de llegar a la mitad del camino, deténgase para que
ella se habitúe al intruso. Comience entonces a efectuar un movimiento de
vaivén…suavemente. El hombre tiene que estar siempre muy atento a las reacciones
de su compañera, y detenerse si ella se queja. En dicho caso, se volverá hacia
atrás, hasta que ella se encuentre más a gusto. El hombre puede estimular
simultáneamente el clítoris, o dejar que se ocupe de ello la mano experta de su
compañera, lo que, a buen seguro, le producirá un orgasmo muy intenso. Alcanzada
la cumbre del placer, el hombre se retirará suavemente.-
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Y le hice caso, mi vida sigue igual, salvo que ahora me busco
cada tanto un travestí o algún macho activo con los que sació mi nuevo placer.
Como estoy muy bueno, eso creo y creen varios.

No tengo inconveniente en pagar o seducir para satisfacer mi
placer anal.