El clima estaba frío ese 26 de diciembre cuando de la mano de
Melissa; mi novia desembarcábamos en la agencia de la Av. Javier Prado en Lima,
ella con tristeza en su mirada y en la mía solo resignación, ambos sabíamos que
nos quedaban pocas horas juntos, a las 14 horas ella tomaría su avión rumbo a
España y yo me quedaría junto a la multitud que llegarían a despedir a sus seres
queridos.
Después de muchos años volvía a pisar tierra Limeña, cuando
era niño mi madre nos había llevado a mis hermanas y a mi, un par de veces de
visitas donde su hermana mayor, casada y con tres hijos. Nunca me había gustado
Lima, es una ciudad demasiado grande, demasiado peligrosa… esa eran mi gran
excusa para nunca ir a visitar a mi tía.
Como dirían todos, soy y siempre he sido y quizás siempre
seré un chico de provincia. Me gusta la tranquilidad de mi calurosa Piura, con
aroma a algarrobo, con las cholas de Catacaos vendiendo chicha y ceviche debajo
árboles en los sardineles de las pista, lleno de arenales. En fin una Piura
donde aun la gente se para a conversar con sus vecinos, donde quizás aun se
conocen muchos de los que son tus vecinos de barrio.
Con el pasar del día el calor se iba sintiendo en Lima,
estábamos en pleno verano, eso hace que las personas anden de mejor humor,
quizás el andar con menos ropa encima los ayuda a estar mas alegres… quizás… esa
es mi teoría.
Melissa me pide que la acompañe a casa de su primo en Callao,
donde habríamos de recoger unas maletas para poder llevar las verduras,
aceitunas, atunes y cosas que dice allá (España) no se encuentran y son un
verdadero manjar para el paladar. Mientras caminábamos de un lado a otro para
que pueda alcanzarnos el tiempo e ir al aeropuerto, no soltábamos nuestras
manos, yo al menos no tenia la intención de hacerlo. Quizás iba a pasar un medio
año mas para vernos (eso siendo optimistas).
El día antes de viajar a Lima, había hecho la llamada
respectiva, un promoción de colegio que vivía en Lima, y el seria la clave para
ver la ciudad con otra cara.
- Antonio… mañana llego
- Ya pues, llámame y te voy a recoger.
- Mejor ven al aeropuerto así conoces a Melissa
- Verdad, así me desengaño que tal es tu flaquita…
- Jajaja…
Eran las 11 de la mañana y la hora de enrumbar al aeropuerto
había llegado. En el taxi no dejaba de besar a Melissa, ni ella a mi. Quería
guardarme un poco de ella en mis labios, a pesar de que el día anterior habíamos
hecho el amor, en medio de lágrimas y sudor, alegría y pena, yo necesitaba
seguir besándola, besando su cuello, aspirando el olor que solo ella tiene. Como
todas las veces que nos despedíamos y sabíamos que era por temporadas largas
ella comenzaba a llorar y decirme lo mucho que me amaba y lo duro que era para
ella estar alejada, sabiéndome lejos y cosas de esas seria un imbecil si digo
que me da lo mismo, pero como dicen uno se tiene que hacer el valiente y en este
caso era yo, al fin y al cabo ella se iba lejos y yo me quedaba… aun no sabia si
me recibirían en el trabajo debido a que los 20 días que ella estuvo en el Perú
los pase sin permiso, total no era tan bien pagado como para sacrificar, los
días y las noches al lado de mi novia.
Mientras íbamos en el taxi se me vino a la mente la primera
vez que hicimos el amor, ella estaba nerviosa. No paraba de llorar, tenia miedo
que cuando hiciéramos el amor se pierda el encanto y yo la deje… Total eso es lo
que todos los hombres buscamos… Me decía ella, aferrándose a mi pecho. Fue la
primera vez que hice el amor. Todo el día no salimos de la habitación, pero no
porque lo hayamos pasado haciendo el amor, sino que la pasábamos acariciándonos,
hablando, es tan bueno sentir el calor de su cuerpo desnudo sobre mi piel, su
piernas entrelazadas a las mías, y su manos jugando entre mis piernas.
Melissa, no dejaba de apresurar al taxista pidiendo que vaya
por las rutas alternas. Llegamos al aeropuerto y allí recién solté su mano. Y
sentí que otra vez la estaba perdiendo. No dejaba de mirarla y buscarla cuando
entre las maletas y los demás pasajeros se perdía. Me hizo la señal que estaría
arriba, pero yo no sabia ni por donde ella iba a salir, me volví a sentir tan
solo. Preguntando se llega a Roma y di con la entrada para abordaje de vuelos
internacionales, ahora ella estaba sin maletas. Y con los ojos llorosos nos
volvimos a besar. Hicieron la llamada en varios idiomas para el abordaje. La vi
pasar por la puerta y di media vuelta. Ya de por si las despedidas eran duras,
pero dudosamente iba a esperar que ella se desanime a ir y corra tras de mi, eso
solo pasa en las novelas y mi vida no lo es.
Volví a la agitación de Lima, apenado por que Antonio no
había conocido a Melissa, lo llame a su celular y me dijo que estaba en camino.
- Para que vas a venir si ella ya se fue
- Como ¿??... pero al menos para tomarnos unas chelas
(cervezas)
- Eso no lo dudes, pero mejor nos vemos por el trabajo de mi
prima… si es que llego a dar con la dirección.
- Dame yo te busco
Así fue, unos días antes de viajar de Piura, la hermana de mi
madre me pidió que visitara a su hija, ya que era tiempo que no la veía, a mi me
gusto la idea por que ella se había criado como hermana mía, las vacaciones las
pasaba en casa y bueno seria muy grato verla. Así fue; primero tendría que
ubicarme para dar con ella.
- Primito, súbete en la av que esta afuera del aeropuerto y
toma los carros que van al Centro de Lima, a los que dicen todo Abancay… en esos
súbete - Me dijo cuando la llame a su celular
- Jajaja… si me pierdo ya me veras llorando en la tele
- No lo creo, o si???
La verdad es que no me perdí. Fue cansado llegar, porque veía
a los carros cruzar por todas las calles, y ninguna se me hacia conocida,
simplemente estaba andando por instinto.
- Estamos lejos de Abancay??
- Si, falta mucho
Fue la primera vez que me subí a un bus para movilizarme en
Lima, o quizás la primera que recuerde. Y fue una experiencia terrible. Yo
estaba atento a no perderme los nombres de las calles; cuatro personas se
sentaron a mi lado durante el trayecto y las cuatro fueron parcas, secas y hasta
groseras cuando trataba de hacer la conversación. No dejaba de mirar a todos
lado, y lo único que podía encontrar eran personas serias, con pesimismo en su
mirada y tedio, el tedio que da la rutina. Pero yo estaba excitado de estar
conociendo Lima a mis 23 años.
- Ya vez como si llegue!!!
- Si, me alegra verte primo
- A mi también no sabes como me alegra.
Mi prima estaba más blanca de lo que recordaba, la falta de
sol y el clima la había despercudido. Y se veía tan bien, aunque a ella también
se le veía en la cara el cansancio de las muchas horas de trabajo, y la rutina.
La contaminación de la ciudad.
- Donde te quedaras??
- En casa de mi promoción de colegio, no tarda en llegar
- Bueno, si necesitas algo solo me vas a llamar
- Si no te preocupes solo me quedo un par de días por acá
No tardo en llegar Antonio para irnos. Ya había hablado todo
lo que tenia que hablar con mi prima, todo lo importante. "Si la charla se
extiende y no se tiene de que hablar es donde se empieza el chisme"; es lo que
siempre dice mi madre.
- Bueno prima me voy…
- Antonio hazme el favor de darme el numero de tu celular -
le dijo ella
Mi prima no quería dejar de cerciorarse de que este bien.
Ella siendo mayor y como no me quedaría con ella estaba algo preocupada. Mas
bien creo que fue encargo de su mamá y de la mía, ver que este bien. Pero en mis
planes estaba darme una borrachera con mi promo, acordarnos de las épocas de
colé y seguir tomando, y el día que tuviese que regresar a Piura irme con un
aliento a ron y cigarro. Y la sensación de haberme cerrado mis vacaciones bien.
Otra vez el tedio de subirse a los colectivos, del Cercado de
Lima a Chorrillos donde vivía Antonio, era aproximadamente 50 min., como no nos
habíamos visto en tiempo Antonio me contaba de sus conquistas, de las flaquitas
movidas que hay por su barrio, de su esposa que lo jode, de su hija que espera
que llegue su padrino (Si, yo seré el padrino. No se cuando, pero lo seré). Me
toco ir parado en el colectivo, yo iba "japi" charlando… pero me quede con esa
idea, de por que la gente anda tan malhumorada y con miradas perdidas. Esa vez
no se lo comente a mi amigo.
- Paino…!!!
- Hola ahijada…
Fue la expresión de la hija de Antonio cuando me vio llegar
con su papá. A pesar de que era joven Antonio se había casado unos tres años
atrás, y su matrimonio iba bien. Con Ángela (la esposa de mi promo y futura
comadre) nos saludamos efusivamente, yo no estuve en su boda, no estuve casi
nunca, nos conocimos solo en el tiempo que era enamorada de mi amigo, pero el
dice siempre le hablaba de su amigo. Yo viví también algunos años fuera de Piura
(después de salir del colegio).
La tarde paso rápido, el calor se sentía y las cervezas
vinieron. Que agradable es tomarse un trago con las personas que estimas y yo
tiempo que no lo hacia con ellos. Entre charla y charla… me quede dormido
borracho.
Dos días he tomado de largo. Al terminar el segundo día el
timbre del celular de Antonio sonó, era mi prima que no había sabido nada de mi,
ni en mi casa en Piura. Quede en irla a ver al otro día para calmar su
preocupación y vea que aun seguía con mis extremidades completas y en pleno uso
de mis facultades mentales.
- Y esa cara???.
- Hola primita… disculpa que no llame
- Ya me imaginaba que te habías perdido con tu amigo
- De su casa no he salido, es un pisado… jajaja
- Que bueno… y cuando te regresas?? En tu casa están
preocupados
- De seguro antes de año nuevo, quede en ir a Mancora (un
balneario al norte de Piura) para recibir el año nuevo con unos amigos.
Me quede un rato mas en su oficina y nos estábamos riendo, en
eso llega un trabajador de la empresa para la que ella trabaja diciendo que por
empezar el año iban a tomar personal. Yo puse atención a lo que oía. Hablaron un
rato y el se marcho dejando en su mano una lista de las posibles plazas a
cubrir.
Estaba por marcharme cuando me pregunta que es lo que estaba
haciendo ahora, y le explique que no sabía a "ciencia acierta" si es que me
recibirían en Piura.
- ¿Te gustaría trabajar aquí?
- Pucha, si…
- Estas seguro, porque no te noto decidido
- Si, si lo estoy
Fue así como me vi comprometido con mi prima a quedarme en
Lima. El primero en saberlo fue Antonio que se alegro al saberlo, mi madre no
tomo la noticia con alegría, pero que podía hacer, tampoco el año que estuve en
Guayaquil a ella le cayó en gracia, pero "visnes son visnes".
No paso mas de una semana, para que viaje a Piura y traiga
conmigo algo más de ropa, con el par de sandalias y bermudas que había llegado
no iba poder ir a trabajar. Mis padres estaban preocupados, mi madre trataba de
persuadirme de que no acepte el trabajo, pero yo terminó siendo más terco que
los demás.
Con una estampa del "Sr. de los Milagros" y mi ropa bien
doblada y lavada enrumbe a Lima. Estaba excitado de pensar que viviría solo otra
vez, eso no quiere decir que mi familia me moleste o me estorbe, pero desde
adolescente me ha gustado la idea de vivir solo.
Que chocante el cambio, levantarme antes de las seis de la
mañana, el hecho de viajar mas de una hora de un lugar a otro, el olor a humo,
la gente llenando las veredas, y la bulla que no se calla todo el día. Pero es
la Lima que me estaba dando la oportunidad de conocerla y trabajar en ella.
Decidí no verle la mala cara y tratar de hacerla sonreír conmigo.
Los primeros días fueron fáciles y hasta divertidos, estaba
conociendo gente nueva, familiarizándome con las calles, aprendiendo mi trabajo.
mi puesto era nada mas y nada menos que de atención al cliente y caja en un
hospital e iba a estar en contacto con los pacientes un aproximado de 12 horas.
No tarde mucho en aprender mis labores, aunque detesto rasurarme todos los días
y usar ropa de vestir totalmente, ahora lo estaba haciendo. También con los
primeros días empecé a hacer amigos.
Todos los días cuando regresaba a casa después del trabajo
podia notar que las personas no sonreían. Muchas de ellas simulaban dormir para
evitar hablar con la persona que esta a su lado, incluso cuando los niños que
suben a cantar y pedir limosna son ignorados, las madres con niños, ciegos y
muchas personas que solo piden atención y ayuda encuentran solo la frialdad de
los demas.
"disculpa querido hermano, señores y señoras que vengo a
molestar tu bonito viaje, se que debes estar cansando de que a diario suban
muchos a extenderte la mano, pero yo no vengo con las manos vacías, traigo estos
ricos productos golosinarios, apoyame, madre, padre de familia…. No me des la
espalda, súbeme la moral y ayuda llevar un pan a la mesa de mi hogar"
"hemanito, brother… madre, soy un hombre que se equivoco y
estuvo en el lado de la delincuencia, ayer acabo de salir de la cárcel y no
tengo trabajo, tu sabes choche que no hay trabajo en la calles, ayúdame… solo
cómprame un turroncito y no dejes que vuelva a la delincuencia, a la droga, no
sabes lo difícil que es para mi pararme adelante de ti a pedirte que me ayudes…
no hagas que me pare en las esquinas a robar, quizás sea a tu hermano o a ti que
pueda lastimar"
"Soy muchacho provinciano me levanto muy temprano para ir con
mis hermanos a trabajar… a trabajar… ayúdame amigo que Dios te ayudara"
Es de los muchos monólogos que las personas que suben de bus
en bus durante todo el día usan para conmover los corazones de los que viajamos
a trabajar o de regreso a casa. "Porque debo preocuparme por los demás si nadie
se preocupa por mi" "Para problemas con los míos" Es de las tantas cosas que se
puede oír cuando piden colaboración. Como puede ser tan distinta Lima, mostrarse
tan bella y limpia para unos ojos y para otros ser llamada "Lima la horrible".
Con sus barrios tan burgueses y los tan suburbanos. Son el escudo y la cara de
la misma moneda.
Conmigo Lima tampoco ha sido tan amable, con solo un mes en
el trabajo pague el derecho de piso, por confiado (suena mejor que decir
Inocente) tuve que pagar un dinero, no vi como había firmado, pero lo bueno es
que el tiempo dio razón de cómo habían sido las cosas. Quede libre de polvo y
paja. Y la verdad esa situación me ayudo a darme cuenta de las personas con las
que podía contar y a pesar de toda la inmundicia que tiene una ciudad tan grande
como esta puedes saber que hay personas en las que se puede confiar.
Porque la gente y yo mismo me he encontrado muchas veces
yendo en el micro o caminando sin sonreír??, no con eso quiero decir que deba
andar riendo sin motivo alguno, pero al menos por que andar con el ceño fruncido
y dar la impresión de que algo nos esta molestando??. Es acaso Lima la que
convierte a la gente en personas desconfiadas, un tanto inhumanas, donde ver que
a alguien lo asaltan a tu lado y tu solo atinas a hacerte a un lado y esperar
que no seas tú el próximo a ser atacado. Por que ya no darte el tiempo de
caminar lento. Entiendo mas que nadie que la vida ahora va mas rápido; por que a
mis 23 años si no estas en movimiento estas fuera de lugar, acaso eso quiere
decir que las personas debamos robotizarnos y hacernos insensibles??.
En una de las tantas veces en las que he salido de noche a
caminar por Lima (Cercado) me quedo enamorado de ella, de verla tan bien cuidada
y alumbrada, engreída por el alcalde… próxima a ser mucho mas engreída por un
recién electo "Presidente de la Republica" que de no haber sido por "Lima La
Horrible" y sus conos no hubiera sido elegido nuevamente presidente, y el cual
en su mitin prometió engreírla mucho mas… Su Lima Colonial, su Lima de los
Reyes…La Lima de sus Amores.
Con los días mi gran amigo Antonio regreso a Piura después de
dos años de haber vivido en ella. Regreso junto a su hija y a su esposa. Yo me
mude un tiempo a casa de mi prima, me quedaba muy lejos de mi trabajo y decidí
mudarme a vivir solo, a pesar de todo a nadie le pareció una buena idea.
La vida es dura viviendo solo, cuando ya estas de noche y no
hay nadie en la sala de tu casa para conversar. Pero de cosas mas difíciles he
salido, lo bueno es que el trabajo absorve mi tiempo y mi atención como para
pensar en lamentaciones.
Con el tiempo voy queriendo a Lima, quizás no es el tipo de
ciudad donde me gustaría envejecer tranquilamente, pero por el momento pienso ir
creciendo junto con ella, Lima es una ciudad con una vida vertiginosa, que en
las noches bohemias puede danzar al ritmo de vals y polcas, de pop y reggeteon.
Una Lima que me esta enseñando a no darle tiempo a la soledad, a ser
independiente y una Lima con la que lucho por no perder mi buen humor y los
buenos sentimientos y costumbres que aprendí en mi amada Piura.
Lima… y como decía una serrana satirizada por un comediante
peruano en un programa de televisión: "Yo ya conozco la capital ay mamacita me
voy mariarshh, en la Lima los cerros tienen ventanas, alla en la Lima bailan las
aguaass… ña ña ña"
Este relato va a dedicado a Edoardo que ha estado siempre
conmigo dándome su apoyo moral, y tambien por ser sincero y buen amigo conmigo.
Ha sido una dicha conocerlo por medio de esta pagina.