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Fecha: 26-Ago-06 « Anterior | Siguiente » en Amor filial

Mi hermana se abrió de piernas

nimrod35
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Tiempo estimado de lectura: [ 19 min. ]
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Reina, mi hermana menor, me seduce n procura de un empleo como mi asistente, y vaya quelo logro. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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 HERMANA SE ABRIO DE PIERNAS

Lo que voy a contar a continuación sucedió hace pocos días, somos una típica familia venezolana de clase media, vivimos en una urbanización al sur-este del centro de la ciudad, nuestra parentela esta conformada por cuatro personas; mis padres Reinaldo y Gloria, mi hermana Reina y  yo Raúl. La casa que habitamos aunque pequeña es cómoda, son aproximadamente 400 metros cuadrados de construcción, lo que nos permite tener un espacio propio sin estorbar a los demás.

Reina, mi hermana es una mujer de 19 años, nada del otro mundo, su cuerpo es normal, podría decir que dentro de un grupo de muchachas de su edad pasaría desapercibida, aunque tenemos que alegar a su favor que tiene un carácter dulce y suave, pero firme hasta rozar la terquedad, cuando se decide no hay nada, ni nadie que la haga torcer su camino y no para hasta lograr su objetivo, por mi parte podría decir que tengo, 21 años, un cuerpo delgado, (quizás por herencia) ya que no hago ejercicio, rasgos normales, nada llamativo en general a no ser por mi alegre personalidad lo que me hace el alma de las fiestas, a las que continuamente soy invitado.

 

Terminado este pequeño preámbulo entremos en materia, debo aclarar que mis padres le dieron una gran ayuda (inocentemente por supuesto, ya que nunca hubieran aprobado su conducta)  a mi hermana en su empresa y gracias a esa circunstancia, goce del cuerpo de Reina.

 

Eran los últimos del mes de Julio, terminaron los exámenes y comenzaba las vacaciones escolares, Reina estaba feliz pues se gradúo con honores de TSU en Contabilidad y yo le estaba haciendo gestiones en la empresa donde trabajo para un empleo como mi asistente, esa noche llegue a casa, eran pasadas las diez de la noche, estaban mis padres y Reina sentados en la sala de estar viendo T.V, después de los saludos de rigor y las preguntas de cómo estuvo el día me retire a mi cuarto para darme un baño, para luego cenar y acostarme.

 

            Estaba en la cocina dándome un gustazo cenando a mis anchas, es decir comiendo frío y sin camisa (siempre me a gustado comer de esa manera, aunque cuando almuerzo con los viejos lo hago con camisa y corbata, así sea un domingo) en eso llega Reina y se sienta a mi lado y con voz melosa me pregunta..

 -          Raulito, que te han dicho del empleo?

-          Te diré que nada, pero te vuelvo informar que es para 10 de agosto que me darán respuesta y hoy es 26, así que ten paciencia.

 

Entonces ella hizo algo que me esperaba, levantándose de la silla acerco su cara a la mia dándome un beso muy suave en la mejilla, debido a la posición semi inclinada, el escote de su blusa me permitió ver con suma claridad sus desnudos senos, ya que no tenia brassier, eran medianos, plenos, con una hermosa aureola, esta visión duro unos largos segundos, ella parecía complacida en mostrar parte de sus intimidades, ya que permanecía tranquila con una sonrisa en los labios, mientras yo admiraba sus juveniles tetas, situación que fue interrumpida con la llegada de madre. Reina para disimular me abrazo coloco sus brazos alrededor de mi cabeza apretándola contra sus turgentes tetas, mi nariz se impregno del aroma de su piel recién bañada, que delicia y que peo si me ponía de pie.

 

-          Pero niña deja a tu hermano comer en paz, dijo mi mamá

-          Pero mami, si estoy feliz, Raúl me a dicho que tengo el empleo

-          No, hermanita no me mal interpretes, te dije que el 10 es el día.

-          Si, pero con tu ayuda, seré tu próxima asistente, desde el 11 en adelante, pasaremos el día juntos.

-          Si, también tendrás que llegar a esta hora todos los días a bañarte, a cenar y a dormir, respondí

-          Si, pero dos cosas, primero tendré dinero, sin tener que pedir y segundo tu serás mi chofer de lunes a viernes, sin contar los sábados que me tienes que ir a buscar.  Mientras hablaba me mantenía abrazado, con mi cara pagada a sus senos.

-          Bueno, deja comer a tu hermano, que se tiene que acostar que mañana tiene que trabajar. Dijo mi madre. Con cierta renuencia Reina, aflojo su abrazo y se alejo de mi,  

 

Esa noche apenas pude dormir la visión de las tetas de Reina no se apartaba de mi mente, nunca antes de esa noche Reina me había mostrado tan descaradamente sus encantos femeninos, claro mas de una vez me había mostrado sus lindas pantaletas, cuando se sentaba, así como uno de sus senos (una vez en la playa) pero nada mas allá, todo producto de las casualidades.

 

Esa mañana, mientras tomaba café, Reina se presento en la cocina vestida para salir, tenia puesto un lindo vestido azul, ceñido a su cintura, de falda amplia que le llegada unos centímetros debajo de la rodilla, unas zandalias de tacón alto, maquillaje ligero,

 

-          Guapa, para donde vamos, le dije al verla.

-          Pues a conocer lo que será mi nueva oficina, con mi jefe.

-          Pero, Reina, ya te dije que todavía no.

-          Lo se, pero allá, no saben que soy tu hermana y tampoco lo van a saber, así como a que voy, tu me dirás cual es el problema.

 

Mientras hablaba Reina se pone de espaldas a mi, abriendo la puerta que da al estacionamiento,  la luz del sol le da de lleno en su esbelto cuerpo, dejando traslucir su hermosa silueta, sus piernas semi abiertas, la verdad es, que era un espectáculo digno de verse y recrearse en él. Haciendo acopio de mi fuerza de voluntad separe mi vista del provocativo cuerpo de mi hermana, termine mi café y cuando me disponía a seguirla, entro mi padre.

 

 -          Buenos días. Dijo al entrar a la cocina. Dirigiéndose a la cafetera. 

-          Buenos días, respondimos casi a dúo.

 

Reina aprovecho la situación para quitarse de la puerta, colocándose al lado de papá, quedando enfrente de mi, luego retrocedió un paso quedando casi detrás de mi padre, tomo por las puntas su amplia falda y comenzó a levantársela poco a poco mostrando sus esbeltos y bien torneados muslos, mientras mantenía una amplia sonrisa en sus labios, mi padre tomaba café tranquilamente, yo no atinaba a donde mirar, ahora mostraba sus lindas pantaletas azul cielo, tipo tanga. Podía ver con suma claridad el protuberante volumen de sus labios vaginales.

 

-          Entonces para donde van, pregunta mi padre.

-          Vamos a realizar una diligencia, luego a la oficina de Raúl y después vamos a almorzar, respondió Reina sin bajarse el vestido

-          Esta bien, pero vuelvan temprano, ya que su mamá y yo queremos hablar con ustedes.

-          Claro, lo mas seguro es que volvamos después de almorzar, respondí yo sin apartar mi mirada de las piernas de Reina.

-          No creo, intervino Reina, acuérdate hermanito que tenemos una reunión pendiente por lo del trabajo.

-          Bueno, no importa, con tal que estén para la cena me conformo, esta bien.

-          Prefecto me limite a responder.

 

Salimos luego que Reina le diera un beso a papá a manera de despedida, ya instalados en el carro, me voltee y mire a los ojos a Reina y le pregunte.

 

-          Reina explícame eso de que no seremos hermanos en la empresa?

-          Muy fácil mi querido hermanito, si se enteran que somos hermanos quizás me den el empleo, pero nunca seré tu asistente y esa es mi meta, trabajar contigo, así que déjame a mi hacer ciertos arreglos y tu veras que todo resulta.

-          Otra cosa Reina que te pasa a ti. Estas muy rara y exhibicionista y eso no es común en ti.

-          Raúl, solo disfruta los nuevos tiempos, por que tu eres y serás el agasajado, ya que todo esta pensado y planeado, así que no hagas una mente sobre algo que no tiene vuelta atrás

-          Pero...... Reina, mira que somos.....

-          Que somos nada, en la casa hermanos...... en la calle, sobre todo en tu trabajo ya veremos......

 

Para evitar discusiones innecesarias, ya que Reina posee un carácter atravesado, a pesar de su trato amable, cuando se le mete una idea no hay poder en el mundo, que la haga cambiar de opinión, por lo tanto preferí cambiar de tema,   llegamos a la empresa, todavía no había llegado todo  el personal, así que pasamos directamente a mi oficina. Mientras hablábamos de diferentes tópicos sobre mi trabajo, entro mi jefe, le presente a Reina y ante una significativa mirada de ella, no me quedo otro recurso que decir que era una buena amiga de la infancia, (cosa que no era mentira, ya que la conozco desde que nació) mi hermana causo en mi supervisor una excelente impresión, quien al enterarse que estaba recién graduada de TSU en Contabilidad  de manera espontanea le ofreció empleo, a lo cual ella respondió

 

-          Claro que me encantaría, trabajar con ustedes y si es como asistente de Raúl mejor para todos, por así el me enseñaría todo lo que debo aprender, ya que como nos conocemos muy bien no habría problemas de comunicación, usted que piensa de lo que acabo de decir.

-          Por mi no habría problemas, ya que Raúl me comento que le hacia falta una asistente, aunque tengo entendido que tiene una candidata para el puesto, tu que dices Raúl?

-          Por mi no hay problema.

-          Bueno, déjame hacer unos arreglos y quizás comiences la próxima semana, así que si no tienes nada que hacer en estos tres días, aprovecha para irte habituando al horario y conociendo el personal. Raúl anda presentándola al personal y a la tarde hablamos.

-          Señorita, bienvenida a trabajar con nosotros, diciendo esto el señor Perez, mi jefe inmediato se retiro de la oficina.

 

Cuando quedamos solos, Reina se abalanzo sobre mi abrazándome y dándome un cálido pero fogoso beso en los labios, sentí su suave lengua hurgando dentro de mi boca, mis manos bajaron automáticamente a sus turgentes nalgas acariciándolas con verdadera vehemencia, cuando metía mis manos bajo la falda buscando el contacto directo con su piel de sus duras posaderas, entro Luz, mi secretaria, lo que nos obligo a separarnos apresuradamente.

    

-          Luz......  buenos días.........  perdona

-          Perdona, mas bien tu....... debí tocar antes, pero...... como no acostumbras a tener visitas a estas horas

-          Tranquila, no hay problema, te presento a..........

-          Su novia, intervino rápidamente Reina, dándole  un fuerte apretón de mano

 

Luz le estrecho la mano a la vez que su mirada se dirigía a mi erecta verga, Reina se percató  de la situación y colocando su cuerpo en medio, tomo mi mano y la coloco sobre su vientre por lo que mi guevo quedo casi incrustado en el fraternal culo de mi hermanita, así abrazados su espalda pegada a mi pecho, sus nalgas rozando de manera intensa mi erecto pene, solo atine a quedarme quieto. Así transcurrió toda la mañana entre apretones de mano y arrumacos cuando la presentada era una dama. Cuando salimos para almorzar íbamos tomados de la mano cual novios, es más podría decir sin temor a equivocarme que la impresión de que éramos una feliz pareja de enamorados, por un lado me sentía feliz de haber tenido toda la mañana abrazada a mi hermana sintiendo a cada momento el roce de sus senos en mi antebrazo, de sus nalgas en mis piernas y pene, en fin todo su cuerpo, su aroma, su aliento, que mañana, pero por otro lado pensaba que cuando a mi hermanita se le pasará la fiebre, yo quedaría solo y haciendo la tarea del indio para levantarme un culo en la oficina, pero bueno, vamos a vivir el momento y ya mañana, será solo eso mañana.

 

En la tarde después del almuerzo, el cual estuvo muy bueno y mas que todo debido a que Reina se encargo de animarlo con sus ocurrencias, de camino al trabajo, me entraron ganas de apurar el vaso y ver el mañana más cerca, así que sin más,  conduje por la autopista hasta un hermoso parque que esta a las afueras de Caracas, debido a que era miércoles en la tarde, el sitio se encontraba casi vacío, lo que nos permitió instalarnos casi a solas, cosa que me alegro ya que así podría ver hasta donde llegaría mi hermana y hasta donde podría llegar yo. Caminamos tomados de las manos, en silencio nos recostamos en la grama uno al lado del otro. Reina toma la iniciativa poniéndose de costado, apoyando su cabeza sobre mi pecho y su delicada mano desliza haciendo círculos sobre mi pecho, yo por mi parte paso mi brazo por debajo de su cabeza colocando mi mano en su espalda acariciándola suavemente.

 

-          En que piensas pregunta Reina

-          No se, le respondo, agregado cuanto ira a durar esto.

-          Pues te voy a decir que esto va a durar lo que tu quieras que dure, responde Reina, además tu eres y serás mi hombre por mucho tiempo o por lo menos mientras conseguimos pareja estable, lo que no quiere decir que no sigamos haciendo lo que vamos hacer. Mientras hablaba las caricias de sus gráciles manos arreciaban sobre mi abdomen de llegando incluso a sobar mi verga por sobre el pantalón.

 

Luego Reina me beso  con pasión, yo le correspondí con igual frenesí , mis manos se mostraron osadas recorriendo el cuerpo de Reina su espalda, sus nalgas, sus muslos, no dejando un centímetro de piel sin tocar o sobar, la falda del vestido estaba arremolinada en su cintura, mis dedos se internaron dentro de sus azules pantaletas, acariciando la raja que separa esos turgentes glúteos, buscando el oscuro hueco de su culo,  mi hermana se acomoda sobre mi cuerpo abriendo sus piernas para permitir la entrada de mis dedos en su gloriosa intimidad, mientras ella introducía su lengua dentro de mi boca, dándome un beso vehemente, desenfrenado, poco a poco voy bajando sus pantaletas, de repente nos entre una especie de apuro y nos desnudamos como si estuviéramos en una carrera, sin importarnos el lugar y que en cualquier momento podíamos ser sorprendidos por la policía  que recorre el parque.

 

 

Luego nos colocamos a la inversa yo acostado abajo con mi cara entre las piernas de Reina dedicándome a lamer su voluptuosa vagina, mientras mi hermana se introducía mi erecto guevo en su delicada boca, dándome una mamada enfervorizada que enardeció todas mis pasiones, así que tome entre mis dedos sus gruesos labios vaginales abriéndolos dejando ver sus rosadas mucosas internas, las cuales brillaban debido a lo lubricadas que estaban, sin poderme contener incruste mi lengua en su interior, buscando su clítoris a la vez que saboreaba el néctar que manaba de su lasciva cuca. El olor de tierra mojada, el canto de los pájaros, la hermosa cuca de Reina en mi boca, mis dedos dentro de su culo. La  lengua de Reina lamiendo mi glande, sus dedos acariciando mi erecto guevo, era estar en el paraíso, que mejor ambiente para hacer el amor con mi hermana menor.

 

Los movimientos de cintura de Reina eran suaves siguiendo el ritmo que marcaba mi lengua en su cuca y mis dedos en su culo, sus gemidos eran una música celestial a mis oídos, en un momento sus músculos se fueron tensando, sus piernas apretaban mi cabeza, su ano se contraía, al mismo tiempo los desplazamientos de su cadera eran más rápidos, los flujos salían en mayor cantidad su peluda cuca bañando prácticamente mi cara, el sabor de sus excreciones iba variando de acuerdo a la abundancia de ellos, de  un poco ácido hasta llegar a ser dulzón,  realmente es indescriptible  el orgasmo de una mujer y más si esa mujer es tu hermana.

 

Pasados unos minutos cuando su respiración se normalizo mi hermanita reanudo su tarea de lamer y chupar mi guevo, que sensación. Reina pasaba y repasaba su suave lengua alrededor del glande, tratando en algunos momentos de introducirla por la abertura de la uretra, una mano apretaba delicadamente mi pene subiendo y bajando a lo largo de todo el guevo, la otra mano acariciaba mis testículos, sobando la piel que los recubría, mis piernas se tensaron, al igual que el resto de mis músculos, mi verga si se quiere creció un poquito mas, mi hermanita sintiendo que llegaba el momento supremo se metió completamente el guevo en la cavidad bucal succionándome con fuerza, la descarga fue con fuerza, la primera andanada de semen choco contra sus amígdalas, la cual trago sin ningún esfuerzo, las siguientes fueron saboreadas a placer sin desperdiciar ni una gota, que placer. luego Reina se acomodo a mi lado recostando nuevamente su cabeza en mi pecho, su mano se apodero de mi guevo acariciándolo con extremada suavidad.

        

-          Gracias, Reina, eres única, eres la hermanita que todo el mundo quisiera tener, gracias nuevamente          

-          No, chico, como se te ocurre si, quien debe dar las gracias debo ser yo, que placer tener a mi hermano entre mis piernas, chupándome la cuca y luego tragar su rica esencia de hombre, que placer.

-          Bueno, te diré que eso de estar entre tus piernas es lo que mas deseo en este momento, es decir hacer el amor contigo, que dices.

-          Que si, lo vamos hacer hoy, mañana y siempre, pero en la casa, porque aquí mejor nos vestimos no vaya ser cosa que venga la policía y nos lleve presos y.......

-          Ya, Reina, tienes razón mejor nos vestimos y nos vamos para la casa.

 

Ambos nos vestimos con rapidez, aunque intercambiamos caricias y besos, cuando nos poníamos los zapatos apareció la policía montada haciendo su recorrido, se limitaron a vernos y seguir su camino, ya en el carro Reina se sentó muy junto a mi, llevando mi mano a su entrepierna, junto a su vagina; mientras ella pasaba su brazo alrededor de mi cuello, cuando llegamos a la casa nos esperaban nuestros padres.

 

Esa noche cenamos, conversamos, pusimos a nuestros padres en antecedentes sobre la situación de Reina en la empresa y la cercanía de ella para comenzar a trabajar, fue felicitada y festejada con una botella de vino, luego ellos nos informaron que salían rumbo hacia el interior del país y lo más seguro es que se fueran de viaje el domingo regresado a lo sumo dentro de 10 días, noticia que nos alegro, luego de desearles las buenas noches nos retiramos  a nuestras habitaciones.

 

Eran como las 9 de la noche cuando Reina me llama a su habitación, cuando entro me indica que pase el seguro, luego se levanta de la cama totalmente desnuda, que visión tan hermosa, sus senos erguidos, turgentes, plenos, sus pezones dirigiéndose ligeramente hacia fuera, su delgada cintura, sus torneados y macizos muslos, su cuca plena de vellos negros, ya que nunca se había rasurado, ya me despoje rápidamente de mi ropa quedándome en iguales condiciones que ella, mi hermana se arrodillo frente a mi tomando mi erguida verga entre sus manos, llevándola a sus labios, propinándole un ligero beso, le da un ligero apretón, se levanta se dirige a la cama acostándose de nuevo abriéndose de piernas, mostrándome de manera descarada su voluptuosa cuca, con sus dedos se abrió los delicados labios vaginales, a la vez que decía

 

-          Raúl, aquí quiero que metas esa hermosa verga, ella al igual que yo, esta ansiosa de catar tu sabrosa leche caliente.

-          Como tu digas, mi cielito lindo

 

Sin aviso y a la carrera me lance sobre mi hermana, que me esperaba con las piernas abiertas y levantadas al punto que sus preciosos senos eran aprisionados por sus rodillas, mi verga sé incrustra de golpe dentro de la entregada vagina, mi hermana gime por lo duro del ataque, sin embargo responde con un buen golpe de cintura a mi embate, así seguimos por algunos minutos hasta que vamos acoplando nuestros movimientos, yo sacaba mi guevo completamente de la humedecida cuca y lo volvia a clavar con fuerza, sentía como el glande se abría paso dentro del conducto vaginal llegando al fondo de un solo viaje, los jugos vaginales brotaban por borbotones bañando su perineo, su ano y la parte interna de sus nalgas, mojando la sabanas de la cama.

 

La sensación de penetrar a mi hermana era única, sentir su cuerpo vibrar a cada embestida; percibir como sus paredes vaginales se abrían para dar cobijo a mi guevo, percatarme de que yo era el dueño de ese cuerpo; experimentar que esta chica es una mujer ardiente, que se entrega en forma apasionada;  aceptar y comprobar que Reina era el complemento que andaba buscando.  A cada arremetida de mi parte era correspondida con lascivos movimientos de cintura de Reina, a pesar de lo incomodo de la posición, ya que sus pantorrillas estaban apoyadas en mis hombres, ella cimbraba sus caderas dando la sensación que la penetración de mi pene era mas profunda, nuestros cuerpos comenzaban a humedecerse producto del sudor sin embargo en ningún momento la intensidad de mete y saca bajo, si se quiere más bien aumento.    

 

Estaba en pleno movimiento de saca y mete cuando sucede algo inesperado pero sumamente grato, al sacar mi guevo y volverlo a clavar mi hermana movió ligeramente su cintura, entonces la cabeza y parte de la verga quedo embutida dentro de su apretado ano. Reina da un pequeño grito producto de la sorpresa y del dolor de sentirse penetrada sin ningún tipo de  preparación; el alarido es sofocado por la propia mano de mi hermana, tapándose la boca a la vez que se muerde los dedos, de sus ojos brotan sendas lagrimas, cuando trato de retirar mi verga de tan estrecho conducto ella sonríe aunque sigue llorando.

 

-          Raúl, que has hecho?, coño me quieres joder el culo, me hubieras avisado,    mira que esa vaina duele cuando te la meten a los carajazos.

-          Perdona, Reina, fue sin querer, ya te lo saco.

-          Cuidado con una vaina.........  Mira, Raúl, si ya esta casi adentro mejor termina de meterlo, pero eso si con calma, poco a poco

 

Reina se mueve colaborando en la penetración la cual hago despacio, mi hermana ha hecho realidad mis sueños, cogerme un culito virgen y lo más inesperado tener incrustado mi guevo en ese hermoso y deseado culo de mi hermana. Cuando mi pene esta totalmente enterrado en ese conducto intestinal, comienzo un movimiento de mete y saca suavemente el cual es correspondido por mi hermana, aumentando la intensidad de los mismos a medida que pasa el tiempo. Nuestros cuerpos actúan automáticamente buscando el clímax del placer, mis penetraciones se hacen más bruscas, siendo correspondidas de igual forma.  Cuando ya no aguanto más derramo mi semen dentro de los intestinos de Reina, la sensación de vació, de flotar, de ahogo, de perdidos dentro del espacio cósmico de un orgasmo, se va apoderando de Reina, ya que a pesar de haber eyaculado me di cuenta de que a mi hermana aun le falta un poco, en segundos alcanza el tan esperado como soñado espasmo del clímax  entregándose a su goce como solo ella sabe hacerlo.

 

Han pasado varios días y seguimos haciendo el amor a cada momento ya sea en la empresa o la casa, también hemos hablado del futuro y de lo que nos espera si nos descubren, pero eso es parte del mañana y el mañana siempre será el mañana, mientras vivamos el presente.      

  

 Debo aclarar que las fotos fueron bajadas de Internet y son las parecidas que encontré a mi hermanita



© nimrod35

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