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Fecha: 25-Ago-06 « Anterior | Siguiente » en Trios

Me apoyé en el culo de mi prima y a ella le gustó

erox
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El culo de mi primita... Esas cosas que uno jamàs prevee, pasan en una discoteca, TERRIBLE REFREGADA. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Me apoyè en el culo de mi prima y a ella le gustò el frote.

Hola. Me llamo Fabio y vivo en argentina, còrdoba. Soy un chico bastante tìmido, aunque muy depravado. Los fines de semana en una disco, son para, como una religión, el incesante trencito de chicos y chicas alrededor de la pista. Por lo general ya tengo que ir con el condòn puesto en la pija. Ni bien llego me tengo que ir a la cantina y estacionarme en un rinconcito aislado porque si alguna mina se me llega a frotar la cola en mi miembro siento como que se me viene el techo encima.

Siempre llevo forro, en la verga puesto, porque el primer polvo suele ser infernal, despiadado y demasiado húmedo. Si me agarra desprovisto, como siempre en la cola del supermercado, me destroza. Es como una manguera de bomberos. ¡Impresionante!

Este sàbado pasado fui con mi prima y su novio  a la disco. Ella es una minita de ojos color café, pelo lacio que le llega a media espalda, carita de putona, labios gruesos y una mirada demasiado simpática, como insinuando algo morboso, ya como invitando a algo…

Sus pechitos son bastante equilibrados, ni muy grande ni muy chiquitos; bien erectos y duros, eso si. Cinturita chiquita, buena de caderas, panza bien chata y una pelvis muy demarcada por los labios de su concha. Vista desde adelante es como si se adentrara un poco, pero apenas bajas la miradita un centímetro adviertes su raja pequeñita.

Piernas algo musculosas y morrudita la prima. Pero es impresionante el culito que tiene. No puede haber una flaca con un culo tan perfecto. Su ojete que se divide en dos medios corazones invertidos, algo impresionante. Y mirándola de costadito, ni hablar la erección de sus nalgas, ¡qué perfecta es mi prima del alma!.

No es muy, muy alta, debe medir un metro y setenta y cinco centímetros. Pero es impresionante, repito, el culote de la flaca que, a su edad de 22 años, es como el de una pendeja de esas, modelos, de quince.

Ese día pasaron por casa en el auto ella y su novio, un gordo bien vestido y perfumado, no hay que negar, aunque muy gordo al fin pero con bastante dinero. La edad del archi obeso es de unos 31. Bien, vamos al tema central, al grano.

Me acerco al auto y… zas !!!, solamente miro las piernas de la prima que vestìa un pantaloncito color cremita que no podìa estar màs ajustado. Arriba, una blusa semitransparente que le dejaba ver sus sostenes color negro. Y en los pies unas sandalitas de taquito, color negros.

Me invitaron a salir. Así que, como ya estaba vestido para la fiesta con mi clàsico busito wrangler y un pantalón negro de tela fina, y mis clásicos country. En el bolsillo una cajita de condones, cigarrillos, algo de dinero y dos pañuelos. No me dieron tiempo a ponerme el condòn, asì que me las arreglè para poner mi mente en forma para lo que se venìa. Subì al auto y fuimos los tres al baile chupando wisky, llegamos medio tocaditos ya.

Entramos a la disco, en la boleterìa aproveché para ponerme al costado de ella para ver si podìa tantearla en la multitud. No es primera vez que lo hago con ella, aunque solamente en una ocasión me le pude apoyar en la cola de una cantina, que terminè derramàndome encima de su culo. Pero èsa es otra historia que la expondrè luego.

Bien, me puse entonces al costado de ella y el gordo se adelantò para sacar la entrada ràpido; ella queda detràs del gordo y yo que la veo de atràs. El pantalón le marcaba irresistiblemente su ojete, que parecìa que se estaba partiendo en dos. Entre la raja del culito, la prima vestìa una pequeña tanguita del color de sus sostenes que lucìa bien a trasluz de los focos. Me la iba a comer allì mismo si se me regalaba. Pero bueno…

Me instalè con cautela detràs de ella, no queriendo tampoco marcar de entrada. Ella en una de esas se tira para atràs de culito levemete, apoyada en el hombre del gordo, y al plantar su culo descaradamente en mi pija, da vuelta su cabeza como mirando què es y mete la mano para atràs, desde abajo hacia arriba, subiendola levemente y ya acariciando, como sin querer, mi petrificado vergòn, que ya debìa medir unos veintiséis centímetros. Me acariciò ligeramente desde los huevos hasta la cabeza del pendorcho, como subièndose el pantalón sobre las caderas, y en eso como que se tienta para agarràrmelo, pero se contiene. Igualmente saca su mano y deja la colita toda para mi. Me quedo muy quieto, aunque ya siento como que voy a estallar. ¡Hay que estar en ese momento, y justo detràs de mi primita apoyàndole el bultazo de mi verga en su culo bestial!. Estuvimos como un minuto allì y luego que el gordo sacò entradas , inmediatamente… ¡adentro!

Entramos, el gordi, ella y yo detràs, sin despegarme de su culo. Ella me toma las manos y se las pone en la caderita por delante y comienza a mover su culito. Yo intento retirar un poco para no embarrar la cosa de entrada. Ella que mueve y mueve su cola en el trencito loco, y yo que no sè què hacer. Asì estuvimos dando como dos vueltas y media alrededor de la pista llenìsima de gente. Cada tanto me apoyaba en su culito respingadito y caliente, sobre la ropa y ya sintiendo las lìneas de sus tangas restregando mi verga.

Cuando menos esperamos, las luces se apagan casi todas, y queda oscurito. Apenas unos reflectores  que no daban para diferenciar mucho en la pista, y la mùsica que se torna màs y màs movida. Una marcha al compás de la escasa luz y mi primita que zarandea el culo y se estira cada tanto para sentir de lleno el fierrito de mi verga incandescente en su culito. No aguanto màs y la saco para afuera, le apoyo la verga en carne viva sobre el pantalón y ella, parecièndo no darse cuenta,  se frota descaradamente en mi miembro y, al estirarme para mirarla, noto como que cierra sus ojos y hace gestos de gemidos.

Sus movimientos giratorios me enloquecen, y en medio de una multitud atascada tiene que detener su avance, pero no detiene el zarandeo circular de su culo erectìsimo sobre mi verga. Fueron unos segundos màs y al sentir que me venìs saquè un pañuelo del bolsillo de atràs de mi pantalón y lo puse como pude sobre el culito de la primita. Acabè como medio litro de leche, aquello no paraba de salir. Ella al sentir las pulsaciones como que intenta cerrar sus nalgas, moviéndose de arriba hacia abajo, frotàndose descaradamente en mi sexo.

No es por nada, pero mis primeros polvos, si el culo es rico y calentito, son como quince segundos de contìnuo placer màximo. Ella, al darse cuenta de mi èxtasis, cierra sus ojos, voltea su cabeza hacia atràs y gime; yo alcancè a escuchar algo asì como " ¡¡¡ ay què verga, què verga tenès , què vergaaa…!!!

Cuando todo concluye (aparentemente), saco inmediatamente el pañuelo y  lo escondo dentro de mi puño, enfundo al verga aùn parada y la guardo, y aviso que ya vengo, que voy a orinar, y el gordo me dice que me esperan en la cantina. Al dar la vuelta para ir al baño, doy una ojeada para atràs como mirando una chica y hecho una relojeada al culazo de mi parienta. Eso me da como un no sè què y quedo electrizado. En el baño me asearìa bien, lavarìa el enlechado pañuelo y me prepararía para otra frotada de de verga en el culo de mi primita divina. Asì fue…

La segunda parte de este relato es el pròximo cuento. Creo que voy a limpiarme la cabezita de la pija que està algo mojadita de líquido pre seminal. Esto es una historia real. Asì como la narro pasò. Mi prima es una yegua de novela y todavía queda algo para contar de hechos anteriores, con ella y con otras chicas.

Espero que les guste mi relato. Chaucito y no dejen de disfrutar de esas experiencias que solamente se dan una vez en particular.



© erox

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