LA GRADUACIÓN
Hola. Mi nombre es Ariadnna y tengo 21 años. Hace 5 años que
salgo con un chico el cual se ha licenciado este año en Geografía. Lo que les
voy a contar sucedió la noche de su graduación.
Él se llama Antonio, estudiaba en una ciudad distinta a la
nuestra, compartía piso con otro chico y otra chica, Ana y Manuel, ninguno de
los dos tenía pareja, aquella noche todo fueron celebraciones, risas y mucho
alcohol, llegó la hora de irnos a dormir, ellos se fueron a sus habitaciones y
yo me quedé en el baño para ponerme un conjunto muy sexy que me había comprado
para la ocasión, quería darle el regalo que se merecía a Antonio por su
graduación.
Al salir del baño me encontré con su compañero el cual al
verme me miró de arriba abajo y pude advertir una gran erección en él,
posiblemente imaginó lo que le podría hacer a mi novio con esa pinta. Me sonrió
y no dijo nada, yo me metí en la habitación de mi novio y no quise comentarle
nada de que me habían visto así, pero yo me había excitado mucho al saber que me
había visto y sobretodo por saber que le había excitado, nunca había hecho el
amor con nadie más que con mi novio.
Comenzamos a hacer el amor con mucha pasión, le encantó mi
conjunto y además durante toda la noche había estado calentándolo discretamente,
comencé besándole la boca, bajé por su cuello, chupé sus pezones y continué
bajando hasta llegar hasta su pene, me lo comí completito, lamí la cabeza, luego
el tronco, masajeé con la lengua sus huevos, volviendo a subir para metérmela en
la boca todo lo que podía y más, me gustaba ver su cara cuando se la chupaba, se
volvía loco, jadeaba y a mi me excitaba muchísimo verle así, en esos momentos lo
sentía en mi poder.
No le dejé correrse, quería hacerle sufrir un poquito, quería
que me deseara aún más, así que me tumbé en la cama y le dejé hacer a su antojo.
Se fue directo al grano estaba excitadísimo, así que me abrió las piernas y
metió su cabeza entre ellas para comerme el coño, el cual estaba mojadísimo ya,
me lamió el clítoris, le daba pequeños mordiscos, bajaba hasta mi agujerito y
metía la lengua en él como si fuera un pequeño pene, me lamía el ano y metía un
dedo en él mientras volvía a mi clítoris con la lengua, él si me hizo tener el
primer orgasmo enseguida, de modo que muy suavemente comenzó a subir por mi
cuerpo con su lengua, chupando mi ombligo y luego mis tetas hasta que otra vez
estaba dispuesta para continuar. Además había algo que pasaba por mi cabeza y me
excitaba, sabía que hasta el mínimo ruido que hiciera lo oirían sus compañeros y
de solo imaginar la paja que se estarían haciendo a mi costa me ponía loca.
Mi novio siguió besándome, hasta que me puso en cuatro patas
y me penetró desde atrás, yo decidí entregarme a ese orgasmo y hacer que esos
dos oyeran como me follaba, quería que se excitaran, sabía que me oían puesto
que el apartamento era muy pequeño, por lo que al llegar al orgasmo grité como
si nadie pudiera oírme, me gustaba la situación, pero me gustó mucho más otra
cosa, cuando miré hacia atrás Ana y Manuel estaban dentro de la habitación,
tanto mi novio como yo nos quedamos un poco perplejos no sabíamos que hacer ni
que pretendían ellos, además de estar extasiados por el reciente orgasmo que
habíamos tenido. Pero pronto todo se desencadenó solo.
Ana separó a mi novio de mí, cogió su pene y empezó a lamerle
el semen que aún tenia de la corrida que acababa de tener conmigo, lo hacía muy
bien la muy putita, se le notaba excitada y enseguida a mi novio volvió a
parársele. Manuel mientras tanto se había echado sobre mí totalmente desnudo me
besaba el cuello y las tetas mientras metía dos dedos por mi coño, me estaba
volviendo loca, sobretodo por ver a mi novio haciendo un sesenta y nueve con
Ana, Manuel al verme tan excitada se echó sobre la coma y me subí sobre él, miré
su poya, era mucho mayor que la de Antonio y eso que la de mi novio no era
pequeña, unos 19 cm, pero ésta debía medir al menos 25, me dio un poco de miedo
su tamaño, pero quería disfrutar ese momento y me senté sobre ella de un solo
movimiento, con lo excitada que estaba no me hizo daño el tamaño, estaba como
loca quería correrme sobre Manuel, quería que Antonio me viera gozar y me
encantaba verle penetrando a Ana, con la que ya había cambiado de posición y se
la estaba metiendo, la muy guarra disfrutaba tanto como yo, me miraba con ojos
de deseo, las dos tuvimos un orgasmo casi a la vez y los chicos nos pidieron que
nos besáramos, llegados a ese punto todos nuestros prejuicios nos daban igual
por lo que empezamos a besarnos y a tocarnos, estábamos otra vez excitadas y
habíamos hecho que los chicos se empalmaran otra vez, nos tumbamos de lado y nos
colocamos en un sesenta y nueve y nos comimos mutuamente el chochito, mientras
ellos se pajeaban mirándonos, les excitaba vernos juntas y a nosotras que nos
miraran de forma que tuvimos otro orgasmo más mientras ellos derramaban su leche
sobre nosotras. Al final quedamos todos dormidos entrelazados. Nunca más hemos
vuelto a hacerlo los cuatro juntos, pero sigo siendo amiga de Ana y con ella sí
que he vuelto a tener relaciones acordándonos de aquella maravillosa noche.
Actualmente nadie sabe que nos seguimos acostando, ni siquiera Antonio, pero esa
mujer hace que tenga los mayores orgasmos que se puedan sentir. Pero eso ya os
lo contaré en otro momento.
Ariadnna.
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