CUATRO MESES DESPUÉS. EN EL BURDEL.
- Puta madre Ana, ya tienes buena barriga para empezar a
rodar las películas. Como es un engorro lo de los rodajes, la producción, la
distribución, etc... y no conozco ese negocio, te he alquilado a la productora
durante un mes por una jugosa suma y ellos se encargarán de explotarte como
quieran. La diferencia será el beneficio que saquen de ti. Antes de entregarte
te voy a anillar las partes bajas y marcar para que ya tengas estatuto de
esclava y no de puta, porque ese tipo de cesión puede aparejar conflictos
judiciales si se hace como prostituta. También se lo haré a Carmen y a Delia.
Esta noche estad preparadas.
- Uffff, qué nervios. Estábamos deseando. Si no tenemos
muchos clientes nos vamos a tener que pajear mutuamente para aguantar la espera.
Esto debe ser lo más grande que le puede suceder a una mujer, ser esclava sexual
de su hijo. Cuando era puta de Marcos no imaginé jamás que iba a escalar tanto
en la profesión. Me siento orgullosa. Voy a contarselo a todas las putas del
burdel. Seguro que se morirán de envidia. Sobre todo Elena, que tiene vocación
masoquista. Si no la hubieses captado tu intentaría haber sido esclava de su
padre o de su madre, aunque le hubiera costado, porque no son muy liberales en
la cosa sexual, según me ha contado. Bueno, voy darme un repaso en la depilación
del pubis. Quiero tenerlo hermoso para ti cuando me coloques los hierros. ¿ Me
follarás después de ponerlos?.
- A partir de ese momento serás mi esclava y no osarás
hacerme preguntas de ese tipo. Tendrás que seguir sencillamente mis órdenes y no
pensar nada por tu cuenta.
Para que vayas aprendiendo, después de anillarte me follaré a
Carmen y Delia delante de ti. Después ellas te darán una tunda de latigazos y
por último haremos que te dé por culo uno de los perros. Pasarás la noche en el
calabozo atada, amordazada, con un buen tapaculos y, por supuesto, pinzas bien
apretadas en los pezones.
- Como digas mi chulo.
- Será como digas MI AMO. Y le dio un bárbaro retorcimiento
en el anillo de un pezón que le hizo saltar las lágrimas.
- Y espera, toma el contrato de esclavitud y leelo. Cuando
vengas al marcado y anillado traelo firmado. Dice lo habitual: Ana Xxxx Yyyy se
entrega en concepto de esclava a su hijo Juan Yyyy Zzzz para lo cual pone a
disposición de su libre voluntad su cuerpo y su mente etc... Atenta a la
cláusula de traspaso, se consciente que para traspasarte a otro amo solamente
tengo que darle a él este contrato. Si no quisieras firmarlo te traspasaré como
puta a otro chulo que las explota en la calle.
- No dudaré en firmarlo mi amo. Ni siquiera lo leeré.
- Bien. Así se empieza mejor como esclava.
A las 10 de la noche estaban las tres putas familiares en la
sala de SM dispuestas para la faena. El anillado fue rápido porque ya tenían las
perforaciones. Ana y Carmen sufrieron alguna desgarradura en los orificios
porque los anillos definitivos eran un poco más gruesos que los que habían
llevado hasta entonces. las tres quedaron absolutamente apetecibles con las
cadenitas que enlazaban los anillos y con las chapitas de la marca de la empresa
( personal en el caso de Ana), que hasta ahora no habían llevado. Ana recibió
además un anillo en el dedo anular de la mano derecha, era ancho, de hierro gris
mate con una banda deslizante de oro en el centro. Sobre esa banda estaba
grabado: "Madre y prostituta esclava de Juan". A última hora a Juan se le había
ocurrido poner a las tres un brazalete de plata en el brazo izquierdo, también
imposible de quitar sino rompiéndolo, que remató el aspecto sensual.
Las tres corrieron con gran jolgorio a mirarse en los espejos
y no dejaron de estirarse de las cadenitas y ver el efecto de la tracción sobre
sus labios vaginales o el clítoris. Carmen y Delia envidiaban la pesada bolita
que portaba Ana directamente colgada del anillo del clítoris y comenzaron a
protestar como rameras callejeras. Juan les llamó al orden y las apaciguó
diciéndoles que de sus cadenitas también se podían colgar pesos. Se calmaron
pero aún adujeron que no era lo mismo sentirlo para siempre que de forma
ocasional, que se sentirían mejores putas de tenerla de forma definitiva.
Juan se hartó y les pegó tres fustazos a cada una en los
pezones.
- Me habéis hartado, dijo, Ana se convierte en mi esclava
pero vosotras no habéis querido, así que no se puede estar a sorber y soplar al
mismo tiempo. Alguna diferencia tendría que haber.
A continuación, Carmen y Delia se tendieron sobre las mesas
de quirófano dispuestas en la sala para los juegos gino y entraron dos
especialistas en tatuaje que se hicieron cargo de marcar a cada una. Mientras,
Juan ató por las muñecas a Ana a una argolla baja situada en un extremo de la
sala. Entre la argolla y su cuerpo interpuso un potro de gimnasio y ató los
tobillos de ella a las patas. Después separó el potro de la pared de forma que
Ana se vio obligada a extender los brazos a tope y quedar con su vientre apoyado
sobre el potro y las nalgas totalmente expuestas. Enseguida le puso un cinturón
con argollas en el talle, una mordaza de bola en la boca, introdujo un tapaculos
con ensanche grande en el ano y un enorme vibrador en su vagina. Pasó una
estrecha correa de cuero por los cáncamos de los extremos del vibrador y el
tapaculos y fijó fuertemente sus extremos a las argollas del cinturón de forma
que ninguno de los dos artilugios pudiera salirse por más contracciones que
sufrieran los esfínteres. Colgó seguidamente unas grandes pesas de los anillos
de los labios vaginales y un suplemento a la bola del clítoris. Igualmente
colocó unas pinzas muy apretadas en los pezones y, de los anillos de éstos,
colgó otras pesas.
- Esto es por tu bien, si notas dolor por todas partes, no
advertirás tanto el dolor de la quemadura.
Ana comenzó a sudar pensando en la tortura que se le iba a
infligir, pero también excitada por la culminación de su más ansiado momento.
Notó como la vagina se le inundaba ya que no podía escurrir los jugos a causa de
su tapón, se le comenzaron a contraer de forma espasmódica pero agradable los
músculos del abdomen e incluso tuvo un fuerte orgasmo.
Dejando así a Ana Juan fue a supervisar los trabajos en
Carmen y Delia. Cuando hubieron terminado y dado su aprobación les dijo:
- Colocaos en el suelo a cuatro patas que os van a sodomizar
los tatuadores. Ese es el pago que he acordado con ellos por su servicio. Money
is money.
Los dos individuos empezaron con la labor y simultáneamente
entró Elena empujando una especie de carrito con un recipiente conteniendo
ascuas de carbón y una barra de marcar ganado ya al rojo vivo.
Rápidamente Juan tomo la barra y la colocó firmemente durante
unos segundos sobre la nalga izquierda de Ana. Ésta se retorció como una posesa
y gimió desesperadamente, sin lograr nada debido a su mordaza y sujeción. A
Elena se le caía la baba de admiración y envidia y Carmen y Delia alcanzaron en
ese momento un tremendo orgasmo al contemplar la escena mientras las sodomizaban
violentamente.
A continuación Juan puso sobre la quemadura una pomada y
después un apósito fijado con esparadrapo. Dio una orden y entró Bárbara con un
perro gran danés. Elena y Bárbara comenzaron a frotar y mamar el pene del perro.
Cuando el bicho estuvo en forma le guiaron para introducirse en el ano de Ana.
El perro comenzó a follarla hasta que se corrió en sus intestinos.
- Quitadle el tapaculos, ponedle el enema desinfectante y
volved a colocarle el tapón.
Elena y Bárbara así lo hicieron. Mientras, Carmen y Delia con
sus culos chorreando el esperma de los tatuadores se acercaron a seguir el
espectáculo. Juan ordenó a Elena colocarse de rodillas tras el culo de Ana con
la boca abierta.
- Quítale el tapaculos y no cierres la boca.
Elena recibió en la boca un fuerte chorro mezcla del
desinfectante, el esperma del perro y la mierda que se le había acumulado a Ana
debido al dolor pasado.
- Muy bien Elena, eres obediente. Creo que pensaré sobre esos
deseos tuyos de ser esclava de alguien.
- Gracias mi chulo. Por favor que sea pronto.
- Ponedle otra vez el tapaculos a mi madre y soltadla del
potro.
Así lo hicieron, Juan le puso un collar de hierro forrado de
cuero por el interior al cual enganchó una cadena y la llevó a la sala de sado,
donde la sujetó con argollas a una cruz. No le había quitado ninguno de los
instrumentos, así que Ana se quedó allí sola, con todas las pesas en sus
pezones, clítoris y labios, y la vagina y el ano taponados. La tuvo así toda una
noche.
UN MES DESPUÉS.
Carta de Ana desde un lugar del Caribe.
Amado hijo y respetado Amo, sigo trabajando para la
productora de películas porno a la que me cediste, aunque ocasionalmente, cuando
no hay previsto el rodaje de ninguna, presto servicios en un burdel local donde
me envía esta gente para sacar el máximo beneficio de mi. También tengo que
servir de juguete sexual en las fiestas de los productores, donde todos alaban
mi trabajo.
Realmente me gusta muchísimo trabajar en las películas porno,
he descubierto mi vena exhibicionista. No desperdicio ocasión de mostrar a la
cámara las marcas y anillos que demuestran que eres mi propietario. Me siento
orgullosa de que muchos hombres y mujeres puedan masturbarse pensando y
envidiando mi situación de esclavitud o la tuya de propietario. Me encanta ver a
los cámaras, iluminadores, maquilladores y toda la cantidad de gente que se
junta a mi alrededor mientras me follan, no creí nunca que fuese tanta. Gozo
viendo cómo se les levanta la polla a los hombres de lo calientes que les pone
mi buen trabajo. Otra cosa que me gusta de esta profesión es el poder disfrutar
de los hermosos cuerpos de los hombres y mujeres que me usan. Los hombres tienen
unas grandísimas pollas y son muy atléticos y las mujeres son unas beldades muy
expertas que te saben dar un placer inagotable, pese a que algunas de ellas no
disfrutan de su trabajo e, incluso, no tiene orgasmos, eso no me sucede a mi.
Trabajando de puta no puedes elegir, y a pesar de que, como
sabes, yo disfruto con el cuerpo y el semen o los jugos vaginales de cualquiera,
no tiene comparación con los sanos y espléndido cuerpos de estos actores. A
veces tengo que trabajar con chicas que se sacan un extra como putas y entonces
hablamos de la profesión. Aunque no lo entiendo, a algunas no les gusta. He
conocido a una que también es esclava. Ésta, Mayte se llama, lo es de su padre,
y cuando supo que yo lo era de mi hijo nos entró tal calentón que nos pasamos
casi una tarde follándonos con el puño en la vagina y el ano, hubiéramos
seguido, pero a mi me llamaron para que aliviase los ardores del mastín del
productor ejecutivo, que ha sido mi compañero de reparto en algunas de las
películas. Ese perro me gusta mucho, es muy inteligente, no hace falta que le
venden las patas porque no te araña cuando te monta. Si te dejas meter su verga
hasta el final, cuando termina de llenarte de semen no hace esfuerzos por
escapar con su bola metida en tu culo o tu coño, se espera sosegadamente hasta
que se le baja, con lo cual se te hace muy agradable la espera sintiendo como se
va deshinchando su bola. Por eso yo le dejo siempre que me la meta hasta el
fondo. A mi compañera Mayte la llamaron para que la esposa del director hiciese
sus necesidades en su boca, le gusta mucho. La esposa del Director siempre
participa como actriz en las películas de lluvia dorada o coprofagia. Una vez me
tocó con ella, tiene una orina deliciosa, lástima que no conseguí bebermela
toda, pero me bañé muy gustosamente. En una escena con ella, le metieron un
catéter en el meato urinario, el otro extremo me lo insertaron en el culo y así
ella pudo mearse dentro de mi. Al Director no le importa que su mujer sea tan
zorra y guarra, al revés, creo que le gusta. A veces, cuando no tiene actrices
esclavas o putas cedidas por su chulo, paga a actores para que la meen y la
caguen a placer. Él, por su parte, no deja de meterle su semen a cualquier
actriz que se deje. Ahora, como estamos las esclavas Mayte y yo alquiladas para
cualquier cosa que se precise, se despacha con nosotras.
Como te he dicho, Mayte es esclava de su padre, Don Julián se
llama, es mulata y tiene 18 años, su madre era una beldad negra dominicana que
su padre vendió a un amigo de su sociedad secreta de propietarios de esclavas,
extendida al parecer por todo el mundo. Don Julián se quedó con Mayte para
conseguir de ella la esclava perfecta por una apuesta con otro amigo. Pensó que
mejor empezar de jovencita y criada en un ambiente propicio a la sumisión y que
no la crearía suspicacias llegado el momento de ser usada.
Cuando alcanzó los catorce años su padre empezó a someterla a
unos tratamientos para modificar su cuerpo y su mente: La sometía a succiones de
vacío en los pezones y los labios vaginales, a inserciones de electrodos en el
ano y la vagina que emitían unas radiaciones de determinada frecuencia,
inyecciones de hormonas similares a las segregadas tras un parto, ejercicios
físicos y masajes muy especiales, torturas blandas, sesiones hipnóticas y
psicológicas conductistas, sexo blando, etc...
Como consecuencia de ello Mayte, a sus dieciocho años parece
la esclava perfecta. Tiene un cuerpo de diosa, proporcionado, fuerte y atlético
sin parecerlo, senos soberbios con pezones oscuros, brillantes e inmensos y
productores de leche aun sin haber sido preñada nunca, los labios vaginales son
prominentes, parecen dos medios neumáticos. Su anillado, en oro, el óptimo para
una mulata, es del mejor gusto. Su asunción de la sumisión es absoluta, incluso
hay veces en que a mi, cuando hacemos el amor me trata de Ama.
Mayte está siempre acompañada, incluso cuando estamos en
nuestros momentos de ternura íntima por otra esclava de Don Julián, se llama
Sofía, te contaré su historia otro día porque ahora nos llaman para asistir a
una fiesta de la productora. Supongo en qué consiste la asistencia, a mi me
palparán todos el cuerpo barrigudo y examinarán mi anillo del dedo, mis marcas y
mis anillos sexuales y Mayte servirá la leche directamente de sus pechos en los
cafés. Cuando la fiesta empiece a desmadrarse seremos folladas por todos los
asistentes, incluidas las mujeres. La pista nos la ha dado la orden de que
acudamos con la bolsa de los consoladores de cintura que llevamos a los rodajes.
Preferimos guardarla nosotras porque así nos aseguramos de que están limpios en
cada sesión. Lo de follar es un decir por abreviar, en realidad nos usarán para
cualquier cosa que se les ocurra. Espero que no estén muy inspirados hoy porque
el embarazo se me hace pesado y necesito descansar cada vez más. Mayte aguanta
lo que le echen sin un solo murmullo.
OTRO MES MÁS TARDE.
Carta de Ana a Juan desde el mismo lugar del Caribe.
Querido hijo y reverenciado Amo: Te tengo que dar una gran
noticia: Mis pechos ya dan leche. Fíjate, antes de los que te dijo el ginecólogo
del burdel. El me lo predijo para el octavo mes de embarazo y solamente llevo
siete. Lástima no tenerte aquí para darte de mamar.
Estábamos rodando una escena sado. Me tenían colgada de las
manos desde el techo con separadores en los pies y las rodillas y me habían dado
una ración de fustazos en los pechos, la vagina y los muslos. Me los dieron muy
fuerte porque el director dice que hay que aprovechar las escenas con esclavas
reales, con las actrices profesionales solamente se simula y venden peor las
películas. El hecho es que me encordaron las tetas fuertemente y pasaron a
fustigarme en las nalgas y la espalda. Lo hicieron más fuerte y del dolor
comencé a mearme y cagarme, lo cual ya fue el colmo de la dicha del Director.
Debió ser que mi cuerpo decidió soltar toda clase de flujos, porque también
arrojé gran cantidad por la vagina de los dos o tres orgasmos que tuve
imaginando que eras tu el que me torturaba para tu placer. El maquillador que me
limpiaba el sudor se dio cuenta de las manchas blancas que tenía sobre los
pechos y advirtió al Director que ya estaba produciendo leche. El Director,
encantado me quitó los anillos removibles que me has dejado mientras dura el
apogeo de mi explotación como lactante y comenzaron todos a estrujarme las tetas
con la esperanza de conseguir mejor caudal y mejorar la escena. No consiguieron
gran cosa, pero entre los latigazos, la demasiado forzada postura para una
preñada y el estrujamiento de las tetas me dejaron hecha unos zorros. Esa noche,
mirándome en el espejo pensé que al día siguiente descansaría, porque tenía el
papel de una dulce madre ama de casa que es asaltada y violada durante su
embarazo y no creo que pudiesen disimular mis hematomas. No parece lógico que
una mamá de buenas costumbres presente marcas de prácticas sado. Esa misma noche
comencé a producir tanta leche como Mayte, unos dos litros diarios de cada
pecho, lo que me llenó de orgullo.
Como era de esperar, no pude trabajar ese día por mi estado,
me lo pasé sentada en el regazo de un productor fetichista que está enamorado de
mis manos y de mi depilado coño. Siempre me está acariciando las manos y el
coño, pero ese día además se alimentó con cuatro litros de leche.
Desde que me subió la leche me han usado más para películas
de lactancia y gino. Como parece ser que el morbo de ellas es el intercambio de
leche, he bebido más semen que nunca. Hay que tener en cuenta que los actores
profesionales contienen en sus huevos más que los clientes del burdel. Diles a
Delia y Carmen que si siguiésemos el concurso de colecta de semen yo sería la
vencedora con ventaja. Este cambio me ha permitido descansar un tanto al no
protagonizar las fatigosas tareas, para una barriga de siete meses, de follar
activamente en orgías y de los maltratos del sado. Eso sí, me han abierto tanto
el coño y el culo con todo tipo de aparatos y filmado mis interiores que
serviría para ejemplos en clases de ginecología, obstetricia y proctología. Por
lo menos, en contraprestación a mi leche, también he podido saborear unos
deliciosos orines.
Quedé en contarte la historia de la esclava Sofía. Sofía no
está cedida por Don Julián y por tanto no trabaja en el porno ni la folla nadie
ya que Don Julián le ha prohibido expansiones sexuales que no sean con su hija y
quien con ella lo haga si ella lo quiere. Sofía tiene un doble papel, por un
lado debe vigilar que Mayte se comporte como una esclava perfecta y castigarla
con dureza de no ser así, y por otro tiene la obligación de prestarla todo su
apoyo y ternura. Sofía tiene ya 50 años, pero un cuerpo sensual perfeccionado
con la madurez. Es morena, de pequeña estatura, pechos grandes y ligeramente
caídos por la edad pero armoniosos con su figura, pezones grandes y al frente de
los pechos, vulva enorme, muslos y piernas fuertes y musculosos, piel suave y
siempre cálida y seca. Su cintura es de avispa, contrastando agradablemente con
sus grandes senos y sus anchas caderas. Pero lo mejor son sus manos: son grandes
y casi masculinas, pero suaves y delicadas. Son manos con inteligencia por si
mismas, saben otorgar las más delicadas caricias y los más dolorosos castigos, y
si no, que se lo pregunten a Mayte.
Mayte se empecinó un día en escribirle a su Amo-padre
rogándole que dispusiese que la dejasen embarazada para así poder en el futuro
convertirse en esclava de su hijo, siguiendo mi ejemplo que la había perturbado.
Le argumentó que si la intención de su Amo-padre era obtener la esclava
perfecta, se era más perfecta sometiéndose a quien uno engendra que a quien la
ha engendrado, ya que la humillación ante quien ha estado necesariamente
sometido al poder de uno constituye mayor renunciación a la libertad que ante
quien ha estado siempre ejerciendo ese poder.
Don Julián, en legítimo uso de su derecho, ordeno a Sofía que
sometiese a Mayte a un severo correctivo por atreverse a pensar.
Sofía se llevó a Mayte a los escenarios que había en el
estudio para las escenas sado y estuvo con ella toda la noche. Ninguna de las
dos me detalló como fue el castigo, pero Mayte, a quien he visto soportar
inmutable duras escenas de sado real que yo no podría soportar salvo que me las
infligieses tu personalmente, volvió destrozada.
A partir de ese momento, Sofía se convirtió, al igual que lo
del Dr Jekill y Mr Hide, en un deshecho de amabilidad, ternura y mimos.
Consiguió sacar a Mayte de su abatimiento físico y mental en dos días, casi sin
soltar palabra, todo con sus mágicas manos acariciando. Alguna vez, después,
hemos hecho el amor las tres juntas y puedo asegurar que sus manos me han
producido más orgasmos que la polla de un hombre, salvo la tuya Amo, me
consiguió dar.
El padre de Mayte, no obstante ordenar el castigo consideró
los argumentos de su esclava y decidió preñarla personalmente para que su
esclavitud fuera pluscuamperfecta: Primero esclava de su padre y después de su
hijo-hermano.
Te contaré ahora cómo Sofía llegó a la cuadra de esclavas de
Don Julián, padre de Mayte.
Sofía, a los 36 años, estaba felizmente casada y era madre de
un chico de 17 años y dos gemelas de 16. No trabajaba, se había casado
profundamente enamorada de un hijo de buena familia como ella nada más terminar
sus estudios de secundaria. Era de moral muy estricta, al igual que su marido.
Para ella el sexo era un instrumento exclusivamente para tener hijos. La
felicidad era su vida segura económicamente y sin sobresaltos.
Una noche en que estaban cenando agradablemente, llamaron a
la puerta de casa, fue a abrir, y de sopetón se le colaron tres enormes negros y
un blanco. Sin decir ni palabra la comenzaron a arrastrar al salón donde estaba
el resto de la familia, ella sorprendida no pudo articular palabra, cuando por
el camino se recuperó, le habían colocado con gran habilidad una mordaza de bola
en la boca y atado sus manos a su cuello mediante un collar y dos pulseras.
Ya en el salón, uno de los negros se dirigió al padre y al
muchacho y, enseñando una navaja les hizo un gesto de que se quedasen quietos.
Otro negro atrapó a las gemelas y las amarró juntas por la cintura, comenzando
inmediatamente a arrancarles la ropa hasta que quedaron completamente desnudas.
Padre e hijo hicieron un conato de protesta y levantarse, pero el enorme negro
que les vigilaba les contuvo con un solo gesto y volvieron a sentarse. Mientras
esto sucedía, la desnudez también le había llegado a Sofía, a ella de manos del
blanco, mientras el otro negro la sujetaba y estaba atento a la posible
resistencia de las gemelas ante su compañero.
En todo el tiempo los invasores del sagrado hogar no habían
dicho una palabra. El hombre blanco rompió el silencio diciendo: Sofía, te
extrañará esto, pero voy a revelarte que eres una zorra ninfómana como tus
hijas. Que vuestra actitud solamente es producto de la represión educativa que
has recibido. Vengo observando a tu familia desde un día que me crucé contigo y
percibí tu potente aura sexual y tu cara y cuerpo de puta. Te haré un favor,
porque tarde o temprano, harías cornudo a ese cobarde que está ahí y serías
infeliz. Como sospecho que sería más bien tarde, tu infelicidad sería mayor
pensando en el tiempo perdido.
Acto seguido sacó de una bolsa un tarro de crema y se lo
extendió por el culo, le pasó el tarro al negro de las gemelas quien hizo lo
mismo con ellas. Los cuatro hombres se desnudaron. El blanco introdujo su pene
en el culo de Sofía y comenzó un rítmico mete-saca. Otro de los negros se dedicó
a desvirgar a las dos gemelas metódicamente mientras estaban atadas, una encima
de la otra enfrentadas entre si. Después de desvirgar sus coños procedió a
desvirgar sus anos y pasó el relevo a otro de los negros que empezó a alternar
su polla entre los cuatro agujeros que tenía a su disposición. Sofía nunca había
puesto su culo a disposición de su marido, jamás se le habría ocurrido ni él se
lo hubiese pedido. Pasado el dolor y la sorpresa empezó a barruntar que aquello
no era tan malo como pensaba. Asombrada vio cómo sus hijas comenzaban a gemir y
resoplar, pero no de dolor sino de gusto y ella se dejó deslizar por el mismo
camino. Puesto que no tenía remedio, con los dos hombres de la casa pasmados y
sentados y ella con las manos sujetas al cuello decidió que, en aquel trance,
mejor disfrutar ya que la naturaleza así se lo estaba pidiendo imperiosamente.
Volvió a ver que sus hijas, ya descaradamente se morreaban
entre ellas, se besaban y mordían las tetas y mostraban unos espasmos
significativos del orgasmo. El negro que alternaba su polla entre los cuatro
agujeros les soltó la cuerda y las mordazas y las puso a cuatro patas una al
lado de la otra. Se dedicó a una y su compañero tomó a la otra. Ellas se
morreaban libres de cualquier prejuicio y comenzaron a decir: ¡ Qué bueno
cabrones, no sabíamos esto, seguid, nuestro culo es vuestro, metedla hasta el
fondo, más fuerte, aaaggghhh, pfffs !.
El hombre blanco, vista la evolución de las cosas quitó a
Sofía la mordaza y le soltó las manos de su ligadura al cuello. Ésta, ya con
libertad de movimientos, comenzó a moverse rítmicamente facilitando los
movimientos de penetración, se sorprendió con un prolongado orgasmo. El otro
negro tomó el relevo del blanco en su culo y éste pasó a utilizar su boca.
Cuando Sofía sintió la enorme polla del negro avanzar por su intestino perdió
cualquier inhibición y comenzó a aullar: ¿ Más adentro hijo de puta, lléname las
tripas, quiero que apures !. el negro alternó las penetraciones anales con las
vaginales y Sofía perdió cualquier control: ¡ Fóllame fuerte cabrón, rómpeme los
agujeros, préñame con otras dos bastardas mulatas, gggsssspff !.
El blanco se corrió en su boca y ella, se sorprendió otra vez
a sí misma tragándose todo el semen sin dudarlo.
Continuaron así un buen rato al cabo del cual aquello ya no
parecía una violación si no el rodaje de una película porno. La cosa se había
convertido en una orgía. Las chicas ya se chupaban el coño entre si y a su madre
que se había ido aproximando mientras las sodomizaban a las tres. Los seis
cuerpos formaban un montón desordenado ávido de encontrar placer como fuese.
Todo eran gemidos, espasmos y aullidos de placer. El blanco, que después de su
corrida en la boca de Sofía estaba vigilando a los varones de la casa, se
percató de que el chico tenía un buen bulto en la entrepierna. Le ordenó
sodomizar a su madre. Él sin ningún reparo se acercó a ella, separó al negro,
quién sacó su picha del culo que ocupaba con un sonoro ¡plop! y el chaval, sin
más preámbulo ensartó a su madre. Cuando ésta fue consciente de qué polla tenía
en su interior se desquició, pero no por nada derivado de sus prejuicios
educativos, sino por el morbo que le recorrió el cuerpo. Comenzó a gritar: ¡
Vamos hijo de puta, folla a tu puta madre, préñame, hazme un nieto de puta,
descarga toda tu leche dentro de mi, métete has dentro en el sitio de donde
saliste, fóllate después a tus hermanas, hazles unos bastardos gemelos a cada
una !
El hombre blanco tomó una copa da la mesa, forzó a Sofía y su
hijo a que quedasen ella ensartada encima de chaval y erguida de cara a la polla
de él, le metió la polla en la boca y Sofía se puso a mamar como una experta.
Antes de correrse retiró la polla y vació el semen en la copa. A continuación de
un tiró levantó a Sofía y dio una voz que hizo que los negros abandonasen los
culos y los coños de las chicas.
El hombre blanco entregó la copa con el semen a Sofía sin
decir palabra ante la expectación de la familia, un poco desconcertados y
descontentos los chicos por la interrupción de la orgía. Sofía, sin dudar se
bebió el contenido de la copa.
Me llamo Don Julián, dijo el hombre. Ahora ya conoces lo que
te pierdes, si quieres disfrutar de ello toda tu vida preséntate desnuda en mi
casa antes de una semana, y le dio una tarjeta con su dirección. Los cuatro
hombres se fueron mientras el chaval comenzaba a guardar su polla en el culo de
una de sus hermanas y la otra le lamía los testículos.
Pasada la calentura, los tres chavales se retiraron a la
habitación de las chicas donde se encerraron toda la noche. Sofía lanzó un
escupitajo a su marido y se marchó a la habitación de invitados. Allí comenzó a
introducirse los dedos en la vagina y después en el culo extrayendo el semen
contenido y saboreándolo.
A la mañana siguiente Sofía fue a una peluquería y solicitó
una depilación completa del pubis, axilas y demás.
Al atardecer se echó una capa sobre su cuerpo desnudo y
tomando un taxi se presentó en la dirección que le habían indicado. Le abrió la
puerta un hombre vestido de mayordomo antiguo, ella dejó caer la capa y desnuda
ante él con toda naturalidad dijo: Me llamo Sofía y quiero ver a Don Julián.
El mayordomo la indico que se inclinase un poco y, con una
sorprendente habilidad le introdujo el pulgar de la mano derecha en el culo y
los otro cuatro dedos en el coño, así agarrada la fue conduciendo hasta una sala
a presencia de Don Julián. Ella quedó allí en pié, desnuda y un poco avergonzada
por la manera tan humillante en que la habían presentado. Don Julián le indicó
un asiento. Ella lo vio y observó que de su base sobresalía un enorme pene. No
hizo ninguna pregunta. Con esfuerzo y el consiguiente dolor se fue acomodando en
el asiento mientras el enorme falo se introducía en su ano.
Don Julián le dijo: Presumo que la adiestradora va a tener
poco trabajo contigo.
Seguidamente el mayordomo le presentó una cinta métrica con
la que Don Julián tomó varias medidas de la anatomía de Sofía. Por último le
dijo al mayordomo: Llévala y ponle el tratamiento habitual. esta noche la
marcaremos y anillaremos.
El mayordomo levantó a Sofía y tomándola otra vez con la mano
aferrando la pared entre el culo y el coño la condujo a una habitación con suelo
de baldosas donde solamente había una mesa de tablero plastificado y un armario.
Del armario sacó y le colocó el mismo collar con que Don Julián la había
sujetado en su casa el día de la violación y le afirmó las manos a él. Le puso
una venda en los ojos.
La inclino de frente sobre la mesa y le introdujo un tapón
anal de bola muy gruesa y un gran consolador en la vagina. Después Sofía sintió
que manipulaba en el extremo saliente del tapón y repentinamente sintió
esparcirse por su intestino un cálido líquido. Le colocó un ancho cinturón de
cuero y fijó el consolador y el tapón fuertemente mediante una cinta de cuero
atada al cinturón y pasada entre sus nalgas y labios vaginales.
Sujetó el collar mediante una cadena a una argolla que pendía
del techo, con la longitud de cadena justa para quedar de pie sin poder
desplazarse apenas del sitio y por último le colocó unas apretadas pinzas de
cocodrilo en sus espléndidos pezones.
Allí se quedó durante tres horas mientras sentía su vientre
reclamar dolorosamente contra la presión del líquido que la habían inyectado en
las tripas.
Pasó el tiempo y cuando ya daba por cierto que moriría
reventada por la presión del líquido, tal era su agonía, o si no por una
septicemia debida a la retención de orina, se abrió la puerta y entró Don Julián
seguido por dos mujeres desnudas y un hombre vestido con bata blanca.
La descolgaron del gancho y la pusieron de rodillas, una de
las mujeres se puso tras ella recibiendo en su boca el fuerte chorro de líquido
y heces que salió de su ano irremediablemente cuando la otra mujer le retiró
bruscamente el tapaculos. Seguidamente la mujer que le había quitado el
tapaculos se puso bajo ella y le retiró el consolador, recibiendo en su boca la
copiosa meada que no tuvo posibilidad de reprimir Sofía. Le quitaron también las
pinzas y en ese momento Sofía casi se desmaya por la sensación de alivio y
relajo que corrió por todo su cuerpo. Una vez salida del suplicio se sentía la
mujer más dichosa del mundo, pensó que valía la pena ser torturada a cambio de
las sensaciones posteriores.
El hombre da la bata blanca le extrajo un poco de sangre del
brazo con una jeringuilla y le pidió que orinase un poco en un frasco. Mientras
hacía esfuerzos para mear en el frasco adquirió consciencia de que no le
importaba estar haciendo aquello, allí desnuda delante de cuatro desconocidos,
pese a que uno de ellos la había follado y dado a beber su semen. Esa situación
hubiera sido inimaginable hace dos días. Se hubiera suicidado antes de mostrar
tal falta de pudor. Por eso tampoco le importó ser tendida en la mesa y que el
hombre de la bata blanca palpase su cuerpo de arriba a
abajo sin dejar un centímetro, estrujando detenidamente sus
tetas e introduciendo su mano en la vagina y dos dedos en el culo. Terminado el
examen se retiro el hombre y entró otro con un maletín que depositó en la mesa.
La vendó los ojos mientras alguien le quitaba la alianza matrimonial que todavía
llevaba.
El hombre del maletín extrajo unos instrumentos con los que
se puso a trabajar sobre su pubis, cerca de la vagina. Se dio cuenta de que la
estaba haciendo un tatuaje. Terminado el pubis, le hicieron darse la vuelta y el
hombre trabajó en lo alto de su nalga izquierda. Terminado el tatuaje volvieron
a girarla y esta vez el hombre trabajó sobre sus pezones. Sintió en ellos unos
dolorosos pinchazo por lo que dedujo que se los estaban perforando. Después, las
mismas perforaciones, pero más dolorosas, las sintió en los labios mayores de la
vagina, en los menores y en el clítoris.
Fue levantada de la mesa y notó como se le colocaba un collar
que fue cerrado con un sonoro click. Igualmente un brazalete y dos pulseras. A
continuación notó un frío metálico que le corría del collar a los pezones y, un
poco más tarde el mismo por su barriga.
Por último las dos mujeres le hicieron la manicura, pintaron
las uñas, y le colocaron dos anillos, uno en cada mano, conduciéndola después a
otra dependencia donde le quitaron la venda. Allí le dijeron: En lo que queda de
noche puedes descansar. Esta noche dormirás con el collar y las pulseras
puestos. Las demás noches te los quitará el mayordomo o la adiestradora, que son
los únicos que tienen las llaves además del Amo. Mañana se hará cargo de ti la
adiestradora.
La habitación era agradable aunque austera, bien iluminada,
tenía acceso a un pequeño cuarto de baño muy bien dotado y limpio. Su mobiliario
se componía de una cómoda cama, una mesa, una silla y un espejo. No había
armario.
Sofía se aproximó al espejo examinandose detenidamente, lo
que vio la dejó satisfechísima: Le habían puesto un collar delgado de acero con
forro de suave cuero en la parte en contacto con la piel. No se veía cerradura,
examinando más de cerca notó un pequeño orificio que supuso la entrada de la
llave. Estaba dotado de tres anillas. Las pulseras de sus muñecas eran a juego
con una anilla cada una y el brazalete era ancho y liso, de plata sin ningún
dibujo ni reborde.
También era a juego el cinturón que ceñía su estrechísimo
talle, que estilizaba aún más su figura y resaltaba sus culo y caderas. el
cinturón tenía cuatro anillas.
En los pezones destacaban anillos de hierro gris, gruesos y
grandes: 4cm de diámetro y 5mm de espesor, muy acordes con sus voluminosas
tetas. Iguales anillos portaban soberbiamente sus labios mayores, lo menores con
otra pareja y otro, un poco más grueso, en la base del clítoris. Del collar
pendían dos finas cadenitas que, pasando por el interior de los anillos de los
pezones, convergían en la anilla frontal del cinturón. De la misma anilla salía
otra cadena, ésta mas gruesa, que terminaba en el anillo del clítoris. Los dos
anillos de los labios mayores estaban a su vez unidos por otra cadenita y de
ellos pendían unos pequeños pero pesados pendientes.
Sofía supuso que las cadenas servían para tirar de ellas y
provocarla dolores, y que el collar, el cinturón y las pulseras serían para
sujetarla cuando se la sometiese a castigos.
En el pubis estaba grabado el siguiente texto " Esclava de
DJ, casada y madre"
Girándose pudo ver que en la nalga figuraba el anagrama de
Don Julián. Solamente le quedaba examinar sus dedos. Nunca se había pintado las
uñas, tuvo que reconocer que el lacado en rojo resaltaba la atracción de sus
manos. El anillo de la mano izquierda era de acero liso y en el exterior
figuraba: "Esclava sumisa de Don Julián". Se quitó la alianza matrimonial y
mirando el interior vio que a continuación del nombre de su marido se había
añadido: "cornudo".
Se sentía feliz y hermosa, el peso que sentía en los labios
vaginales le imbuía sosiego y paz, y el hecho de ser tatuada con el nombre de su
Amo le hacía prever que no tenía intención de venderla en mucho tiempo. Tuvo un
orgasmo espontáneo y dejándose caer en la cama se durmió soñando con el placer
que procuraría a su adorado Amo.
Después de su adiestramiento siguió el tratamiento para
abultar sus labios vaginales y sus pezones y extender las areolas de estos.
Mientras se hizo rápidamente a su vida de esclavitud haciendo feliz a Don Julián
que la tuvo como favorita mucho tiempo. Don Julián no consintió jamás su
divorcio, por lo que oficialmente sigue casada, de cuando en cuando el Amo la
envía a cumplir sus deberes conyugales, como si fuese una burla para el cornudo,
que agradecía la visita sin darse cuenta del matiz irónico. Por él se enteró que
sus hijas se habían hecho esclavas putas de su hermano, el cual se había
enriquecido alquilando a las dos en conjunto a extravagantes millonarios.
Reverendo Amo, termino esta carta con la historia de Sofía,
esclava cuya felicidad espero superar, porque nuevamente tengo trabajo. Quieren
filmar una escena de tortura de pechos con leche, nos usarán a Mayte y a mi
claro. Espero que no malogren tu futura alimentación.
CARTA DE JUAN A SU ESCLAVA-MADRE.
Esclava, te queda poco para terminar la cesión a la
productora porno. Te mandaré a recoger para someterte al tratamiento de pechos y
vagina como te prometí. Sospecho que es el mismo que me has contado le aplicó el
tal Don Julián a tus amigas Mayte y Sofía.
Después, en el noveno mes te cederé a un millonario del
petróleo que me ha hecho por ti una oferta inimaginable. Me harías tu solo
millonario sin necesidad del burdel. El millonario es árabe y ha quedado
prendado de ti en las películas, las tiene todas. Alaba tu profesionalidad, el
orgullo con que enseñas a la cámara los signos de tu esclavitud, la pericia en
satisfacer a los compañeros y compañeras de sexo con tus esfínteres, sin
desatender a ninguno en las orgías y, sobre todo tu soberbia y madura preñez.
EN EL BURDEL.
- Ana, estoy francamente disgustada con tu hijo.
- ¿ Por qué ?. Que te ha hecho mi Amo.
- Ya no me hace ningún caso. Está encoñado con mi madre
Carmen y se pasa la vida con ella en la cama. Parece mentira, irse a encoñar con
la puta más vieja. Qué es lo que habrá aprendido a hacer mi madre para tenerle
sometido a esos viejos y gastados agujeros. Por si fuera poco, cuando no está en
la cama de su nieto, se lo pasa en la de su hijo, y muchas veces los tres
juntos. Ya apenas trabaja, se ha convertido en la esposa de los dos y vive como
una reina. Seguro que has notado algo porque me temo que a ti tampoco te hace
caso.
- Yo no tengo derecho a criticar a mi amo. Además a mi si que
me hace caso. Ayer mismo me alquiló a un grupo de cinco amigos suyos para una
sesión de sado y él también estuvo presente, me flageló y me folló el culo como
los demás. Mañana me iniciará el tratamiento de pechos y vagina para tener leche
indefinidamente y unos labios bien abultados y elásticos. Igual que el esfínter
del ano, que permitirá meterme cualquier cosa gruesa sin que pierda elasticidad.
Además podré manejar los esfínteres de forma que compriman a voluntad y me
permitan dar más placer a las pollas que me metan.
CARTA DE ANA A SU AMO-HIJO
Desde un lugar del Medio Oriente.
Reverenciado Amo y adorado hijo: Te escribo antes de cumplir
mis obligaciones diarias inmediatas que consisten en aparearme con los animales
del Señor al que me has alquilado en este último tiempo de mi embarazo.
Primeramente debo ser montada por sus dos perros y, después de que sus esclavas
me laman el coño y las tetas y me irriguen para limpiarme el esperma, debo
aparearme con su mono. Todo ante la mirada de mi Señor y su corte. Mi Señor se
encuentra muy orgulloso de como hago esos trabajos y soy la envidia de sus
cortesanos y amigos. Muchos han ofrecido comprarme.
Después de que sus esclavas me vuelvan a limpiar
concienzudamente debo dar de desayunar de mis pechos a su primogénito, de 14
años, y mamarle su pollita si le apetece. No le apetece a menudo, y nunca ha
mostrado ganas de follarme pese a que su padre se la ha autorizado. Sospecho que
el chaval es gay. Cuando termino suele ser mediodía y me dejan descansar hasta
las cinco de la tarde. Entonces estoy a disposición de mi Señor y sus amigos,
que hacen con mi cuerpo y el de las otras esclavas lo que les apetece. Les gusta
más jugar conmigo que con las demás, lo que me llena de orgullo. Pero aún me
siento más satisfecha cuando mi Señor pasea por la ciudad, entre sus súbditos,
llevándome detrás de él completamente desnuda y encadenada del anillo de mi
clítoris. Eso significa que él se siente orgulloso de mi y esto eleva mi
autoestima porque me siento una esclava casi perfecta.
CARTA DE JUAN A SU ESCLAVA-MADRE
Esclava, como reconoces, el millonario al que te he alquilado
está muy satisfecho de tus prestaciones y me ha solicitado prorrogar tu alquiler
por un año más. Atendiendo a lo que me va a pagar he accedido. Después del parto
mandaré a Delia a buscar a tu hija para traerla aquí y que no estorbe tu
trabajo.
FIN.