CUANDO ERA PEQUEÑA I.
Este es un nuevo relato espero que les guste, y como siempre
es con todo cariño.
Tendría aproximadamente diez años de edad, era una niña
normal, mi cuerpo larguirucho sin ninguna curva ni protuberancia, esbelta,
delgada, bastante bajita de estatura y al igual que todas las niñas a esa edad
me encantaba jugar con mis muñecas.
Resulto que un día, por problemas económicos, mi papa se tuvo
que ir a trabajar a otra ciudad, y mi mama se contrato en una agencia de viajes
para trabajar, por lo cual me quede prácticamente sola en casa, pero solo fueron
unos días mientras encontraron a alguien para cuidarme, y el mas cercano fue un
tío mío, bueno no es mi tío pero creció como hermano de mi papa, y siempre ha
sido apegado a la familia, el no tenia necesidad de trabajar debido a que había
heredado una suma considerable de dinero, por lo cual tenia todo el tiempo
libre; el ofreció ayudar a mis papas económicamente pero ellos no quisieron, tal
vez por orgullo, que se yo.
Bueno, resulto que un día llego, en la casa en la parte de
atrás existe una cabaña, la cual la acondicionaron para que el viviera, y la
verdad quedo muy bonita, y lo recuerdo bien fue un día miércoles cuando llego.
Paso, el tiempo serian unos tres o cuatro meses, por las
tardes el compartía mucho tiempo conmigo, pero un día que me encontraba de
vacaciones, el decidió que saliéramos a nadar, a mi eso me encanta por eso
acepte hice mi mochila y en la mañana temprano salimos, esto era debido a que mi
mama en periodo de vacaciones su trabajo crecía, y tenia que salir de viaje ella
misma, así que pasaban tres o cuatro días sin verla.
Llegamos al balneario, había muchísima gente, de momento le
dije que no sabia nadar, el sonriendo me dijo que me iba a enseñar, ya estando
en el agua me tomaba con sus brazos y me alzaba, su cuerpo rozaba con el mío, y
a veces sentía que sus manos tocaban mis piernitas casi hasta llegar a mis
nalgas, cosa que no le di importancia, pero fue un grandioso día.
De regreso a nuestra ciudad, paso algo inesperado, al
transitar por la carretera el coche sufrió una descompostura, y en la gasolinera
donde estábamos, nos dijeron que podían componerlo pero hasta el día siguiente,
y nos recomendaron un motel de paso, al cual llegamos, pero yo le dije en esos
momentos que no me quería quedar sola en una habitación, el accedió y nos fuimos
juntos a una misma habitación, pero al entrar solo había una cama, hablo a la
administración para ver si nos podían cambiar de habitación, pero le dijeron que
todas eran así.
Ya entrada la noche, el empezó a beber, siempre lo hacia por
las noches hasta quedarse dormido, yo por mi parte tome una toalla y me dirigí a
darme una ducha, pero al estar en ella, un bicho inesperadamente salio, y empecé
a gritar como loca, entonces el entro inmediatamente al baño, y lo mato, después
volteo a verme y me vio totalmente desnuda, sus ojos inmediatamente brillaron,
le dije que no me dejara sola, entonces trajo una silla y se sentó en el baño a
ver como me daba mi ducha, sin quitarme los ojos de encima.
Pues regresamos a casa, desde ese día en el baño sentía que
me miraba diferente, pero sucedió que un día, me pidió que fuera a la tienda por
un refresco y fui, pero al regresar un coche piso un charco y me baño de lodo,
al entrar a la casa me pregunto que me había pasado, me llevo al baño, me
desnudo y me metió en la ducha, empezó a pasarme el jabón por todo el cuerpo,
sentía como sus manos tocaron cada parte de mi cuerpo, y por ultimo enjabono mi
vagina y mi ano, el disfrutaba haciéndolo yo estaba muda, se deleitaba viendo mi
rajita la cual no tenia un solo pelito, era totalmente lisa y rosadita.
Verán, al pasar el tiempo se hizo costumbre que el me bañara,
jugábamos con el jabón, pero un día, saliendo de la regadera me dijo que me iba
a checar que estuviera bien limpia, me pidió que me sentara en la orilla de la
cama y abriera mis piernitas, cual fue mi sorpresa cuando metió su cabeza entre
ellas y saco su lengua lamiéndome mi rajita, era un cosquilleo muy rico.
Seguimos haciendo a diario el se metía entre mis piernas
después del baño, pero ya no solo me checaba mi rajita ahora me pasaba lengua
por mi ano, la verdad a mi me gustaba lo que estaba sintiendo, era un cosquilleo
riquísimo lo que sentía, y en momentos cuando lo hacia le acariciaba el cabello,
y reíamos mucho.
Pero al pasar del tiempo, empezó a indicarme nuevas
posiciones para checarme que estuviera bien limpia, y su preferida que creo que
también mía, fue que me pusiera en cuatro patas, bien abierta hasta el máximo y
que pusiera mi cabeza en la almohada, entonces el acercaba por detrás y empezaba
a pasarme la lengua de arriba abajo, empezando por mi rajita y terminando por mi
ano, era algo raro lo que sentía, pero el lo disfrutaba muchísimo, en ningún
momento me dejaba de lamer, pero me pasaba algo sentía con un cosquilleo después
de un tiempo y ya sentía feo que me lo hiciera, era como un toque eléctrico y
cuando me daba le pedía que parara.
Siempre que terminábamos de hacer esto, el rápidamente salía
de la habitación, yo no sabia que era precisamente lo que hacia, pero con mi
curiosidad de niña, después de una sesión grande, donde intento meter su lengua
en mi anito, salio de nuevo yo solo me envolví en la toalla, y lo seguí, iba
directo al baño, entonces en el lavabo sacado algo de su pantalón lo cual no vi,
pero se empezaba a mover, hasta que paraba, se lavaba y eso era todo, un día le
pregunte que hacia, y el me respondió que después de hacerlo conmigo tenia que
sacarse todo para el estar limpio, le pedí que me enseñara como lo hacia.
Pues sucedió, que un día que terminaba de pasarme lengua por
todo mi cuerpo, me tomo por la mano y me llevo al baño, vi que era eso que se
sacaba, me dijo que se llamaba pene, pero le gustaba que le dijera verga, era
impresionante era un pedazo de carne dura, con una cabeza en la punta, que
brillaba, el la tomo con la mano y empezó a moverla después de un instante
salieron chorros de un liquido blanco con un olor nada desagradable, parecía que
le pasaba algo malo por que su respiración era entrecortada, tanto que me
asuste, el me dijo que no pasaba nada que era de lo mas normal. Pero a mi me
había gustado mucho ver lo que hacia y me impresionaba los chorros blancos que
salían de el.
Yo le dije, porque no lo hacia cuando estuviéramos juntos,
pero me dijo que no, caímos en la rutina de que el me chupaba toda y después
íbamos al baño, pero un día con mi curiosidad natural, el estaba con los ojos
cerrados y meneando su mano, extendí la mía, y tome su verga el no daba crédito
a lo que veía, pero de tanto verlo hacer aprendí, soltó su verga dejándomela a
mi nada mas, y en un instante soltó sus chorros blancos, era fantástico parecía
que su verga tenia vida, sentí que primero tomaba un tamaño mayor, después se
puso durísima, y cuando termino, sentí como se contraían sus venas y se
expandían cada vez que soltaba un chorro, el por ultimo puso su mano sobre la
mía apretando lo mas posible, hasta que salio la ultima gota de su verga.
Pero un día, sucedió algo inesperado, estaba chupándome como
normalmente lo hacia después de un baño, pero en esos momentos saco un frasco
con aceite de bebe, me lo unto por toda mi rajita y por mi ano, debido a mi
tamaño era demasiado ágil, me pidió que me subiera las piernas y me las sujetara
con los brazo, yo le hice caso, quedando totalmente a su merced de lo que
quisiera hacer, al principio me dio un poco de miedo pero recordé que nunca me
había hecho nada que me doliera, a excepción de una vez que me metió un poquito
de su dedo en mi ano; se bajo los pantalones ahí estaba una gran verga, al
acércala vi que tenia prácticamente el tamaño de mi antebrazo, no sabia lo que
me iba a hacer, pero yo me deje, puso su verga en mi rajita y empezó a frotarla
hasta mi ano, yo sentía rico, era totalmente diferente a lo que habíamos echo
pero totalmente placentero, y sucedió, empezó a lanzar chorros sobre todo mi
cuerpecito, llenándome todo el vientre, el pecho, llegando por mi cuello, y un
chorro dio directamente en una de mis mejillas, se sentía calientito y rico, fue
algo impresionante que me gusto muchísimo.
Ahora había mas variedad, pasábamos de que me lamiera a
untarme toda de aceite y después a que me salpicara toda con su leche, pero un
día, cuando repetíamos todo esto, ya casi terminando lo conocía bien y sabia
cuando iba a lanzar sus chorros blancos sobre de mi, pero ese día sentí que
tenia un poco de aliento alcohólico, ya para terminar, me tomo con una de sus
manos me alzo para que quedara totalmente sentada sobre la cama, el se subió y
con su mano izquierda me tomo la barbilla y la jalo para abajo haciendo que
abriera la boca, mientras con su mano derecha seguía tocándose su verga, cuando
vi la punta de su verga daba justo en mi boca abierta, y fue cuando empezó a
sacar sus chorros, cayendo todos en mi boca, me escurrían por todas partes, por
mi barbilla, por mi cuello, había en mis mejillas y en mi frente, yo los probé,
estaban viscosos pero salados, no tenían un sabor desagradable, cayo junto de mi
en la cama, y yo tiernamente lo abrace y le sonreí.
Me gustaba lo que hacíamos y espero con el tiempo hagamos mas
cosas, que me gustan.