Mi esposa se levantó de la cama y se puso su bata. Dijo que
se tardaría un rato y que podría cogerla cuando regresara... después de que él
hubiera estado con ella. La puerta se cerró.
Quedé solo y mi verga estaba palpitando, mientras me la
imaginaba caminando hacia el cuarto de invitados, entrando en el cuarto y él
entrando en ella. Me masturbé un rato, pareció que por horas... sentí celos de
que ella quisiera coger primero con él... hubiera querido estar ahí, pero ella
dijo "Quédate" antes de irse. La obedecí y la esperé... pasó mucho tiempo, pero
finalmente se abrió la puerta y ella entró silenciosamente, venía desnuda con
sus ropas colgando en la mano, las arrojó a un lado. Fingí estar dormido. Ella
se acostó y tan solo yacimos ahí. Podía sentir mezclados en su cuerpo los aromas
de sudor y sexo. Una fuerte atracción como un imán me jaló sobre ella, que abrió
las piernas mientras recorría con mi lengua sus muslos hacia su vulva recién
cogida.
Me sentía en el Paraíso, ella me había traído un regalo... un
regalo muy espeso… empecé a lamer los labios de su vulva y el sabor de la
esperma de él golpeó el fondo de mi garganta... era increíble saborear el jugo
de su amante dentro de su concha. Colocó una mano sobre mi cabeza y empezó a
empujar su pelvis contra mi cara mientras lamía la esperma dentro de ella.
"Ay si" Dijo "Me encanta cuando me comes así... ¿Puedes
saborear su semen en mí Querido?"
Gruñí en su concha y ella supo que yo estaba en el Paraíso.
Se empezó a venir y yo disparé mi carga sobre las sábanas
mientras lamía y pasaba por mi garganta la ensalada de jugos de amor.
Traducción: Malajeta