Esta es la adaptación a relato de una de las locuras que a
veces una piensa.
La historia comienza cuando yo apenas tenía dieciséis años,
era una chica muy bonita, de piel blanca, ojos azules, cabello oscuro y
ligeramente ondulado.
El verano había llegado, y mis amigos habían planeado unas
vacaciones para librarnos del agitado mundo escolar. Yo obviamente pedí permiso
para asistir a ese viaje donde seguramente algo muy bueno iba a suceder….
Cuando llegamos al destino, había un bonito hotel en el cual
nos íbamos a quedar. Tenía alberca, un salón de juegos, y cancha de basketball.
Había un chico que me llamaba mucho la atención, y el cual
iba acompañándonos en el viaje, era el primo de uno de los de mi salón, había
otros chicos, pero ninguno como el. Alto, buen cuerpo, cabello corto, ojos
claros, muy guapo.
Los días pasaron y yo buscaba la forma de conocerlo, sabía
que se llamaba Miguel, así que me le presenté.
-Hola, me llamo Laura y tu?
-Soy Miguel, mucho gusto.
-El gusto es mío, oye, ¿me acompañas por un refresco?
-Claro, la verdad es que hace mucho calor, tengo sodas en mi
habitación, ¿Gustas ir?
-Emmm, no, creo que mejor vamos a la tienda.
-De acuerdo, como digas Laura, Bonito nombre ehh.
Ese fue un grave error, debí haberle dicho que fuéramos a su
cuarto, y de inmediato entregarme a el, pero debía esperar, para que todo
resultara más placentero.
Ya de camino a la tienda…
-Y dime Miguel, ¿cuántos años tienes?
-Tengo 24 y tu?
-16
-Pues no parece, las demás chavas se ven muy niñas a
comparación tuya.
-Qué lindo eres.
-Es solo lo que pienso, de verdad que si fueras un poco más
grande te pediría ser mi novia.
-Lo dices en serio?
-Si, claro.
Una vez que llegamos a la tienda, el pidió una bebida con
Alcohol, me preguntó si gustaba una, y recordando el comentario de que yo
parecía más grande que mis amigas acepté la bebida.
Ya de regreso platicamos de trivialidades hasta que llego el
momento de entrar a la alberca, el agua estaba fría, y yo tenía un bikini en 2
piezas muy chiquito, me divertí mucho en el agua pero no dejaba de observar a
Miguel quien no perdía detalle de mis movimientos acuáticos.
Llego la noche, y yo estaba en mi cuarto con una amiga,
cuando de repente escucho que tocan a la puerta, era Miguel.
-Qué haces aquí, son mas de las 10:00
-Solo quería platicar un momento, ¿Puedo pasar?
-No creo, pues no estoy sola.
-…No se preocupen, si quieren yo me salgo
Y sin decir más, mi amiga se fue del cuarto, a dónde?, no me
importaba. Solo quería que nos dejara solos.
El pasó y se recostó en la cama.
-Me dijiste que solo quería platicar no?
-Bueno, la verdad vengo porque tengo algo que decirte.
-Bueno, pues dime qué es
-Espero que no te vayas a enojar
-Si no me dices ya qué es, tal vez me enoje
-Mejor lo hago y punto.
Inmediatamente después me miró a los ojos, y con ternura me
plantó un beso, yo no sabía qué hacer, pues mi corazón empezó a latir, por dios,
estábamos solos y seguramente mi amiga se fue a quedar a otro cuarto, así que lo
único que pude hacer fue corresponderle al beso.
-Laura, te deseo
-y yo a ti Miguel, pero soy virgen
-No haremos nada que no quieras ehh.
Me cogió de la cintura y me hizo recostarme, seguía besándome
y mordiéndome los labios de una forma muy caliente, me tocaba las nalgas y
acariciaba mis senos por encima de la ropa, yo solo sentía cómo su pene crecía y
crecía, se quitó los pantalones y mi nerviosismo aumento, me desabotonó la blusa
y siguió en su tarea comiéndose mis pechos.
Yo me sentía muy caliente y empecé a notar cómo se humedecía
mi conejito, sus hábiles manos me despojaron de mi pantalón estaba solo en ropa
interior, él se quito la playera para estar en igualdad de condiciones, era un
hombre montado sobre una nenita muy caliente, a punto de entregarle la
virginidad.
Con audacia me quito la poca ropa que me quedaba, y mi
conejito quedó a merced de su boca y lengua, lo hacía tan bien que tuve un
orgasmo muy jugoso, y cuando me besó la boca pude por primera vez probar mi
corrida, debo confesar que me exitó.
Yo quería complacerlo así que le pedí que me penetrara, que
por favor lo hiciera, ya que quería saber lo que era un hombre.
Así lo hizo, y sin esperar más, puso su pene en la entrada de
mi vagina, mis juguitos lubricaban su cabeza que poco a poco se abría paso en mi
intimidad, era un sensación muy deliciosa, más aún que tocarse o ponerse un
vibrador, debo confesar que nunca me metí nada, solamente me acariciaba con
objetos y con mis deditos.
Ya había metido la cabeza cuando empezó a hacer un movimiento
muy delicioso, como tratando de dilatar mi húmedo agujero con su herramienta,
cosa que no costó mucho trabajo ya que cada vez más se abría paso dentro de mi.
Yo notaba cómo aumentaba su respiración, y la temperatura era
cada vez mayor. El encima de mi, penetrando a una niña, con un pene delicioso,
un pene que resbalaba de lo mojado de mi interior, el debería estar sintiéndose
en la gloria, y yo no estaba tan atrás, pues entre más entraba más quería,
cuando por fin llegó a mi barrera, el presionó un poco más, pero no fue mucho el
dolor, porque pronto todo volvió a ser placer, ahora ya prácticamente todo su
pene estaba dentro de mi, y mis paredes vaginales le acariciaban como mis manos
también lo hacían.
No deseaba que ese momento terminara, y el tampoco, así que
yo le pedí cambiar de posición.
Me saqué por unos instantes su pene, solo para subirme encima
y cabalgarle con todas las fuerzas que me quedaban.
Ya encima de el me resultó más fácil controlar la
penetración, con mis manos tomé su pene y lo coloqué en mi entrada, de un sentó
me lo introduje todo, u nuevamente me empecé a mojar toda, resbalaba tan
delicioso que casi se escuchaba el Plock de fricción que le estaba propinando a
su herramienta.
Ya no podía más, me quería venir y el también, me lo hizo
notar cuando me tomo de las caderas y me hacía dar sentones más fuertes. Era una
bestia cogiéndome, y yo una nenita caliente disfrutándole.
-Dámelo todo miguel, cógeme, me matas de placer, quiero que
me hagas un hijo, y que me llenes la vagina de leche
-Ohh pero que caliente eres, te voy a llenar toda tu matriz
perrita.
El orgasmo llegó, y sus chorros de semen invadieron mi
vagina, era una sensación deliciosa, mis contracciones vaginales hicieron que el
gritara mucho, no me importaba si alguien me escuchaba y yo también grité. El
seguía moviéndose en mi interior, y pronto su pene perdió erección volviéndose
flácido..
-Te voy a seguir cogiendo estos días que nos quedan
-Si, es lo que más deseo, y también quiero que me cojas por
aquí atrás (señalándole mi anito)
FIN
Espero que les haya gustado, cualquier queja o comentario.
hot_6rl@hotmail.com