Hola queridos amigos.
Contarles mi historia esta siendo por demas eduactivo, para
mi claro. Esta siendo como una visita al psicologo, al que atentamente me
escucha, recostada en un sillon empiezo a relatarle mis incestuosos inicios en
el ambito sexual.
Esta por demas decirles que no me averguenzo de ello. Porque
de que manera se puede censurar a un pequeño que sin ninguna malicia participa
en el juego mas antiguo del mundo: conocerse a si mismo.
Las edades, los sentimientos, tal vez incluso la
desorientacion juegan un papel importantisimo, pero creanme, eso es un examen de
conciencia que abre caminos en la vida.
El dejar de culparte por cosas que no estuvieron en ti
cambiar, el poder ver con mas luz el sendero por el que tendre que encaminar mi
tranvia.
Como les conte anteriormente la noche, mi primera noche fue
algo desconcertante. Fue un cumulo de sensaciones que cambiaron mi hasta
entonces corta vida.
Incluso ahora me sorprendo al recordar todo lo que paso, cuan
paciente debio haber sido mi primo, porque a pesar de la calentura que debio
sentir al tenerme a su completa disposicion, tuvo la serenidad de esperar.
Hace unos dias, platicando con un amigo al que le tengo la
confianza mas absoluta, sacamos a la luz este tema y me decia: Puedes pensar que
tu caso es algo aislado, pero jamas es asi, uno acaba haciendole a alguien mas
lo que a ti te hicieron, y ahora estoy completamente segura de ello.
Al siguiente dia, el dia del funeral de mi abuela, mi prima
Silvia se fue a la escuela y antes de irse nos dio las ultimas recomendaciones:
"No salgan, si alguien toca no abran, solo pregunten quien es y diganle que
regrese despues."
Asi que como era normal, desayunamos, encendimos el televisor
y nos dispusimos a pasar la tarde ahí. Hu bo momentos en los que pude sentir la
mirada de alguien mas clavada en mi y al voltear Pablo estaba fijamente
observandome, con una sonrisa que me ponia por demas nerviosa, una mezcla de
complicidad y amenaza.
No sabia como reaccionar a estos avances y lo rehui, a pesar
de sentirme tentada a buscarlo y pedirle que continuaramos con el juego que
tanto me habia hecho sentir una noche antes.
Asi paso parte del dia, sin que yo lo dejara acercarse
demasiado y sin que el, abiertamente hiciera algun intento por hacerlo, era el
juego del gato y el raton expresado al dedillo.
Llego la tarde y Silvia regreso y nos dio de comer. Salimos
entonces a jugar a la calle y me relaje un poco, era mas facil para mi pensar
que por lo menos el confinamiento no haria precipitar las cosas. Cuando la noche
cayo algunos de los familiares llegaron a la casa y fue todo platicas y pesares
de parte de ellos, asi que, los niños fuimos relegados a jugar al patio.
Justo ahí empezo una parte del viaje, que no solo me incluyo
a mi, sino que mas bien me hizo ser una observadora silente de esta cadena de
deseos.
Mis primas estaban en la puerta del patio jugando y yo
platicaba con mi hermano, que solo me traia recado de mi madre, portarme bien y
que esperara a que todo acabara, al dia siguiente enterrarian a mi abuela y a
mediodia ellos estarian en casa.
Cosa que me tranquilizo. Asi pues camine al patio pensando
que no habia nadie, me gustaba mucho pasar las tardes acostada en la hamaca que
mi abuelo habia tenido ahí siempre para sus horas de ocio, asi que con el
proposito de aislarme un poco, fui hacia alla.
Pero apenas camine un par de pasos en esa direccion pude
escuchar susurros que venian del lado mas alejado del patio, que siempre
permanecia oscuro ya que era muy dificil iluminar tanto espacio con un solo
foco.
En ese momento no pense en regresar, sino que mas bien me
quede estatica esperando que los que hablaban fueran algunos de mis tios y al
verme se hicieran visibles, pero no paso asi, por lo que me fui acercando cada
vez mas a la zona de donde provenian los ruidos.
Justo al llegar al primer arbol me recargue en el y me
esforce por ver, por acostumbrarme a la oscuridad que reinaba en el lugar. Tarde
unos segundos mas en vislumbrar un par de personas en el lugar. No sabia aun
quienes eran pero ya sabia que se trataba de dos hombres, que por lo visto
reñian.
Contuve la respiracion un momento y entonces pude ya
identificar las voces: eran mi primo Pablo y mi tio Lalo, su padre. Por algun
motivo mi tio le recriminaba y el se defendia, el tono era mas bien de reproche
de parte de su padre y el respondia casi llorando.
Me sente en el suelo para asi poder verlos desde otro angulo
sin que ellos me vieran a mi y aguze el oido lo mas que pude.
-Te dije que no lo hicieras Pablo!- le dijo mi tio
enfurecido.
-No paso nada papi, te juro que no le hice nada, solo jugue
con ella un ratito pero nadie nos vio , de verdad!- su defensa era un llanto
contenido.
-Puedes imaginarte siquiera que hubiera pasado si Silvia
regresa y te ve? Y que tal si tus hermanas se despiertan y te oyen? Eres un
inconsciente!- lo tomo por el brazo y lo zarandeo bruscamente.
-Papi no te enojes por favor, ellas estaban dormidas, incluso
la beba estaba bien dormida, por eso me anime, pero ya no me regañes! Te prometo
que no va a pasar de nuevo!
-No es eso, entiendelo, y si ella le cuenta a sus papas o a
alguien? Te imaginas que pasaria contigo? Ella es una niña todavia! – se sento
entonces mi tio en una de las bancas y lo sento a su lado.
Ambos estuvieron sentados en silencio un buen rato, asi que
pense que tal vez toda la conversacion habria quedado ahí. Justo cuando me
propuse irme de ahí mi tio se levanto del asiento e hizo levantarse a mi primo
con el.
-Ven vamos al cuartito, esperemos que beba no diga nada
entonces, ya no queda de otra- no podia creer lo que oia, todo ese tiempo ellos
hablaban de mi.
Eso significaba que mi tio estaba al tanto de todo! Y que
ademas no le afectaba, sino en el sentido de que si se descubria algo le podia
pasar a mi primo, pero y yo que? Lo que me habia hecho a mi no estaba mal? Asi
que con algo de curiosidad y a la vez de enojo los segui.
Mi abuelo acostumbraba hacer algunos trabajos de carpinteria
cuando era mas joven y sus herramientas estaban en un pequeño taller que el
mismo habia construido alejado de la casa, al final del patio, que era a donde
ellos se dirigian.
Dejaba que avanzaran delante de mi bastante para asi no poder
ser vista, hasta que los vi entrar en el pequeño taller de madera. Apenas
cerraron casi corri a la ventana que daba al frente. Pude ver que no encendieron
la luz, sino que solo conectaron uno de esos focos que usan las mamas para
semialumbrar los cuartos de los bebes por las noches.
Podia ver al fondo de la habitacion dos bancos grandes y una
gran mesa de trabajo que ocupaba casi la mitad del espacio. Que fue donde mi tio
se recargo y atrajo hacia si a su hijo.
-Bueno pues, ya quita esa cara, mañana vas a tener que hablar
con tu prima y hacerle jurar que no va a decir nada ok?- una de las manos de mi
tio estaba en la cara de Pablo y la otra en su cintura.
-Si papi, lo hare- el tono de mi primo era mas bien meloso,
como el de una mujer con su pareja, cosa que me sorprendio, porque como les
conte, el era mas bien un joven muy cortante, incluso grosero.
La sola idea de que mi tio supiera que habia pasado una noche
antes me lleno de desesperacion, y si despues el tambien queria jugar conmigo? Y
despues? Y si se lo contaba el a alguien mas?
Me dispuse a correr de ahí y contarseo a alguien para que me
ayudara, pero en vez de eso, al primer paso que di, un ruido muy peculiar me
hizo retroceder. Un suspiro hondo y sonoro. Que pasaba en el interior del
cuarto? No podia quedarme sin saberlo asi que regrese a la ventana. Me acerque
lo mas que pude sin que me pudieran ver, y lo que pude ver me dejo de una pieza.
Mi tio estaba sentado en uno de los bancos de madera, que
estaban mas bien altos, con las piernas abiertas abrazando a mi primo y este,
por su estatura tenia su cara justo en el pecho de su padre. Las manos de ambos
rodeaban al otro, manteniendo un abrazo que a la distancia los hacia ver uno
solo.
Mi primo besaba el pecho de su padre y el con la cabeza hacia
atrás solo disfrutaba de las caricias de Pablo. Un buen rato estuvieron asi,
cosa que me desespero y casi estuve a punto de irme cuando Lalo se desprendio
del abrazo y sento a mi primo en la mesa de trabajo.
-Vamos a ver mi niñito, haber si has aprendido algo estos
dias- le ayudo a quitarse la playera y los pantalones para dejarlo en ropa
interior.
Acerco el banco y se sento justo frente a el mientras mi
primo se tocaba el pecho y sus brazos simulaban abrazarse a si mismo. Mientras
esto pasaba, mi tio se despojo de su pantalon y su camisa,
Apenas termino de desnudarse, se acerco a su hijo y
diciendole algunas palabras al oido, seguramente muy cachondas, lo que hizo a mi
primo gemir, empezo a acariciarlo muy suavemente, lo que hizo subir a mil la
temperatura de mi cuerpo.
Aprender a descubrir tu cuerpo hace cambios infinitos en tus
ansiedades, y eso me paso a mi, estar mas consciente de lo que tu cuerpo ansia e
incluso necesita. Hubiera querido tener la fuerza de salir de la oscuridad y
acercarme a ellos, pero mis prejuicios y mi sentido de la cordura me lo impidio.
Solo pude contemplarlos acariciarse por mucho rato.
La situacion subia de tono y sus caricias se volvian mas
audaces, ahora no solo se besaban y se tocaban el pecho sino que uno al otro
recostados en la mesa de trabajo se masturbaban, disfrutandolo seguramente,
porque ahora no solo gemian sino que se decian cositas:
-Ahhh papiii, hazlo mas rapidoooooo-
-Mmmmm corazoncitooo, me tienes loco haciendome esoooooo-
mas que verlos, escucharlos me ponia en total descontrol, yo
no creia lo que veia sinceramente, pensaba que tal vez lo estaba imaginando, ver
a un hijo acariciar a su padre de esa manera y viceversa no era nada natural.
Aunque quien era yo para pensar eso si una noche antes me vi en la misma
situacion. Y no se cual era mas grave.
Mucho tiempo estuvieron dandose placer hasta que por fin
lanzando bufidos anunciaban su propio placer.
-Ohhhh ahh dale mas duro asi chiquitooooooo, daleeeee-
- Aghhh papitoooo ahhhh meteme el dedoooooo ahhhh-
-Nooo mi chiquitoo eso sera despues. Gozaaa mi amorrrrrrr-
Y como era de esperarse ambos se vinieron chorreando al otro
de su semen, aunque mi primo por su edad no hacia tanta alharaca de su venida.
Me anime por fin a irme despues de haber presenciado tal
cosa, aunque no habia permanecido del todo estatica, porque mientras ellos se
masturbaban yo hacia lo mismo ayudada de mis manitas. Me acomode mi vestidito y
mi pantaleta y corri lo mas que pude sin hacer ruido hasta donde habia estado
antes que ellos entraran al cuartito de mi abuelo.
Me sente en una de las sillas que habia ahí y trate de
controlar mi respiracion para que ellos si pasaban no me vieran agitada.
Mas de cinco minutos transcurrieron antes de ver a mi primo
acercarse muy sereno, no podia entender como el, a su edad era tan cinico, o
seguro tan inteligente al poder disimular tal situacion frente a los demas, eso
me dejo pensativa por mucho tiempo.
Cuando por fin me levante a buscar a mis hermanos, me levante
de la silla con rumbo a la cocina, y una mano me detuvo en seco.
-Hola bebita! No te has acostado aun? Ya es muy tarde,
deberias estar dormida hace mucho, las niñas ya se fueron a acostar. Que haces
afuera?
-Nada tio, estaba esperando a Armando , pero ya me voy a
dormir. Adios.
Casi senti que corria, no queria enfrentarme de nuevo a una
situacion como la de la noche antes. Apenas alcance la puerta y di la vuelta a
ver a mi tio entre la penumbra y lo vi recargado en la silla que habia ocupado
yo momentos antes, con una sonrisa mas bien cinica y tocandose la entrepierna,
como invitandome.
Tuve un espantoso miedo a que en ese momento me hiciera algo,
el era lo que seguro Pablo seria de grande, una persona que de lejos in cluso te
provocaba temor, una mirada torva que te hacia pensar de las cosas que seria
capaz. Por eso mas que nada me aleje apresuradamente. Porque mi cuerpo traidor
ya daba señales inequivocas de ansiedad, de deseo, de lujuria.
Mucho tiempo pense en porque el no le hizo nada, no me
explico si es que ellos aun no llegaban a otras situaciones o era que por ser su
sangre aun le quedaba algo de respeto. Pero para mi seguramente no lo tendria.
En fin queridos amigos, como les dije al principio, ese fue
mi segundo encuentro con mi tranvia del deseo. Las miradas furtivas con mi primo
y los toqueteos a escondidas continuaron por mucho tiempo hasta que... bien,
creo que eso sera justo contarlo la proxima vez.
Un beso, Judina.