Amigos para siempre.
Hola, siempre me he considerado una persona sexualmente
abierta, no cuestiono a las personas que tienen relaciones sexuales con las de
su mismo sexo, ya que yo me he acostado con dos y hasta tres lesbianas a la vez,
lo que nunca pensé que me sucediera algo parecido a lo que les contaré.
Por aquellos días cursaba el 4to año de la carrera de derecho
en la universidad y era uno de los más carismáticos de mi facultad. Practicaba
béisbol y marciales, lo que me obligaba a pasar varias horas al día en el
gimnasio, por lo que mi cuerpo estaba bien formado, enloqueciendo a las mujeres,
llevándome a tener sexo con algunas compañeras de estudio y profesoras.
Conmigo siempre andaba Sandor, mi amigo desde el primer año
en la facultad, quien al igual que yo jugaba béisbol y me acompañaba al
gimnasio.
Éramos muy amigos, muchos nos llamaban los inseparables, a
veces hacíamos competencias sobre quien se acostaba con mas chicas en la semana,
así eran las cosas.
Sandor estaba por mudarse a un apartamento en el centro de la
Capital, pero aún no estaba listo, lo que lo obligaba a trabajar en su arreglo
el fin de semana junto a su padre.
Uno de esos fines de semana su padre salio de viaje al
exterior y su madre pasaría esos días con la abuela, así que Sandor me pidió que
el viernes después de las clases me fuera hasta el domingo para su casa, el
sábado por el día lo ayudaba con los trabajos de arreglo y esa noche haríamos
una fiesta. A mi la idea me pareció genial y accedí.
La tarde del viernes nos fuimos al apartamento y arreglamos
algunas cosas de la electricidad y al caer la noche nos bañamos.
En la sala solo había un sofá, un televisor y una video
casetera, donde Sandor veía uno que otro filme mientras descansaba de trabajar,
mientras que en uno de los cuartos había una cama bastante grande, donde
dormiríamos los dos (sin complejos, éramos amigos).
Después de comer nos sentamos a ver la televisión y Sandor
sacó una película pornográfica que un amigo le había prestado.
Nos pusimos a ver la película, donde aparecían rubias,
trigueñas, asiáticas y mas mujeres, teniendo sexo entre ellas, con hombres y de
todas las formas inimaginables, estaba bastante bueno el video, hasta que de
repente la cinta cambió y apareció el rostro de un hombre sintiendo placer,
alguien la mamaba el pene.
Cuando la cámara se desplazó vimos aquello, era "otro hombre
quien le mamaba el pene", ambos nos asombramos, era la primera vez que veíamos
ese tipo de escenas.
Sandor y yo no nos movimos viendo aquella cosa y hasta creo
que nos pusimos algo calientes ante aquella imagen. Luego el que se la mamaba al
otro se puso en cuatro patas y el otro se la metió hasta lo último por el culo,
así estuvieron un rato hasta que sacó el pene y le echó toda la leche en la cara
al otro, luego repitieron lo mismo pero al revés.
Sin darme cuenta me estaba amasando mi pene por encima del
short y me percaté de que Sandor me miraba, pero, el hacía lo mismo.
Que va – dijo – creo que me voy a masturbar con esta
película tan rara.
Yo también – sonreí.
Ambos nos sacamos el pene y comenzamos a masturbarnos
lentamente mirando la cinta (debo aclararles que había visto a Sandor desnudo en
los baños del gimnasio pero nunca que aquello parado y les aseguro que era
bastante grande y grueso, pero el mío no se quedaba atrás). Sentía un gran
placer al masturbarme viendo una película de gays, lo cual era raro para mi que
siempre me he considerado heterosexual.
Lentamente Sandor se me acercó y no se por qué me besó en el
cuello, lo que me erizó tremendamente, ambos nos miramos y no dijimos nada,
nuestros rostros se acercaron y nuestros labios se juntaron, suave al principio
y luego nuestras lenguas empezaron a jugar entre ellas.
Sin darme cuenta Sandor estaba sobre mí besándome y yo a el,
nunca había probado los labios de un hombre, pero esto me volvía loco. Mientras
el estaba encima de mí nuestros penes chocaban e intercambiaban fluidos
preseminales. Para ese entonces ambos estábamos totalmente desnudos.
Sandor tomó su pene y el mió y comenzó a pajearlos al mismo
tiempo. Mientras hacía eso yo le acariciaba las nalgas y una que otra vez pasé
un dedo por su culo, pero no me atreví a entrar.
Los dos eyaculamos prácticamente al mismo tiempo y nuestros
semen se mezclaron y cayeron sobre nosotros.
Aquello fue como volver a la realidad, Sandor me miró a los
ojos.
¿Qué hemos hecho? – preguntó.
No se – contesté aun jadeando.
No dijimos nada, yo tome mi pulóver y me limpié, Sandor hizo
lo mismo.
Sin mediar palabra entre nosotros apagamos el televisor y no
metimos en la cama dándonos la espalda. Lo sucedido me mantuvo despierto casi
toda la noche, y por momentos se me paraba el pene pero hacía los posible para
que el no se diera cuenta, auque Sandor estaba despierto.
Al otro día al despertar me di un baño y al salir me crucé
con Sandor, quien no me dijo nada, desayuné y me puse a clavar algunas cosas en
la pared sobre una pequeña escalera.
Mientras hacía esto Sandor llegó hasta mí.
Quería decirte que siento mucho lo de anoche – me dijo.
No te preocupes no tienes que disculparte – dije sin
bajar la vista de lo que estaba haciendo – no pasó nada que al parecer ambos
queríamos.
Pero yo nunca he sido así, siempre me han gustado las
mujeres, en este momento se que me gustan, pero contigo es distinto, son las
mujeres y luego tu, ningún hombre más.
A mi me pasa los mismo – lo mire desde la altura de la
escalera – se que me gustan las mujeres, pero después de lo de anoche
también siento lo mismo.
Quieres decir que te gustó.
Mucho.
Al decir esto fue como echar gasolina al fuego, Sandor se
acercó más (subido en la escalera mi short le quedaba justo a la altura de su
rostro), con la yema de sus dedos me acarició el abdomen y luego me bajó
lentamente el short y después los calzoncillos.
Mi pene salió disparado hacia el frente y Sandor lo retuvo
con una mano. Con curiosidad acercó sus labios al glande y lo besó, luego se lo
metió completo en la boca.
Al sentir el calor del interior de su boca pensé que me
desmayaría del placer pero me contuve.
Sandor me la mamaba como no lo había hecho ninguna mujer
hasta el momento. Me lamía el pene, succionaba el glande, me chupaba los
testículos y a la vez me acariciaba las nalgas, me pasaba sus manos
abriéndomelas y tocándome el culo.
Por un momento apartó su boca de mi pene y te ensalivó el
dedo del medio de su mano derecho, para después volver a comerse mi rabo. Su
dedo húmedo llegó hasta mi culo y me lo mojaba como preparándome para lo que
venía, como sabía que no era suficiente yo también llené de saliva mis dedos y
le ayude. Su dedo se colocó a la entrada de mi agujero listo para entrar. Sandor
alzó la vista buscando mi consentimiento y yo asentí con un movimiento de la
cabeza.
Su dedo comenzó a abrirse paso por mi virgen culo, causándome
un poco de molestia al principio pero luego todo fue placer. Sandor me mamaba
deliciosamente y ya tres de sus dedos me partían el culo. Mi orgasmo no se hizo
esperar, disparé un gran chorro de leche, la que Sandor no pudo contener en su
boca y sacó mi pene para que el resto de mi eyaculación le cayera en la cara.
Tragó toda la que tenía y siguió chupándome hasta dejarme el pene limpio.
Lentamente baje de la escalera y lo besé en la boca sintiendo
el sabor de mi leche, lo que me calentó aún más.
Lo tomé de la mano y lo llevé al cuarto, lo tiré sobe la cama
y le quité toda la ropa, dejándolo desnudo boca arriba. Me coloqué sobre el
juntando nuestros cuerpos desnudos y sentía su erección.
Le besé los labios, el cuello, fui bajando chupando sus
tetillas, lamiendo su exquisito abdomen de gimnasio, su ingle, el interior de
sus muslos, hasta que al fin me abalancé como lobo sobre su presa a chuparle su
pene. La sensación de tener aquel trozo de carne en mi boca me provocó otra
erección.
Mientras chupaba su pene y sus testículos mis dedos
acariciaban su culo, moje uno de mis dedos y se lo metí por el oscuro camino y
sus gemidos no se hicieron esperar.
No había pasado un minuto y ya iba por cuatro dedos en su
culo y sus gemidos se hicieron más fuertes. Me llenó la boca de leche, pero yo
si pude retenerla toda, su sabor no me grado mucho al principio pero luego me
gustó, así que me la tragué toda.
Como ya tenía otra erección no lo pensé más, levante sus
piernas y su culo quedó abierto ante mi pene parado. Sandor aguantó sus piernas
y las abrió aún más, gracias a la elasticidad por el deporte.
Lentamente le fui metiendo el pene en el culo, aunque ya
había tenido cuatro de mis dedos en el, logré meterlo hasta lo último, esperé
unos segundos para que su culo se adaptara al tamaño y empecé a bombear. Sandor
aguantaba sus piernas y gemía sin parar, llegando a soltar en ocasiones uno que
otro gritillo.
Me embestida se fue poniendo más y más fuerte hasta que mi
pene entraba y salía sin problemas de su culo. Noté como su pene comenzaba a
pararse. Sandor soltó una de sus piernas y empezó a pajearse. Todo aquello me
volvía loco hasta que le llené el interior de su culo de leche.
Al Sandor sentir aquel líquido caliente en su interior se
separó de mi aún derramando soltando leche por el culo, yo lo aguanté y se lo
lamí con gusto, aquel culo chorreante de semen hasta limpiárselo. Sandor se
colocó detrás de mí y me puso en cuatro, me abrió las nalgas y me escupió el
culo, regó la saliva con su lengua y luego comenzó a meterme el pene.
No era nada parecido a sus dedos, sentía dolor y placer al
misma tiempo, era la sensación de que me estaban rompiendo el culo pero mis
deseos eran mayores, así que comencé a moverme para facilitarle trabajo.
Sandor me cogió en cuatro durante varios minutos, dándome
palmadas en la nalgas como si fuera su puta, y en realidad en eso nos habíamos
convertido, cada uno era la puta del otro. Yo mientras el me hacía todo aquello
me masturbaba debido a mi tercera erección. Su bombeo se hizo más fuerte y
reventó un río de leche dentro de mi culo, al mismo tiempo yo eyaculé sobre las
sábanas y cuando Sandor sacó su pene caí sobre mi propia leche.
El se recostó a mi lado sofocado (al igual que yo) y me
acarició las nalgas y el culo, regando por mi espalda la leche que se salía.
Nos abrazamos, nos besamos y quedamos allí tendidos,
durmiendo los dos desnudos, pegajosos de toda nuestra leche, pero felices de
haber descubierto el verdadero sentido de nuestra amistad.
Es raro, pero estoy totalmente segura que no me gustan los
hombre, he probado y no, no me atraen, solo me gustan las mujeres y Sandor.
Despertemos cerca de las cinco de la tarde y nos apresuramos
en bañarnos (lo hicimos juntos pero nada sucedió) porque en cualquier momento
llegarían nuestros amigos para la fiesta en medio de aquel apartamento
semiarreglado y vendría Silvia, con quien tenía pensado pasar esa noche.
Pero la historia de lo que sucedió esa noche entre Sandor,
Silvia y yo se la cuento en otro momento, ahora tengo una cita con un mi jefa en
el trabajo, una mujerona a quien follarme hasta desfallecer.
Nos vemos.
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opinión privada.