Hola, nuevamente soy Marco Antonio, pero esta vez les voy a
contar lo que hice hace algun tiempo en una universidad adonde me invitaron a
dar clases.
Trabajaba en una carrera donde la mayoría de las estudiantes
eran mujeres, y desde el primer día no pude evita la arrechera de ver tanto
culito joven. Las primeras semana pasaron sin problema, pero yo cada día estaba
más excitado y comencé a mirar también a las profesoras, había una bajita, algo
delgada de senos pequeños y caderas breves pero bien formaditas, estaba también
otra con unas tetas exuberantes y un culo de campeonato, las miraba todos los
días, pero a pesar de mis intentos de acercamiento, con la tetona no conseguí
nada, en cambio con la bajita, las conversaciones picantes y los comentarios de
doble sentido se habían vuelto frecuentes, le gustaba calentarme y se daba
cuenta de ello, pero de allí no pasaba.
Un día llegó vestida de falda, siempre había ido de
pantalones, y sobre el cambio los dos hicimos chistes bastante pasados de tono,
incluso llegue a decirle que lo mejor de esa falda es que yo podía subírsela a
la cintura para que no estorbara, a lo que ella respondio con risa y diciendo
que mejor no porque le daba frió. Ya finalizando la tarde, ella estaba inclinada
sobre el escritorio recogiendo unos trabajos de las estudiantes, me le acerque y
poniendo mis manos en sus caderas le apreté contra las nalgas mi verga erecta,
ella se giro y me encajo un bofetadon que me hizo doler los dientes, pero eso en
vez de aplacarme, fue como un detonante que me éxito aún más, y como estaba de
frente a mi, la alce y la senté en el escritorio quedando yo de pie frente a sus
piernas abiertas, ella no grito, creo que en parte para evitar el escándalo si
se enteraban los de la oficina vecina, por lo que el forcejeo se desarrolló en
silencio, con mi mano derecha tome sus dos manos y las sujete por detrás de su
espalda, ella se retorcía tratando de escapar, pero en la posición en que estaba
no podía hacerlo y cada forcejeo solo la refregaba más contra mi, con la otra
mano me abrí el pantalón y lo bajé hasta la mitad de mis piernas dejando al aire
mi pene que se encontraba en un grado máximo de erección, ella intentó varas
veces morderme sin lograrlo, hice a un lado su pequeña braga de color vinotinto
y comencé a refregar mi glande en los labios de su vagina humedeciéndola con mi
liquido preseminal y de pronto, de un empujón se lo encaje hasta la mitad, ella
aprieto la boca mordiéndose los labios y cerro los ojos por el dolor, la había
desvirgado.
Se lo dejé un tao así sin moverlo y ella cada vez se movía
menos, seguía con los ojos cerrados, pero las lagrimas escurrían por sus
mejillas; comencé a bombera suavemente y empujando cada vez mas hasta que le
quedo metido completamente, estuve así por casi diez minutos y luego cuando ella
sintió que yo iba a eyacular me dijo que por favor no lo hiciera adentro, que
por favor no la preñara, se lo saqué le di media vuelta y la incline sobre el
escritorio, ella se agarro con fuerza a los lados porque sabía lo que venia, le
separe las nalgas viendo lo hermoso de su apretado culito y le metí primero el
dedo meñique y lo movía en círculos, ella comenzó a suspirar, luego lo cambie
por el pulgar y al rato por el índice y cuando ya lo sentí más flojo, metí dos
dedos y luego tres, ella solo gemía con los ojos cerrados y decía – Marco, eres
un hijueputa pero me gustas. Me hice detrás y acomodandole la verga a la entrada
del culito empecé a empujar, suave pero firmemente, ella puso su mano en mi
vientre tratando e empujar para que se lo sacara, pero yo seguí hasta que mis
huevos golpearon contra sus nalgas, nos quedamos así quietos un rato y luego
comencé a bombear mientras con una mano le amasaba los senitos y con la otra le
refregaba el clítoris; de pronto tenso todo su cuerpo y con un gemido largo
llegó al orgasmo mientras apretaba su esfínter, lo que intensificaba mi placer y
al poco rato me vine yo también inundando su culo con mi semen.
Nos arreglamos la ropa, recogimos los paquetes que teníamos
que llevar y salimos y nos despedimos de los demás como si nada hubiese pasado,
de allí nos fuimos a un motel donde estuvimos fornicando toda la noche, ya en la
mañana siguiente, bañados, vestidos y mientras desayunábamos ella me dijo:
Definitivamente me ratifico en que eres un hijueputa, yo no quería perder la
virginidad así, quería algo mas romántico, pero eres un maldito cabrón y me
gusta lo que hicimos, de hecho quiero seguir haciéndolo y no me importa que seas
casado.
Toso ese semestre seguimos culeando cada vez que podíamos y
al salir a vacaciones yo me fui para la finca con mi esposa María y no la volví
a ver sino hasta el inicio del semestre siguiente.
Apenas me vio me dijo, ni una llamada no? Definitivamente
mucho marica, para que lo sepa la calentura me la tuve que calmar en estos dos
meses buscando otros hombres, si quiere le cuento.
Nos fuimos a un café y me relato con lujo de detalles toco lo
que había hecho, desde acostarse con un viejito que era su vecino, hasta irse a
un bar a dejar que se la comieran todos los que quisiera, esa noche contó 15
hombres y me dijo que aunque le quedaron ardiendo la vagina y el ano, lo había
disfrutado mucho, pero que lo que definitivamente había disfrutado al máximo
había sido una relación lesbica que había tenido con una prima de ella.
Las historias me arrecharon tanto que culeamos allí mismo y
en esa semana nos fuimos al bar, donde la vi gozar como nunca mientras todos los
presentes, hombres y mujeres, hacíamos de todo con ella hasta que finalmente
quedo exhausta sobre una mesa, bañada en semen y resumando también semen, sin
contar el que se trago y el que le escurría del culito y del chocho, ya de
salida una de las mujeres se hizo encima de ella y con una ducha dorada comenzó
a lavar su cuerpo, ante esa imagen varios de los presentes seguimos orinándola,
empapándola completamente mientras ella trataba de tomar algo de los chorros que
le caían encima. A la salida me dijo que ella también quería verme culear con
otras mujeres, pero que tenia que tomarlas por la fuerza y fue así como
comenzamos a buscar prospectos entre las estudiantes, de manera que no solamente
fueran bonitas, sino que fueran fácilmente manipulables para que no demandaran.
Luego les contare las historias de la violación de cada una,
pero por ahora les digo que dejamos de cuidarnos y el resultado fue que al
finalizar el semestre ella estaba embarazada, no se si de mi, pero los que si se
que fueron míos, fueron los embarazos de siete de las diez estudiantes que me
comí, muchos se extrañaron de la casualidad del embarazo casi simultaneo de
siete estudiantes de un mismo curso.