Hola, ya hace mucho tiempo que no escribo, y pido disculpas.
Pues sucede que desde hace algún tiempo he disminuido mi
actividad con Nacho, y aunque por ganas no ha sido sino mas bien por la poca
privacidad de la que disfruto debido a la constante presencia de mi hermano y de
Laura, que me visita muy seguido.
Sin embargo esto que me ocurrió es digno de mencionarse:
Esto sucedió el 14 de febrero, ya saben, el día de San
Valentín en que los novios(as) se regalan peluches, tarjetas y porque no, una
muy buena ración de sexo en casi todas sus variantes, de tal forma que mi
hermano se fue a visitar a mi casi cuñada, mientras que se burlaba de que yo no
tuviera quien me regalara nada, ¡pobre! No se imagina que hasta la comida le
compra de vez en cuando a su cuñado, así que apenas salió cerré con llave la
puerta principal y la de la casa (después de meter a Nacho), cerré las ventanas
y mientras mi perro se entretenía con un buen corte de carne (arrachera) que
desde un día antes era el punto de discusión con mi hermano porque se lo quería
comer, subí a mi habitación y me coloque algo bonito para mi macho.
El atuendo consistió en un baby doll blanco de encaje con
corazones rojos, una tanga en corte brasileño y un perfume afrutado que desde
hacía mucho andaba buscando ya que casi no lo encuentro y el que tenía ya casi
se terminaba, me maquillé lo mejor que pude y salí así a darle su regalo a mi
novio, esperando que fuera de su agrado ya que desde hacía mucho andaba
preparándome para ese día tan especial (incluso me he puesto a hacer ejercicio
para modelar un poco mi cuerpo), sé muy bien que los animales no responden a los
mismos estímulos visuales que los humanos, y si bien mi atuendo no lo excita a
mi sí me gusta vestirme así para mi perro.
A Nacho sin embargo le agrada mi aroma, y cada que huele el
perfume que me pongo en ocasiones (un afrutado, como dije) sabe al instante que
"quiero guerra" (como dicen por acá) y pues apenas llegué a él se puso a
olfatear en mi entrepierna a la vez que soltaba lengüetazos por donde podía,
dejándome una sensación de cálida humedad en la zona que recorría su lengua,
seguida de frescura al secarse su saliva en la parte en cuestión, sin embargo
como pude me apoderé de su cabeza y arrodillándome ante él le ofrecí mi boca
para darnos un beso, no se resistió y terminé con la cara llena de su saliva, la
cuál nunca me ha desagradado y por el contrario, mi lengua buscaba la suya para
entrelazarla aunque fuera por unos breves instantes, lo sujeté y de la misma
forma exploré su hocico ¿o debo decir boca?, recorrí sus colmillos, sus dientes
afilados, en fin, nunca había explorado su boca con tanto detalle, y en verdad
me pareció algo delicioso y muy excitante ya que procuro que su higiene oral
esté al día, por lo tanto no le huele feo la boca como a otros canes.
Después lo acaricié todo, recorrí sus patas con mis manos,
sentir ese cuerpo en su totalidad fue delirante, ya que su anatomía es a mi
parecer perfecta, con unas patas delanteras musculosas, una cintura estrecha y
firme sin un gramo de grasa, y las patas traseras fuertes en extremo, musculosas
también, y un rabo recortado que dejaba a la vista sus tres grandes tesoros,
nuestras pertenencias más valiosas: unos testículos grandes cubiertos de pelo
negro y corto, pero suave como terciopelo, grandes como limas que se mecen de
una forma alucinante entre sus patas traseras cada que camina, y un pene que aún
dentro de su capuchón luce muy bien, de un largo y ancho que hace que aún en
estado flácido no pueda abarcarlo con ambas manos cuelga y se bambolea en forma
casi retadora cada que Nacho pasa frente a mi (¿será que por tanta actividad sus
genitales se han desarrollado para estar acordes a mis exigencias?), además que
aún dentro de su cubierta delata una punta algo mas abultada que el resto del
miembro y no desmerece nada de la totalidad de su cuerpo, está limpio y siempre
dispuesto para mi.
El por su parte lamió mi cuello, imagínense, de por sí soy
muy sensible a las caricias y besos en esa área, y una lengua de ésas
recorriéndolo casi todo de una sola vez me estremeció, lamió mis pezones hasta
donde pudo y se hartó, dando una accidental mordidita en uno de ellos que a
pesar del dolor me encantó (anduve un tiempo con un morete ahí), también se dio
gusto tratando de lamer mi vagina a través de la tanga, sin embargo no lo
consiguió y con su ayuno sexual inmediatamente trató de montarme, sin embargo yo
aún tenía cosas en mente, definitivamente debía enloquecerlo de placer, juzguen
ustedes si creen que lo logré o no:
Lo encaminé a mi habitación, o mas bien "nuestra habitación",
y coloqué el sofá-cama que recién adquirí para que veamos la tele, y en el cual
cabemos ambos muy bien, coloqué una toalla bastante grande y lo acomodé a él
primero, después acaricié un poco sus testículos, me incline por debajo de su
abdomen y los lamí, metiendo cada uno en mi boca y dándoles en calor de mi
lengua recorriéndolos y ensalivándolos con ternura, como si de un rico y suave
malvavisco se tratase, sabiendo que en su interior se encontraba el semen de
Nacho preparándose para estar en mi interior y pugnando por salir en el momento
adecuado, es cierto que algunos pelos se quedaron prendidos de mi lengua, pero
me los pude limpiar con el baby doll, después de eso tomé su capuchón, y
confiando en que el tratamiento anterior a los testículos había facilitado el
trabajo toqué con la lengua la punta del pene, que no tardó en salir, es muy
cierto que al principio es fino, pero me consta que después gana grosor, y me
pegué a él como una recién nacida al seno materno, me lo introduje todo en la
boca, tragando el líquido lubricante y preseminal que Nacho soltaba en forma muy
generosa y que yo dejaba pasar por alrededor de mi lengua (lo poco que podía,
pues realmente no había espacio para mover mucho mi lengua) hasta que llegaba a
mi garganta y de ahí resbalaba a mi estómago, lo sentía llegar e ir llenándome
poco a poco de él, me separé de vez en vez apenas para tomar aire y limpiar mi
cara de los jugos que habían logrado salir por las comisuras de mis labios, para
después lamerlos de mi mano y seguir en mi tarea, a Nacho parecía gustarle, ya
que cada que me separaba un poco de mi labor daba unos pequeños pasitos y
culeadas en dirección a mi cara, como indicándome que no me detuviera.
Llegó al momento en que Nacho llenó mis cachetes con su
semen, que devoré y aunque nunca lo había logrado, esta vez me pegué a su pene
como si de ello dependiera mi vida, lo tomé de los "glúteos" y afirmándome en
ellos, soporté los empujes de Nacho, mientras que prácticamente succionaba todo
el néctar de mi adorado perro, sentía llegar ese líquido algo acuoso a mi
lengua, pegar en la parte superior de mi paladar y casi tapar mi garganta, sin
embargo me las arreglé para que nada escapara, tragándolo todo, mi boca estaba
abierta al máximo, y aunque me estaban dando arcadas Nacho tuvo un orgasmo
maravilloso, después del cual sacó su miembro de mi cavidad bucal muy limpio y
reluciente, pero ya con una inminente flacidez y aunque por tragar su semen casi
no le tomé sabor, en los últimos chorros que expulsó, y el que le saqué casi a
la fuerza, me supo delicioso, con una consistencia como de clara de huevo, y de
un sabor ligeramente alcalino y semi amargo, su aroma es fuerte sin embargo a mi
me agradó, lo retuve en mi boca, lo paseé de un lado a otro con mi lengua y
después, poco a poco me lo fui tragando para sentir cómo resbalaba por mi
garganta, hasta que llegaba a almacenarse en mi interior,
Volteé a verlo, él estaba aún de pié, su miembro se
encontraba aún afuera de su capuchón, mientras él jadeaba muy agitado, intuí que
le había dado sed y fui a la cocina para darle un plato con leche, que sé que le
encanta, mientras prendí la tele para que la viéramos los juegos de invierno
mientras se recuperaba, lo cual casi no lo dejé hacer pues estaba tan excitada
que apenas empezaban las pausas comerciales me prendía de nuevo a su pene, ¡es
que estaba riquísimo!, y apenas supuse que estaba listo para continuar con
nuestro festejo, lo comencé a masturbar como sé que le gusta hasta que su
erección llegó a ser la adecuada para seguir teniendo sexo, me acomodé a la
orilla del sofá boca arriba para practicar la posición que me gusta con él (el
misionero), sin embargo esta vez no elevé la pelvis de una forma que yo pudiera
controlar por dónde me penetraría, sino que siendo su día dejé que él decidiera,
ya que poco a poco he notado que se mueve de una u otra forma para indicar a qué
altura me quiere para penetrarme por vía anal o vaginal, a veces se tiene que
conformar con penetrarme vaginalmente, pues a veces no estoy dispuesta a hacerlo
por el ano y otras es al contrario, solo que como dije, ese era su día perdón
nuestro día, y él no dudó en aprovecharse de la situación, por lo que sin rodeos
comenzó a levantarme la pelvis y a retirar su pene cuando acertaba en la vagina,
así que me elevé un poco más y realmente sentí su desesperación cuando sintió lo
apretado de mi ano, ya que sin más me metió todo su pene de un golpe, yo sentí
que mis intestinos se congelaban súbitamente para después arder como Troya,
sentía cada culeada de mi amante en mis muslos, su pelo rozaba mis muslos
haciéndome cosquillas, pero su pene ¡uf! Me expandía mi esfínter una y otra vez,
ya no me ardía pues sus jugos servían bastante bien como lubricante, pero a
veces sentía que era demasiado lo que me entraba, me sentía llena totalmente
pero trataba de apretarlo con mi ano pues ya que me estaba penetrando por ahí
había que disfrutarlo tanto como él, y terminé teniendo un orgasmo bastante
rico, mientras que a él prácticamente lo estaba exprimiendo, sin embargo apenas
sentí que se empezaba a formar el nudo abrí mis nalgas con las manos, logré que
entrara antes de que se hiciera más grande (aclaro, no fue fácil), sin embargo,
ya dentro de mí pudo crecer sin problemas, nacho se movió un poco más y me
inundó con su esperma, mientras yo le acariciaba su lomo y disfrutaba ese rico
calorcillo en mi trasero y movia mi pelvis disfrutando ese dolorcillo sabroso
que el nudo dentro de mi producía hasta que después de algunos minutos, que para
mi fueron pocos, se pudo safar, mi toalla estaba bastante húmeda ya y no tuve
forma de retener su jugo en mi ano, realmente me había abierto ese perro, pues a
pesar de que ya se encontraba un poco flácido, el nudo era del tamaño de una
webcam (de las redonditas, las de antes), y mientras él se reponía yo retiré la
toalla que ya estaba demasiado húmeda y la puse en el cesto de mi ropa sucia, al
regresar lo recosté y agarrándolo de almohada me puse a ver la televisión, como
siempre dando de vez en vez durante los comerciales unas chupaditas al pene de
Nacho.
Sin embargo aún todavía no era muy tarde, apenas estaba
anocheciendo y la tarde era hermosa, la luz del sol se estaba atenuando y me
animé a abrir un poco las cortinas, dejando que los últimos rayos de sol que
entraban por la ventana acariciaran mi cuerpo, estaba segura que nadie me vería,
pues la ventana queda en dirección a una pendiente, sin riesgos de que alguien
pueda espiar por ventanas o árboles.
Como decía, el sol acariciaba mi cuerpo desnudo, secando el
semen que estaba todavía escurriendo por mis orificios, me recosté de frente
para sentir como calentaba mis senos mientras que cerraba los ojos, recordé las
tardes y noches que pasé con Juguete, y la cantidad de perros que pasaron por mi
mientras que cobraba por cuidarlos, quizá no a todos, solo a los que fueron
buenos conmigo, y perdida en esos recuerdos me quedé dormida, abrazada a Nacho.
Me despertó el frío de la noche, ya eran las 09:00 p.m. por
lo que poniéndome una blusa larga me encaminé a la cocina para cenar con mi
novio, que no cesaba de abrazarme la cadera, insistiendo en que me colocara a
modo para penetrarme, sin embargo primero le di de comer, y luego que estuvo
totalmente satisfecho me serví algo de cereal en un plato grande, lo coloqué en
el piso y me puse en posición de perrita para que Nacho pudiera penetrarme por
donde quisiera mientras yo cenaba, sin embargo él no lo entendió así, y tomó en
poco de cereal, sin embargo como no le gustó lo dejó por mitad y me montó,
penetrándome por la vagina mientras yo trataba de comer lo que ya no había
querido, sin embargo era casi imposible por el placer que estaba experimentando
y por los fuertes empujones de Nacho era frecuente que el contenido de la
cuchara no llegara a mi boca, así que quitándomelo de encima momentáneamente
mejor fui a dejar el plato en la mesa para enseguida subir nuevamente a nuestra
habitación.
Para ser sincera no llegamos a la habitación enseguida, ya
que desde los escalones me dispuse a jugar con Nacho, subiendo en cuatro patas
mientras él desesperadamente trataba de montarme, e incluso trataba de seducirme
lamiendo mis labios mayores, abriéndolos con su lengua rasposa y brindándome el
calor de su hocico, yo me detenía en ocasiones a disfrutar las sensaciones que
me daba, pero continué mi camino hasta el último escalón, al llegar al final no
soportamos más y mientras que yo me puse en la posición adecuada, él me penetró
analmente, ya no me dolió tanto pues con el trabajo de ese día ya me había
dejado un poco abierta, y el poco dolor no tardó en volverse placer al sentir
cómo su pene lubricado por sus propios jugos entraba y salía de mi ano, yo
mientras tanto gateaba poco a poco hacia nuestra recámara, cuidando de no dejar
que mi amante se pudiera salir de mi interior.
Al llegar a la habitación, me recargué en la cama y lo dejé
vaciarse en mi, no me abotonó, pero su lechita me inundó los intestinos, ya que
como les he dicho, tiene un miembro muy grueso, así que aunque no me introduzca
el nudo mi recto queda muy bien sellado con su miembro.
Cuando finalmente lo sacó yo me quedé palpando mi trasero,
jugueteando con el semen de Nacho que había empapado mi pubis, y acto seguido lo
tomé del miembro, que ya empezaba a perder firmeza para chupárselo hasta que lo
puse en condiciones de aguantar otro rato, así que me preparé para dejarlo
montarme de nuevo, lo hice y él no tardó en montarme, sin embargo por haber
entrado y dejar la puerta de mi cuarto abierta, en un momento dado levanté la
vista de mis pechos que se bamboleaban en cada embate de Nacho, mientras yo le
decía "así Nachito, así perrito lindo, mi amor" ¡sorpresa!, ahí estaba Laura
mirándome, con su cara llena de estupor, reaccioné rápido y corrí hacia ella,
antes de que saliera y me pudiese delatar o cometer alguna indiscreción, aunque
realmente no sabia que decirle, pues la zoofilia no es un tema muy difundido y
por si fuera poco es considerada tabú, antinatural, pecado y demás, pero por
descuido se me había olvidado pedirle las llaves que le presté para devolverme
mi material de la vez anterior, y a ella le pareció darme una sorpresa
visitándome el 14 ya que sabía que yo no tengo novio y seguramente me la pasaba
encerrada en casa.
¡Laura! Por favor, no le digas a nadie………….te lo ruego
por favor, no lo comentes, me van a matar si se entera mi familia o alguien
mas, no le digas a nadie, por tu madre te lo ruego, que pena me da contigo,
pero es que cómo te lo explico, y otras incoherencias (hubiera querido que
un rayo me partiera en ese instante)
Pao………..pero… ¿porqué? Si tu puedes tener un novio, ¿Por
qué un perro?
La discusión siguió, y como pude la tranquilicé, aunque en
realidad lo difícil fue que yo misma me tranquilizara, pero logré detenerla en
casa y le expliqué que las personas son distintas no solo físicamente, sino hay
cosas que se salen de lo que la mayoría considera normal, y en algunos aspectos
son realmente diferentes, como en el plano sexual, ya que mientras que la
mayoría de las chicas se enamoran perdidamente de cualquier vago, yo desarrollé
un gusto especial por los perros, le dije que sabia muy bien que no me lo
entendería, que si quería dejar de hablarme me dolería mucho, pero me dolería
también que le contara mi secreto a alguien, pero como pudo tomó la palabra, y
casi llorando me dijo:
Pao, por favor, tu eres mi amiga, la mejor, siempre me
ayudas, eres como mi hermana mayor, la verdad no entiendo tu gusto por el
perro, a mi me parece que estás loca de remate, y créeme que yo nunca haría
lo que tú haces, pero te sigo queriendo mucho, y quiero seguir siendo tu
amiga.
La verdad no es exactamente lo que me dijo, pero de eso es lo
que más me acuerdo, ya que ambas tartamudeábamos, estábamos como en shock, ella
por descubrirme y yo por haber sido descubierta, pero cuando terminó de hablar
me dieron ganas de llorar, ya que me sentí muy conmovida por su forma de pensar
tan bonita, y de no haber estado llega de pelos y semen la hubiera abrazado y
llorado en su hombro, pero me tuve que contener, y una vez que pasó todo le pedí
que me esperara a darme una ducha, telefoneé a su casa y pedí permiso de
llevarla conmigo a comprar algo, salimos a divertirnos tratando de olvidar el
episodio.
Como se darán cuenta, de ese día ya ha pasado mucho tiempo,
casi medio año, y Laura no ha contado a Nadie lo que vio, aunque si me
preguntaba al principio porque empecé a meterme con perros, si lo hacia seguido,
etc, preguntas muy normales creo yo, y ha llegado a aceptar mi situación, de
hecho ya no se espanta cuando ve a Nacho tratando de montarme cada que huele mi
perfume, y a veces bromeamos con el tema, o hacemos apuestas donde la
"castigada" soy yo, o le pongo retos relacionados con su perro que sé que ella
no va a cumplir, etc, (por cierto, la muy malvada ya me ha hecho chuparle el
pene a su mascota y a la de sus primos, que de vez en cuando la dejan encargada
en su casa), estoy realmente feliz, pues he encontrado a alguien en quien
confiar, compartimos mi secreto y ahora ya no me siento tan sola.
Por cierto, me decidí a enviar otra foto, pero esta vez la
deformé un poco, por razones obvias, ya que noté que hay conocidos que visitan
la página.
Espero que les haya agradado mi relato, cualquier comentario
a: Paola2003_7@hotmail.com
Bueno, pues hasta hace poco mi hermano decidió cambiarse de
casa para vivir con su novia, y mientras mi actividad con Nacho ha vuelto a la
normalidad, y como ya saben, Laura ya sabe mi secreto y nos hemos hecho aún
mejores amigas, aunque de vez en cuando me recrimina un poco el que me deje
montar por un perro bóxer, ya que según ella al menos debería conseguirme un
"novio" mas guapo, o bien, uno de la especie, sin embargo sé muy bien que me
respeta y en ocasiones quien parece niña soy yo, pues de vez en cuando me dejo
montar por Nacho (con una tanga puesta, pero finjo que Nacho me penetra)
mientras ambas vemos la televisión, antes a Laura le espantaba, pero con el
tiempo se ha acostumbrado a mi forma de vida, sin embargo hace poco quien se
llevó una sorpresa fui yo.
Como ya saben, Laura tiene un perro, no sé de qué raza sea,
pero la verdad está muy lindo, y hace aproximadamente un mes estábamos viendo la
telenovela después de hacer tareas, cuando en una escena en una iglesia, Laura
volteó y me dijo "oye, es cierto, tu ya tienes sexo con Nacho pero no están
casados, ya es hora ¿no?" al principio me pareció una broma buena, estuvimos
planeando cómo sería la boda con mi novio (perdón, pero de ahora en adelante ya
me voy a referir a él como "mi novio"), mi traje de novia, si en vez de el lazo
sería una correa, ella se ofreció de madrina y a Duque (el perro de Laura) como
el padrino, etc. Estuvimos inventando muchas cosas durante un rato, hasta que se
puso de pie y corrió a mi habitación mientras decía "bueno, pues a realizar la
boda", sacó de mi clóset un vestido blanco que utilicé durante una presentación
del grupo de danza de la universidad, y me pidió que me lo pusiera, mientras me
encimaba una toalla a manera de velo, luego sacó unas correas de Nacho y las
unió con un nudo y lo llamó (estaba en la sala) poco después me dijo "bueno,
pues mientras los caso por favor mantenlo quieto, voy a buscar algo para mi", ¡y
se puso un traje de mi hermano! Que en verdad le quedaba como sotana, luego tomo
un libro de su escuela y se paró muy ceremoniosamente sobre la cama "por la
autoridad que me concede ser la amiga de Andrea Paola … … , yo Laura ….. …. Los
he reunido aquí para unir sus vidas en sagrado matrimonio y que dejen de vivir
en pecado, etc."
La "ceremonia" de Laura duró hasta ya no pudimos callar la
risa que se nos escapaba a ambas, así que después de un "puede besar a la
novia", le dí un beso a mi ahora esposo (por una semana, ya que Laura no se
atrevió a darnos mas tiempo), y nos dio la espalda para cambiarse, pero en eso
mi esposo parece que lo de la luna de miel si lo entiende ya que enseguida hizo
ademán de montarme, por lo que decidí que ahora sería mi venganza, por lo que me
desaté la tanga y recostándome en la cama permití que me penetrara, un ¡mmmmmm!
Hizo que Laura volteara y casi se va de espaldas.
-¡Pao!, ¡no!, espérate, no manches.
- Bueno, es que mi esposo no tiene para llevarme a la playa,
y como éste es nuestro cuarto….
- Pues si, pero no chingues, deja al menos que me salga.
- Pues salte, quien te detiene (claro, para salir tenia que
brincar sobre nosotros)
- No manches Pao, te pasas, déjame salir
- Yo no te estoy agarrando
- Pues no, pero quítate, no seas puerca ¿no te da pena
cogerte a tu perro frente a mi?
- No seas mensa, él es el que me está cogiendo, no ves
- Ya cállate, se me van a infectar los ojos por verte con el
Nacho encima
- (Para este momento ya no volteaba a otra parte, sino que
hacia pausas mientras hablaba para fijarse en mi cara y hacia preguntas)
- Oye Pao ¿y no te duele? Porque te lo está haciendo muy
rápido
- ¿dolerme?, para nada, es riquísimo,
- Pero es que lo tiene bien grande y …….
- ¿y tu cómo sabes Lau?
- Bueno, es que cuando te monta en la sala, se baja y se nota
que lo tiene muy grande, creo…
- No seas tonta, eso es poco, porque no lo dejo penetrarme,
pero ahorita vezzzzzzzzzzzz ¡Lau! ¡se está viniendo! ¡mmmmmmm! Si mi amorcito,
dame tu lechita, tu juguito!!!
- Estás loca, cómo le dices eso al perro
- Mi esposo, mensa, que tú nos casaste
- Era un juego, no era para que te lo echaras encima frente a
mi
- Pero ya terminó, no te preocupes
- si ya terminó porque no se baja el cabrón
- Porque estamos pegaditos, como los perritos
- No inventes, como se van a quedar pegados……
- asómate
- Nooooo, gracias, mejor te creo
- estuvimos así cerca de 15 minutos, en los cuales le conté
sobre los procedimientos que se llevan a cabo para una relación sexual con
perros, le recomendé que si quería ver fotos y/o videos yo podia mostrarle, pero
no quiso y dejó que pasara el tiempo suficiente hasta que mi esposo pudo
despegarse, después nos fuimos a la sala a ver tv, y me di cuenta que volteaba a
ver cada que yo volteba a darle unas chupaditas al pene de mi flamante esposo….
Lo siento, pero por cuestiones de estudio este relato lo he
dejado inconcluso, pero prometo mandarlo completo lo mas pronto posible
Pao.