Estábamos con mi novio en un antro (boliche gay) medio
aburrido yo, me fui al baño con toda la intención de probar en el agujero que
conozco bien alguna pija que saborear.
Me senté con mi verga lubricada a gel para hacerme una de
lujo si no aparecía algo mejor.
¡Sorpresa! Oigo claramente sonidos de amor entre machos, los
clásicos ahhh que todos conocemos, mi pija se alegró de inmediato, espío y veo
dos hermosos ejemplares
Una vez cumplidos los besuqueos, manoseos y franela, ya iban
a los hechos, el pasivo le fregó, frotó el culo al activo, justo sobre la verga,
el activo aun no desnudo del todo, de todos modos estaban para y por pecar.

Se acabaron de desnudar cuando el pasivo exigió "castigo"
abriéndose de gambas y descubriendo exigente su hoyo.
-Mátemela de una buena vez que estoy deseándola.-
El se la puso poco a poco, escuché su gemido al entrarle la
pija. Que hermosos machos haciendo el amor, el coito anal, con ganas, con
desparpajo, de modo perfecto se acoplaron.

Pocas veces vi que bien se la entraba, sacaba y volvía a
meter con precisión.
No paraban de gemir, si esto ocurriera en un ambiente hetero,
seguro lo escuchaban y los expulsaban, pero a nadie de los que vamos allí nos da
algo mas que envidia el sentir dos hombres haciendo el amor.

Mi sorpresa fue ver sumarse a formar trío a mi novio, que
seguro al notar que no regresaba entró a los baños y no para mear lo hizo.

El muy infiel les dio a mamar, los dos se le fueron sin
meditarlo. Golosos de leche estaban. De allí se empezaron a cogerse los unos a
las otras, perdón los unos a los otros.

Lo que no me enceló, pues no somos de celarnos, al contrario
me pajié con ganas de ver como cogían.
Una vez que hubieron acabado de culiar, como es lógico
orinaron.

Uno e el WC el otro, me dio algo de envidia cuando en tanto
uno meaba mi novio ponía la boquita para recibir el meo de su macho casual.

No sabía yo que era participe de practicar la lluvia dorada.
Si bien a veces me di cuenta que me orinaba en los muslos, pero bajo la lluvia,
en la ducha me gustaba sentir una temperatura diferente, sin entender que adora
la dorada.
Me salí de la cabina, yéndome a nuestra mesa a la espera de
el.
No me dijo nada de lo que pasó, yo tampoco pero después de
tener la relación en nuestro lecho, en el departamento, lo invité a ducharnos
juntos, allí si ha de haberse dado cuenta de algo, cuando lo coloqué en posición
debida y

tomándolo del cabello le oriné la cara, el abrió
lujuriosamente la boca y se le paró de vuelta la pija.
Por supuesto que me cogío.
También me contó que el amor al chorro dorado lo tomó en
prisión. El macho que lo inició en la dorada fue su compañero de celda, que era
muy pesado (malo) y lo dominó el año que pasó entre rejas.
De allí es que adora que lo meen o mear.

Pero eso es otro tema, si les gusta pidan el tema.