Mi primera vez
Por aquel entonces yo tenía 12
años y medio, tenía una gran amiga inseparable (Isa), siempre ibamos a juntas a
todos los sitios y creo haberla nombrado ya en el relato de "mi atracción por
los hombres maduros".
Isa era una chica rellenita, de
un año más que yo, algo más baja que yo, con poco pecho, unas facciones no muy
agraciadas y los muslos muy anchos y blandos, a parte de una barriga bastante
poco juvenil para tener 13 años. Desde pequeña siempre había sido gordita, pero
eso no impedió que follara y dejara de ser virgen, como todas las chicas.
Un buen día estabamos en la
discoteca que os hable en aquel relato antes nombrado, nos pusimos a jugar al
billar un rato y lo estabamos pasando bien. Al poco rato de estar con la
partida, llegaron dos hombres. Uno de ellos era bien parecido, se llamaba Toni,
moreno, con unos ojazos enormes marrones y una mirada muy intensa, unos rasgos
atractivos e iba vestido con pantalones de traje y un polo de una marca muy
conocida, a parte de llevar un jersey colgado a los hombros, cosa que por aquel
entonces, nosotras llamariamos... un "pijo". Su amigo, Mauro, vestía también con
un pantalón de traje, una camisa algo menos pija con los dos primeros botones
desabrochados, era algo más feillo, estaba medio calvete y tenia algunas canas,
sus ojos eran azules y su cuerpo era más bien rellenito, al igual que su rostro.
Mientras jugabamos, nos
propusieron echar una partida por parejas e invitarnos a una copa. Isa y yo
aceptamos y les dijimos que la siguiente partida jugabamos los cuatro, durante
toda nuestra partida nos estuvieron explicando un poco que hacían allí
exactamente. Al parecer, habian venido a pasar las vacaciones a un apartamento
que tenia Mauro, les habian comentado que en nuestra ciudad se ligaba mucho y
querian comprobarlo. Nos preguntaron nuestras edades, Isa y yo nos miramos y
dijimos al unisono...
-dieciseis!!!-
Miraron un tanto confudidos,
pues se notaba que no era cierto, pero no quisieron darle vueltas al asunto,
porque nosotras siempre deciamos dieciseis a todo el mundo, aunque nos dijeran
que no podia ser se lo recalcabamos una y otra vez a cualquiera, que si, que si
y punto. Ellos nos dijeron que tenian veinticinco Toni y veintinueve Mauro.
Estuvimos tomando algo con ellos ya en la siguiente partida, nos pusimos por
parejas, yo que siempre me elegia a los más guapillos me puse con Toni e Isa con
Mauro. Terminamos la partida, que por cierto ganamos nosotros y estuvimos
hablando un rato allí en el pub.
Toni me contó que su padre tenía
una empresa y que solía ir mucho a nuestra provincia, y cuando podian librarse
un poco del trabajo pues venian de fiesta al apartamento de Mauro. Al rato de
estar allí decidieron cambiar de lugar y nos invitaron a subir en su coche para
ir hasta otro sitio, al llegar al coche, nos dimos cuenta de que no nos habiamos
equivocado y realmente era un "niño pijo". Tenia un mercedes 500, probablemente
seria de su padre, yo por aquel entonces entendía de coches lo justo, pero sabia
que ese coche costaba un dineral y en aquella época no todo el mundo podia
permitirse esos vehículos. Eso nos cautivó, dos niñatas ven un coche caro y...
¿qué ocurre?... que se emocionan enseguida.
Fuimos a otro pub y con la
tontería de estar en un sitio donde no nos conocían pues empezamos a beber, nos
pusimos un poco tontas por el alcohol y comenzamos a desvariar. Los chicos
propusieron jugar al "hielo", imagino que sabreis lo que es... pasar un hielo de
boca a boca entre todos. Así estuvimos un buen rato, pasandonos el hielo entre
todos, nos daba igual quien nos viese, no nos conocia nadie, además en la ciudad
donde viviamos era un lugar donde te podias encontrar de todo, y ver a cuatro
personas jugando con un cubito era lo más tonto que podia pasar dentro de una
discoteca.
Isa y yo, desde que habiamos
empezado a salir teniamos cierta curiosidad por saber lo que era el sexo y que
se sentía al practicarlo. La verdad es que esa noche teniamos ganas de
descubrirlo.
Llegó un momento que el cubito
se deshizo del todo de tanto pasar por la boca de todos y fué justo cuando yo
estaba con la boca de Mauro, me revolví y me le pegué un morreo a Toni, ya no
quedaba cubito ni nada, pero yo no pensaba quedarme con el "feo". Mauro, al
encontrarse la situación se lanzó a la boca de Isa y acabamos enrollandonos cada
uno con el que se había pegado.
Estuvimos un buen rato dandole a
la lengua y la cosa se fue calentando, Toni empezó a bajar las manos desde mi
cara hasta mis pechos y los cogía con fuerza, yo me apartaba un poco, jamás me
habían hecho algo así, me sentía extraña, era una niña todavía. Jamás me habían
tocado mi sexo y mucho menos meterme algún dedo, nada de nada, todo era nuevo
para mí. Le dije que era virgen y me dijo que me relajase que no pasaba nada.
Le pedí a Isa que me acompañase
al baño y así lo hizo, fuimos las dos y nos quedamos mirandonos... ¿qué hacemos,
probamos?. Isa me miró avergonzada, y me dijo que le daba miedo por si nos
hacían algo, en realidad yo también tenia algo de miedo, eran desconocidos pero
le dije que no pasaba nada para calmarla.
Volvimos a salir y me lancé, me
coloqué encima de Toni en el sofá de la discoteca donde estabamos sentados, yo
llevaba un vestidito veraniego de color blanco, bastante playero, y Toni lo
levantaba con sus manos para magrear mi culo con fuerza, el pub estaba a
reventar y nosotros estabamos en la esquina, la gente iba a su bola y nadie se
percataba, aunque como he dicho antes... cosas peores solian ocurrir allí.
Isa continuó enrrollandose con
Mauro, pero casi sin tocarse, sin rozarse y sin nada. Mauro le pidió a Toni que
nos fuesemos de allí y así lo hicimos. Subimos al coche y Mauro nos dijo que los
llevaramos a su apartamento, un estudio pequeñito en primera línea de playa con
tan solo una habitación, subimos y ellos comenzaron a enrollarse bastante a saco
y le pedí a Toni que nos fuesemos de allí por no tener suficiente intimidad con
ellos delante.
Bajamos al coche ya los dos
solos, Toni sacó su teléfono y llamó a un hostal para ver si tenian
habitaciones, reservó una y al poco rato llegamos allí. Entré bastante nerviosa,
cogida de la mano de Toni, el recepcionista me miraba extrañado, yo tenía miedo
y al único que conocía algo era a Toni, así que me cobijaba cogiendome de su
mano.
Subimos a la habitación, no era
muy acogedora pero tampoco estaba mal. Toni enchufó el aire acondicionado,
mientras yo nerviosa perdida miraba por el balcón las vistas del hotel. Cuando
estaba mirando hacia fuera Toni llegó por detrás de mí, me agarró el pecho con
fuerza, con mucha fuerza y comenzó a quitarme el vestido y las braguitas con
rapidez. Le miré y besé, cortada, pero rapidamente; me habia metido ahí y ahora
tenía que salir, yo pensaba... (que me folle y me largo de aquí enseguida).
Toni me tumbó en la cama y
continuó besandome, bajó sus dedos y tocó mi coñito con poco pelo todavía por
ser tan jóven, y totalmente cerrado ante cualquier pene. Con sus dedos estimuló
mi clítoris poco a poco, ahora iba un poco más despacio y cuando ya estaba algo
mojado, aunque yo seguía nerviosa, metió uno de sus dedos dentro produciendome
un pequeño dolor que me hizo gemir, me aparté un poco y lamí su torso
lentamente. Toni comió mis pechos poco a poco, y los tocaba, bajaba otra vez la
mano y me rozaba todavía con los calzoncillos puestos para que yo pudiese sentir
su polla cerca de mi pubis. En realidad me estaba excitando pero estaba nerviosa
y no poco.
-Para que entre tienes que
desearlo- (me decía una y otra vez)
Se quitó los calzoncillos como
un bestia, estaba ya cachondo perdido y para colmo tenía un miembro descomunal.
Un pene muy ancho y bastante largo, creo que desde aquello he vuelto a ver muy
pocos así, era impresionante y tenía una dureza tremenda que me asustaba por
segundos. Volvió a meter uno de sus dedos y ésta vez entró bien, lo metía y lo
sacaba lentamente de mi agujerito y subía para acariciar mi clítoris. Me agarró
fuerte de la cabeza echandomela hacia su pene...
-Chupamela!!!, ¿lo has hecho
alguna vez?- (me dijo bastante salvaje)
-No, nunca-
-Pues hazlo con cuidado, ya
verás como te gusta-
Poco a poco introduje el glande
en mi boca y cuando conseguí meter la puntita, Toni empujó con fuerza sus
caderas produciendome arcadas, me aparté de inmediato y seguí con la punta, pero
de lado, para que ésta vez no se creyera que tenía un túnel ahí dentro.
-Chupamela, ohh, siii,
chupamela-
/Menudo tio más guarro/ (pensé)
Continué para que acabara
pronto, jamás lo había hecho, no tenia ni idea de como se hacia pero intenté
imaginar que era un helado y me dejé llevar, lamía lentamente y luego más rápido
cuando oía sus jadeos, la verdad es que le olía realmente mal, se podría haber
duchado. Pero seguí, queria terminar y muy pronto, se empezó a revolver
moviendose como un cerdo y chillando.
Me colocó en la cama y cogió un
preservativo, me miró y se lo puso mientras con la otra mano acariciaba mi
coñito todavía virgen.
-Pideme que te folle!!, vamos
dimelo!!!- (me dijo chillando)
-Follame- (dije como si de un
saludo se tratase)
-Pidemelo mejor, con más ganas,
si no tienes ganas no va a entrar-
-Follame, follame!!!- (dije
chillando pero sin ningunas ganas)
Me penetró con muchisima fuerza
haciendome soltar un tremendo grito, sentí un dolor inmenso y me caían hasta las
lágrimas, encima de que la tenía grande y la había metido como si yo no fuera
virgen. Me aparté corriendo, todas las sábanas estaban completamente llenas de
sangre y me dolia un montón la vagina, me puse la mano encima y cuando la quité
estaba llena de sangre, sentía un dolor muy fuerte que estaba ahí y no cesaba.
Miré a Toni realmente mal...
-Llevame a mi casa- (le dije muy
enfadada)
-¿Te ha dolido?, lo siento,
vamos a intentarlo otra vez-
-Que no, que me duele mucho, por
favor llevame a casa, me quiero ir- (dije muy asustada)
Toni se quitó el preservativo, y
lo tiró a la papelera. Yo entré al baño, me limpié un poco, aunque todavía
seguía sangrando y me puse papel en las braguitas para no manchar nada. Me puse
el vestido y Toni estaba esperandome.
-Perdona, estas bien??-
-Pues no, vamonos-
Nos fuimos hasta el coche y yo
estaba muy nerviosa todavía y llorando de dolor, me rabiaba mi pequeño agujero y
no sabia que iba a pasar. Me llevó a casa de Mauro, recogi a Isa y nos fuimos de
allí las dos andando a casa. Ni si quiera le miré, no me despedí de él, me fui
corriendo. Isa por el contrario me dijo que habia ido todo muy bien, que le
dolió un poco, pero que después se fue colmando con caricias, yo le dije que lo
mio habia sido horrible y volvimos a casa.
Me senté en el baño y se lo
enseñé a Isa, tenía toda la vagina roja, irritada y todavía me sangraba un
poquito, me limpié bastante, me sentia sucia, asquerosa y me acosté con mucho
dolor ahí abajo. A la mañana siguiente nos levantamos, yo andaba bastante
espatarrada, Isa me decía que se me notaba un montón. Y me asustaba que mis
padres pudieran darse cuenta de lo que había hecho.
Fuimos a dar una vuelta por el
parque, donde nos juntabamos con unos chicos que conociamos desde hacía tiempo.
Ellos no salían por ahí con nosotras porque eran chicos de trece a quince años y
a ellos no les dejaban entrar, ya que no aparentaban más de su edad. Yo siempre
estaba con uno de ellos muy pegada y nos habiamos enrollado en varias ocasiones,
pero solo besos, se llamaba Ginés, tenía catorce años y eramos muy amigos, nos
llevabamos muy bien. Ese día cuando le vi, me abracé a él, tenía muchas ganas de
verle, Ginés me dió un dulce beso en los labios y me llevó un poco más alejado
de todos...
-¿Te pasa algo Paula?-
-Es que ayer, perdí mi
virginidad, con un tío que no conocía-
-¿Y no la encuentras? jajaja-
-A mi no me hace gracia, estoy
fatal tio, soy una niña-
-Ya lo sé, no te preocupes, no
pasa nada tia, ya se pasará-
Volvimos con todos, ibamos
abrazados y dandonos suaves picos como si fueramos novios, no lo éramos pero si
nos enrollabamos, como he dicho antes. Al rato de estar allí, llegó el hermano
mayor de Ginés con su coche, nos dijo que si nos ibamos a su piso y nos fuimos
nosotros dos en la moto de Ginés, Isa y Axel (otro amigo) en el coche con el
hermano de Ginés, con la novia del susodicho y otra amiga Ana. Llegamos al piso
y yo estaba venga a llorar, no podia irme de la lengua con mis amigos, porque me
parecía algo sucio lo que había ocurrido la noche anterior.
Ginés me vió tan mal que nos
metimos a una habitación apartada de todos, allí me besó e intentó relajarme
hablando conmigo. Le conté como habia ocurrido todo y Ginés me abrazó apoyandome
y dejandome bastante más calmada mientras me escuchaba. Luego continuamos
enrollandonos, él me decia que pasara, que el tipo ese seria un cerdo y solo
querria follar.
Ginés era virgen y añadió una
frase que me dejó un tanto descolocada...
-Siempre pensé que perderias tu
virginidad conmigo Paula-
Al oir eso me eché a llorar y le
abracé más fuerte, pidiendole perdón. En realidad, Ginés era para mí un gran
amigo, siempre me apoyaba en todo y mis padres le conocian de haber venido a
casa a recogerme en varias ocasiones, toda mi familia pensaba que éramos
novietes y a mis padres le caia genial, lo querian mucho. Yo también conocía a
toda su familia y me llevaba muy bien con todos.
Nos quedamos abrazados
besandonos sin parar, poco a poco fuimos descubriendo un poco más y nos tocamos,
me dejé llevar y le dije que quería hacerlo con él, que no había sentido nada el
día anterior con Toni y que me gustaría que aunque ya no fuera virgen, que me
quitaran mi virginidad de verdad.
-A mí me gustaría perder la mía
contigo, te quiero!!!-
Al oir eso me quedé confundida,
pero yo sabia que no le queria, solo eramos muy buenos amigos y ya está. Nos
seguimos besando y nos tocabamos con mucha dulzura, descubriendo cada rincón de
nuestro cuerpo. Yo sentía las braguitas muy mojadas y Ginés tenía una erección
considerable, intenté enseñarme a chuparla y procuré meter su pene en mi boca
para darle placer, nada más entrar su glande en mi boca... Ginés se corrió. Le
miré y le acaricié la cara, al ser tan jóven su pene seguía duro, no necesitaba
un tiempo, seguía manteniendo su firme erección aunque quizás un poco más
morcillona que antes por acabar de correrse, pero podia meterla sin dificultad.
Se colocó un preservativo que
llevaba en su cartera y después acarició mi clítoris y metió su lengua entre mis
piernas para experimentar que se sentía al hacer eso, era la primera vez que me
hacian un cunnilingus y aunque Ginés no tenia ni idea de hacerlo, me gustó
sentir su lengua ahí abajo. Luego me penetró con delicadeza, le dije que me
dolía un poco y él me dijo que también habia sentido un pinchazo, nos apartamos
un poco y seguimos tocandonos, al poco rato, volvió a penetrarme más lentamente
y entró ya sin mucho esfuerzo, nos moviamos lentamente los dos y ya no volvió a
dolerme, a las pocas embestidas, Ginés sacó su pene y el condón estaba lleno de
semen. Lo tiró a la papelera y nos quedamos abrazados besandonos...
-Siempre consideraré ésta mi
primera vez, aunque no lo haya sido-
-Paula, que sepas que aunque
para ti solo sea una experiencia sexual, yo acabo de hacer el amor contigo-
-Yo también acabo de hacer el
amor- (le dije yo)
Nos fundimos en un gran beso
quedandonos abrazados, me sentía bien, acababa de hacer el amor, yo no le quería
como novio, pero si como a un amigo y como le queria tanto como amigo pues...
habia hecho el amor.