Ya sabeis que me llamo Paula, y
bien, yo trabajo en una tienda desde hace tres años y la verdad que estoy muy
contenta con mis jefes, al principio de estar allí pues todo era más bien una
relación muy normalita jefe-empleada, no hablabamos mucho pero fuimos cogiendo
cofianza, algo muy normal. Tengo más de un jefe, pero uno de ellos (Manolo), me
llamaba mucho la atención, era muy gracioso y siempre estaba de broma conmigo.
Manolo es un hombre treinta años mayor que yo, un físico aceptable digamos (para
su edad), el pelo muy cano y bastantes arrugas en el rostro.
Pasaban los meses y Manolo y yo,
cada vez cogiamos más confianza al vernos, hablabamos de temas de trabajo sobre
todo, también hablabamos de temas muy triviales y la cosa pues fue subiendo un
poco de tono. Un buen día yo libraba en el trabajo y Manolo me propuso irme a
comer con él y con otro de sus compañeros, acepté y pasamos un buen rato los
tres en el restaurante. Cuando estabamos comiendo empezaron a salir temas un
tanto incómodos para hablar con mis "jefes", ya que yo eso lo respeto mucho y
jamás pensaría que llegaría a ser tan sumamente zorra. Me solté y al final me
fuí de la lengua con algunos aspectos que casi que mejor no hubiese comentado,
ellos me hablaban de que les gustaban mucho las mujeres y yo salí con el tema de
que a mí me gustaban los maduros, eso pareció gustarles y sus miradas ya no eran
como cuando habiamos salido de la tienda.Todo iba un poco intencionado y comencé
a notar algún que otro roce en sus visitas por la tienda y algún comentario
calentito respecto al sexo.
Se acercaban vacaciones y Manolo
me pidió quedar un día para ir a verle, acepté sin ninguna mala intención, ni si
quiera quise interponer una excusa tonta, solo era pasar un día con mi jefe y
nada más. Ese día llegó, hablé con Manolo por teléfono y quedamos en un sitio;
al llegar allí Manolo bajó de su coche y con dulzura me acarició el brazo aunque
tampoco quise malinterpretar ese gesto por su parte. Me pidió que subiera en su
coche y así lo hice, la verdad es que estaba bastante nerviosa porque sentía sus
miradas en mis pechos y piernas, pero lo dejaba pasar como algo natural, ya que
todos los hombres me miran de esa forma normalmente; incluso él en anteriores
ocasiones lo había hecho.
Me llevó a dar una vuelta por el
centro comercial y estuvimos comprando algo, en una de las tiendas Manolo
entraba al probador cuando yo estaba cambiandome, lo hacía como algo habitual,
como si fueramos pareja o algo así, me miraba de arriba a abajo mi cuerpo
cubierto tan solo por el tanguita y me daba algún que otro atuendo pidiendome
que se lo enseñara cada vez que me probase algo. La gente nos miraba como
extrañada, no sabrian quien era ese tipo tan mayor que iba conmigo y lo más
lógico es que pensaran que yo era una puta, al fin y al cabo, yo sabía que era
mi jefe y que a nadie le importaba lo que yo hiciese con él allí. La próxima vez
me pongo un cartel colgado de la camiseta donde ponga claramente ¡ES MI JEFE,
ENTENDIDO?!
Al terminar de hacer unas
compras, Manolo y yo decidimos ir a comer algo a un restaurante y estuvimos allí
hablando de trabajo. La gente continuaba mirandonos de forma extraña, pero
nosotros a nuestra bola y con nuestros temas. Cuando salimos la cosa iba a más,
los roces eran cada vez más claros, pero yo un poco reacia a ellos ya que no lo
podía creer, yo sabia que Manolo gracias a su poder puede tener a la que le
apetezca, pero ahora le apetecia yo y eso me era raro... ¿por qué yo?.
Fuimos al coche para ir a su
casa a darnos un baño en la piscina, realmente ya estaba todo clarisimo, Manolo
en cuanto veía un momento de complicidad apoyaba su mano en mi pierna o tocaba
mi pelo desde su asiento, yo me estaba poniendo muy nerviosa, no sabia que
hacer, Manolo me daba mucho morbo pero no llegaba del todo a imaginarme que
pudiese llegar yo a ceder por la autoridad que me diferencia de él. Subimos a su
casa antes de ir a la piscina porque hacía muchisimo calor y era casi imposible
estar al sol; Manolo puso algo de música y empezó a contarme su viaje más
reciente, sus comentarios subian a niveles extremos, comentandome que yo lo
hubiese pasado bien allí porque era un sitio de mucha fiesta y mucho sexo, a lo
que añadía que una chica a la que le gusta todo eso, como a mí, me hubiese
gustado ir. Oyendo eso entendí que Manolo me tenía muy calada, sabía
perfectamente que yo era una zorra nata sin condición y que me encantaban los
hombres pero tan solo para una cosa.
Realmente no sé si fue el
alcohol lo que me puso tan cachonda o fue el hecho de pensar que era el "jefe"
el que me estaba proponiendo algo (algo prohibido), eso realmente me daba mucho
morbo. Era como una ilusión, no sé porque pero comencé a sentir que mi cuerpo
ardía en deseo, que necesitaba follar como una descosida y ya empecé a
imaginarme cosas que no podia disimular que me estaban poniendo mala. Mi cabeza
empezó a dar vueltas y me preguntaba como la tendría ese hombre, que era lo que
tenía entre las piernas y si podía llegar a darme un placer tremendo o no. Cada
vez nos ibamos acercando un poco más, hasta que Manolo en uno de sus roces, tocó
mi espalda y me lancé, ya no podia aguantar el hecho de estar tan sumamente
cachonda y teniendo un hombre prohibido al lado, no poder lanzarme al cuello a
saciar mi sed de virilidad.
Lo hicé, me abalancé llenando su
boca con mi saliva y Manolo me correspondió de inmediato, la verdad es que me
costó un poco, pero cada vez sentía mi cuerpo más caliente y me sentía muy puta,
quería ser la zorra de mi "jefe" por unas horas y actué para conseguirlo. Cuando
comenzamos a besarnos, me sentia sucia, su boca se pegaba a la mía y yo aunque
con mucho morbo mirandole, no llegaba a ver que eso estuviera bien, al ver la
cara de mi jefe tan cerca y sus manos tocandome por todo el cuerpo llegaba a
sentir un poco de asco, pensar que era mi jefe y que eso no debería estar
ocurriendo, que quizás yo me habria precipitado un poco y que podria perder mi
puesto de trabajo, mis miedos empezaron a dispararse, algo que jamás me habia
pasado con ningún hombre; tengo bastante experiencia en el sexo pero mis
preguntas no paraban de cesar en mi mente...¿y si no le gustaba lo que le
hacía?, ¿qué pasaría si yo ahora me echase atrás? ¿y si era demasiado cria para
él?.
Procuré dejarme llevar, y
comencé a lamer su cuerpo con los ojos cerrados para que las preguntas de mi
cabeza cesaran de una vez por todas, bajé con mi lengua lentamente por todo su
torso hasta llegar al pene, donde le empecé a asistir una mamada y Manolo me
apartaba la cabeza como si fuese a correrse... me echó un poco hacia atrás y
contempló lascivamente todo mi cuerpo para continuar lamiendo mis pezones con
suma dulzura, no me podia soltar, estaba cortada y no conseguía llegar a ser yo
sexualmente. Manolo me tocaba para poder hacer que me relajese, aunque no
estaba nerviosa, más bien que me sentía mal por lo que estaba ocurriendo.
Continué intentando dejarme llevar, cerré mis ojos e imaginé que era Paco el que
me estaba tocando para poder sentirme bien cuando lo hacia. Manolo me tocaba muy
bien, la verdad es que su experiencia se notaba, tenía manos de artista y sus
dedos fueron a para al botón mágico de mi placer, bajando hasta mi agujero en
numerosas ocasiones para conseguir la lubricación deseada, yo continuaba
besandole y manualmente estimulaba su miembro, y en ocasiones bajaba y lamía su
sexo pero Manolo apartaba mi cabeza... me ponía otra vez a pensar... ¿será que
siente que se corre? (eso parecía lo más lógico por su cara), ¿será que no le
gusta?.
Me puse de rodillas en el sofá y
Manolo de pie, puso su pene entre mis piernas y me penetró desde atrás, tenia un
pene gordito, estaba bastante bien y lo sentí entrar produciendome un cosquilleo
de placer que subia por mi espalda, el jefecito sabia como meterla para hacerme
sentir bien, me penetraba con fuerza y hábilmente. Estimulaba mi clítoris con
sus dedos a la vez que me penetraba y yo comencé a correrme, ahora si que estaba
suelta, cientos de guarradas salían de mi boca indicando a mi jefe que no dejara
de follarme ni un momento... la sacó un momento para no correrse dentro y fue a
buscar un preservativo, se lo puso de inmediato y volví a pedirle que me follase
sin compasión...
-¿Qué es lo que más te gusta que
te hagan?- (preguntó Manolo)
-que me coman el coño- (dije yo
como una auténtica furcia)
Continuó follandome haciendo que
me corriese de nuevo, y mi cuerpo totalmente ardiente y deseoso se estremecía
ante tal virilidad, estaba muriendome de gusto, tenía que bajar mi cabeza e
intentaba no chillar muy fuerte, mis gemidos fueron subiendo hasta tal punto que
era imposible controlarlos y mi jefe sonrió...
-¿Te has corrido?- (me dijo)
Mi cabeza atontada asintió y le
miré todavía suspirando, Manolo sacó su pene y el preservativo estaba lleno de
sus fluidos, él también se habia corrido, nos tiramos los dos en el sofá y nos
quedamos un rato cogidos y hablando de trabajo. Manolo me contó que al principio
le parecía una niña, como cualquier otra de sus empleadas, pero que después
empezó a sentir que yo tenía mucho morbo y eso fué lo que le incitó a tratarme
así. Que se dió cuenta de como era yo, y que de niña tenía bien poco, más bien
pensaba que me las mataba callando, o que me los follaba callando, como querais
entenderlo.
Al poco rato sonó su teléfono,
le llamaba otro de mis jefes para confirmar lo que se había aclarado en una
reunión, mi jefe estaba hablando y yo un tanto confundida porque no sabia si es
que nos ibamos o que pasaba, me empecé a vestir, Manolo me miró negandome con la
cabeza y volví a colocarme como estaba. Colgó el teléfono y me miró sonriendo...
-No nos vamos, todavía no hemos
terminado por hoy- (me dijo sonriendo)
-uff, menosmal, eso esperaba-
(le comenté)
Volvió a tumbarse conmigo y
jugué un buen rato con su pene, al principio me sonreía porque no se esperaba
que fuera tan viciosa y poco a poco se fue levantando la masculinidad hasta
llegar a la fase piedra, Manolo me incorporó...
-¿Ves lo que has conseguido?
jugando, jugando... (dijo él)
-Dejame a mí encima-
Se agachó primero buscando entre
mis piernas con su lengua y me lamió lentamente cada parte de mi agujero,
succionaba mientras yo presionaba con fuerza su cabeza para obtener un placer
mayor. Me retorcí con movimientos circulares, sintiendo el mundo en mis manos
del placer que me estaba haciendo sentir... levanté mi culito para que su lengua
quedara más adentro, después de pasar un buen rato con su lengua dandome gusto,
me incorporé para poder follarle, me coloqué de espaldas encima de él y metí su
polla en mi agujero moviendome sin cesar a toda caña, le cabalgaba alternando
movimientos rápidos y suaves, y él me apartaba de vez en cuando para no correrse
dentro, estuvimos un rato así y Manolo me ayudaba con el movimiento para
conseguir una penetración más profunda mientras con su mano estimulaba mi
clítoris. Se apartó en un momento dado para no terminar dentro y ya no queria
meterla por si se iba, a lo que yo bajé mi cabeza colocandola entre sus piernas
y le di placer con mi lengua lentamente para controlarle un poco, más que
controlarle creo que le aceleré, pues Manolo comenzó a acariciar mi pelo y yo
cada vez subí más el ritmo hasta asistirle una comida excelente, o esa impresión
me dió, no tardó mucho en poner caras extrañas y comenzar a jadear como un
loco...
-Como sigas así me voy a correr-
(me dijo Manolo)
-Vamos, hazlo, correte-
-¿Me corro en tu boca?-
Di un lametazo asintiendo con mi
cabeza y continué masturbandole con mi boca, ni yo misma sé como se la hice,
pero estaba jadeando como un loco, continué muy rápido, dandole una pedazo de
paja con la boca y succionando fuertemente, me estaba encantando comerle la
polla, que me acariase de esa manera mientras se lo hacía y eso me daba todavía
más ganas de sentir como me daba todo el semen que tenía dentro. Al momento
ocurrió, me llenó toda la boca de leche y fuí tragando poco a poco mientras se
me salían algunos chorretones de leche por la boca, cayendo hasta mi pecho...
Manolo me miró con detenimiento
mientras sonreía, yo reía como una furcia y no hacia más que pensar (ahora soy
yo la que se la chupa al jefe), ya que tengo una compañera que siempre habiamos
dicho que era ella, aunque en realidad no lo hacía. Bueno, ya no había vuelta
atrás, yo era la que me acababa de tirar al jefe y no sabia si arrepentirme o
pensar que realmente era una furcia de saldo.
Nos levantamos y fuimos al baño,
nos lavamos y arreglamos, luego estuvimos un rato hablando en el sofá y yo no
paraba de repetirle...
-Dios mio!!! estoy loca, hasta
con el jefe!!!, ahora si que soy puta pero puta-
Manolo sonrió mirandome...
-De esto no se va a enterar
nadie, tranquila-
-Eso espero, ahora a callarse
eh-
Nos fuimos de allí y en el
ascensor Manolo me preguntó si me habia gustado, yo le dije que si y ya me volví
a casa, recordando cada momento, cada situación y la locura que acababa de
cometer con el "jefazo". No sé que ocurrirá cuando le vuelva a ver, si me pondré
nerviosa, si no me pondré nerviosa, si se me notará o no, solo intentaré llevar
cautela e intentar actuar con normalidad y racionalidad.
Un saludo a tod@s, y como
siempre digo, comentarios, valoraciones y cualquier ayuda que podais darme para
mejorar mis relatos, gracias.