Para tí todo empezó aquel día que te vi colgar un papel en el
tablón de anuncios de la facultad. Me pareciste un chico atractivo... de unos 24
años, tú pelo era moreno, lo llevabas corto que quedaba muy bien con tú cara
aniñada con ojos ligeramente achinados y boca con labios carnosos. Llevaba un
rato observándote, desde que saliste de la cafetería con tu brick de zumo en la
mano derecha, te sentaste en un banco a pocos metros del mio, yo te miraba
descaradamente, pero tú estabas absorto en tu mundo, dejaste el zumo a un lado y
abriste una carpeta, mirabas detenidamente unas hojas; de vez en cuando sonreías
y bebias un poco de zumo para luego volver a dejarlo sobre el banco, a tu lado.
Sacaste una hoja de la carpeta
y te levantaste para ir directo al tablón de anuncios...
"SE ALQUILA HABITACIÓN EN
PISO COMPARTIDO POR ESTUDIANTES, BIEN SITUADO, PRECIO 150€ AL MES, PERIODO DESDE
SETIEMBRE A JUNIO. CARLOS - 666.555.111".
Me dirigí a la cabina que había
a la entrada de la facultad y sin pensarlo dos veces marqué tú número, vi como
cogías el movil.
- Si?
- Carlos...?
- Si, soy yo.
- Hola, soy Silvia, te llamo
por lo de la habitación que alquilas...estoy interesada.
- Ah, si, lo acabo de poner...
- Bien, entonces aún está
disponible la habitacion?
- Si...
Esa fue la primera vez que
hablamos, quedamos en la cafetería y a la semana siguiente ya estaba llevando
mis cosas a tú piso.
Para mi todo empezó unos meses
antes, cuando conocí a Alberto, fue a principio de curso. Una tarde que estaba
esperando a que comenzara la siguiente clase, me senté en un banco, él se acerco
y se sentó a mi lado.
- Qué aburrido es todo esto,
verdad? - me dijo.
- Si...es una lata tener que
esperar entre clases...- le contesté vergozosamente.
Alberto era un chico muy
atractivo, pelo oscuro, labios insinuantes y mirada traviesa.
Notaba como mis pezones se
endurecían y mi sexo empezaba a humedecerse...
- Mi nombre es Alberto.
- Silvi...- aún no había
terminado de decir el mío cuando Alberto se había acercado a darme un beso en
los labios, fue un instante...pero me provocó tal excitación que noté mi cara se
encendía.
- Nos vemos luego, espérame a
la salida, aquí mismo.
Diciendo esto se levantó, mi
respuesta fue un gesto afirmativo con la cabeza que nose si él llegó a
ver...daba igual, sabía que estaría aqui esperándolo.
Miré el reloj y vi que aún
faltaban veinte minutos para la siguiente clase, me dirigí a los servicios que
había en la tercera planta, que por lo general eran los menos concurridos, me
encerré en un baño y dejé la carpeta sobre la tapa del inodoro.
Llevaba una faldita vaquera ,
me la subí a la altura de las caderas y pasé un dedo por mi sexo por encima de
las bragas...si, estaban empapadas, entre avergonzada y divertida me las quité y
separé las piernas, apoyé una mano en la pared del baño y con la otra me subí la
camiseta, dejando mis pechos al descubierto, estaba muy excitada y necesitaba
desahogarme, no podía dejar de pensar que luego estaría con ese chico... y
quizás...no aguantaba más, deslicé mis dedos entre mis piernas y me acaricié
superficialmente impregnando mis dedos con mis fluidos , un escalofrío recorrío
todo mi cuerpo haciendo que me mojara aún más, mi sexo palpitaba y reclamaba
atención.
Me llevé los dedos a la boca y
los chupé mientra acercaba mis pechos a la pared para rozar mis pezones con los
frios azulejos. Bajé la mano nuevamente y me introduje un dedo y luego otro
....y otro más, de tal manera que mis tres dedos centrales entraban y salían sin
parar sondeando mis zonas más sensibles a la vez que mi pulgar se encargaba de
acariciar mi clítoris, sentí el escalofrío que precede a mis orgasmos y como se
cotraía mi vagina en rítmicos espasmos...hasta que me deshice entre mis dedos
exhausta.
Pensarás cual será la razón
por la que te cuento todo esto, pero sin Alberto yo nunca te hubiera conocido,
fue él quien me llevó a ti, es justo que conozcas toda la historia, así
entenderás mejor todo lo que nos pasó.
Ese día cuando salí lo esperé
en el banco, había pasado una media hora cuando lo vi acercarse, tenía..miedo?
no, la palabra era espectación.
- Bien, estás aqui, vámonos. -
me dijo con una enorme sonrisa.
Me subí en su coche y nos
dirigimos a la playa donde él tenía una casa. Por el camino estuvimos charlando,
me sentía cómoda junto a él, me inspiraba confianza.
En la casa preparamos algo de
comer y seguimos charlando...yo esperaba que en cualquier momento quisiera
acostarse conmigo pero no fue así, luego fuimos a nadar y finalmente me llevó a
casa, he de confesar que en cierto modo estaba decepcionada, aunque había pasado
una tarde estupenda.
Así seguimos todo el semestre,
Alberto tenía una personalidad muy peculiar y una mente abierta, un día me contó
que a menudo fantaseaba conmigo y yo le conté lo que había hecho en el baño de
la tercera planta el día que nos conocimos.
- Cómo me hubiera gustado
verlo...- suspiró con ironía.
- No hagas el payaso - le dije
mientras lo cogía del brazo - ven!.
- Vamos al baño? - preguntó con
aire divertido.
- Exacto.
Entramos en el mismo baño y lo
apoyé contra una pared, sin dejar de mirarlo me subí la falda hasta las caderas
y me di la vuelta para bajarme las bragas, como la vez anterior apoyé mi mano en
la pared, pero esta vez separé más mi cuerpo de esta, inclinándolo, asi mi culo
rozaba con Alberto, incliné la cabeza para mirarlo y me introduje un dedo en la
boca para ensalibarlo bien, después lo llevé hasta mi sexo y empecé a
acariciarme para él, gemía suavemente y me movía cada vez más rápido, mi culo se
restregaba contra su endurecida polla que aún estaba dentro sus pantalones.
Alberto se agachó y separó mis
nalgas, intuyendo lo que iba a hacer aparté mi mano para apoyarla en la pared
junto a la otra, se me hizo eterno aquel momento...volvió a cerrar mis nalgas
para volver a abrirlas lentamente...sentí su aliento...que desesperación,
necesitaba que me metiera la lengua, que me follara, que me tocara...lo que sea!
iba a volverme loca. Pero en vez de hacer eso se levantó , me giró e hizo que me
pusiera en cuclillas ante él.
- Separa las piernas y sigue
masturbándote - me dijo mientras se desabrochaba el pantalón y sacaba su polla
bien erecta, la cual quedó a la altura de mi cara.
Mientras mis dedos entraban y
salían sin tregua de mi sexo saqué la lengua intentando alcanzar la punta de su
pene, rodeándolo, para después empezar a chuparlo muy despacio, aprisionándolo
entre mis labios. Su glande se deslizaba completamente en mi boca y yo
presionaba el tronco firmemente entre mis labios, antes de soltarlo lo mantuve
presionado, besé a lo largo de toda su longitud permitiendo que mi lengua
aleteara por todo su pene acabando en el extremo. Abrí la boca y dejé que me
penetrara lo más profundamente posible e inicié un movimiento con mi cabeza de
arriba abajo, de repente bajé buscando sus testículos, sentía su respiración
entrecortada, un testículo entró en mi boca y lo succioné suavemente, busqué el
otro y repetí la operación, después introduje nuevamentre su polla dentro de mi
boca, pero tuve que parar. Sus gemidos eran muy continuos y fuertes, signos de
que estaba muy cerca.
Me puse en pie y le besé,
Alberto se dejaba hacer y mi lengua exploraba cada centímetro de su boca y de su
lengua con gran avidez.
- Llego tarde a clase, empieza
en 5 minutos y no me la puedo saltar hoy . - le dije mientras me apartaba de él.
- Estás de broma, no? -me
replicó con una expresión entre incrédula y fastidiada.
-....no, tengo que irme -
mientras me ponía las bragas y acomodaba mi falda - nos vemos luego.
Le di un beso en la mejilla y
salí del baño . Estaba sorprendida por lo que acababa de pasar, yo no era así, o
si lo era?, no es que Alberto no me gustara...me excitaba mucho, sabía que había
entrado en una zona de la cual iba a ser complicado salir...pero tampoco quería
retroceder, mi vida así era mucho más excitante... pero, hasta dónde podría
llegar?.
Cuando salí de clase Alberto me
estaba esperando, tal y como suponía, tenía cara de pocos amigos y eso me
excitó, sabía que yo era la causante.
En el coche apenas me dirigió
la palabra y empezaba a sentirme incómoda y culpable.
- Alberto...yo...nunca lo he
hecho, estuve a punto con un chico, el verano pasado...pero no llegamos a
hacerlo. - murmuré.
No obtuve ninguna respuesta y
el rostro de Alberto ni se inmutó.
Era cierto, siempre había sido
una chica muy reservada y solía pasar desapercibida, fisicamente no destacaba,
aunque estaba bien proporcionada y no era fea, había tenido alguna que otra
ocasión, pero hasta ahora me había conformado con mis fantasías, un calambre
recorrió mi estómago hasta mi sexo cuando Alberto detuvo el coche y supe que a
partir de ese momento eso iba a cambiar...y mucho.
- Así que eres virgen?... vaya,
vaya...que edad me dijistes que tenías... 22 ?...que interesante. Se me acaba de
ocurrir algo.
Sonreía al decirme estas
palabras y yo no dejaba de pensar...vamos a hacerlo, si... vamos a
hacerlo....quiero hacerlo...Pero nuevamente me vi sorprendida, imagino que fue
la excitación, o que vi la excusa perfecta para dejar de ser una reprimida, lo
que me estaba pidiendo Alberto era que eligiera a un chico cualquiera, que no
conociera y que follara con él y acepté. Ese chico fuiste tú, Carlos.