Siempre me había preguntado por qué algunos autores incluían
fotografías en sus relatos. A mi, en lo personal, no me agradaban del todo, por
lo que mejor no entraba a leerlos, para no perjudicar. Y es que prefiero motivar
la imaginación del lector con palabras que con imágenes. Sí, ya sé que hay un
viejo cliché que dice que una imagen vale más que mil palabras, pero si estamos
en una página de relatos eróticos, creo que el peso de la palabra debe
predominar sobre todo lo demás.
Mi principal renuencia radicaba en la mala calidad de los
relatos que hasta entonces había leído, pero pensé que sería muy injusta
etiquetar de esta forma a todos los relatos con fotografías, por lo que me
dediqué a leer algunos de éstos, y pude encontrar que los podemos clasificar en
cuatro grandes grupos.
El primer grupo lo integran lo que podríamos llamar "El
relato es malo pero las fotos son buenas". A este grupo pertenecen la mayor
parte de este tipo de relatos. La historia es bastante floja y, muchas veces,
carente de redacción; la ortografía deja mucho que desear y la puntuación es un
desastre. Sin embargo tienen un punto a favor, las fotografías, cuando no son
excelentes, son buenas. Los autores de este grupo no merecen un Terrible, ya que
por lo menos tuvieron la delicadeza de obsequiarnos con buenas fotos.
La segunda categoría es la de "El relato es malo pero las
fotos son de horror". ¿A quién no le ha pasado que sufre con la lectura de un
texto, esperanzado en las tan prometidas fotos, y cuando llega a ellas, oh
decepción, éstas son malísimas? (por la razón que ustedes gusten) Aquí sí el
Terrible está justificado. Yo sé que no a todos se les da eso de escribir lo
suficientemente bien y que a lo mejor se tienen muchas ganas, y todo el derecho
del mundo, de expresar sus experiencias, aderezándolas con unas cuantas fotos,
pero por piedad, que éstas sean de calidad, digo, para lograr encender lo que
las palabras no pudieron.
El tercer grupo es "El relato está bien escrito". Hay algunos
autores que escriben bastante bien y deciden incluir alguna imagen. Realmente no
entiendo el por qué, ya que han sabido transmitir con palabras la totalidad de
la historia. La fotografía queda como algo forzado, que a veces sobra, si la
foto es mala, o que es sólo un elemento decorativo, si es buena.
El último grupo es el de "Los relatos que nacen a partir de
una serie de fotografías, o incluso de una sola". Aquí los hay regular y bien
escritos, predominando los segundos. Este grupo es muy peculiar, ya que arman
toda una historia alrededor de un conjunto de imágenes, y entonces sí, las
palabras y la imagen se funden, formando un solo bloque que permite disfrutar la
totalidad de la obra. En este apartado quiero mencionar a Beritt, quien con su
particular estilo, ha motivado que escriba este texto, al demostrarme que no
todos los relatos que incluyen fotografías son malos.
Después de este estudio me queda la tarea de identificar a
los autores que entran en las dos primeras categorías y a los que entran en las
dos últimas. De los primeros pasaré de largo, sin leerlos, para no perjudicarlos
con una mala calificación. A los segundos los leeré y calificaré sus textos, sin
importar tanto la imagen.