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TODORELATOS » RELATOS » PAULINA (6)
[ Un beso sin bigote, es como una comida sin postre. (jardiel poncela) ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 04 de Diciembre, 2008.
Fecha: 20-Jul-06 « Anterior | Siguiente » en Amor filial (4912 de 6526)

Paulina (6)

santi35
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Las cosas siguen el camino planeado por Dolores y las niñas van descubriendo nuevos placeres. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

Paulina

Parte 6

 

Julio sintió que sus piernas temblaban, un sudor frío empapo su cuerpo y su verga se puso tan dura que pensó que le explotaría.

Su amada hijita menor estaba desnuda delante de el y se notaba que eso la excitaba muchísimo.

No pensó jamás que fuera tan hermosa, su carita ovalada, sus ojos, grandes y negros, brillando de excitación al verle el miembro tan duro y erguido, enmarcados por las cejas negras y dibujadas con trazos finos, el cuello, delgado, las tetas tan formadas, gordas, duras, de pezones oscuros, incluso le parecían mas grandes que las de Eva y sin embargo bien paradas, al caminar efectuaban un suave balanceo, que al verlo, lo trastornaban, la cintura fina, sus piernas quizás, algo gorditas en los muslos, pero tan suaves y blancas; paso por su mente que quizás necesitaba tomar algo mas de sol, pero ese pensamiento desapareció inmediatamente al fijar la vista en la unión de esos muslos, Aurora se afeitaba totalmente el pubis, no tenia ni un solo pelito, parecía la vulva de una niña, incluso Paulina tenia, apenas, un suave y rubio bello pero su hija nada, solo los labios gorditos y cerrados, en la parte de arriba de esos labios, la capucha, ocultando ese pequeño garbanzo de color claro, llamado clítoris; un deseo casi imposible de evitar le paso por su cabeza: chupar hasta el cansancio esa vulva que ahora, prácticamente se le ofrecía, sin embargo el impulso pasó, al menos por ahora.

Aurora, no apartaba la vista del miembro totalmente parado de su padre, sintió que se humedecía con solo verlo; se pregunto como seria tocarlo, o como seria sentirlo en la entrada de su rajita y que le entrase de a poco; ¿pero que cosa estaba pensando?, era su padre; sin embargo la enloquecía ver el glande, gordo, en forma de hongo y de un color casi bordó, ver las gruesas venas que recubrían la verga de su padre, gruesas y oscuras.

Como si le hubiese leído los pensamientos, Paulina, la tomo de los hombros y la acerco hasta casi tocar con su cuerpo la erecta verga de su padre.

- Mira Aurora- le dijo – Esta durísima y te será fácil sacar la leche que tiene en los huevos, solo tienes que hacerle así – y colocando la mano de Aurora en el miembro de Julio, comenzó a enseñarle como se hacia.

Aurora, a sus 15 años ya tenia perfecta cuenta, como masturbar a un hombre, a pesar de que era virgen, ya había visto, en sus compañeros de colegio, algún miembro que otro, incluso estuvo presente cuando una de sus amigas; en un salón que en ese momento estaba desierto, masturbo a uno de sus compañeros; así que aparto la mano de Aurora y se dispuso a hacer gozar a su padre y por supuesto gozar, hasta donde pudiera, ella.

Aurora, cerro su mano, sobre la verga de su padre, no alcanzaba a cubrirlo todo, ya que su manito era pequeña y la verga de Julio demasiado gruesa, se ayudo con la otra mano;

la tomo suavemente, a lo que Paulina le aconsejo que apretara un poco mas.

Julio, se creyó transportado al paraíso; las manos de Aurora en su miembro, Paulina le acariciaba las nalgas, y Eva se aproximaba a ver y disfrutar el espectáculo; miro los pezones de las tres niñas, no podría decir quien de estas lo tenía más parados y duros, el olor a sexo llenaba la habitación y Julio sintió que su cabeza daba vueltas.

Se sabia un hombre de pocos escrúpulos y jamás se sintió culpable, había echo muchas cosas malas en su vida y no le importaba en absoluto, pero ahora, delante de esas niñas, desnudas y deseable sus piernas temblaban y su cuerpo se fundía solo con los tocamientos de las adolescentes, solo quería enterrarles la verga a cada una de ellas y ver como se retorcían de placer cuando su leche, tibia y espesa, invadiera y llenara sus aberturas.

Aurora empezó a mover las manos lentamente, la piel que recubría la verga de Julio, comenzó a desplazarse hacia arriba y hacia abajo, a cada movimiento de Aurora sus tetas se balanceaban imperceptiblemente, Paulina dejo de acariciarle el culo a Julio y su mano tomo los huevos que colgaban en sus bolsas y los apretaba con delicadeza.

Julio, delicadamente saco las manos de Paulina; le aparto las manos a su hija, que lo miro extrañada, creyendo que lo hacia mal, sin embargo su padre, con una sonrisa le tomó la mano y la llevo al costado de la cama, Julio se tiro sobre ella y coloco a Aurora sentada sobre su vientre, mirando hacia sus pies; al instante Aurora, que no tenia nada de inocente, comprendió el silencioso pedido; tomo la verga de su padre y levantándola, se la apoyo contra su rajita; los labios, de su vulva, se abrieron cuando el tronco se apretó entre ellos.

Paulina y Eva se miraron y rieron alegremente cuando vieron a Aurora con sus piernas abiertas y la verga de su padre saliendo de entremedios de estas, daba la impresión que de pronto le hubiese salido a ella, un miembro.

Aurora, coloco una de sus manos en el muslo izquierdo de su padre y con la otra manos tomo la verga de su papá y comenzó el lento, suave, y excitante, sube y baja, llevaba la piel hasta tapar por completo el glande, para luego descubrirlo totalmente, apretaba tanto hacia abajo que el frenillo, pequeña tira de piel que esta debajo del glande; se tensaba de tal forma que parecía que se cortaría y nuevamente su mano oscilaba hacia arriba; esto hacia que Julio entrase en un estado de placer tan grande que sus gemidos retumbaban por la habitación.

Julio, se inclino un poco hacia delante, y con sus manos tomo desde atrás, los duros y gordos globos, haciendo estremecer a su hija cuando sus dedos comenzaron a jugar con los parados pezones de esta.

Por supuesto, Paulina y Eva se habían aproximado para no perder detalles de todo lo que sucedía entre padre e hija; sus caritas estaba prácticamente pegado a las manos de Aurora y la verga su padre.

Eva, con una de sus manos, se entreabrió su propia vagina, y su dedo medio comenzó a friccionar el clítoris.

Julio no solo apretaba las grandes y duras tetas de su hija, si no que lamía el cuello de esta, de tal forma que los gemidos de Aurora se hacían cada ves mas fuertes, al mismo tiempo ella aceleraba los movimientos de su mano.

Los ojos de Paulina pasaban de ver como Aurora masturbaba a su propio padre, a ver a su amiga, casi su hermana, Eva masturbarse furiosamente ella misma.

Sentía como nuevamente su propia concha se humedecía de tal forma que pequeños hilos de jugos salían de ella.

Coloco su boca en el glande de la verga de julio, y su lengüita rosada comenzó a lamer, sentía el gusto salobre de algunas gotas de semen que salían, anunciando la casi inmediata eyaculacion; sus manos acariciaban los huevos de Julio; por el movimiento de las manos de Aurora se le hacia difícil mantener su boca pegada al glande, así que metió mas adentro la verga en su boca, hasta que toda la cabeza estuvo metida adentro.

Ni siquiera tuvo tiempo de saborear esa enorme verga metida en su boca, las palpitaciones del pene le indico que ya la leche salía; con un grito y movimientos convulsos de su cuerpo, la verga de Julio comenzó a escupir grandes gotas de semen llenando la boca de Paulina que apenas tuvo tiempo para tragar, aun así, por las comisuras de su boca comenzó a salir el semen que ella no pudo soportar, corriéndole por el mentón y cayendo sobres sus parados pezones.

Julio cayó como muerto sobre la cama, las niñas se miraron sonrientes, pero tanto una como otras habían quedado totalmente excitadas, ya que ninguna de ellas había tenido su orgasmo.

Sin embargo sabían interiormente que solo era cuestión de tiempo y que por el momento nada podían hacer, ninguna de ellas quería seguir masturbándose, lo que deseaban era poder tener su placer, pero con una verga dentro de ellas, por lo tanto se resignaron a esperar.

Con el correr de los minutos, se fueron tranquilizando, se vistieron, apuraron a Julio que se vistiera, ya que este, estaba exhausto y bajaron a cenar.

La mirada de Dolores le indico que estaba furiosa por la espera, sin embargo no advirtieron, que al fijar la vista en su esposo, este, le indico con movimiento de su cabeza que todo caminaba sobre rieles, su plan de hacer que Paulina y Eva se quedaran con ellos estaba resultando, tal como ellos querían.

Se sentaron a cenar, Paulina al lado del padre Jerónimo, quien poso sobre ella tal mirada, que parecía que la desnudaba con los ojos, esto le agrado a Paulina ya que la excitaba ver como los hombres se ponían de solo verla; Eva al lado de Armando y Ana; Julio por supuesto junto a su esposa Dolores; la cena transcurrió en un ambiente tibio, pero no del todo desagradable, la comida abundante y deliciosa; por lo tanto Paulina y Eva, siendo esta una de las veces que cenaban sin sus padres, su tristeza no fue desesperante, por el contrario sonrieron mas de una ves con las barbaridades que decía el cura.

En la cocina, las mucamas, Elena y Marta se encargaban de servir la cena en la mesa del comedor donde estaba la familia reunida, mientras en un rincón cenaban, la cocinera junto a su esposo y de sus hijos Juan y Juanita.

Juan les contaba a sus padres todo lo que sucedió con el cura, su madre, preocupada, le pregunto si le dolía, a lo que Juan le dijo que solo le ardía un poco el ano.

Al concluir de cenar, los cuatros se dirigieron a la habitación destinada a ellos; esta era bastante amplia, dividida por un tabique, que separaba la cama del matrimonio de las dos camitas de Juan y su hermanita, grandes ventanales le daban suficiente aire y luz natural, un par de sillas y un mueble para la ropa completaban el austero mobiliario.

- Bueno eso se resuelve con una buena pomada cicatrizante – dijo su madre – Desnúdate y acuéstate en la cama con el culo hacia arriba y en un momento estarás casi como nuevo -.

Se dirigió a un cajoncito, que estaba en un pequeño mueble y regreso con cajita en la que se veía una pomada blanca.

Juan, con cierto pudor, por estar desnudo delante de su madre se acostó sobre su vientre y levanto las nalgas, abriendo bien las piernas; al estar en esa posición su verga quedaba colgando bien a la vista, no solo de su madre, si no también a la de su hermana y su padre.

La madre de Juan se paro en seco al ver el tamaño de semejante miembro que colgaba entre las piernas de su hijo; la última ves que lo vio desnudo, hacia ya muchos años, no pensó jamás que le crecería de semejante tamaño.

- ¡Edmundo!- dijo, llamando a su esposo, entre alegres carcajadas – ¡Mira en que se ha transformado nuestro pequeño hijo!

Se acerco el esposo y mirando la verga del avergonzado Juan, comento, - Bueno, mujer tampoco es para sorprenderse tanto ya que por lo visto sale a mi-.

- Ni te acercas a lo que el tiene, Edmundo – contesto su esposa riendo.

Ya siendo por el vino que había bebido en la cena o sea por que estaba algo excitado, Edmundo contesto de una forma insólita a su esposa.

Bajándose los pantalones y calzoncillos sacó su ya erecta verga y tomándola por el tronco la sacudió frente a su esposa, mientras esta reía a carcajadas.

Juanita abrió grande los ojos, la verga de su padre era tan grande o mas que la de su hermano.

- ¡Edmundo! dijo su esposa - ¡Guarda esa cosota que Juanita no le saca la vista de encima!-.

-Vamos mujer, que la niña ya esta casi acostumbrada – contesto este mientras se la mostraba aun más a su hija.

Riendo, aun, Esther, comenzó a pasarle la crema por el ano enrojecido de Juan, sus dedos entraban apenas en el agujero, colocando el medicamento, este actuando casi de inmediato, calmo el ardor y el dolor que le había producido la verga del padre Jerónimo, en pocos minutos Juan se sintió realmente muy bien.

Esther no podía sacar la vista del miembro de su hijo, este al sentir los suaves dedos de su madre en una parte tan sensible como era su culo, no pudo evitar que la verga, se le fuese endureciendo.

Juanita que no apartaba los ojos de los miembros de Juan y de su padre, al advertir, la erección de Juan dijo – Mira, mamá ya se le esta poniendo dura, igual a cuando el padre Jerónimo se la chupaba -.

Las manos de su madre, comenzaron a acariciar las nalgas de Juan, la tibieza de estas manos y su suavidad fueron más que suficientes para que el miembro del joven se endureciera de tal forma que todo el glande quedo al descubierto.

Edmundo, su padre, miraba extasiado como Esther acariciaba a su hijo, su verga también se fue endureciendo de tal forma, que apuntaba hacia arriba; sin poder evitarlo, Edmundo comenzó a masturbarse muy lentamente.

Juanita, presintió ya lo que a continuación sucedería, se acerco a la verga de su padre, saco la manos suavemente de su padre, coloca su pequeña manito sobre el miembro y comenzó a acariciarla, este la miro con ojos asombrados, pero sabia por los dichos de la pequeña y de su hermano lo que había sucedido entre ellos y el cura, por lo tanto, no solo no la aparto, si no que tomándola entre sus brazos, la llevo hasta la cama donde dormía el con su esposa; la coloco sobre ella y comenzó a desnudarse totalmente.

- ¡Edmundo! exclamo su esposa, luego pensándolo mejor dijo – Al menos desnúdala por que lo mas seguro es que la manches con leche y yo soy la que lava; y por favor ten cuidado de no lastimarla - .

Su esposo comprendió entonces que tena ya el camino totalmente libre; Juanita no necesito que su padre le sacara la ropa, con rápidos movimientos se desnudo en un segundo; luego se estiro sobre la cama como una gatita satisfecha, abriendo bien las piernas para que su padre se deleitara viéndole la lampiña, rosada y cerradita vulva.

Edmundo se desnudo también, su verga de tan parada, se le apoyaba sobre el bajo vientre, entre una mata de negros y enrulados pelos.

Juan miraba, sorprendido, estos preparativos, no podía creer que en tan solo un día las cosas cambiaban de tal manera, en lo que a sexo se refería y por lo que veía su padre estaba a punto de desvirgar a su pequeña hermana y su madre se preparaba para tener relaciones con el.

En efecto, Esther, se estaba desnudando; se saco su delantal que usaba para la cocina, luego fue el turno de su cerrado vestido negro; quedando en sostén y bragas, de algodón blanco; el sostén apenas ocultaba sus grandes tetas, tan así, que medio pezón se le salía por la parte superior de su ajustador, Juan estaba aun agachado con el culo hacia arriba, girando su cabeza miraba a su madre desvestirse, mientras, esta, pasaba su vista desde la verga, parada al máximo, hasta sus ojos asombrados; con una sonrisa se saco las bragas dejándolas caer, agachándose las saco por sus pies, dejándole ver, su vulva totalmente cubierta de pelos, largos y negros.

Luego, lentamente, mirándolo fijo, soslayándose con la calentura que le producía a su hijo, llevó sus manos a la espalda y desabrocho el sostén, con un movimiento de hombros este cayo al piso dejando libre las enormes tetas que una ves habían amamantado a su hijo y que nuevamente irían a parar a sus labios para que el las chupara a su placer.

Juan no podía dar crédito a sus ojos, eran las tetas mas hermosas que el en su corta vida había visto; en honor a la verdad las únicas que había visto, eran las de algunas fotos de mujeres desnudas que guardaba en un lugar oculto y que usaba de ves en cuando para masturbarse en el baño y por supuesto, hacia solo unas horas las de su hermanita, pero éstas, como ya sabemos solo eran por el momento dos pequeños bultitos.

Sin embargo las de su madre le parecían hermosas, grandes, pesadas; a pesar de la edad de Esther, las conservaba bastante duras, al sacarse el sostén solo cayeron un poco, lo que demostraban su firmeza.

Grandes areolas de color algo mas oscuro, que el resto de su piel, rodeaban el pezón, este, de color casi bordo era largo, grueso como el dedo meñique de Juanita, Juan alucino al solo pensar que en segundos mas lo tendría en la boca para chuparlo y mordisquearlo a su antojo, sentía que su colgante verga tomaba una dureza y una dilatación que temió, que le explotaría.

Su cintura, a pesar de los dos embarazos y de los años, era bastante estrecha, apenas se le manifestaba algunos kilos de mas; sus nalgas, rotundas, grandes y redondas, se veían muy apetecibles.

Esther, completamente desnuda, lo tomo de la mano, obligándolo a levantarse y lo llevo a la cama, exactamente donde estaban su hermana y su padre, quien al verlos acercar, se corrieron para hacerle lugar.

Juanita, al ver que llegaba su hermano, se corrió a los pies de la cama, al acostarse Juan, la niña tenia antes su vista las dos verga totalmente paradas, no resistió la tentación de tocar una con cada mano, las apretó comprobando su dureza, y tirando bien la piel hacia atrás, pudo apreciar las redondas cabezas, en la de Juan se había formado unas pequeñas gotas de liquido seminal.

Desafortunadamente no pudo seguir con estos placenteros tocamientos ya que también su madre se acostó en la cama, pero esta, sacándole la mano de la verga de Juan, se coloco sobre las rodillas de este y agachándose se coloco el miembro de su hijo en la boca comenzando a lamerlo, mientras con una mano le acariciaba los grandes huevos.

Al inclinarse, Esther para chuparle la verga a Juan, se coloco de tal forma, con las piernas a cada lado de su hija, que Juanita, pudo ver perfectamente la entreabierta concha de su madre, e incluso el agujero de su culo, rodeado este de algunos pelos, mas duros y gruesos que los que le rodeaban la vulva.

Observo la niña, la humedad creciente en la concha de su madre, esta, atareada como estaba, en chupar la verga de Juan no advirtió que su hija llevaba sus dedos al interior de su vulva para tocar esa brillante humedad, al sentir los dedos de su hija, introducirse en ella, Esther pego un pequeño brinco de placer, a continuación , los dedos de Juanita, puestos en forma vertical, en su interior y moviéndolo en forma suave, le produjeron tal gozo que estuvo a punto de sentir el mayor orgasmo que en su vida había sentido.

En ese momento Juanita saco la mano de la vulva de su madre, ya que ella lo único que deseaba era probar en su boca los jugos de Esther.

Ante la mirada aprobadora de su padre, Juanita se llevo los dedos a la boca, y lamiéndoselos, sintió el gusto, casi insípido del liquido lubricante que se encontraba en la vulva de su made, no le desagrado en absoluto su sabor, es mas, se introdujo sus dedos en su propia vulva y luego sacándolos, se los metió en su boquita para comparar sabores.

Una vez comprobado todo esto, se aproximo a la verga de su padre y tomándola en sus manos trato de imitar a su madre, en la deliciosa tarea de chupar y lamer un miembro.

TodoRelatos.com © santi35

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