Esta vez fue sin querer. Estaba con mi esposa acostado en la
cama del cuarto de las visitas, en la casa de mi suegrita querida, cuando a mi
mujercita se le antoja pan caliente recién salido del horno. Por supuesto que le
dije que a las 7:15 no me levantaría calientito como estaba para ir a comprar,
así que le dije que si quería pan, sólo por esta vez, le dije que fuera ella.
Bien acomedida se levantó, se vistió y fue a la panadería. Me
arrope de pies a cabeza pero por un pequeño huequillo vi que sólo había dejado
la puerta entre abierta. Cabe recalcar mi esposita había estado un poco
enfermita y por eso estaba viviendo ya en ese cuarto de visitas como una semana,
y no era fin de semana, creo que era miércoles, agregándose el hecho de que yo
recién veía a mi esposa en esa misma semana, yo seguía trabajando en otra
ciudad, por lo tanto acababa de llegar, la sorprendí en la cama a las 6:30 esa
misma mañana.
Habrán pasado unos 20 minutos después de que mi esposa se fue
a comprar que de hecho yo ya me estaba quedando dormido. De pronto escuché la
voz de mi cuñadita rica y la de su esposo, claro, pasaban despidiéndose de la
suegrita antes de irse al trabajo.
Supuse que entraría mi cuñadita a buscar los famosos zapatos
altos con los que se va y que deja cada noche cuando regresa para evitarse la
tortura que representa caminar 6 cuadras y media de la casa de su mamá a la de
ella. Entonces me preparé para espiarla cuando se siente en la cama de junto;
porque hay dos, una al lado de la otra.
Demoró, no entró inmediatamente, primero se preparó un
desayuno y noté que aún andaba en traje de casa, supuse que ese día no iría a
trabajar a la hora de costumbre, entraría más tarde. Esperé paciente hasta que
la vi entrar, la sangre se me congeló y en segundo me puse frío, pensé que era
obvio que se desnudaría para cambiarse de ropa y supuse que pensaría que como
los demás días la que estaba arropada era mi esposa. Tenía miedo de que me
descubriera o que me preguntase algo pensando que era la hermana. Los segundos
empezaban a pesar y el temor de que mi esposa regresara y mi cuñadita cayera en
cuenda de algo también empezó a torturarme, como siempre decidí disfrutar de lo
que el universo y la casualidad me regaban.
Cuando entro en la habitación no cerró la puerta, sólo la
juntó. Caminó directo al ropero y sacó un pantalón con su respectivo terno y una
blusa crema, uniforme del banco, camino por el espacio entre las camas a un
metro de mí y me llegó su perfume, lo que indicaba que ya se había bañado, se
agachó y alcanzó los zapatos altos. Caminó de regreso al ropero frente al espejo
y se quitó la blusa –No tenía sostén- Se quitó el short floreado en verde y me
dejó ver un lindo calzón blanco, se lo quitó y abrió uno de los cajones, sacó un
hilo dental negro de esos que no se notan con los pantalones puestos y un sostén
blanco.
Se volteó y quedó frente a mí a menos de 3 metros; pude ver
lindos pezoncitos rosaditos – crema, no sé, tienen un colorcito especial en
ocasiones, ha de ser por el frío o el calor pero creo que cambian de color. Ahí
estaba su piel blanquita y su pubis velludito, sin podárselos tanto, siempre
deja un poco para que no le piquen –Lo sé, es costumbre familiar; en tiempos de
frío se lo dejan crecer, en otros se lo podan y sólo en temporada de playa se
rasuran todo el poto- Tomó el sostén y vio por el espejo los broches para poder
ponérselo mejor, se acomodó los pezones dentro del mismo y también las tetitas.
Luego tomó el hilo dental y se lo puso, acomodó los vellitos dentro del mismo y
arregló la parte de atrás para que el hilo esté bien bonito entre sus blancas
nalguitas. Se dio la vuelta y pude apreciar cómo le quedó el hilo por detrás,
por demás increíble, bello, hacía resaltar su lindo culito blanco –Las
divertidas que se ha de dar mi concuñadito dándole de comer verga por atrás, que
envidia.
Se volteó y se puso el pantalón, luego la blusa y por ultimo
el terno. Salió del cuarto bien ejecutiva y bien ancheteada, sólo faltó la foto
de rigor o la filmadita, pero estuvo bien.
Cuando se estaba despidiendo de la mamá mi esposa entró en la
casa, se demoró porque se encontró por el camino con una amiga. Oí que mi
cuñadita rica le preguntó apenas entró en la sala que si ella estaba acá afuera
quién estaba ahí adentro en el cuarto, pensaba que era una de las sobrinas, mi
esposa le dijo que era yo que había llegado hace no más de una hora con mala
noche por el viaje –Realmente salí a las 4:30- Mi cuñadita le dijo que se había
cambiado de ropa ahí dentro, pero que no notó que era yo. Mi esposita la
tranquilizó diciéndole que era seguro que yo ya estaba dormido, pues que sólo me
bastaba un par de minutos para quedarme dormido; eso era cierto, pero no si sé
que alguien puede entrar a desnudarse. Confórmense con saber que se fue
tranquila, pero estoy seguro que no se hubiese cambiado ahí así yo estuviese
muerto, no sé, creo que confía en mí pero no. Estoy seguro que si mi esposa
hubiese estado conmigo y si no tuviese ella otra alternativa, ahí sí lo hubiese
hecho.
Cuando mi esposa entró después de desayunar a ofrecerme café,
por supuesto que me encontró dormido. Me contó que la flaca se había cambiado de
ropa ahí en el cuarto y que si no la sentí. Le dije que no –realmente no la
sentí, solo la vi otra vez- se conformó con esa respuesta, pero le dije que
cierre la puerta con seguro porque le iba a hacer el amor como loco, me dijo que
si tenía ganas de hacerlo, que había pasado mucho tiempo, así que se acostó a mi
lado y le di rienda suelta a mi desenfrenado deseo sexual.