Amigos: recuerdo plenamente la primera vez con mi madre, fue
realmente un episodio inaugural de una temporada larga, que, aún a cuatro años
de iniciada, continúa como el primer dia.
Me presento: tenía 18 años, estaba en la Facultad y vivía con
mi madre –una hermosa mujer de 40 años-con unos pechos atractivos, unas caderas
dignas de ser acariciadas y un desenfado para vestir de entrecasa que me
permitía mirar, admirar e imaginar los mas recóditos lugares de ese lujurioso
cuerpo.
Mis masturbaciones eran primordialmente dirigidas a ese lomo,
que, de vez en cuando, cada 15 0 20 dias era tratado sexualmente por mi padre
–viajante de comercio que pasaba toda la semana fuera de casa-era en esas
sesiones de sexo en las cuales me inspiraba, ya que, los ruidos, jadeos y
palabras cargadas de erotismo se escuchaban desde mi dormitorio, mientras mis
pensamientos, manos y pene acompañaban su coito y llegaba a la eyaculación casi
en simultanea con mis progenitores. Mis slip quedaban manchados con semen y los
depositaba en el lavadero para que mi madre los lavara. Nunca hizo un comentario
sobre el particular.
Era el verano, mi padre salió por dos semanas y quedamos en
casa mamá y yo, como estaba de vacaciones, posaba los dias en short, con el
torso desnudo y mi madre, con camisones cortos y semitransparentes que permitian
mirar sus hermosos muslos y sus pechos turgentes y atrayentes.
El primer sabado que no vendría mi padre, ayodaba a mama a
poner la ropa en la lavadora, aproevechando para mirar el culo de mama, por lo
que, mi verga estaba dura y expuesta.
Mamá miró el bulto y sonrió con picardía y me invitó a mirar
TV. Nos sentamos juntos en un sofá amplio y luego de encender el aparato para
mirar un programa dedicado a Mata Hari, la famosa espٳa, Mamá se apoyó en mi
hombro mientras decía: mi nene ya está hecho un hombre, al tiempo que acariciaba
mi torax desnudo. Yo tocaba sus cabellos lascivamente y deposité un suave beso
en sus hombros. Ella devolvió el gesto besando mi cuello mientras su mano
acariciaba mi muslo suavemente dirigiendo la mano a la dureza bajo mi short.
Mi mano, busco la carne bajo el camisón corto y al entrar en
contacto, apreté deliciosamente y volví a besar su hombro. Mamá puso su mano
sobre mi verga, la acarició, palpó su dureza, me besó el cuello con pequeños
mordiscos y al oido me dijo:estás mimoso, papito. Yo, asentí y busqué su boca
para darle un beso, primero suave y luego casi violento, pero. Ella, fue mas,
mordía mis labios y su mano estrujaba mi verga.
Me pegué a su hombro con un beso y con la boca bajaba hacia
sus pechos. Los besé, lamí y mordí sus pezones, ella sacó mi miembro duro, me
ofreció : vamos al dormitorio ?
Nos pusimos de pie, tomados de la mano caminamos hacia su
cuarto mientras mi otra mano se pegaba a su hermoso culo.
Frente a la cama matrimonial, nos besamos largamente,
nuestros cuerpos pegados mientras nos desnudabamos mutuamente. La acosté abrí
sus piernas y chupé con rudeza e inexperiencia esa hermosa concha que destilaba
liquidos como un manantial. Cuando llegó a su primer orgasmo, busqué su boca, la
besé profundamente mientras mi verga se apoyaba contra su vientre y rozaba su
monte de venus, besé su cuello, sus pechos y llegó a otro orgasmo mas violento.
Cogeme, papito, cogeme. Decía a los gritos. Yo, le pedí:ponelo vos.
Tomó el duro miembro y se lo colocó suavemente hasta el
fondo, al tiempo que sus caderas se movian voluptuosamente y me decía al oido:
ahora me darás la leche a mi, no la dejarás en el slip. Tales palabras me
excitaron al máximo, si era posible conseguir mas erección. Aceleré el ritmo,
Mamá gritaba y mi verga entraba y salia produciendo dos, tres y cuatro orgasmos,
Damé la leche, gritó y tras un par de entradas y salidas en su concha, llegamos
a un orgasmos final en simultanea que nunca pude igualar.
Abrazados, nos agradeciamos el placer brindado al otro, Mamá
se agachó. lamió mi pene hasta dejarlo limpio y cuando terminó, yo estaba
caliente nuevamente.
Papito, sos todo un macho, dijo, al tiempo que se daba
vueltas, me ofreció sus nalgas y tomando mi verga con sus manos la colocó en su
concha desde atrás. Nos abrazamos, y suavemente entraba y salia de ese hermosa
concha. Mi dedo jugaba en su concha y el clítoris duro era un hermoso juguete.
Mamá gritaba, llegaba a otro orgasmo y cuando llegó nuevamente me pidió: dame
leche, papito, dame leche. Acabé, besé su espalda desnuda y mordí con
desesperaciٴn su cuello dejandole una marca que tardaría un tiempo en borrarse.
Abrazados, comenzamos a conversar y Mamá aclaró: hace ucho
tiempo que quería hacer esto. Estoy caliente con vos hace mucho tiempo y mas me
caliento cuando lavo tus slip y huelo tu semen. Realmente, pasamos dos semanas
de luna de miel, mientras hablaba Mamá por teléfono con Papá, yo la acariciaba
lascivamente y ella seguía el juego. Una noche, Mamá abrió las piernas y me
invitó a que le chupe la concha: habló mas de diez minutos y cuando estaba al
borde del orgasmo se despidió, colgó el telefono y gritó un profundo orgasmo
cargados de palabras calientes:Papito, sos divino, chupame toda, soy tuya.
Decia, mientas buscaba mi verga para una fellatio inolvidable.
Nuestra relación dentro de la casa y cuando nos encontramos
solos es de amantes y les aseguro que lo disfrutamos.
Saludos. JOEL