Paulina
Parte 5
A Karenlinda y Charles con cariño
Mientras la miraba alejarse, Dolores se coloco en mango de la
fusta en la boca y chupo ávidamente la sangre que aun goteaba.
Juanita miraba azorada como los hombres se pajeaban
desaforadamente frente a sus ojos, esto la excitaba de tal forma que no podía
dejar de tocarse su rajita.
Jerónimo se levanto, sin dejar de masturbarse, le indico a
Juan que se colocase en cuatro patas y levantara bien el culo, Juan presintió lo
que el cura pensaba hacerle y eso, en lugar, de asustarlo lo estimuló aun mas.
Juanita miraba expectante a ver que pasaba ahora, Juan se
coloco con las rodillas en el piso, las manos sobre el asiento de una silla y
bien abiertos los muslos.
Juanita se levanto y se acerco a su hermano, colocándose
detrás de el, miraba con mucha atención, el agujero del culo, sus huevos y pene
colgando, incluso mientras el sacerdote se acercaba, alcanzo a tocarle la verga,
la sintió durísima, pero desafortunadamente no pudo seguir con los excitantes
tocamientos ya que el padre Jerónimo la apartó, colocándola a un costado.
El sacerdote se arrodillo detrás de Juan, lo tomo por las
caderas y lo acerco lentamente hasta su boca, su lengua comenzó a lamer el
cerrado agujero del ano del joven.
Vibró el cuerpo de Juan al sentir la húmeda lengua acariciar
su esfínter, un largo suspiro de placer salio de su boca; nuevamente Juanita se
acerco a la unión de la lengua con el culo de su hermano, no quería perderse
detalles de algo que la hacia humedecerse de tal forma que sus dedos no hacían
mas que entrar y salir de su pequeña rajita, una de sus manos estaba colocada
fuertemente entre sus piernas, la otra se tocaba y pellizcaba las nacientes
tetitas.
No entendía demasiado bien lo que estaba sucediendo, ya que
eran dos hombres los que se prodigaban caricias, su inocencia no entendía aun
todo lo relacionado con la homosexualidad, pero en su interior todo este
espectáculo le producía un placer sin límites.
Tan cerca se había colocado que veía la saliva, de la boca
del sacerdote, resbalar por el culo de su hermano, veía muy bien como la punta
de la lengua del cura traba de meterse en el no tan cerrado ya, esfínter de
Juan, uno de sus deditos salio de su vulva y lo llevo hasta su propio agujerito
del culo, apenas pudo meterlo, sin embargo le produjo muchísimo placer, recién
entonces su cabecita empezó a comprender la actitud del cura.
Jerónimo, se paro y tomando su glande lo apretó un poco con
sus dedos pulgar e índice, lo llevo a la entrada del ano de Juan y apretándolo
en el, hizo entrar apenas su verga, Juanita vio como desaparecía el agujerito de
la extremidad del pene, en el culo de su hermano, este solo dio un largo
suspiro, pero sus manos apretaron con fuerza el asiento de la silla.
Jerónimo, tomo por la cintura a Juan y comenzó a atraerlo
hacia él, haciendo un esfuerzo, el cura pudo meter su glande dentro del culo del
joven.
Juanita veía como de a poco toda la verga del sacerdote
comenzaba a entrar dentro del recto de su hermano, que solo gemía y suspiraba de
placer.
Acaricio las caderas de su hermano, paso su mano también por
la espalda de este, la notó húmeda de sudor, volvió a tocar el culo de Juan, su
manito llego casi al lugar, donde la verga de Jerónimo, entraba en el
dilatadísimo esfínter de su hermanito; miro al cura con expresión expectante,
este afirmo con un movimiento de cabeza; entonces Juanita, toco la verga del
sacerdote, al menos lo que quedaba libre de ella, y con sus dedos constato como
poco a poco entraba en el culo de Juan.
Con su dedito rodeo suavemente el abierto esfínter de su
hermano para sentir la dilatación, esto le produjo un intenso deseo de que
Jerónimo, tratara de meterle a ella su verga en el ano; saco su mano cuando el
cura tomando de los hombros a Juan de un solo golpe le enterró lo que quedaba de
su miembro, aplastando los pelos que rodeaban este, en las nalga de Juan, sin
preocuparse en absoluto en el grito que dio el joven, sobresaltando a su
hermana, quien miraba con ojos atónitos, como toda la verga de cura, estaba
metida dentro del culo de Juan.
Jerónimo, dejo de sujetarlo por los hombros y llevo sus manos
a la cintura de Juan, comenzó ahora, un rítmico mete y saca; esto poco a poco
fue calmando el dolor de Juan y llevándolo a un placer no conocido por el joven.
A cada movimiento los gemidos y suspiros de Juan eran mas
profundos, sus manos agarradas fuertemente en el asiento de la silla estaban
mojadas de sudor, así como todo su cuerpo; sentir en su interior la dura verga
del padre y ver como los ojos de su amadísima hermanita no se apartaban de su
culo le producían tal placer que pensó que moriría ahí mismo.
- Juanita – le dijo con palabras entrecortadas – Agarra mi
verga y lentamente mastúrbame -.
Sin perder un segundo, Juanita se agacho y colocándose debajo
de su hermano tomo la verga de este, que a pesar de su posición la tenia casi
pegada al vientre de tan erecta, la niña sintió humedecerse nuevamente, al tomar
el miembro, duro como una piedra, como ya los había visto masturbase, tanto a
Juan como al sacerdote, lentamente comienzo a hacerlo, apretaba al llegar al
glande y aflojaba cuando su mano llegaba al nacimiento del tronco.
Juan, casi desmayado del placer que le producía tanto la
verga del cura, enterrada en sus entrañas como la mano de su amada hermanita
haciéndole una paja, jamás pensó que lo que estaba sucediendo era real.
Juanita apretaba ese cilindro de carne, sin poderse contener
mas, metió uno de sus dedos en su rajita, lo mas profundo que pudo y acelero el
movimiento de subir y bajar la piel del miembro de Juan.
Su cuerpo infantil no asimilaba totalmente el placer que todo
esto le producía, deseaba enormemente ser empalada tanto por su húmeda conchita
como por su culo, sabia que le daría un placer mayor aun al que estaba
sintiendo, con sus dedos, en ese momento.
Jerónimo a todo esto, sentía que en cualquier momento
explotaría dentro del culo de Juan, asiendo firmemente la cintura del muchacho,
acelero el también sus movimientos.
Su verga salio casi entera, solo la cabeza quedo en el
interior de joven, con un golpe se la incrustó adentro y así la mantuvo, un
estremecimiento lo sacudió y comenzó a eyacular gran cantidad de tibia leche en
el abierto culo de Juan, al mismo tiempo este, arqueo su cuerpo, dio un grito de
placer y desde el fondo de sus huevos comenzó a largar esperma, mientras su
hermana sentía en su manos los movimientos espasmódicos de su verga y veía como
el semen caía en grandes cantidades al piso.
Juanita, se paro, le sorprendió ver como la verga del
sacerdote, tan duras unos segundos antes, ahora se ponía flácida y salía del
abierto culo de su hermano; Jerónimo sacando el miembro, totalmente agotado, se
acostó sobre el piso, le mostró las ultimas gotas de semen que escurrían de su
verga y con un gesto le indico que se acercara, una ves que la cara de Juanita
estuvo bien cerca de su garrote, le dijo que con su lengua la limpiara, cosa que
la niña inmediatamente.
Le lengua de Juanita limpio el glande del cura y sus manitas
se apoderaron de los grandes huevos de este, acariciándolo con suavidad.
Juan, completamente agotado, pero sin salir de la posición en
que estaba, sentía como de su culo, goteaba el semen del cura, corriendo por sus
huevos y cayendo al piso.
Una ves que se repuso, se enderezo y parándose observo como
su pequeña hermana, arrodillada, besaba el glande del cura, este, tirado en el
piso tenia los brazos cruzados debajo de su cabeza y miraba extasiado como
Juanita, no solo le lamía la cabeza del miembro si no que su rosada lengüita,
corría también por todo el tronco; se acerco lentamente a la pareja y acaricio
el levantado culo de Juanita; la niña, dejando de lamer por unos segundos, lo
miro con sus grandes ojos y le dedico una amorosa sonrisa, su mirada bajo a los
muslos de su hermano observando como las ultimas gotas de la leche del cura,
corría por las piernas de Juan, luego volvió a su placentero trabajo, tragando
el semen restante del miembro del cura.
Julio, estaba casi adormecido, sin embargo sentía a sus dos
sobrinas, como le tocaban la flácida verga, sus risitas y comentarios y como
entre las dos trataban de que se le parase de nuevo, para seguir masturbándolo,
pero el sabia que al menos por un largo rato no lograrían ponerla erecta, ya que
por su edad necesitaba un descanso para poder estar en funcionamiento
nuevamente.
En ese momento, la puerta se abrió y entro Aurora, la hija
menor de matrimonio, compuesto por Julio y Dolores.
Su madre la enviaba para avisar que la cena se serviría en
unos cuantos minutos más.
Al entrar y encontrarse con su padre, totalmente desnudo y
sus dos primitas jugando con el miembro de este, casi se desmayada de la
sorpresa; sus ojos se agrandaron como platos a ver el espectáculo.
Julio se sobresalto al sentir abrirse la puerta y mas se
sorprendió al ver a su pequeña hija parada a su lado, con la vista fija en su
flácida verga.
Aurora, como dijimos, era una hermosa adolescente de 15 años,
de pelo, negro, no muy largo, apenas le tapaba el delicado cuello, vestía, una
pollerita corta, le llegaba a los muslos y una especie de camiseta sin mangas,
notándose fácilmente que no usaba sujetador, ya que se notaban perfectamente los
oscuros pezones, sus tetas, grandes para alguien tan joven se veían pesadas pero
erguidas, desafiando ostensiblemente la ley de gravedad, sus piernas eran
torneadas y sus pies, calzados con un tipo de sandalias de tacos bajos y muy
abiertas, eran delicados y finos.
Paulina y Elena, no se asustaron, ya que consideraban en
cierto modo normal lo que su tío les había enseñado a hacer, ni trataron de
tapar su desnudes, solo se pararon y quedaron silenciosas a la espera de los
acontecimientos.
Julio, también se irguió, y al ver que los ojos de su hija no
se apartaban de su verga, sintió como esta, a pesar suyo, comenzaba a pararse.
Aurora, recordó entonces que su hermana, Ana, le había
comentado que por orden de su madre, cualquier cosa extraña que viese, tenia que
comportarse como que todo era normal, así que dedujo que Ana se refería a este
tipo de cosas, pero por algo insólito que aun no llegaba a comprender, al ver la
verga de su padre, ya casi erecta del todo, sintió que su cuerpo reaccionaba
sintiendo un cosquilleo que ascendía de su, aun, inviolada rajita a los pezones
que endurecidos, marcaron mas la tela de su camiseta.
-¿Que es lo que hacían?- pregunto dirigiéndose a sus primas -
¿Y por que están todos desnudos?-.
- Estamos jugando a sacarle lechita a tu papá – contesto
Paulina – Y estamos desnudos por que el nos dijo que así es mas fácil -.
- ¿Supongo Aurora que ya tienes idea de por que las cosas
serán así en esta casa? – le pregunto Julio a su hija con gesto adusto.
- No entiendo bien el por que papá; pero ya sabes que los
obedezco en todo- contesto Aurora a su padre algo atemorizada, pero sin apartar
la mirada del miembro de su padre que se levantaba ostensiblemente – Solo venia
a avisarles que la cena será servida en unos minutos – termino diciendo.
Julio, parado, tenía su miembro totalmente erecto ya.
"Bueno" pensó "Parece que aun funciono bastante bien, aunque
para eso necesite la mirada de mi hija posándose en mi verga, uno nunca tiene
cabal idea de por donde vienen las soluciones de las cosas" y una amplia sonrisa
se dibujo en su rostro.
- ¡Mira Aurora, ya la tiene dura de nuevo! – dijo Paulina
alegremente y tomando a su prima de la mano la acerco a su padre.
- Pero Aurora tienes que sacarte la ropa, tienes que estar
como nosotras así la leche a tu papá le sale mas rápido – dijo con total
inocencia Elena.
Aurora miro a su padre, este con un movimiento de cabeza le
dio su aceptación al pedido de Elena.
Sin dudar un instante, ya que Aurora temía contradecir a sus
padres y también por que sentía cierta excitación mostrar su cuerpo desnudo a su
padre y a sus dos primas, tomo los bordes de su camiseta y se la fue sacando con
cierta lentitud por la cabeza.
Los ojos de Julio se abrieron asombrados, interiormente
agradeció a su esposa por las oportunidades que, gracias a su ambición de
dinero, le estaba dando; las tetas de su hija eran espectaculares; grandes,
duras como rocas, con pezones de areolas marrones, las puntas erguidas y
desafiantes.
Aurora tomo conciencia inmediatamente de la impresión que le
causaba a su padre y por extensión que le causaría a cualquier hombre que la
viese desnuda.
Con entusiasmo se saco la pequeña pollera, quedando en
bragas, se tomo su tiempo para sacarse las sandalias, una ves descalza, con
lentitud se saco las braguitas de algodón, blanca, con pequeños dibujos de
flores amarillas, sacándoselas por los pies quedo completamente desnuda ante sus
padre y sus primas que palmoteaban alegremente al verla.
Julio sintió que sus piernas temblaban, un sudor frío empapo
su cuerpo y su verga se puso tan dura que pensó que le explotaría.
Su amada hijita menor estaba desnuda delante de el y se
notaba que eso la excitaba muchísimo.
Continuara