Caliente Colegiala
Por Georgina del Carmen
Desde que tengo uso de razón he sentido una gran atracción
física y sexual por Mariano, mi padre, atracción que es correspondida por mi
progenitor. Mi nombre es Cybil y actualmente tengo 18 años, soy hija única y
estudio en una universidad privada.
Todo empezó con inocentes cariños entre padre e hija.
Abrazos, besos y caricias que en cualquier relación familiar es normal, sin
embargo desde que tenía 10 años, estas muestras de afecto con mi padre me
producían una agradable sensación en mi bajo vientre que terminaban con unas
ganas incontenibles de orinar, lo que tiempo después supe era excitación sexual.
A poco tiempo los instintos sexuales aparecieron en mi cuerpo
y luego de los cariños de mi padre me ponía cachonda y me masturbaba pensando en
él no como padre sino como hombre y constantemente tenía sueños húmedos en los
que era poseída sexualmente por Mariano que me cogía en todos los modos
posibles. Era costumbre sentarme en sus piernas para platicar y sentir sus
caricias, pero me di cuenta que invariablemente, bajo mis nalgas se formaba una
protuberancia en el regazo de mi padre, dándome cuenta que la cercanía de mi
cuerpo provocaba que se le entiesara la verga, lo que me ponía extremadamente
cachonda y crecían mis inmorales deseos carnales por él.
Así pasaron algunos años y cuando estaba por cumplir 15 la
situación con mi padre se fue poniendo más cachonda día con día, al punto de que
cuando supuestamente me sentaba en sus piernas, realmente lo hacia sobre su
erecta verga arremolinando mis nalgas cínicamente contra su falo y él me
acariciaba con descaro los muslos por debajo de mi corta falda. Al paso de los
días metía mas su mano por mi entrepierna hasta que llegó a mi vulva que
acariciaba por encima de las pantaletas haciéndome poner en extremo cachonda y
al borde del orgasmo.
Animada por aquella situación, un día me recosté en el sillón
en donde estaba Mariano apoyando mi rostro en el bulto de su rica vergota
frotándosela con mis mejillas, mi padre puso su mano en mi cadera y poco a poco
la fue recorriendo hasta mis nalgas acariciándolas a placer por encima del
vestido, en pocos minutos su mano estaba en mis muslos por abajo del vestido y
la iba subiendo con lentitud, llegó a mis glúteos manoseándome a plenitud
gracias a que las pantaletitas tipo tanga estaban metidas entre mis nalgas,
metía su dedo medio entre éstas en busca de mi papayita y mi culito. Aquello ya
era un descaro, sin embargo ninguno de los dos decía nada, solo nos dábamos
placer mutuo.
Sentía en todo momento que me venia y aprovechando la
ausencia de mi madre, quien estaba en el trabajo, me lancé a fondo presa de la
lujuria que se había apoderado de mí gracias a las lascivas caricias de mi
padre.
Sujeté su vergota con una mano y abiertamente le friccionaba
por encima del pantalón, en tanto él procedía a bajarme las pantaletitas a mitad
de los muslos para dedearme la papaya y tocar mi culo con la punta de sus dedos.
Ya no había nada que nos detuviera, así que le bajé el cierre de la bragueta y
le saqué la vergota, era impresionante el tamaño y grosor de aquel cetro viril,
no era el primero que tenia a mi alcance, ya varios de mis novios habían gozado
de mi cuerpo y sabia lo que era mamar verga y tenerla dentro de mi cuerpo, pero
ninguna tan enorme como la de mi padre.
Empecé a chaqueteársela haciendo que la cabeza de su rico
camote rozara mis labios y entreabriéndolos ponía mi lengua para mojarla con las
gruesas y espesas gotas del cristalino líquido que le salía del ojete de su
glande. De aquel leve lengüeteo pasé a los besos y luego a los chupetes y cuando
me di cuenta ya se la estaba mamando metiendo en mi boca y garganta lo mas que
me cabia de aquel suculento caramelote de deleite, lo sacaba de mi boca para
lamerle todo el tronco y besarle los güevotes para luego volver a mamarle.
Mi padre me dejaba chuparle la verga complacido e
inclinándose me hacia lo propio en las nalgas y sacando su lengua la pasaba por
mi culo intentando meterla en mi reducido agujerito mientras me dedeaba con
desenfreno entre mis labios vaginales. Luego de varios minutos me hizo venir en
placentero orgasmo y sin alertarme empezó a eyacular dentro de mi boca
haciéndome tragar la mayoría de su esperma y algo de su leche escurría por mis
labios y barbilla. Luego de unos momentos, en que nos quedamos inmóviles, me
acomodé las pantaletas en su sitio y arreglé mi vestido, él hizo lo mismo con su
verga y su ropa. Sin hacer mención de lo sucedido nos quedamos sentados hasta
que llegó mi madre del trabajo, quien ni remotamente sospechaba lo que había
sucedido entre nosotros.
Al día siguiente cuando llegué de la escuela ya estaba mi
padre en casa, en cuanto lo vi sentí un vuelco en mi papaya, súbitamente me
había puesto cachonda imaginando el porqué de su presencia a esas horas. Le
saludé y fui a mi habitación para cambiarme el uniforme de la escuela, en eso
estaba cuando Mariano entró a mi recamara, me encontró solo en las minúsculas
pantaletas y brassiere, aun cuando me sorprendió no hice ningún intento por
cubrir mi casi desnudes, mi padre recorrió con morbosa mirada todo mi cuerpo de
pie a cabeza, en sus manos llevaba una bolsa de conocido almacén y sin despegar
su vista de mis partes intimas me la dio diciéndome que era una regalo.
Era evidente que ya tenía la vergota bien parada, abrí la
bolsa y vi que era lencería, varias pantaletas tipo tanga transparentes y
brassieres que le hacían juego en colores encendidos, sumamente sensuales. Ya
sentía mis pantaletas húmedas, con provocativa sonrisa le dije "¿Quieres que me
las pruebe para que veas como me quedan?", Sorpresivamente me dijo "No, mejor me
las vas enseñando cada que te pongas algunas de ellas", tenía razón, me
mostraría ante él no en un solo día, sino en tantos como coordinados de ropa
intima me había regalado.
Me acerqué a él y abrazándolo de di las gracias, repegué mi
pelvis contra su endurecida verga, sus manos se posesionaron de mis nalgas
acariciándomelas y lentamente me fue quitando las pantaletas y luego el
brassiere, ahí estaba completamente encueradita frente a mi padre, me manoseaba
frenéticamente por todos lados chupándome las tetas, yo le saqué la verga para
chaqueteársela, me incliné mamándosela en tanto mi padre seguía dedeandome tanto
la papaya como el culito.
Luego de buen rato me tendió en la cama besando, lamiendo y
chupando cada centímetro de mi cuerpo, me tenía en el paroxismo de la cachondez,
deseaba su verga como nunca antes y me mamaba la papaya tragando mis flujos
vaginales, "¿Me quieres coger papi?... ¿Me tienes ganas?... ¿Quieres meterme la
verga?... Cógeme papito, cógeme toda... Quiero sentir tu vergota dentro de mi
ardiente cuerpo... No me dejes así... ¡Cógeme!". Le suplicaba a gritos. "Sí, te
quiero coger Cybil... Claro que te quiero coger mi niña, me vuelves loco nenita
sabrosa", me decía mientras me volteaba poniéndome en la pose de "perrita" y se
colocaba tras de mí encaminando su deliciosa vergota entre mis nalgas para
colocarla en mis labios vaginales que babeaban mi néctar intimo.
A pesar de lo lubricada que tenía mi raja con mis babas
intimas, mi padre tuvo que hacer varios intentos para lograr que aquella
monstruosa cabeza de su vergota pudiera empezar a penetrar mi reducido santuario
de placer, pero poco apoco mi vulva fue tragando su colosal camote hasta tenerlo
dentro totalmente. El vaivén de su verga en mi papaya dio inicio y tomaba
velocidad en cada embate, yo trataba de mover mi cadera en forma circular
disfrutando la cogida que mi padre me estaba dando.
"Que rica tu vergota en mi papaya papacito... Siento muy
rico, cógeme más... yomy, yomy me encanta la verga y más la tuya papi... Cógeme
mucho... Disfruta el cuerpo de tu cachonda hija... Dame mas verga", le repetía
en la lujuria plena. Mariano no perdía el ritmo de la cogida y aceleraba los
embates de su ricura en mi papaya. "Que rico mueves tus nalguitas Cybil, que
rica estas mi niña" decía mi padre disfrutando aquella primera cogida que me
estaba dando.
No paso mucho tiempo cuando el orgasmo me vino llenando mi
cuerpecito de indescriptible placer, "Me estoy viniendo papi... No dejes de
cogerme... Sácame todo mi jugo... Exprime mi papayita con tu sabrosa vergota...
Adoro tu hermosa vergota papi... Méteme la verga por siempre", mi vulva
excretaba gran cantidad de flujo bañando el camote y los güevos de mi padre.
Un par de minutos después de mi orgasmo mi padre me decía con
desesperación "Cybil mi niñita estas a punto de hacerme venir en tu papayita...
¿Quieres que llene tu rajita con mi leche?... Sigue moviendo tus nalguitas
hijita que estoy a punto de venirme", me adelanté a su eyaculación diciéndole
"Papi mejor vente en mi boca... Quiero comerme tu esperma... Me sabe riquisimo
tu semen... Dáselo en la boca a tu nenita".
Uniendo las palabras a la acción, mi padre sacó con rapidez
su vergota de mi papaya, al tiempo que yo giraba y arrodillándome frente a él y
metiéndome su enorme vergota en la boca; En ese preciso momento mi padre empezó
a lanzar grandes chorros de leche que llenaban mi boca tragando con deleite su
esperma, hasta que comí la última gota y premié su rico camote con sonoros besos
en la cabeza. Me ayudó a limpiarme la papaya y a vestirme, terminamos justo en
el momento en que mi madre estaba llegando a casa procedente del trabajo.
A la mañana siguiente me llevé una grata sorpresa, cuando me
iba al colegio mi padre me esperaba para llevarme, enseguida me emocioné, sabía
que durante el trayecto Mariano me cachondearía y yo tendría oportunidad de
acariciar su cetro viril que tanto me encantaba.
Así fue, en cuanto nos retiramos un par de calles de la casa,
mi padre me subió la falda del uniforme manoseándome las piernas, atraída como
un imán mi mano fue al bulto que ya hacía su vergota parada bajo el pantalón
masajeandole su ricura. Me acerqué lo mas que pude a él abriendo las piernas
para que me tocara la vulva por encima de las pantaletas y así lo hizo, mis
calzoncito se empezaron a humedecer con mi néctar intimo, ya estaba mas que
cachonda, no me conformé con sobar su verga y le bajé el cierre sacándole la
verga para chaqueteársela en directo, en tanto él me dedeaba la papayita por un
costado de las tangas que portaba.
"¿Quieres un besito papi?", Le pregunté a sabiendas de su
respuesta. Me incliné perdiéndome en su regazo, para colmar de besos su hermosa
vergota y chuparle la cabeza, entonces mi padre me manoseaba las nalgas, el
culito y la raja haciendo a un lado las pantaletitas. Detuvo la camioneta una
calle antes del colegio para que siguiera mamando su camote por unos minutos más
sin la intención de eyacular. Me pidió que me quitara las pantaletas, creí que
me cogería ahí mismo, pero solo era para llevárselas y aspirar mi aroma intimo
durante el día, según me explicó.
Antes de despedirnos todavía le di un par de sonoros besotes
en la punta de su enorme plátano macho, mientras Mariano me decía que a las doce
del día vendría por mí para tener más tiempo en casa antes de que llegara mi
madre del trabajo. Así, sin pantaletas asistí a clases, deseaba que ya fuera la
hora de salida para tener la vergota de mi padre dentro de mí y él disfrutara
por completo de mi candente cuerpecito.
Por fin llegó la hora de la salida, mi padre ya estaba en la
camioneta esperando por su caliente colegiala, en cuanto subí al vehículo me
levanté por completo la falda poniendo ante su morbosa mirada mis piernas y mi
peludo monte de Venus, Mariano ya tenia bajado el cierre del pantalón y
enseguida metí la mano para apoderarme de su garrote y chaqueteárselo. Durante
el trayecto le fui mamando la verga y él me manoseaba toda, dedeandome mis
hoyitos íntimos. Antes de llegar a casa detuvo la marcha del vehículo y me
devolvió las pantaletitas que me había quitado por la mañana indicándome que me
las pusiera y continuamos a casa, dándole otros ruidosos besotes en el rico
plátano antes de que lo guardara en la bragueta y él chupaba sus dedos mojados
con mis flujos vaginales.
Llegamos a casa y ya me tenía encueradita manoseándome y
pasando su lengua por cada micra de mi cuerpo, me mamaba las chiches, la papaya
y el culito y besaba incansable mis nalgas, por mi parte me daba un banquete
mamándole su colosal vergota y besuqueándole los güevos.
Como era de esperarse me dio una suculenta cogida en la que
me hizo venir varias veces, en esta ocasión hubo variada combinación de poses,
haciendo más excitante nuestro inmoral placer, esta vez prefirió venirse sobre
mis nalgas bañándolas con su esperma para luego besármelas sobre su propia
leche. Finalizando con aquellos sonoros besotes en la cabeza de su vergota que
tanto me encantaba darle.
A partir de ese día Mariano me llevaba diariamente a la
escuela entre cachondeos y manoseo de mis partes. Todos los días antes de llegar
al colegio detenía la camioneta y me quitaba las pantaletitas, para entonces ya
mojadas, llevándoselas durante el día y yo asistía a clases sin la sensual
prenda y en ocasiones me pedía que tampoco llevara brassiere por lo que tomaba
las clases sin ropa interior. La despedida era siempre la misma con sonoros
besotes en la punta de su camote.
Habían pasado varios meses de incestuosa relación con mi
padre, los regalos de sensual lencería eran comunes, nos tomábamos fotografías
eróticas uno al otro y de ambos cuando le mamaba la verga o me tenia ensartada
con su delicioso falo, las llamadas por teléfono celular para manifestarnos
mutuamente los deseos carnales que sentíamos uno por el otro eran a diario y en
repetidas ocasiones en un solo día.
Solo nos faltaba un placer, pero un día, la víspera en que
cumpliera 15 años, ya en casa luego de llegar del colegio, noté que mi padre
ponía especial atención en mi culito, lo colmaba de besos y lengüetazos y me lo
dedeaba con especial interés, supuse que me quería coger por el ano. Ello me
ponía super cachonda quería sentir su colosal camote incrustado entre mis
nalgas, como mis amigas me contaban que lo habían hecho.
Así que di el primer paso. Cuándo Mariano, tenia su rostro
metido entre mis nalgas disfrutando de mi culito le dije " Me tienes ganas por
el culito ¿verdad?", Me contestó separando su rostro de mis nalgas "Si hijita,
me fascinaría metértela por tu colita", me hice desear, "Pero no me va a caber
en mi hoyito tamaña vergota sabrosa que tienes", sin despegarse de mis nalgas me
decía "Despacito te tiene que caber", "pero soy virgencita de mi culito papi" le
lloriqueaba para que me rogara.
Mi padre se levantó para tomar con un dedo una buena cantidad
de crema embarrándola en mi culo y metiéndomela en el ano, en tanto yo seguía
repitiéndole que la tenia enorme para mi culo. Sin embargo me empiné frente a él
y abriéndome las nalgas con ambas manos le ofrecí mi virginal culito para que lo
penetrara con su exquisito plátano macho.
Me estremecí cuando la cabeza de su macana hizo contacto con
mi ano, Mariano hizo varios intentos fallidos por encularme, mi culo se negaba a
recibir tan colosal instrumento de placer, yo le ayudaba empujando mi humanidad
contra su endurecida verga. Por fin mi colita cedió y poco a poco fue devorando
la cabeza de su ricura sexual, me dolía mucho, pero la lujuria de tener dentro
de mi culo su hermosa vergota era superior, lentamente su vergota se fue
alojando en mi recto e intestino, por fin su vientre estaba pegado a mis nalgas
y sus güevotes golpeaban levemente mi vulva, tenía toda su vergota metida en el
culo, estaba ¡Enculada!.
Empezó el vaivén de su vergota en mi culo y a poco fue
tomando velocidad. Su vergota ya salía por completo de mi culo en cada embate
para volverse a incrustar de un solo golpe "Papi que rico me coges el culito...
Así, cógeme más... Sí papi métemela toda en mi culo... Mi culo es tuyo, cógeme
mas, cógeme, cógeme mucho por el culo". Le gritaba presa de una lujuria nunca
antes sentida, su vergota en mi colita me hacia venir una y otra vez en agitados
orgasmos, la miel de mi sexo escurría por mi entrepierna llegando a mis
rodillas.
Que rico culo tienes Cybil, que apretadito esta... Tu colita
es de una diosa erótica Cybil... Que rico tenerte enculada hijita... Me vas a
hacer venir delicioso nenita... Eres el mejor culito que haya probado hija", Mi
padre se desvivía por halagar mi colita. Pero había que terminar, antes de que
lo hiciera le propuse, "Papi, de regalo por haberme dejado encular por primera
vez, dame tu esperma en mi boca... Tu leche es un manjar para mí... Prométeme
que me encularas a diario papacito... Pero hoy cuando te quieras venir hazlo en
mi boca... Quiero comer tu leche".
Mi padre sacó violentamente su camote de mi culo, giré
rápidamente metiéndome su vergota en la boca para recibir su tremenda descarga
de esperma, que tragueé hasta la última gota por placer y agradecimiento por la
gran enculada que me había dado mi padre y que era la primera vez que me metían
la verga por el culo. Mi padre también me agradeció el dejarme encular besándome
incansablemente mi ahora desvirgado culo. Hasta que oimos el auto de mi madre
que estaba llegando a casa.
Han pasado cuatro años desde la primera vez que tuve
relaciones de tipo sexual con mi padre, y desde ese día las enculadas son
frecuentes, se puede decir que a diario. Me acostumbré a ir al colegio, a la
preparatoria y ahora a la universidad sin llevar pantaletas, mismas que mi padre
se encarga de quitarme todas las mañanas antes de dejarme en la puerta de la
universidad y en ocasiones también el brassiere.
Tenemos infinidad de fotos eróticas y muchos discos de vídeo
donde aparezco en situaciones lúbricas y sobre todo donde Mariano me esta
cogiendo, enculando y tragando su semen mientras sonrío cínicamente ante la
cámara. He tenido varios novios que me han cogido y enculado con conocimiento de
Mariano quien en ocasiones nos ha observado a hurtadillas, para más tarde él
hacerme lo mismo.
Espero que nunca termine esta relación que entre más
pecaminosa es más sabrosa.
Georgina del Carmen
Relato 100% fantasía inspirada en una compañera de estudios
que a su edad, aun la lleva y recoge su padre diariamente en la universidad.