INSTRUYENDO AL VECINO
Amigos, soy una chica que desde muy joven le encontré gusto a
la putería y la verdad es que me encanta que me cojan y disfrutar de mamar una
rica verga cuando se puede y cuando no, también, no importa el tamaño como dicen
por ahí, lo que interesa es que la sepan mover. Bueno, con Rodrigo, mi vecino,
un chavo muy estudioso y serio, me pasó y les voy a contar.
Venia yo en la pesera y el chavo me reconoció y me saludo muy
formal, él no anda mucho en la calle, pero lo conocía porque su mamá es muy
amiga de mi hermana y a veces iban a la casa cuando él era más chico. La verdad
ahora de grandote medio mucho gusto verlo y como siempre serio, y se lo dije, el
chavo se ruborizó.
Total llegamos a donde teníamos que bajar y como traía una
bolsa con muchas cosas, le pedí si me acompañaba a dejarla a mi casa,
aprovechando que me había dicho que no lo esperaban tan temprano en su casa,
porque lo creían en la clase. Al llegar a la casa lo invite un refresco y
mañosamente le deje caer el vaso en su camisa y pantalón y ya saben, lo clásico,
le dije que me dejara lavárselos y plancharlos, para que en su casa no se
enojaran ni con el ni conmigo. Él aceptó y se quitó la ropa. Estaba buenísimo,
con un cuerpo de nadador, traía una tanga que le cubría su bulto. Cuando lo vi,
en realidad no parecía gran cosa, pero es que este chavo es de esos que parece
que la tienen de hule, porque en descanso la tiene chiquita, pero les crece 10
veces cuando se les para.
Bueno, cuando lo vi desnudo puse su ropa en la lavadora y, le
dije:
"vamos a estar iguales y me cambié poniéndome un negligé sin
nada abajo para que viera mis chichitas y mi matita bien floreadita"
El efecto fue el que yo esperaba, en cuanto me vio, su tanga
comenzó a moverse porque su verga crecía y crecía, me hice la tonta y le dije:
"voy a poner unos discos", me empiné para enseñarle mis
nalguitas y mi anillito, el pobre chavo nada más me veía y se le paraba más y
más. Así, volteada de espaldas a él, camine hasta ponerle mis nalgas ante su
rico palo y empecé a restregármele diciendo:
"ya, fáltame el respeto que nadie se va enterar y ayudarás a
una mujer necesitada", afortunadamente, él se volvió un pulpo metiéndome mano
por donde el quería y podía provocándome unos riquísimos orgasmos con su
manoseada. En eso me calmó un poco y ya pude preguntarle:
"¿has cogido?
Si, con mi novia, pero solo una vez.
Te voy a enseñar a coger rico a una mujer, ¿quieres?
Él me movió la cabeza como un niño y empecé mi lección.
Empecé por darle unos besos metiendo mi lengua hasta el fondo de su garganta y
lamiendo y mordiendo sus labios suavemente, luego, cogí su pene con delicadeza y
me lo arrimé hasta la entrada de mi coñito. Él no era virgen, pero tenía muy
poca experiencia lo que disfrutaba hasta el tope de esa sensación de tener la
punta de su pene metida tan solo a unos milímetros en mi entrada, notaba como
estaba mojando su instrumento con mis líquidos. Luego, lo jalé un poco hacia mí
y la fue metiendo centímetro a centímetro. Yo notaba como iba avanzando por mi
interior, mi calor arropándolo y todo su cuerpo frotándose contra el mío. Me la
metió hasta que sus testículos se lo impidieron y empecé a mover suavemente la
cadera. Él se retorcía de placer, me agarro el trasero y me besaba, miraba su
expresión y lo estaba gozando, escuchaba nuestros propios gemidos e intentaba
memorizarme su olor, su sabor, todo su cuerpo para poder recordarlo en el
futuro, ya seguro de que nunca se me olvidara este día.
Nuestros movimientos se aceleraban y ambos notábamos como su
pito entraba y salía de mi interior ya totalmente mojado por mis jugos. Su
orgasmo estaba próximo y yo me esforzaba para retrasarlo, sólo que en la
situación en la que estaba era imposible, empecé a mover más rápido y nuestro
gemidos eran cada vez más profundos. Él ya no pudo más y gritó: ¡Me vengoooo!,
yo acelere mas mis movimientos y por fin soltó toda su carga en mi puchita. Al
sentir como su leche me inundaba el chochito, me vine de nuevo.
Él permaneció dentro, porque su pene no se bajaba y quería
repetir, pero entonces nos dimos cuenta que ya era tarde y la hora en que él
debería regresar a su casa había pasado y ya no había tiempo para algo más.
Lentamente la fue sacando de mi chochito, se la limpie muy bien, lo abrase lo
bese y hasta lo ayude a vestirse, después el eso lo mismo pero con mas
sensualidad.
Lo acompañe a la salida de mi casa y antes de abrir la
puerta, nos dimos un beso de despedida, pero no para siempre por que el chavo se
volvió mi amiguito cariñoso y cada vez que nos vemos recordamos y hacemos cosa
nuevas. No es por nada pero fui una gran maestra. La verdad fue una gran alumno
y se corrido la voz con las vecinas y esta muy demandado, pero eso si, lo hace
enfrente de mi, en la casa lo cual disfruto de verlo haciéndolo con cada una de
las vecinas, mientras yo entreno a otros amiguitos del él me trae cada que le
presento a una nueva vecina.