FUIMOS A LA PLAYA EN MOTO 2
(Os recomiendo leeros antes la primera parte historia para
disfrutar mejor de la segunda)
Decididamente nos lo habíamos pasado muy bien en la playa.
Había tenido mucho morbo hacerlo a plena luz del sol de una manera tan
inesperada.
Nos habíamos caído muy bien los cuatro, así que quedamos para
cenar y seguir disfrutando de lo bien que nos entendíamos.
Como quedaba claro el carácter lúdico de nuestra reunión
decidimos que seguiríamos jugando toda la noche.
Acordamos que iríamos a asearnos y cambiarnos de ropa a casa
antes de ir a cenar.
Ellas llevarían un vestido ligero sin ropa interior para que
fuera fácil hacerlo en cualquier sitio y nosotros pantalones de hilo también sin
ropa interior y camisas holgadas.
Quedamos en el centro de Barcelona para ir a un Restaurante
que conocíamos, discreto y con una especie de reservados donde quedábamos
apartados de la vista de los demás, aunque no absolutamente.
A la hora indicada Montse y José hicieron su aparición en la
puerta del restaurante. Habían cumplido escrupulosamente lo pactado. Con la piel
tostada y arreglados para salir resultaba todavía más atractivos que en la
playa. Montse llevaba un amplio vestido de algodón blanco con unas lindas
sandalias de tacón. José llevaba un pantalón de hilo de color crudo y una camisa
de color tierra. La verdad es que, salvo por los colores íbamos casi iguales los
cuatro. Isa se había puesto un bonito vestido estampado y muy amplio que se
ceñía en su pecho destacando la rotundidad de sus tetas bien apretadas la una
contra la otra divididas por un canalillo de vértigo. Yo llevaba un pantalón de
hilo blanco y una blusa ibicenca de color negro.
Se sentaron en la mesa que nosotros habíamos reservado y
mantuvimos una animada conversación sobre las cosas de la vida que fue derivando
hacia el sexo.
Ellos también entendían el sexo como nosotros, un juego de
posibilidades abiertas donde las únicas reglas eran el respeto, la higiene y la
educación.
Cuando el camarero ya hubo servido la comida la conversación
fue subiendo de tono contándonos experiencias.
No podía quitar ojo de las tetas de Montse y pude darme
cuenta que a José le pasaba lo mismo con las de Isa. Montse abrió su escote un
poco más mirándome con ojos picaros.
Disimuladamente dejé caer un tenedor al suelo para poder ver
por debajo de la mesa lo que se escondía debajo de su falda. Ella comprendió
enseguida y proyectando su cadera hacia delante abrió sus piernas para que
pudiese contemplar su sexo depilado que empezó a acariciarse lentamente. También
pude ver como Isa se había descalzado y con el pie masturbaba a José, que se
había sacado la polla disimuladamente.
Me incorporé de nuevo y sonreí a Isa y a José de manera
cómplice. Ellos sonrieron y siguieron con lo que estaban mientras conversaban
disimuladamente.
Miré a Montse y ella repitió la maniobra que yo había
realizado momentos antes. Pegué un respingo cuando pude notar como Montse me
sacaba la polla del pantalón y se metía mi polla en la boca, deslizando su
lengua arriba y abajo. Isa sonrió al verlo y se dispuso a hacer lo mismo.
José y yo nos mirábamos divertidos cuando vino el camarero a
tomar nota de los cafés.
Se quedo sorprendido, pero armado de una gran profesionalidad
tomó nota de los cafés.
Con una sonrisa y levantando las cejas nos preguntó:
¿Y las señoras?
Con una risa ahogada los dos le dijimos que las señoras
también tomarían café.
Isa y Montse salieron al poco rato de debajo la mesa
retorciéndose de risa.
Cuando el camarero trajo los cafés ellas le dedicaron una
sonrisa y el dejo los cafés encima de la mesa.
Vistas las ganas que teníamos de divertirnos decidimos pagar
antes de meternos en un lío y acordamos que iríamos a un local liberal a tomar
una copa. Pensamos que 6&9 sería un sitio perfecto.
Nos encaminamos en nuestro monovolumen los cuatro e Isa y
Montse decidieron que se sentarían las dos juntas atrás. Yo por el retrovisor y
José directamente fuimos todo el camino observando como las dos se levantaban la
falda la una a la otra y acariciaban su sexo mientras se besaban.
Aparcamos el coche y entramos en el local. La relaciones
publicas nos llevo a una mesa.
El local no estaba lleno a rebosar, pero había bastantes
parejas. Cuando llevábamos un rato comentando la cara que había puesto el
camarero decidimos ir a bailar a la pista.
La pista de baile estaba oscura, pero cuando se acostumbraban
los ojos se podía ver a las parejas, aunque costaba distinguir sus rostros.
Empezamos a bailar cada uno con su mujer, pero al poco rato
pude observar como Montse y José se acercaban a nosotros. Alargué la mano para
tocar el culo de Montse y vi que José le había subido el vestido por detrás, de
manera que estaba bailando con su sexo y su culo aire. Metí los dedos
directamente en su sexo, estaba muy húmedo.
Estuve así un rato mientras los cuatro nos movíamos a ritmo
acompasado.
Montse alargó la mano y comenzó a rozar mi polla por encima
del fino pantalón de hilo, maniobra que Isa imitó con José.
Varias parejas alrededor comenzaron a acercarse y a rozarnos
a los cuatro. Note como la mujer de una pareja que estaba bailando a nuestro
lado levantaba la falda de Isa para tocarle el culo a placer. Cambiamos de
pareja y cuando cogí a Montse para bailar ella metió directamente la mano dentro
del pantalón y empezó a masturbarme. Yo no pude aguantar y levantándole la falda
abrí sus nalgas mientras con un dedo le acariciaba el ano. Con los ojos ya
acostumbrados a la oscuridad vi como Isa se ponía en cuclillas para meterse la
polla de José en la boca. Le di la vuelta a Montse y empujándole la cabeza un
poco para que se inclinara hacia delante la penetré por detrás sin dejar de
bailar lentamente. Las parejas de la pista nos miraban a los cuatro
completamente excitados. Por un rato dejamos que algunos se acercaran y nos
acariciaran a los cuatro.
Dada la temperatura que estaba tomando la sala decidimos
bajar a la zona nudista.
Nos cambiamos rápidamente y nos fuimos directamente al
jacuzzi.
José y yo nos sentamos en el borde e Isa se aplicó
inmediatamente con el "trabajo" que se había dejado a medias en la pista. Montse
hizo lo mismo conmigo. Las dos se iban turnando y cambiaban de hombre a cada
rato. A veces se paraban y se acariciaban entre las dos. Al cabo de un rato
alguna pareja se metió en el jacuzzi y se puso a mirar.
Tanto Montse como Isa eran bastante exhibicionistas, por lo
que la situación les excitó mucho. Lamían, chupaban y se follaban la boca ellas
solas como locas. A veces se besaban las dos y compartían una sola polla.
Pudimos ver como las parejas que miraban se excitaban empezando a follar delante
de nosotros sin perder vista de la escenita.
Isa y Montse se masturbaban la una a la otra metiéndose los
dedos profundamente en sus sexos mientras nos regalaban una de las mejores
mamadas que me habían hecho nunca. De repente las dos abandonaron nuestras
pollas y sin parar de masturbarse se fundieron en un beso salvaje hasta que
llegaron al orgasmo. José y yo lo agradecimos por que de no haber parado nos
hubiéramos corrido al poco rato.
Cuando acabaron de correrse las demás parejas que miraban
aplaudieron divertidas, cosa que sorprendió a las dos mujeres gratamente y
sonrieron con una inclinación de cabeza.
Decidimos salir del Jacuzzi y pasar a la zona de los
reservados.
Allí, en una especie de cama gigantesca, varias parejas se
retorcían de placer. La mayoría formaban grupos de cuatro, aunque había alguna
sola.
Hicimos que las dos se tumbaran boca arriba y nos pusimos a
lamerles el sexo. Nos esforzamos en darles placer ya que ellas habían hecho un
trabajo fantástico en el jacuzzi. Montse tenía el clítoris muy sensible y yo
procuraba darle golpecitos con mi lengua, cambiando el ritmo para recorrer su
sexo de arriba abajo hasta llegar a su ano y volver otra vez a su clítoris.
Cuando cambié con José y comencé a lamer el coño de Isa pude apreciar que estaba
completamente mojada. Presioné con mi lengua su clítoris con fuerza por que sé
que es una caricia que la pone a mil. Mientras ,ellas se lamían los pechos
alternativamente y se pellizcaban los pezones la una la otra.
Cuando me toco el turno de volver con Montse otra vez no pude
aguantar más y dándole la vuelta la penetré analmente. Estaba muy excitado y
pude comprobar que se retorcía de gusto. A los pocos empujones llegó a un
orgasmo gritando por encima de la música. Mientras le follaba el culo a Montse
miraba como Isa cabalgaba encima de José al mismo tiempo que este le lamía sus
grandes tetas.
Al levantar la vista descubrí que una mujer cuyo compañero
estaba realizando un trío con otra pareja y había quedado momentáneamente sola
nos miraba a los cuatro mientras se masturbaba. Con una mirada la invité a
acercarse, cosa que hizo sin dudar.
Sin mediar palabra se coló debajo de Montse y se pusieron a
hacer un sesenta y nueve mientras yo seguía enculándola. Isa nos miraba excitada
mientras cabalgaba sobre José y se corría de nuevo. Salí del culo de Montse y la
invitada volvió a su grupo reclamada por ellos. Isa decidió tomar su lugar e
inició un sesenta y nueve con Montse,mientras José la penetraba desde atrás
alternando sus dos agujeros. Yo practicaba lo mismo con Montse. Al cabo de un
rato las dos empezaron a empalmar un orgasmo detrás de otro, no podían parar y
José y yo no parábamos de empujar. Ninguno de los dos aguantaría mucho más, así
que nos salimos de ellas. Estaban muy excitadas y fuera de sí. José y yo nos
pusimos de pié delante de ellas y comenzaron una mamada alterna. Lo hacían como
maestras, las dos lamían la misma polla besándose al mismo tiempo, pasaban a
lamer una los testículos y la otra meterse la misma polla hasta la garganta,
cambiaban de polla, se metían por turnos las dos pollas en la boca.
Estuvimos así un rato hasta que ninguno de los dos pudo
aguantar más y nos corrimos al mismo tiempo. La corrida fue brutal por que
llevábamos mucho rato aguantándonos.
Salpicamos con nuestro semen sus lenguas, que ellas sacaban
muy afuera para que cayese la mayor cantidad posible de semen en sus bocas.
Cuando acabamos estuvieron un rato lamiéndose la una la otra
el semen que había quedado por su cara y sus tetas y nos limpiaron a nosotros
hasta la ultima gota.
Descansamos un rato y nos duchamos. Los llevamos a su casa y
nos despedimos hasta la próxima ocasión.
Desde entonces quedamos a menudo para ir a la playa y a
cenar...