Orgía con las amigas de mi madre
Fue para el cumpleaños de mamá. Había invitado a todas sus
amigas, cerca de 12, todas mayores de 45 años. El único hombre presente era yo.
Había comida en abundancia y también alcohol. Pero la mejor parte de la noche no
ocurrió hasta el final.
Resulta que mi madre cumplía 50 años, y los quería celebrar
en grande, y para eso invitó a todas sus amigas. La mayoría de las señoras
estaban separadas y vivían solas. Sus hijos ya estaban fuera de la casa, ya sea
por estudios o porque se habían casado. Mi madre también es separada, pero me
dijo que tratara de alargar mi estadía en la casa, para que no se sintiera sola;
para mi era fabuloso, ya que aún estudiaba y me complacía con todos mis
caprichos.
Esa noche todas las señoras comían y bebían como si nunca lo
hubieran hecho, y a medida que fue subiendo la ingesta de alcohol, también
fueron subiendo de tono las bromas, y como era el único hombre en la mesa, todo
repercutía en mí. Luego de un rato comenzaron a contar sus aventuras sexuales
con tipos desconocidos, amoríos de una noche, y de cómo se autosatisfacían ellas
con sus consoladores, incluso hasta contaron de cómo a veces algunas de ellas se
masturbaban entre si, casi llegando a tener encuentros lésbicos. Estas últimas
confesiones fueron las que me dejaron más caliente, pero yo no hablaba, sólo
escuchaba y me imaginaba las escenas que describían. Hasta que llegó el momento
de contar mi historia, pero no sabía que contar, ya que estaba mi mamá presente
y me daba algo de vergüenza contar mis intimidades delante de mi madre. Fue casi
una obligación que yo contase algo, así que conté lo más suave que me acordaba:
"una vez le hice show erótico a una mujer a cambio que me la mamara", y dicho
esto todas gritaron y comenzaron a pedir el show erótico, pero me negué diciendo
que ahora nadie me la iba a mamar. Una de las amigas de mi madre dijo:"yo te la
chupo si nos haces un show erótico en la mesa". Me sorprendí con tal respuesta,
y miré a mi madre, y me dio un si con su cabeza, así que me saqué los zapatos y
me subí a la mesa.
Pusieron la música y comencé a sacarme la ropa, muy
lentamente. Bailaba un poco, me arrodillaba, me tiraba en la mesa, les bailé en
su cara a cada una de las mujeres, incluyendo a mi madre, quien fue la única que
no me tocó, hasta que quedé solo con bóxer arrodillado en la mesa, y con la
verga erecta a medias. Me iba a bajar cuando una de ellas me dice:"y eso era
todo?, con eso te ganaste la mamada?", la mire, sonreí y le dije:"no, esa vez
quedé completamente desnudo, pero ahora no lo voy a hacer porque la mamada no me
la van a dar". Y la mujer que la había prometido dijo que si, pero tenia que
bailar desnudo en la mesa y a cada una de ellas. Me armé de valor, me subí a la
mesa otra vez, y comencé de nuevo a bailar, y al momento de comenzar a
desnudarme por completo, ellas comenzaron a gritar y a tocarme, estaban casi
desesperadas por ver una verga. Eso me calentó mucho, así que comencé a demorar
el momento, hasta que ni yo me pude aguantar y me desnudé, y ellas quedaron
fascinadas. Me arrodillé frente a mi madre, me la agarró y meneo un poco, baje
de la mesa y le bailé a ella primero, tocándola por todas partes, estaba igual
de caliente que yo; y así una por una, algunas me la meneaban, otras me la
chupaban, otras sólo me tocaban el culo, hasta que pasé por todas y me dieron un
gran aplauso. Me senté en el sillón, esperando mi premio, así que una de ellas
fue hasta donde mi, se arrodilló, me miró y se metió mi verga en su boca, nunca
había sentido tanto placer, era una experta en lo que hacia, y yo trataba de
demorar lo más posible el momento. Cuando miré a las demás mujeres, estaban
todas tocándose el pubis y agarrándose un seno, y eso me hizo explotar en la
boca de esta mujer, la que no dejó caer una gota de semen al piso. Cuando le
preguntaron que tal sabia mi semen, ella dijo:" es muy dulce, está exquisito…".
Yo me senté e el sillón a descansar, y ver el deleite de las otras mujeres, me
miraban con cara de deseo, pero no se atrevían a nada porque estaba mi madre
presente. Y ella se paró donde mi, y al oído me preguntó si quería follar con
alguna de ellas, yo le respondí que con cualquiera, que era ella la del
cumpleaños y que ella decidiera quien le hacia el show esa noche.
Le habló a su mejor amiga, Haydee, preguntándole:"¿te lo
quieres tirar?", y ella no dijo nada, se paro y fue al sillón, se sentó sobre
mis piernas y comenzamos a besarnos un rato. Tenía puesta una falda, así que fue
fácil sacarle su ropa interior. Además le quité su blusa y sus sujetadores, así
que la tenía a mi disposición, hasta que siento una mano en mi pene que lo
comienza a dirigir a su vagina, yo solo me dejaba hacer, y cuando mire quien
era, había dos mujeres arrodilladas mirando como entraba. Haydee solo cerraba
los ojos y gozaba, jadeaba muy dulcemente. Mientras las otras dos mujeres
arrodilladas me tocaban los huevos, y le metían los dedos en el culo. Haydee
estaba tan caliente que le fue fácil llegar al orgasmo, y fue ahí cuando sentí
las bocas como lamían su ano y mi pene. Y como no acabé, me lancé sobre una de
las que estaban en el piso, creo que era Margarita, la desnudé y la puse de
espaldas en el piso. Mientras las otras miraban asombradas. La que estaba con
ella, Liliana, también se desnudó, y se puso detrás de mí, me abrazaba y le
tocaba las piernas a Margarita. Le dije:"deja que ella te la chupe", accedió sin
problemas, así que se sentó sobre Margarita, quien se dio un festín con su
lengua. A esa altura, ya todas se estaban masturbando, o masturbaban a otra. Yo
veía a mi madre masturbarse mirando todo lo que yo hacía, sin perder detalle de
nada. Acabé dentro de Margarita junto con ella y Liliana. Y una de las que se
estaba masturbando me pidió que terminara su faena, así que lo hice con la
lengua, y estuvo muy rico.
Descansamos un rato, nos reímos de todo, la mayoría estaba ya
satisfecha, pero una dijo que quería ver coger a madre e hijo. Nos miramos, y mi
madre dijo que si, pero quería que fuera en la cama. Así que nos fuimos todos al
dormitorio, allí la terminé de desnudar, la masturbé un poco y estaba muy
caliente, la subí sobre mí, y comenzó a cabalgar casi desesperadamente. Y veía
la cara de lujuria de lagunas de sus amigas. Una de ellas se subió a la cama y
comenzó a sobarle sus senos, para ella fue como estar en el paraíso. Le hablé a
Liliana y le dije que le chupara el ano, y con eso no fue mucho lo que demoró en
llegar al orgasmo; gritó como una desenfrenada, y eso excitó mas a sus amigas,
que no tardaron en comenzar una orgía lésbica donde hubiese espacio en la
habitación, ya sea en la cama, en el piso o en el sillón que había allí. Yo
miraba y me deleitaba con tal espectáculo. Vi a mi madre chuparle el ano a una
de las otras mujeres, mientras a ella le comían la vagina sin contemplación. El
espectáculo era digno de una de las mejores películas porno, pero lo que me sacó
del trance fue un ano totalmente lubricado que apuntaba hacia mí. Y sin pensarlo
dos veces, me acerqué, le metí un dedo y luego mi pene, ella me comía a mi
madre, así que se la metí por el ano. Fue espectacular esa cogida, estaba
apretadito, bien lubricado, y me daba un goce espectacular. Cuando acabé dentro
de su ano, sentí todas sus contracciones y se dejó caer. Cuando saque mi pene,
una de las mujeres le lamió el ano, sacando todo el semen que estaba cayendo.
Pasó un rato más, y ellas seguían jugando, besándose, acariciándose, amándose
hasta más no poder. Yo me fui a mi cama ya bastante cansado, pero igual una de
ellas se fue conmigo, sólo me pidió que la abrazara porque se sentía sola. No
iba a tener sexo con ella porque estaba muy cansado, pero su gesto me pareció
tierno, así que no me pude negar.
A la mañana siguiente, cuando me desperté solo en la cama, me
levante desnudo, casi sin poder creer todo lo sucedido. Fui a la pieza de mi
madre, y estaba dormida junto a Haydee y Liliana, estaban desnudas, y con eso me
terminé de convencer que de verdad había sido una noche de lujuria increíble.
Cuando despertaron y se levantaron, me dijeron que eso no iba a ocurrir de
nuevo, que lo sucedido había sido producto del alcohol y la falta de sexo. Mi
madre no decía nada y yo tampoco. Me imaginaba algo así. Una vez que quedamos
solos con mi madre, le pregunté como lo había pasado y me con testó: "fue la
mejor noche de mi vida, probé cosas que nunca me lo hubiese imaginado, hacer el
amor con una mujer es exquisito, hacerlo contigo fue fenomenal, pero tengo miedo
que esto se vuelva una costumbre, tengo miedo que nos descubran y nos marquen
por esto, pero no me arrepiento de lo vivido anoche, porque fue hermoso". Me
sorprendí con su confesión y sólo atiné a abrazarla y darle un beso en la
mejilla. Me preguntó si lo íbamos a repetir y le contesté: "cuando quieras,
porque para mi también fue maravilloso lo de anoche".
Una o dos veces por semana tenemos sexo grupal con algunas de
sus amigas que nos viene a ver, por lo general son ellas las que llegan sin que
se los pidamos. Siempre les hago el amor delante de mi madre y ella termina de
hacerlas gozar, finalizando en un tremendo polvo con mi madre, o acabo con sus
amigas dándoles por el ano, y mi madre se los limpia con su lengua, cosa que le
fascina.