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TODORELATOS » RELATOS » UNA NOCHE EN EL CASTILLO (ZELDA) |
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[ El que bien te quiere te hará llorar. ] |
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TODORELATOS.COM |
Fecha: 23 de Noviembre, 2008.
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| Fecha: 25-Jun-06 |
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| Link vive en el castillo como un guardia y la princesa quiere ser libre, Link le enseña algo que ella no aprendera en libros. |
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Me encontraba sentado sobre uno de los muchos bancos en el
enorme jardín del castillo, completamente aburrido mirando el infinito cielo
salpicado de nubes pintadas de rosa y anaranjado, un verdadero espectáculo de
armonía y belleza entremezclada, pero aún así sentía que faltaba algo...
Era cierto que no tenía nada de que quejarme, en el castillo me trataban como un
verdadero héroe, el rey me tenía mucha simpatía y los guardias y guerreros de
Hyrule me miraban con admiración, algo que por supuesto me hacía sentir algo
incomodo…
- Me gustaría que ella me mirara de esa forma – pensé en voz alta sin darme
cuenta.
Mi vista se mantenía fija en el cielo, pero mis ojos no lo observaban, estaba
completamente perdida en la imagen de mis recuerdos… una hermosa joven de
cabellos largos dorados, de brillantes e hipnotizantes ojos y de una tes tan
blanca como la misma nieve.
- Perfecta… simplemente… perfecta – volví a expresar en voz alta.
Separe mi mirada de las nubes, para observar hacia el frente... no podía creer
los que estaba viendo, debía ser un espejismo o alguna jugarreta de mi mente…
justo frente a mi, en una de las ventanas del castillo el ángel de mis múltiples
ensoñaciones había aparecido.
Al fin había terminado la tediosa escritura del ensayo acerca de las 1000 y una
cosa que debía tener en cuenta para convertirme en futura reina, un inútil
trabajo que mi maestra me había dado y debía tener listo antes del anochecer.
- Genial… he estado toda la tarde en la biblioteca y aún me quedan 15 hojas para
terminar este tonto ensayo – dije soltando la pluma fastidiada y de paso
manchando parte del ensayo en el que estaba trabajando.
Muchas veces me siento prisionera de esta situación, además que siempre debo
soportar el repetitivo discurso de mi padre, mi maestra y de Impa… "ser princesa
no es algo fácil, debes entender que es necesario que en tus manos en pocos años
estará el destino de todo un reino es por esto que es muy importante que
entiendas que el ser la hija del rey conlleva muchas responsabilidades"… como si
estas palabras me alentaran…
Si por mí fuera lanzaría esta tonta tiara al abismo más profundo y me olvidaría
de los deberes, de los modales, de la cortesía, de esto y de esto otro… al
diablo con todo, lo único que quiero es ser una chica normal… me encantaría
salir de este lugar… escapar de estas cuatro paredes que no me permiten ser
libre… desearía recorrer los enormes campos, escalar hasta lo alto de las
montañas, aventurarme en lo profundo de los bosques, admirar la belleza del mar…
- Hay tantas cosas que nunca he visto y sentido, estos segura que existen
demasiadas cosas que los libros no me pueden mostrar ni enseñar – dije
levantándome de la silla, al tiempo que estiraba mis brazos, para luego
bostezar.
¿Cuánto tiempo había pasado desde que me había encerrado en la
biblioteca¿Cuántas horas de mi vida había desperdiciado escribiendo algo sin
sentido?... no estaba segura, pero si no debió ser poco, ya que puedo ver
claramente como el sol comienza a ocultarse y el cielo se llena de hermosos
colores.
- Un hermoso espectáculo digno de verse – dije acercándome hacía una de las
ventanas de la estancia.
Apoye mis codos sobre el marco de la ventana y con ambas manos sobre mi rostro
observe la inmensidad del cielo… una gran bandada de aves se atravesó en el
paisaje, si no me equivocaba se trataba de palomas, blancas palomas silvestres.
Me gustaría ser un ave para alcanzar grandes alturas con mi vuelo, atravesar las
suaves y espumosas nubes y poder recostarme sobre ellas…
- Que pensamientos más infantiles – me dijo suspirando resignada, volviendo a la
realidad.
Aburrida decidí recorrer el paisaje con mi mirada, las diminutas casas que a lo
lejos se divisaban, la monumental entrada al palacio de Hyrule, los dos pequeños
puntitos que se encontraban junto a ella, seguramente los guardias… sonreí
divertida al tratar de imaginar el aspecto severo y fornido que en realidad
debían de tener… luego seguí recorriendo los jardines, muy cuidados y hermosos,
totalmente organizados y estructurados, tal vez demasiado.
- ¿Link? – pregunte notando como mis mejillas se encendían al momento de
pronunciar su nombre.
Ese chico siempre me había atraído desde que era pequeña y ahora esa atracción
se había vuelto en una verdadera obsesión, por más que había intentado fingir
indiferencia no podía evitar sonrojarse cada ve que se cruzaba con él, y la
única solución que encontraba era bajar la mirada y escapar lo más rápidamente
posible del lugar.
Nuevamente esa extraña sensación de nerviosismo recorría mi cuerpo y para colmo
mis ojos se negaban a mirar hacia otro lado… ¿Qué esta haciendo ahí sentado¿Me
esta mirando o solo es mi idea? No… no es mi idea, me esta mirando, esperen yo
también lo estoy mirando… ahhhh ya debe haberse dado cuenta… mejor haré de
cuenta que nunca lo vi.
Es solo mi idea o la princesa acaba de sonrojarse al verme… definitivamente
tiene que haber sido mi idea, tal ves estaba observando hacía otro lugar… no,
estoy seguro que me estaba observando, pude sentir perfectamente el momento en
que nuestras miradas se cruzaron.
- No te imagines cosas que no son Link, ella nunca se fijaría en alguien como tu
– dije observando la expresión nerviosa del rostro de la princesa.
Si realmente me vio significa que se dio cuenta que la estaba observando… ohh
no¿qué voy ha hacer ahora¿Cómo voy ha mirarla¿Por qué no puedo dejar de
observarla?
Nuevamente observe de reojo al chico, de inmediato mi nerviosismo fue en aumento
al percatarme que él seguía observándome…
¿Será que él también sienta algo por mi?... en que estas pensando Zelda, es
completamente improbable que un chico como el se enamore de una tonta princesa
que casi parece fantasma dentro de este castillo…
- ¿Señorita Zelda¿Qué se supone que esta haciendo? – escuche detrás de mi la voz
de mi maestra llamándome.
- ¿Qué? – Pregunte percatándome de lo tonto de mi interrogación ahhh, yo… este…
bueno… lo que sucede es que estaba algo cansada y decidí mirar por la ventana
para distraerme un poco y bueno… yo…
- A si que distraerte un poco… ¿realmente crees que tengas tiempo de distraerte
en especial después de haber manchado tu trabajo¿O también eso es parte de tu
distracción? – me pregunto la maestra notablemente enfadada, con ambos brazos
cruzados y en una posición bastante altanera.
- Lo siento maestra… no fue mi intención – dije bajando la mirada, y serrando
los puños con fuerzas para contener mi deseo de abalánzame contra esa mujer y
hacer que se tragara sus palabras.
- Ese es el problema Zelda, nunca es tu intención hacer nada… escúchame, te lo
digo como amiga no como profesora… tu ya tienes que tener claro que ser una
princesa… - comenzó a decir la maestra.
Genial aquí va de nuevo con su tonta frase… no sabe como la detesto…
- … muchas responsabilidades. – escuche como al fin había terminado la mismísima
dichosa frase de siempre.
- Esta bien maestra, ya entendí el mensaje… le prometo que terminare el ensayo –
le dije para que se largara de una vez por todas.
- Espero que así sea, no quiero tener que verme obligada a repetirte una vez más
lo mismo – me dio antes abandonar la biblioteca.
Un enorme coraje recorría en ese instante mi mente, no podía creer que siendo la
princesa de Hyrule tuviera que soportar los regaños de una maestra que no veía
lo esencial de las cosas, no podía creer que después de tanto esfuerzo iba a
tener que rehacer el maldito ensayo que se había arruinado gracia a la tinta, y
no podía creer lo pesada que se me hacía en este momento la tira que llevaba
sobre la frente.
Nuevamente Zelda a desaparecido de mi vista… aún no entiendo que es lo que le
sucede, hace años éramos muy buenos amigos, pero de un día para otro cambio
totalmente su actitud conmigo.
- Quien sabe, tal vez le hice algo y no me di cuenta o tal vez considere que soy
muy poca cosa para relacionarse conmigo – dije suspirando con un dejo de
melancolía.
Pero mis oscuros pensamientos se vieron interrumpidos por un objeto no
identificado que salio volando a través de la ventana en donde antes se
encontraba la princesa.
- ¿Qué habrá sido eso? – me pregunte levantándome rápidamente y siguiendo con mi
mirada la trayectoria que seguía el objeto.
Al verlo caer cerca de uno de los arbustos me dirigí de inmediato hasta él
lugar, y hurgando entre las ramas encontré lo que parecía ser alguna valiosa
joya…
- Se me hace familiar… - dije meditando, mientras observaba con atención la
peculiar forma de esa joya.
¿Dónde la había visto antes?... de inmediato a mi mente volvieron las imágenes
de la chica de mis sueños.
- Pero… ¡si esto es la tiara de Zelda! – dije casi gritando.
Por suerte a estas horas nadie se encontraba en los jardines del palacio, a si
que supuse que nadie se había percatado de mi grito.
- Tal vez se le callo, es mejor que valla a buscarla y se la devuelva – dije
levantándome nuevamente y caminando presuroso hacia el castillo.
De cierta forma mis energías se habían renovado, al fin tenía una buena excusa
para entablar una conversación con la chica… solo tendría que fingir que
milagrosamente iba caminando por ahí y había encontrado la tiara tirada en el
suelo, y como creía que era lo más correcto debía devolvérsela a su dueña.
Entre en el castillo y camine a través de los pasillos, si mi memoria no me
fallaba la ventana en donde había visto a la princesa pertenecía a la
biblioteca, por lo que ese sería mi destino.
Pero en ese momento me detuve en seco ¿Cómo se suponía que llegaría a si nomás y
le entregaría el objeto… no debía tener algo previamente planificado.
- Veamos… ejem… ejemm – dije intentando que mi voz sonara lo más varonil y
segura posible – princesa… lamento molestarla, pero vera, creo que se le ha
perdido esto – extendí el brazo con el que sostenía la tiara – no se moleste en
agradecerme… yo estaré siempre a su servicio.
- ¿Con quien se supone que estas hablando? – escuche hablar a alguien tras mi
espalda.
Esa voz… no… no puede ser…
Lo había decidido, me escaparía, cambiaria mi identidad y nunca nadie volvería a
ver a la princesa… claro el primer paso para eso era deshacerme de esta tonta
Tiara, me la saque sin ningún cuídate y la lance lo más fuerte que pude a través
de la ventana.
De inmediato abandone la biblioteca no sin antes derramar casualmente toda la
tinta sobre las hojas que se encontraban en la mesa... mi muy querido ensayo.
Llegué hasta mi habitación, y literalmente di vuelta todo el cuarto.
- Nada, con estas ropas hasta el más tonto me reconocería… necesito algo
diferente… algo que una princesa no acostumbra a usar – dije meditando
seriamente en la situación.
En eso se me ocurrió la idea más genial del mundo, o por lo menos eso pensé…
rápidamente salí de mi curato y llegue hasta el de mi tutora, para mi fortuna el
cuarto se encontraba abierto a si que lo único que restaba era entrar sin ser
vista.
Mire a la derecha… nada… a la izquierda ni un alma en pena, perfecto era mi
oportunidad.
Sigilosamente me adentre en el cuarto de Impa, un lugar al que nunca antes había
entrado, era muy simple, más de lo que me había imaginado, pero como no tenía
tiempo de analizar con calma el lugar me dirigí de inmediato al lugar donde
supuse que Impa guardaba sus ropas, un enorme baúl.
Para mi sorpresa descubrí el porque nunca había visto a mi tutora con alguna
otra ropa…
- ¡Tiene una tremenda colección de trajes idénticos! – dije levantando uno de
ellos.
Al principio me sorprendió un poco, se veían mucho más pequeños de lo que
realmente era Impa, pero si a ella le quedaban por que a mi no. Me desvestí
rápidamente y me coloqué el traje y de inmediato descubrí que la tela era
extrañamente elástica y de adhería al cuerpo con una facilidad increíble.
Cuando al fin termine de vestirme, salí del cuarto y me movilice con cuidado a
través de los pasillos, me sentía lago extraña, parecía que fuera un ladrón que
entraba a hurtadillas a una casa, bueno pero la verdad es que mi situación no
era muy diferente, si la maestra mi padre, Impa o cualquier sirvienta me veía mi
plan estaría completamente arruinado.
Al dar vuelta en una esquina me quede paralizada al ver a alguien en medio de la
penumbra, el sujeto se encontraba de pie muy cerca de una ventana haciendo
alguna extraña representación, me pareció algo divertido, en especial porque al
principio no lo había reconocido.
- … lamento molestarla, pero vera, creo que se le ha perdido esto – extendió un
brazo en donde sostenía un objeto que desde esta distancia no alcanzaba a
reconocer – no se moleste en agradecerme… yo estaré siempre a su servicio.
Pero si es Link… no tengo que estar soñando…
- ¿Con quien se supone que estas hablando? – pregunte sin darme cuenta de lo que
hacia.
Con lentitud fui girando, estaba más que seguro que la voz era de ella, no podía
ser de nadie más… nunca podría ser capaz de confundir la voz de ella con la de
otra chica.
- ¿Princesa? – pregunte sin atreverme a mirarla.
Sabía que mis mejillas estaban sonrojadas, podía sentir ese peculiar ardor… de
ninguna forma podía mirarla a los ojos después de lo que ella acababa de
escuchar… debía creer que era un verdadero tonto¿en que diablos estaba pensando
cuando me puse a practicar lo que le diría?
Que extraño… ¿Cómo supo que era yo si ni siquiera me ha mirado, definitivamente
había algo que no entendía… aunque lo que más me sorprendió era el porque no
había salido corriendo como tantas otras veces que me cruzaba con él, esta vez
había lago que me impulsaba a quedarme.
Me quede observándolo durante unos segundos, me acerque solo unos dos pasos,
para poder mirarlo con más detenimiento… o.O ¿esta sonrojado, no definitivamente
eso debía ser efecto del reflejo de la luz que atravesaba la ventana… no…
esperen un momento¡esta sonrojado!
- No me ha respondido – dije cambiando completamente mi tono de voz tratando de
sonar un poco más formal.
La verdad es que me había dejado llevar por la primera impresión y por un
segundo había creído que aún éramos íntimos amigos como en nuestra infancia,
pero ahora acababa de recordar que hace mucho tiempo que había dejado de
comunicarme con Link, algo en lo que nunca me había puesto a pensar con
verdadero detenimiento o mejor dicho nunca me había puesto a analizarlo…
Siempre lo mantuve cerca en mis pensamientos, en mis sueños, en mis fantasías… a
pesar de que aparentara no verlo, siempre notaba su presencia, nunca pude dejar
la manía de seguirlo secretamente, observarlo mientras realizaba sus arduos
entrenamientos…
- Princesa, esto yo… yo solo quería… - me dijo aún con la cabeza baja, y
ocultando algo tras su espalda.
- ¿Me estabas buscando? – dije tratando de ayudarlo.
Por las Diosas¿qué voy ha responderle ahora, tengo que pensar en algo, tengo que
mantener mi mirada en el suelo o se dará cuenta que estos avergonzado, tengo que
parecer seguro…
Tengo… tengo que cerrar la boca para no babear…
Inevitablemente levante la vista al sentir sus pasos acercándose, no pude hacer
nada, casi fue un acto reflejo, aunque creo que fue un grave error haberlo
hecho, lo más seguro es que ahora pensara que era todo un pervertido por la
carita que debo tener, aunque el no observarla sería un pecado aún más grave…
pero eso no es mi culpa… ella es la culpable… digo ¿Cómo se le ocurre vestirse
con algo así de pegado al cuerpo?
- Yo este… si… digo no… este… no se… - dije más que tartamudo tratando de tragar
el nudo de saliva que se me había formado en la garganta.
Nunca la había visto vestida de esa forma y tampoco nunca me la imagine, sus
piernas eran perfectas… sus curvas mucho más que armoniosas… y su rostro
increíblemente bello, definitivamente el cabello suelto y algo alborotado le
daba un aspecto como de chica rebelde, que nunca había visto en ella.
- Perfecta – repetí en voz alta el eco de mis pensamientos.
¿Había escuchado bien, el acaba de decir perfecta, además me esta mirando de
manera extraña, como si nunca me hubiera visto.
En eso me detuve en seco, ahora era yo la que sentía que mis mejillas ardían…
¿Cómo podía haber sido tan tonta?... me pregunte mentalmente sin encontrar
respuesta alguna, esta claro por que me mira así, esta ropa no es la más
adecuada… con esta ropa… ¡SE ME VEÍA TODOOO!
Y en ese preciso momento comencé a reaccionar de lo delicada que era la
situación. De inmediato recorrí los últimos metros que me separaban de él, de
Link, del chico que secretamente amaba… el joven que formaba parte de todas mis
más extrañas fantasías de adolescente.
En que demonios estaba pensando… nuevamente me había dejado llevar por mis
pensamientos y mis ya casi incontrolables sentimientos, por suerte reaccione a
tiempo y cuando estuve a solo unos centímetros de él…
- Pervertido – le grite propinándole una fuerte bofetada.
Al instante después me había arrepentidote lo que había hecho, eso había sido
una reacción no solo exagerada y poco premeditada, sino que ahora para colmo mis
sentimientos se estaban interponiendo en mi control, podía ver la marca que
había dejado mi mano sobre su mejilla y un sentimiento de culpa y
arrepentimiento hizo que me confundiera, un enorme deseo de pedirle disculpas y
acariciar el lugar que yo misma había dañado nació en mi.
Soy un tonto, soy un tonto, soy un tonto… me repetía una y otra vez mentalmente
mientras intentaba quitar la cara de asombro que tenía.
Seguramente esta muy enfadada conmigo, tal vez nunca más podremos intercambiar
palabras, quizás he perdido todas las oportunidades que tenía en que ella algún
día se fijara en mi.
- Disculpe… no fue mi intención ofenderla princesa – le dije intentando reparar
en parte mi grave error.
Pero de todas formas me era muy difícil sentirme arrepentido de mi atrevimiento,
de todas formas solo había dicho la verdad que ante mis ojos se presentaba… y
ahora que se encontraba tan cerca podía ver con claridad ese hermoso rostro que
siempre me había cautivado.
Aunque algo me parecía extraño, su rostro no demostraba enfado, sino, más bien
arrepentimiento… pero ¿Por qué, la verdad es que esta situación cada vez me
confundía más, y aún peor, la cercanía de nuestros cuerpos no me permitía pensar
correctamente.
Tengo que salir de aquí ahora mismo, si no lo hago no se que puedo ser capaz de
hacer, mi mente es un verdadero caos, no puedo pensar… no puedo concéntrame…
demonios Link deja de mirarme a si¿que no ves que solo me haces sentir más
culpable?
Baje la mirada en un vano intento de olvidar lo que estaba pensando, de poner mi
mente en blanco y buscar una buena excusa para marcharme de aquí, y escapar de
esta incomoda situación.
Pero mi pobre intento de lograrlo se vio interrumpido por el sonido de unos
pasos acercándose por el corredor, y eso no significaba nada bueno, debía buscar
la forma de esconderme, si alguien más me veía sí que me metería en graves
problemas.
- Alguien se acerca – dije más para mi que dirigiendo a Link – tengo que hacer
algo… tengo que ocultarme.
Ahora podía entender parte de lo que estaba sucediendo… pero no podía comprender
él porque la princesa de Hyrule debería esconderse dentro de su propio hogar.
Aunque viendo la cara de afligimiento que tenía la chica no pude evitar sentirme
en el deber de ayudarla, aunque aún no entendía cual era el fin o propósito que
quería llevar a cabo, deseaba más que nada en el mundo ayudarla.
Mire a mí alrededor, pero el pasillo estaba completamente vació, solo las largas
ventanas y los múltiples cuadros lo adornaban y nada de eso era de potencial
ayuda en este momento, el eco producido por los pasos de quien se acercaba iba
en aumento, no quedaba mucho tiempo.
- Ven – le dije tomando su mano sin saber exactamente que era lo que estaba
haciendo.
Comencé a correr con ella siguiéndome de cerca, doblamos al final del pasillo y
encontré lo que estaba buscando… una gran estatua del Rey de Hyrule a una orilla
del pasillo y a ambos lados de esta había una larga cortina de tonalidad oscura.
Los pasos seguían acercándose, ahora seguramente esa persona se encontraría
atravesando el pasillo en el que antes nos encontrábamos.
- Ahí viene, ocúltate detrás de mi – le dije empujándola con delicadeza hasta la
pared, junto al lado de la estatua.
Al parecer ella había comprendido la idea porque de inmediato se escondió tras
la cortina. Yo me pare justo delante del inusual bulto que se formaba por el
cuerpo de la chica que se encontraba detrás y trate de actuar lo más
naturalmente posible.
Instantes más tarde vi como Impa se acercaba hacia el lugar donde reencontraba.
- Link… que bueno que te encuentro – me dijo deteniéndose justo delante de mi.
- Busco a la princesa, acabo de ir a buscarla a la biblioteca y solo encontré un
tiradero de papeles y mucha tinta… estoy algo preocupada… ¿por casualidad no la
habrás visto?- me pregunto finalmente.
Ahora si que estaba nervioso… una cosa era mentirle a cualquier guardia o
sirviente del castillo, pero otras muy diferente era hacerlo con Impa. Trague
saliva y respire profundamente antes de contestar, mi respuesta debía sonar lo
más creíble posible.
- No, no he visto en todo el día a la princesa… - dije mirándola a los ojos
manteniéndome firme en mi posición -… la verdad es que también estaba
buscándola, quería entregarle algo¿a si que si la vez podrías decírselo? – le
pregunte esbozando mi mejor sonrisa fingida.
Si, definitivamente mi cínica sonrisa no convencería a Impa, de hecho ni a mi
mismo lo hacia… pero de todas formas seguía adelante, me junte mucho más al
bulto tras de mi, tratando de ocultarlo lo mejor posible.
- ¿No me estarás mintiendo, verdad? – me volvió a preguntar acercándose a mi,
analizando mi rostro su la mirada.
Esos ojos escarlata de Impa me dan miedo, ella siempre me ha infundido respeto,
su mirada severa y a la vez calmada me confundía. No le respondí solo trate de
fingir que todo estaba en calma, por suerte, segundos más tarde parecía haberse
convencido o por lo menos resignado.
- Esta bien… esta vez voy ha creerte – me dijo poniendo una de sus manos sobre
mi cabeza – más te vale portarte bien, recuerda que ya no eres un niño – termino
de decirme sonriente para luego alejarse por el pasillo.
Ufff, eso había estado realmente cerca. Aunque debo reconocer que había sido muy
extraño¿qué habrá querido decirme con pórtate bien¿Acaso ella sabía que estaba
ocultando a Zelda, y si así era ¿Por qué simplemente no nos había delatado y
regañado a ambos?... creo que mejor no me esfuerzo en tratar de entender algo
que no tiene respuesta.
Sentí como Impa se alejaba y al fin pude respirar, había estado conteniendo la
respiración durante todo el tiempo que mi tutora había estado ahí,
definitivamente había estado demasiado cerca.
Suspire aliviada, por suerte ella no me había descubierto o al vez solo fingió
no percatarse de mi presencia… bueno si ese era el caso se lo agradecía, la
verdad es que por hoy no deseaba escuchar por segunda vez el mismo dichoso
consejito.
Aparte la cortina y mire a Link que parecía estar en las mismas condiciones en
las que yo me encontraba... completamente agotado.
- Gracias… - le dije mirándolo a la cara.
De inmediato sentí esa misteriosa e indescriptible sensación que recorría mi
cuerpo al momento de encontrase nuestras miradas y nuevamente me vi perdida en
los hermosos zafiros de sus ojos, él había girado su rostro para mirarme y ahora
me sonreía de la forma más natural.
- Vamos – me dijo tomando nuevamente de mi mano y llevándome a alguna parte del
castillo, yo solo me deje guiar.
Caminamos sigilosos atravesando gran parte del castillo, sabía que había un
lugar en el que Impa nunca buscaría a la chica y ese era mi cuarto.
De momento mi habitación era un verdadero chiquero ya que no hace mucho me había
mudado al castillo, y aún no me había dado el tiempo de ordenar el cuarto,
aunque tal vez nunca me lo daría, digo para que si luego volvería a
desordenarse. Lo más seguro es que Impa creyera que el último lugar en el mundo
donde la princesa podría encontrase era en este cuarto, después de todo ¿hace
cuento que yo y la chica no se hablábamos, de todas formas y por seguridad
decidí cerrar el pestillo de la puerta.
Lo que si me había sorprendido, era que Zelda me había seguido sin dar alegato
alguno, y eso en parte me dio algo de seguridad, ya que por lo menos sentía que
la joven confiaba en mí o al menos comenzaba a hacerlo y fue por ese mismo
motivo que decidí romper el hielo.
- Lo siento – comenzamos a decir ambos al mismo tiempo.
Un leve rubor volvió a aparecer en mis pálidas mejillas al sentir la
interferencia de nuestras voces. Al parecer ambos teníamos las mismas
intenciones y nuestros pensamientos se habían unido en uno.
Deseaba más que nada en el mundo reparar lo errores que había cometido en el
pasado y explicarle a Link de una vez por todas la razón de mi extraño
comportamiento durante estos últimos años.
Ambos nos interrogamos con la mirada, sin saber que hacer, como actuar o quien
sería el que comenzaría a hablar.
- Tú primero – me dijo al tiempo que me indicaba que me sentara.
Vi como ella se acerca hacía mi y se sentaba justo a mi derecha, muy pero muy
cerca, en realidad cuando le indicaba que se sentara, había querido decirle que
lo hiciera donde ella gustara, aunque tal vez si habían entendido el mensaje y
había decidido por voluntad propia sentarse junto a mi. Oh vamos Link ya estas
comenzando a alucinar.
- La verdad es que no se como comenzar… – escuche su melodiosa y pausada voz
junto a mi.
Yo por mi parte estaba tratando de concentrar mis sentidos en lo que ella me
estaba diciendo, pero el trabajo se me hacia bastante difícil, después de todo
soy hombre y creo que mis hormonas están trabajando tiempo extra.
- … No sabes como te envidió – me continuo diciendo, sorprendiéndome.
¿Me envidia¿Cómo puede ser que una princesa pueda sentir envidia de alguien como
yo, a ella no le faltaba nada, era la princesa y como tal yo creía que tendría
todo lo que ella deseara. La mire interrogante, haciendo notar mi confusión y al
parecer ella lo había notado.
Mire a Link de reojo y me percate de su cara de desconcierto, claro que no me
sorprendió del todo, el al igual que todo el mundo debía ser partidario de la
idea que a una princesa no le había falta nada. Sonreía melancólica al pensar en
ello y suspirando al tiempo que abrazaba mis piernas y apoyaba mi mentón sobre
mis rodillas decidí continuar.
- La vida de una princesa no es lo que todos creen Link… - dije cerrando los
ojos agotada.
Es solo mi idea o ella acaba de llamarme por mi nombre… si, lo hizo la pregunta
era ¿por qué?
-… Siempre me he sentido atrapada dentro de este castillo, me gustaría tener la
posibilidad recorrer la inmensidad de Hyrule de que los guardián dejaran de
seguir cada uno de mis pasos cada vez que voy hasta el pueblo… ya estoy harta de
las responsabilidades impuestas, de que mis acciones sean acorde a la que los
demás esperan… - dijo de manera apagada.
Observe como lentamente volvía a abrir sus ojos y note lo vidrioso de su mirada,
parecía que estuviera conteniendo el llanto… al ver esa imagen algo oprimió mi
pecho, podía sentir una enorme angustia al escuchar sus palabras…
Ahora la comprendía, ella tenía razón en lo que decía, las únicas veces que la
había visto salir del castillo sin una enorme escolta de guardias era cuando
ambos nos escapábamos y de eso ya había pasado mucho tiempo.
Comencé a pensar que se sentiría no tener la oportunidad de viajar, de ver todas
las maravillas que el mundo nos entregaba… me pregunte que se sentiría saber que
en un futuro no muy lejano todo un pueblo dependería de tus acciones.
Sentía unos enormes deseos de llorar, de desahogarme de una vez por todas, pero
no podía, no debía… así me lo habían enseñado, una princesa debía ser fuerte y
nunca debía demostrar sus sentimientos, fingir sonrisas, fingir seguridad…
¿A quién trataba de engañar? No era fuerte ni mucho menos segura, nunca en la
vida había tenido la oportunidad de tener amigos, y el único chico que lo había
sido, yo misma me había encargado de alejarlo… ¿Por qué?
- Creo que esto no esta bien… es mejor que me marche, Impa debe estar preocupada
– dije levantándome y limpiando las lágrimas que estaban amenazando salir.
La vi levantarse, pero yo no permitiría que se alejara, hace mucho tiempo que
había deseado estar cerca de ella, saber lo que pensaba…
- Espera – dije levantándome de un salto.
De inmediato me interpuse entre ella y la puerta, observe la cara de confusión
de la chica, pero aún así no me moví. Me acerque hasta ella y guiado por un
impulso la abrace, y me mantuve así, sintiendo el exquisito aroma que emanaba de
su piel, un perfume muy parecido al de una delicada violeta.
No me lo espera, de ninguna forma me esperaba esa acción de parte de él… y ahora
para colmo no podía reaccionar, mis músculos se habían tensando, mi corazón se
había acelerado, mis manos habían perdido su calor a causa del nerviosismo…
Sabía que lo correcto debía ser apartarlo de mí, pero no podía… ¿Cómo iba a
alejar a Link de mi si al fin mi deseo de tenerlo cerca se había cumplido,
además por primera vez en mi vida, me sentía segura, sentía que entre sus brazos
mi mundo se hacía una inmensidad.
- Link… - susurre después de un tiempo, correspondiendo su abrazo.
Pude sentir como después de unos minutos su cuerpo se fue relajando y
tímidamente fue correspondiendo mi abrazo. Seguramente estaba confundida por mi
repentina acción, ahora sabía que era mi turno de hablar, era el momento para
expresar mis sentimientos.
- Ya no puedo seguir ocultando lo que siento – le dije acariciando con dulzura
su cabello – Zelda… tu… tu… - mis nervios nuevamente me traicionaban, no podía
creer lo difícil que se me hacia confesarle mis sentimientos – me gustas mucho –
le dije al fin sabiendo que esas no eran las palabras adecuadas, sabiendo que lo
que realmente sentía por ella era algo mucho más fuerte.
Me gustas mucho… sus palabras hacían eco en mi mente, no podía creerlo, aún no
podía asimilar sus palabras… lo que siempre había soñado se estaba cumpliendo,
claro no en las mismas circunstancias y en el mismo lugar, pero eso no
importaba, ahora nada me importaba.
Ahora si no pude soportarlo más, las lágrimas salieron solas de mis ojos, podía
sentir su lento recorrido a través de mis mejillas, lo abrace con más fuerza,
hundiendo mi rostro en su pecho, llorando en silencio.
Estaba llorando, podía sentirlo…
- Lo siento… no quise herirte, yo solo… - empecé a decir tratando de arreglar la
situación.
Me quede en silencio al ver que ella levantaba su rostro y me miraba a los ojos,
me sentí aun más culpable al ver en él, el rastro de sus lágrimas.
- Yo solo… - intente nuevamente hablar, pero esta vez fui interrumpido por ella.
Posó una de sus delicadas manos sobre mi mejilla.
Me puse de puntillas, para que mi rostro pudiera alcanzar el de él. Y apropósito
me detuve a escasos centímetros… mis labios casi rozaban los suyos.
Vi como sus mejillas adquirían un tono rojizo, al parecer había conseguido mi
objetivo. La mano que tenía puesta sobre su rostro la fui bajando lentamente
hasta dejarla apoyada sobre su hombro, entonces junte mi mejilla con la de el y
le susurre el oído con dulzura.
- Me gustaría que me enseñaras a volar.
Y luego me separe de él.
¿Qué había sido todo eso, realmente esa chica me descoloca, por un momento perdí
el completo control de la situación, no había entendido que querían decir
claramente sus palabras, pero al parecer ella sentía lo mismo que yo.
La seguí con la mirada, al separarse de mi se dirigió hasta la única ventana que
había en mi desordenada habitación, y ahora después de mucho tiempo me percate
de que había anochecido, su perfecto cuerpo delineado por la luz de la luna me
mantuvo embobado durante largo rato. Camine hasta llegar junto a ella y me
detuve justo detrás, pasé mis brazos a través de su estrecha cintura y la atraje
hasta mi.
Ella poso sus manos sobre las mías, al parecer no le molestaba mi atrevida
acción.
- No sabes cuantas veces e soñado estar junto a ti… - escuche su voz
interrumpiendo el silencio de la noche.
Estaba decidido, este era el momento para demostrarle cuanto la quería, cuanto
la deseaba, si las palabras no me ayudaban mis acciones deberían interceder por
mi.
Deseo demostrarle de alguna forma que es lo que siento y este era el momento
perfecto, hoy solo me dejare llevar por mis sentimientos, al diablo con la
princesa, hoy solo seré Zelda.
Gire para poder quedar de frente al chico, sus manos aún permanecía sobre mi
cintura, yo por mi parte pasé mis brazos por sobre su cuello y me acerque
lentamente a él. Link fue el encargado de acertar la distancia que nos separaba,
al parecer al igual que yo, ya no podía esperar más tiempo.
Era la primera vez que besaba a un chico, por lo que creí que él se percataría
de mi inexperiencia, pero no fue así, para mi sorpresa él también era un novato
en el tema.
Podía sentir los suaves labios de ella moviéndose a perfecto compás con los
míos, aunque esta fuera la primera vez que la besaba, sentía como si no lo
fuera… al poco tiempo lo que empezó como un dulce y tímido beso se hacía
trasformado en uno fogoso y apasionado.
Nos separamos escasos centímetros solo para poder tomar algo de aire, mi
respiración era agitada al igual que la de ella. Me encargue de alejar con una
de mis manos algunos mechones de cabello que caían sobre su rostro, luego con
esa misma mano delinee sus labios, solo con la intensión de grabarlos en mi
memoria. Permanecimos así, mirándonos, definitivamente hoy había comprobado que
si no tenía cuidado algún día me ahogaría en el mar de sus ojos, esas hermosas
perlas aguamarina que poseía.
Sin saber porque retrocedí un paso, para mi desfortuna, o tal vez mi gran
fortuna, el desorden de mi cuarto jugo en mi contra y perdiendo el equilibrio
caí al suelo de espaldas, aunque no lo hice solo, ya que ella al estar
firmemente sujeta a mi cuello cayó junto conmigo o mejor dicho sobre mi.
La repentina caída me había tomado por sorpresa, por lo que no había podido
hacer nada para evitarla, claro que al que realmente le había dolido era a él,
porque su cuerpo y sus fuertes brazos habían ayudado a amortiguar la mía.
- ¿Estas bien? – le pregunte preocupada, separándome un poco para poder observar
su rostro.
- Claro que si… - me respondió sonriente – aunque me agrada que te preocupes por
mí – continuó diciéndome al tiempo que volvía a atraparme con sus brazos y sus
labios volvían a apoderarse de los míos.
Yo, por supuesto sin negarme volví a corresponder, al tiempo que enredaba mis
manos en sus cabellos. Nuevamente nuestros pulmones volvían a jugarnos una mala
pasada, exigiéndonos oxigeno, resignados nos separamos escasos centímetros.
- No sabes cuanto me encanta estar a tu lado – le dije dejándome sin pensar.
El sonrió de manera dulce ante mi comentario, y tomando mí rostro entre sus
manos deposito un cándido y tierno beso sobre mi frente. Yo no pude evitar
sonreír ante su trato, me parecía sumamente bella la manera en que me trataba y
hablaba, su increíble delicadeza hacía inevitable que me estremeciera entre sus
brazos.
La observe una vez más y me deleite con la hermosa sonrisa que adornaba su
rostro… ya no podía soportarlo más, la necesitaba, deseaba llevar este momento
muchos más lejos, quería que esta noche fuera inolvidable para ambos…
Recorrí lentamente con mis manos su cuerpo, sintiendo los sutiles temblores que
provocaban en ella mi curiosa exploración, mantenía mis ojos cerrados, mientras
ella depositaba suaves besos y caricias sobre mi rostro, haciendo un lento
recorrido hasta llegar a mis ansiosos labios.
No se en que momento sucedió, pero de pronto, los papeles se habían invertido,
ahora era yo la que me encontraba bajo su cuerpo. Al igual que tampoco me
percate del momento en que él comenzó a bajar a través de mi cuello, solo me
deje llevar por las indescriptibles y a la vez nuevas sensaciones que me
proporcionaba con cada beso, con cada caricia o con cada palabras que
pronunciaba entre besos y suspiros.
Estaba intentando deshacerme de la ya estorbosa ropa de la chica, era cierto que
me encantaba la forma en que la tela se adhería a su cuerpo, marcando cada curva
con exquisita precisión, pero en estos momentos lo que más deseaba era que
desapareciera…
Al parecer ella se había percatado de mi frustrado intento, por lo que ella
misma fue deslizando con lentitud la tela, dejando a al descubierto su pálida
piel iluminada por la luz de la luna. Luego de apartar completo el traje paso
sus manos a través de mi nuca y me atrajo una vez más hacia ella, claro que yo
no opuse ningún tipo de resistencia.
Puse sentir como sus manos volvían a deslizarse a través de mi espalda, pero
esta vez se detuvieron justo sobre el cinturón, y sin ninguna dificultad ella se
encargo de apartarlo, para luego deshacerse de la túnica verde que era parte de
mi traje ( N.A: Link estaba vestido con el típico traje que siempre usa n.nUU
XD, ahhh y por si acaso Link no llevaba puesto ese día sus guantes, ya que los
ocupaba solo cuando entrenaba XDD… bueno ahora continuemos n.n)
Con mis manos recorrí lentamente su ahora desnudo pecho, mientras sentía como él
volvía a bajar a través de mi cuello… logrando que de mis labios entre abiertos
se escaparan algunos gemidos, que ya me eran imposibles contener.
- Zelda… - lo escuche suspirar.
Nuevamente no se que como fue que paso, pero de un momento a otro me encontraba
sentada… estábamos tan cerca que podía sentir el tibio calor de su cuerpo, las
yemas de sus dedos recorrieron mi espalda una y otra vez subiendo y bajando sin
dejar de besarme…
Me separe solo unos centímetros de ella para admirar su cuerpo casi desnudo, no
pude evitar detener mi mirada en la perfecta curvatura de sus pechos, no pude
resistirme por más tiempo… mientras seguía recorriendo su delicada columna y
subiendo hasta sus hombros, baje los tirantes de esa ya molesta prenda, mientras
que con mi otra mano terminaba de apartarlo por completo.
Observé el hermoso tono carmesí que se apoderaba de las mejillas de ella al
sentir una de mis manos acariciando sus simplemente perfectos pechos.
- Link… - escuche como de sus labios se escapaba mi nombre casi como una
suplica.
Vi como ella inclinaba su cabeza hacia atrás al tiempo que yo volvía a apodarme
de su exquisito cuello, baje lentamente besando y humedeciendo cada centímetro
de su tersa piel hasta llegar a sus hombros, por su puesto que no pensaba
detenerme, por lo que continué recorriendo y explorando su cuerpo hasta llegar a
sus pechos.
Pude sentir como el rosado botón que coronaba mis senos se endurecía, al sentir
la ansiosa lengua de Link y sus calidos labios… El respirar cada vez se me hacía
más difícil, cada nueva acción de él provocaba que me estremeciera por completo,
ni siquiera en mis más oscuros sueños y deseos me hubiera imaginado las
maravillosas sensaciones que él me otorgaba.
- Link… - volví a repetir aún más agitada y excitada que antes.
Lentamente volvía a recostarme sobre el suelo.
Seguí recorriendo su cuerpo con mis labios, disfrutando del tacto calido con su
piel, volví a acercarme hasta su rostro para besar nuevamente sus embriagantes
labios, mientras mis manos recorrían sus muslos.
- Ya no puedo aguantar más – dije intentando que mis voz no denotara mi
excitación.
Ella no respondió, solo volvió a besarme de manera aún más apasionada, mientras
yo me quitaba presuroso el incomodo pantalón…
Sabía que el momento había llegado, ninguno de los dos podíamos esperar un
segundo más, yo me encargue de quitarle la ultima prenda que le quedaba y el
hizo lo mismo por su parte.
Nos separamos del apasionado beso solo para poder mirarnos, nuestros ojos
expresaban el mismo deseo… ninguno de los dos pensaba dar marcha atrás…
- ¿Puedo? – me pregunto sabiendo perfectamente mi respuesta.
Acerque mi rostro nuevamente al suyo y depositando un corto beso en los labios
le respondí.
- Soy completamente tuya…
Luego de eso volví a apoderarme de sus labios, besándolo con deseo… me detuve al
sentir él entraba lentamente en mi, al comienzo los movimientos era sutiles,
lentos y pausados, pero aún así me dolía y no pude fingirlo.
A pesar de mi intento de no dañarla, penetrándola lo más lento y pausado
posible, no pude dejar de notar que ella sufría, sabía que esta era su primera
vez, al igual que la mía, no podía negra que también sentía dolor, pero para
ella el hecho debía ser aún más terrible. Me detuve, sin saber como continuar.
- No quiero dañarte… - le dije separándome un poco de ella para mirar su rostro,
del cual limpie con infinita delicadeza el rastro que habían seguido unas
solitarias lagrimas.
- No… - me respondió, mirándome con sus profundos ojos – no te detengas… por
favor… yo… te necesito – me dijo abrazándome con fuerza.
Volví a mover lentamente mis caderas, al principio me sentí como un verdadero
ultrajador, estaba entrando a un templo sagrado, en un recinto que debía estar
prohibido para mi… pero luego el dolor fue desapareciendo paulatinamente y una
nueva y indescriptible sensación lo reemplazo, poco a poco fui aumentando la
velocidad y la fuerza, quería probar más de esas nuevas sensaciones… pude sentir
los insistentes suspiros de ella, esto por una parte me hizo sentirme aliviado,
yo no era el único que había dejado de sentir dolor…
Ahora un nuevo pensamiento había reemplazado la culpa, ahora acababa de
percatarme que todas mis fantasías se hacían realidad y que la chica que siempre
creí inalcanzable para mi, estaba ahora estregándose por entera… sin darme
cuenta me había hecho dueño de ese cuerpo, finalmente después de tanto tiempo la
princesa era mía… solo mía.
Al poco tiempo todo el dolor había desaparecido, sin dejar si quiera el mínimo
rastro… ahora eso era solo un recuerdo de un lejano pasado, y este presente no
podía comparárselo con nada… no deseaba que este momento terminara nunca…
Permanecí atenta a cada nuevo descubrimiento, a cada palabra a cada caricia, no
quería perderme nada, no deseaba olvidar ni el más mínimo detalle.
No pude soportar más, necesitaba aumentar las increíbles sensaciones que
comenzaba a descubrir, empecé a mover mis caderas al mismo compás de las de él,
aumentando el placer que ambos sentíamos. Escuche como el me llamaba entre
gemidos, moviéndose con aún más fuerza.
Sonreí al escuchar mi nombre salir de sus labios… de inmediato respondí a su
llamado y buscando sus labios y juntándoles nuevamente con los míos… me sentía
feliz, el me llamaba… me llamaba a mi… solo a mi…
Podía ver el brillo que perlaba su cuerpo, se veía simplemente hermosa, sus
mejillas sonrojadas, sus labios ligeramente entreabiertos, sus ojos
completamente cerrados y su cuerpo levemente curvado a causa del placer, cada
movimiento hacia aún más reconfortable la unión, la absoluta entrega y pasión.
Oí los profundos gemidos que brotan de sus labios, segundos más tarde los
movimientos cesaron y en la habitación se quedo en silencio, solo el eco de
nuestros últimos susurros repitiendo nuestros nombres permanecía en nuestras
mentes, ya que nuestros cuerpos se habían dejado llevar por completo por el
éxtasis que culminaba con nuestra unión.
- Te amo… - le dije completamente exhausto, al fin encontrando la palabra que
había estado buscando.
Amor… era eso lo que sentía por ella, un indescriptible amor… al fin había
logrado expresar mis sentimientos y cansado como estaba me recosté sobre el
pecho de ella, sintiendo el sonido se su agitado corazón que paulatinamente se
fue calmando.
Acaricie sus cabellos y su espalda con dulzura al tiempo que dejaba que mi
respiración se fuera regulando, y cuando al fin me vi capaz de hablar le
respondí a su repentina confesión.
- Yo también te amo Link… - le dije al tiempo que cerraba mis ojos con la
intención de abandonarme en el sueño.
Pero antes de perder por completo la noción del mundo, sentí como el me tomaba
entre sus fuertes brazos y me cargaba hasta la cama, abrí con pereza mis ojos
solo para encontrarme con su dulce mirada y una hermosa sonrisa que quedaría
grabada en mi memoria desde hoy… para siempre.
- Descansa Zelda… mi ángel – me dijo con dulzura besando mi frente y cubriéndome
con las sabanas.
Instintivamente me abrace a el y de esta manera fue como lentamente me perdí
entre mis ahora hermosos sueños…
Lentamente fui abriendo mis ojos, había una peculiar luz que me molestaba, se
trataba de la luz proveniente de los rayos solares que atravesaban mi ventana…
había amanecido…
Me moví un poco percatándome que no estaba solo, sobre mi pecho se encontraba
profundamente dormida la joven princesa… por un momento había creído que todo lo
ocurrido durante la noche había sido un maravilloso sueño, pero ahora que sabía
que era cierto consideraba esta realidad aún más hermosa.
- PRINCESA ZELDA! – escuche que alguien gritaba atravesando el pasillo fuera de
mi cuarto.
¿Había escuchado mi nombre¿Dónde estaba¿Qué era lo que había ocurrido?...
Poco a poco fui abriendo mis ojos y percatándome de la situación, no pude evitar
sonrojarme al darme cuenta que había estado durmiendo sobre el torso de Link,
lentamente las imágenes de la noche anterior habían vuelto a mi mente, sonreí al
recordar las últimas palabras de Link… te amo…
- Buenos días princesa… - escuche que me susurro con ternura acariciando mis
largos cabellos.
- ¿Qué hora es? – le pregunte incorporándome un poco, para poder mirar el cielo
a través de la ventana.
- No tengo no la menor idea – me respondió bostezando, para luego volver a
atraerme hasta sus brazos – y tampoco me importa… - termino de decirme
entregándome un fugaz beso en mis labios.
Nuevamente todo se tornaba maravilloso, el despertar junto al ser amado, el
sutil calor que entregaban los rayos del sol entrando en el cuarto… todo era
como un hermosos sueño, del que aún no deseaba despertar.
- ¡PRINCESA! CUANDO LA ENCUENTRE VA HA TENER QUE RESPONDER POR SU REBELDIA –
escuche el potente grito de mi maestra.
Se me había olvidado por completo el dichoso ensayo que ya debería haber tenido
más que terminado, no si quiera me puedo imaginar la cara de furia que debe
haber puesto mi maestra al entrar en la biblioteca y encontrar el desastre que
había dejado… de seguro por mi rebeldía iba a tener que pagar un mes completo de
castigo, pero eso ¿Qué importancia tenía ahora, ninguna en absoluto… en estos
momentos no me interesaban ni los gritos, ni los regaños ni posfuturos castigos
que me impondría esa mujer.
- ¡PRINCESA… RESPONDA! – volví a escuchar los gritos furiosos.
- Zelda… creo que tu maestra debe estar furiosa… ¿no crees que sea mejor que
vallas y hables con ella? – me dijo Link sin dejar de acariciar mis cabellos.
Sabía que tenía razón, pero el levantarme significaba separarme de él, y en
estos momentos no estaba dispuesta ha hacerlo.
- ¿Mi maestra?... yo… no escucho nada – le dije levantando mi vista para poder
mirarlo a los ojos una vez más.
Al fin después de tanto tiempo la oscuridad en mi vida se había apartado, ahora
no me encontraba sola… ahora sabía que tenía valor como Zelda, solo como una
chica del reino, no como lo siempre fui, no como lo que siempre aparente ser… la
princesa había desaparecido, no para siempre, pero por lo menos mientras me
encontrara con él solo era Zelda… nada más…
Nuevamente me quede embobado con su maravillosa sonrisa, de inmediato le
respondí de la misma forma… sonriendo, había entendido a la perfección sus
palabras, y no me esforzaría en convencerla de lo contrario, después de todo… yo
tampoco quería separare de ella… no aún.
Volví a cerrar mis ojos, escuchando el armonioso canto de las aves, sintiéndome
completamente reconfortado, desde hoy mi vida había dado un enorme giro… y para
bien… desde no viviría en el recuerdo ni las ilusiones de ayer, el presente me
mostraba una senda mucho más iluminada…
hola espero que disfruten de este relato se que esta un poco largo pero
disfrutenlo ya saben cualquier comentario duda queja o sugerencia enviarla a
thegodofvampires@gmail.com o
thegodofthedarkness@gmail.com
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