[ Inicio ] [ Novedades ] [ Top100 ] [ Relatos Hablados ] [ SexShop ]
 Enlace Recomendado del día: [ Contactos Personales ]
 1,143,624 Miembros | 12,841 Autores | 54,156 Relatos | 1,286 Usuarios Online Bienvenido a TodoRelatos.com! 
TODORELATOS
RELATOS
AUTORES
PANEL / INFO
VARIOS
 
 
SEXSHOP
RELATO HABLADO

Un heavy me folló con ritmo
TODORELATOS » RELATOS » EL TRATAMIENTO (4)
[ Cinco minutos despues de cortarte las uñas te picara algo. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 23 de Noviembre, 2008.
Fecha: 24-Jun-06 « Anterior | Siguiente » en No Consentido (1314 de 1810)

El Tratamiento (4)

saykool
Accesos: 6,485
Valoración media:
Tiempo est. lectura: [ 5 min. ]
 -   + 
Empiezan a "ejercitar" el cuerpo y la mente de Jazmín. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

Llegué a casa agotada, el viaje había sido largo, la noche intensa y en la ciudad llovía a cántaros. Parecía que el cielo lloraba mi descenso por esta larga y angosta escalera hacía los infiernos de mi propio cuerpo. Sentía un leve escozor en mí sexo, los hombres que me habían llevado al hyatt me advirtieron que podía sentir algo extraño y me dieron una crema para aliviarlo. Sospeche que la crema sirviera para otros fines pero olvide mis resquemores mis piernas empezaron a temblar por la corriente que provenía de mí sexo. Tome el frasco que me habían dado, hundí un par de dedos y unte la crema por toda mi vagina. Con todas mis fuerzas hice caso omiso al placer que me otorgaba la sensibilidad de mi sexo.

Me bañé, y una vez que salí del baño me puse la camisa de seda y las bragas de tela suave que usaba para dormir. Concilié el sueño velozmente, mientras sentía como aminoraban aquella sensación extraña en mí sexo y en cambio crecía un confortable calor en mí.

A la mañana siguiente desperté levemente excitada, procure olvidar mis sensaciones y prepararme el desayuno. Al poco rato golpearon la puerta. Era Carolina, una amiga que venía a veces a desayunar a mi departamento porque le quedaba de camino al gimnasio, yo la había olvidado, la atendí en camisón.

Al hacerla pasar noté que algo en ella me apetecía. Sus senos se me hacían irresistible, y su culito contorneándose no se me podía escapar a la vista. Había pasado por el gimnasio y vestía un conjunto de gimnasia de dos piezas, "ciclista" al parecer, consistía en un top ajustado de color rosa y un short negro con líneas rosa haciendo juego. Sus contornos dibujaban círculos perfectos y su sudor se perdía entre sus pechos. Había venido corriendo.

Hablamos de un par de cosas, nada importante. Hasta que finalmente me hizo esa pregunta a la que trate de evitar a toda costa "¿si no estás trabajando, de dónde vas a sacar dinero?", "no lo sé", contesté lapidaria. Conmovida por mi respuesta me dijo que tenía un amigo que me podía ayudar. Yo trate de desviar la conversación, sabía que no iba hacía ningún lado, que no serviría y que cuanto antes me deshiciera de ella más rápido se iría ese incómoda escalofrío que recorría mi entrepierna y que seguía un sendero por mi cuerpo hasta alcanzar mis labios, completamente sensibilizados.

Sin poder aguantarme tomé una banana y empecé a comerla lentamente, sintiendo su textura, saboreándola con la lengua, trataba, inconcientemente, de seducirla con aquella satisfacción que en principio buscaba mi propia saciedad, de un momento a otro me di cuenta y abandoné mi actitud, me pareció perverso y hasta ofensivo, mi amiga se había incomodado.

Cuando estaba por irse tomé la iniciativa de abrazarla, era una amiga desde hacía mucho tiempo y yo no estaba viviendo momentos para ser vividos en soledad, más bien todo lo contrario… Pero no pude evitar recorrer con mis manos su espalda hasta alcanzar sus nalgas y sentirlas en mis manos. Ella me separó un poco, me miró y en ese momento me ruboricé, no me había dado cuenta de lo que había hecho, me sentí totalmente expuesta. Ella acercó sus labios, me dio un beso suave en mis labios entreabiertos y se fue. Yo me quede mirándola desamparada. No imaginé que su imagen persistiría tanto tiempo en mi memoria, sin embargo lo hizo.

El teléfono sonó y yo lo atendí.

"Jazmín, para esta altura debes estar muy alterada, por lo que te dejamos la ropa que necesitas para empezar a ejercitarte en el placard. Junto a tú ropa encontraras un cartel que te indicara que tienes que hacer. Adiós."

Fui a mí placard y hallé un body deportivo, de apariencia chico. La nota decía la dirección de un gimnasio y un horario.

Me puse el body y me vi al espejo. La tela se adhería perfectamente a mis formas, mis pechos se dibujaban perfectos y se sentían comprendidos por el traje, así cada parte de mi cuerpo. Mis nalgas se redondeaban a la perfección pero en el agujero de mi culo sentía algo extraño, como una protuberancia espumosa que había en el interior del traje, desde afuera no se notaba y no me incomodaba, no había motivos para alarmarse. Salí de mi casa y empecé a sentir un cosquilleo extraño en mí trasero, me arrepentí de no haberme sacado el body para ver de que se trataba aquél elemento extraño.

Llegué al gimnasio, dije mi nombre y alguien me esperaba. Un instructor.

Un hombre, de unos treinta años, estatura normal y con cuerpo bien formado, que no aparentaba ser un personal trainer. Sus anteojos negros circulares desencajaban aún más y le otorgaban cierto misticismo a su peculiar imagen.

Me condujo por una serie de pasillos a un lugar apartado. El gimnasio parecía tenía estar formado por laberintos de pasillos que nos alejaban en cada esquina de la idea de un gimnasio común y corriente. Parecía ramificarse en todas las direcciones y poseer máquinas para ejercitar cada parte del cuerpo humano. En un determinado momento ya no se vieron más personas transitando, el pasillo era angosto y había algunas peceras con aparatos completamente vacías, me llamó la atención el silencio, no me había dado cuenta de cuando había empezado pero para ese momento era absoluto.

Llegamos a una puerta que el hombre abrió y me hizo pasar. Adentro había máquinas extrañas, formadas por sillones de cuero que parecían terriblemente cómodos y lujosos. El lugar era chico y tenía un aspecto agradable, las paredes eran de color blanco y tenían espejos, allí no había nadie más que el instructor y yo.

"Empecemos", dijo el instructor y cerró la puerta.

"¿Esto cuenta como una sesión más?", pregunté ingenua. El hombre sonrió y luego dijo "no, por esto deberías pagar, pero por ser vos, te lo hacemos gratis…recuéstate." Y me señaló uno de los sillones de cuero negro. Intenté recostarme de espaldas pero de inmediato me di cuenta que la posición era boca abajo. Había dos huecos para mis senos y mi rostro quedaba enmarcado por un cuadrado de gomaespuma, coloqué mis brazos en dos apoyabrazos que el aparato tenía y dejé caer un poco mis piernas, mi torso tenía una pequeña pendiente hacía mi trasero y desde allí mis piernas seguían un recorrido hacía abajo dejándome bastante expuesta.

El hombre tomó mis brazos y los amarró con unas bandas anchas que había allí, que no me herían pero me imposibilitaban moverme. Pasó una cinta más grande por mi cintura y luego terminó de atar mis tobillos a las terminaciones del aparato. No me podía mover en absoluto.

A pesar de apresarme el sillón era bastante cómodo. El cuero en contacto con mi piel se volvía cálido y mis pulmones al llenarse de aire movían la tela del traje y le propinaban un masaje bastante gustoso a mi cuerpo.

El hombre prendió el aparato y un ruido vibrante empezó a inundar el ambiente, mientras él hablaba la superficie que de mi cuerpo que estaba contra el sillón recibía miles de micro-caricias.

"Quédate tranquila, esto es natural, estás pasando a otra etapa, lo que hará esta máquina es prepararte…primero sentirás unas pequeñas caricias, luego sentirás que tu body se adhiere a tú piel…no te asustes, sólo prepárate."

Un calor intenso inundó mi cuerpo, hasta alcanzar mis orejas, estaba totalmente caliente, sentía la humedad de mi piel y sentía como mi necesidad de aire se incrementaba, me estaba agitando y no sabía por qué. Mi respiración comenzó a hacerse irregular, gemía pero no sabía de dónde provenía aquella extraña sensación, empecé a gritar de forma totalmente inconciente como si realmente estuviera siendo presa de un orgasmo. El sonido de la máquina aminoró hasta volverse un leve murmullo. Yo respiré calmada, estaba completamente sudada. Los pelos se me pegaban al rostro, y aún sentía los resabios de un calor intenso e inexplicable. "qué pasó?" murmuré y sólo el silencio supo contestarme. Pronto el calor volvió, acompañado de aquél "vibrar" que yo no podia percibir. Mi cuerpo estaba allí, pero yo era dueña de él, que estaba sucediéndome conmigo, nunca lo supe, a lo sumo lo sospeche con el correr del tiempo. Y hablando de correr me volví a correr pero esta vez no sudé, de hecho el orgasmo fue un cosquilleo un tanto más sutil, mi cuerpo estaba adormecido por la experiencia anterior. Volvió el tiempo de reposo y volvió la máquina a arrancar pero al finalizar me dormí casi instantáneamente, alcancé a escuchar unos rumores pero no pude distinguir una sola palabra, tal vez fue un juego de mi mente.

TodoRelatos.com © saykool

Valore y Comente los relatos que lee, los autores lo agradeceran y supondrá una mejora en la calidad general de la web. Gracias!
 Comentarios (4)
\"Ver  Perfil y más Relatos de saykool
 Añadir a Lista de Favoritos
 Reportar Relato
 Versión para Imprimir
 Enviar este relato a un amigo/a
 Excelente
 Bueno
 Normal
 Malo
 Terrible
« Volver a la página anterior Ir arriba
Usuario
Contraseña

 
» Registrarse
» Recordar Clave
» Ayuda
 

Sexo en Vivo
 
 
SEXO

WebCam de Sexo
 

Descargar Peliculas
 

Galerías Porno
 

Sexole
 

FisgonClub
 
 
CONTACTOS
» Red de Contactos
 
     
 
Emotik: Nicks y Emoticonos para MSN Messenger
InverForo: Comunidad sobre Dinero y Vivienda
ForoCoches: El mayor foro de coches en Internet
Copyright © 1999 - 2008 TodoRelatos.com v3.41 - LWNET. Todos los derechos reservados.
Privacidad y Terminos de Uso · Ayuda y FAQ · Contacto