Hola, me llamo Luisa, soy madre soltera de 35 años, no muy
alta aunque con un físico bonito, trabajo de enfermera y tengo un hijo
maravilloso de 17 años que se llama Roberto, el cual siempre ha sido muy
cariñoso conmigo por lo que lo adoro y quisiera contaros como empezó la relación
que mantenemos actualmente.
Yo siempre he sido muy liberal con Roberto, no tenía
prejuicios de desnudarme delante de él ni de que alguna vez durmiera conmigo en
mi cama, supongo que como cualquier madre, yo me duchaba y la puerta del baño
quedaba abierta y Roberto podía venir y preguntarme cualquier problema que
estuviera haciendo del colegio en esos momentos, sin verlo prácticamente en todo
el día hasta que yo regresaba del trabajo, no quería perderme su adolescencia,
por lo que no veía inconveniente en hacer lo que hacía.
Cierto día, hará aproximadamente cuatro años, cuando Roberto
contaba con 13 años, sobre las 9 de la noche, yo acababa de ducharme, me puse
una bata y fuí hasta el salón donde Roberto estaba viendo la televisión cenando,
me dijo que me acercara y que comiera con él, así lo hice, al acabar él me dijo
que me recostara en el sofá para ver la película que empezaba en esos momentos y
mientras él recogía los platos de la cena, yo le dí un beso y le acaricié el
pelo, poco después el vino a sentarse en el sillín enfrente del sofá y nos
pusimos a ver la película, yo debí de quedarme dormida un momento y debí de
moverme pues me desperté de pronto y vi que Roberto volvía la cabeza corriendo
hacia la televisión, me miré para ver que pasaba y me dí cuenta que la bata se
me había abierto y un pecho salía fuera de ella y un muslo lo tenía
completamente descubierto, vi que mi hijo miraba por el rabillo del ojo y que
estaba colorado como un tomate, yo no le dí importancia, ya me había visto
desnuda más veces pero era extraño que se pusiera colorado por eso, al cabo de
un momento me dijo que se iba a la cama y yo le dije que también, por lo que se
acercó me dio un beso y nos acostamos.
Al día siguiente ya no me acordaba de lo ocurrido, cuando
llegué a casa Roberto se estaba duchando y entré a decirle hola, él descorrió
las cortinas y mojado como estaba me dio un beso, me agarró y me introdujo
dentro de la ducha por lo que me puso la ropa calada, yo al principio me debatí
un poco y después me reí, entonces le hice que se diera la vuelta y cogí el
jabón y le restregué el cuerpo con él como cuando era pequeño, al enjuagarse se
salió de la ducha y se secó mientras yo le tiré mi ropa y le dije que la metiera
en la lavadora y fuera preparando la cena, al salir de la ducha la cena estaba
lista, nos sentamos a comer y como no había nada interesante en la televisión le
dije que me iba a la cama que quería leer un rato, él me dijo que se iba a su
cuarto a estudiar que cuando acabara me iría a dar un beso.
Esos días hacía calor en la calle y con la calefacción de la
casa yo dormía con un camisón transparente y únicamente con la sábana, él como
había visto más de una vez solo con los calzoncillos, al cabo de una media hora
vino a darme un beso de buenas noches cuando se iba hacia su habitación se paró
en la puerta de la mía y se quedó un momento callado y mirandome, al verlo
preocupado le preguntó que pasaba, por lo que avanzó de nuevo hacia mi cama se
sentó en ella y me dijo: - Es que nos están dando clase de sexualidad estos días
en el colegio, hemos estado viendo la diferencia entre los hombres y las mujeres
y hemos visto dibujos de una mujer embarazada y del tamaño del crio al nacer y
no acabo de comprender como una cosa tan grande puede salir por donde vosotras
hacéis pipí, al escuchar esto yo me eché a reír y al ver que el se ponía
colorado y torcía el gesto le dije, no, no me estoy riendo de ti, se debe a que
cuando la mujer se queda embarazada los huesos de su pelvis empiezan a separarse
llegando estos a su dilatación máxima cuando va a nacer el niño y por eso puede
salir la cabeza y el resto del cuerpo por el órgano femenino.
Ante esto él pareció quedar satisfecho, y me dijo si yo
podría enseñarle como era el órgano femenino, yo le contesté que ya me había
visto desnuda en la ducha y que poco más tenía que ver, pero al ver la cara
compungida que ponía y que yo con la conversación me estaba poniendo caliente
sin darme cuenta, le dije que estaba bien y sacandome el camisón quedé con los
pechos al aire y en braguitas transparentes, el me miró los pechos y yo le dije
que también eran órganos femeninos que cumplían su misión en la alimentación del
crio, el me preguntó si yo le había dado de mamar a lo que contesté que sí, el
se acercó y me dijo que como era yo le cogí la cabeza y se la apoyé contra mi
pecho diciendole que chupara suavemente el pezón, así lo hizo él pero no
suavemente sino con unas chupadas que estaba haciendo que empezara a calentarme
de verdad, por lo que le retiré la cabeza y le dije que le enseñaría el lugar
por donde salía la criatura, por lo que me bajé las bragas, me puse una almohada
debajo de mi culo y separé las piernas y con mis dedos me separé los labios
mayores, le indiqué donde estaba el clítoris y donde empezaba la vagina en los
labios menores, le estaba dando una lección de anatomía femenina que ya
quisieran en la Universidad.
Él metió la cabeza entre mis piernas y estuvo mirando un buen
rato, algunas veces se acercaba más y su aliento lo sentía muy cerca, por lo que
cada vez me iba poniendo más cachonda, entonces él me dijo si podía tocarme con
un dedo, como estaba yo en ese momento le dije que sí, pero no fue uno, sino dos
y no me tocó, me los introdujo por la vagina y empezó a frotarlos, yo creí
perder el conocimiento miré para mi hijo y al ver su cara de alegría no sabía
que decir, también miré hacia sus calzoncillos y su polla pugnaba por salir del
elástico a punto de reventarlos, así que estiré la mano y se lo saqué fuera, mi
hijo paró un momento y me miró, yo le dije no pares, y empecé a hacerle una paja
no tardo mucho en correrse en mi mano, yo le dije que no se preocupara y que
continuara con lo que estaba haciendo, le quité el calzoncillo y le hice subir
un poco más hasta que tuve su cabeza sobre mi estómago, entonces le dije que con
su lengua me lamiera el coño cosa que él hizo a la perfección, no sé si porque
llevaba mucho tiempo sin un hombre o por la situación el caso es que me corrí
como una loca.
Como yo sabía que a esa edad la recuperación era rápida y con
lo cachonda que estaba, le dije que se tumbara boca arriba en la cama quería
volver a animarlo para sentir su polla y su leche en mi interior, suavemente
empecé por lamerle el glande y a succionarle la polla, poco a poco vi como
volvía a ponerse tiesa, así que continué comiendomela un poco más y cuando vi
que estaba a punto le dije que se tumbara encima de mí y yo con mi mano se la
introduje en mi raja, diciendole al oído que se moviera lentamente cosa que
hacía a la perfección y al cabo de un rato llegamos los dos a corrernos juntos,
así pasamos la noche y la mañana nos pilló a los dos dormidos y abrazados como
amantes.
Así seguimos un tiempo, como estaban próximas una semana de
vacaciones que le daban a mi hijo en el colegio y para aclarar mis ideas lo
mandé a pasarlas con mi hermana menor al chalet que ella tenía, cuando regresó a
casa de las vacaciones, volvimos a nuestra relación y me extrañó que mi hermana
me llamara por teléfono pidiendome que cuando Roberto tuviera otros días de
vacaciones le dejara ir a su casa a pasarlas, pues era un muchacho maravilloso,
se lo comenté a mi hijo y me sonrió, esto me inquietó sobre manera,
preguntandome entonces si yo sería la única engañada por él.
Continuará...
NOTA: Esta historia es completamente ficticia, producto
únicamente de la imaginación del autor.