Era verano y el calor como todos sabréis causa estragos en el
comportamiento de las personas. Lo que me sucedió no hace más que corroborar
esta hipótesis, sólo que esta vez yo saque provecho de esa situación.
Me llamo Alan y tengo 21 años, soy moreno, no muy alto y
bastante fibrado ya que salgo a correr al menos 4 días a la semana y hago
natación. Creo que es precisamente el hecho de medir 1.67 lo que me hace sentir
una especial debilidad por los chicos altos.
Vivo en una ciudad turística en la costa por lo que el
alquiler de pisos en verano siempre ofrece una suculenta renta. La vecina ya
mayor del séptimo aprovecha siempre para alquilarlo y financiarse sus
divertidísimas (no hay quien lo dude) vacaciones del Inserso. Ese año se habían
alojado allí un grupo de 4 chicos americanos atraídos por la idea del Spain is
Different…resumiendo: mucho alcohol, mucha playa y por supuesto mucho sexo.
Yo no me percate de su presencia hasta el día que básicamente
sucedió todo. Resido en un primero así que no cojo nunca el ascensor, único
lugar en el que puedo coincidir con ellos. Sí que es verdad que había visto a
varios chicos de aspecto guiri entrar en el edificio pero desconocía que
estuvieran todos juntos y en que piso se alojaban.
Fue a comienzos de Agosto cuando mis padres y mi hermano
pequeño se fueron de vacaciones al norte a visitar a mis parientes, y yo decidí
quedarme solo en casa y repasar. Los estudios no me habían ido muy bien y quería
remontar el curso universitario. Serían las 4 de la tarde, a pleno sol, y ruidos
de una pelota de basket y de dos chicos a carcajada limpia jugando en la canasta
del patio.
La verdad es que a esa hora acababa de ponerme a estudiar así
que me levante bastante cabreado de la silla para ver quien era el culpable.
Salí del salón que daba a la otra parte del piso y me asome por la ventana de mi
cuarto para ver el patio. Aquello me dejo sin palabras. Dos chicos en pantalones
cortos de deporte, sin camiseta y con unos cuerpos absolutamente marcados,
gloriosos, rubios, con poco pelo en el pecho y esa línea que les baja desde el
ombligo. Pero lo que más me gusto fue su altura de algo más de 1.90. Se pasaban
la pelota entre ellos y se reían de las típicas estupideces.
Uno de los dos era bastante más musculoso y fuerte, como si
acudiera más frecuentemente al gimnasio, llevaba el pelo largo a media melena
rubia debajo de su gorra. Lo que más me gusto fueron esos brazos fuertes, de
piel blanca y bien torneados. En el otro chico se podían distinguir todos los
músculos de cuerpo, era el espécimen perfecto para estudiar anatomía humana,
pelo más corto y engominado y un abdomen precioso listo para comerlo a
lametazos. Era más guapete que el otro chico, pero nadie le diría que no a
ninguno de ellos, y menos con esos cuerpazos. Esos chicos eran dos maquinas del
sexo, dos humanos hechos para el disfrute de la carne.
Enseguida empecé a ponerme cachondo, con esos ejemplares no
iba a ser menos, y no podía apartar la vista de ellos. Me escondí detrás de la
cortina para poder observarles mejor sin ser visto, y comencé a tocarme la polla
por encima del vaquero. Ellos estaban otra vez haciendo estupideces, tirando
tiros a la canasta, hasta que de pronto oigo un golpe enorme.
Los torpes de ellos me habían colado la pelota en casa por la
ventana (os recuerdo que vivo en un primero) y habían destrozado la lámpara de
pie del cuarto. Joder!! estaba literalmente jodida y hecha pedazos. Y mientras
yo todo cachondo no sabía que hacer ni donde meterme.
A los dos segundos llamaron al timbre de casa y me preparé
para lo peor. Cómo iba a resistirme a esos dos ejemplares….en mi casa...solos.
Como pude salí a la puerta y les abrí. Estaban allí ya con las camisetas blancas
de tirantes puestas, eran altos y enormes, no pude evitar mirarles el paquete
que lucían en esos pantalones de deporte y pensar en el tamaño de esos
instrumentos. Me hablaron chapurreando español:
- Nosotros sentimos, la pelota…
-Ya, sí, me he dado cuenta, no os preocupéis. Don´t worry ok?
- Well, jaja, ok, gracias…
- Pasad, Come in…ahora os la devuelvo.
El corazón me iba a mil por hora, tenía a esos dos machos en
mi casa, a mí espalda. Mientras ellos iban hablando les conduje a mi cuarto por
el pasillo, podía olerles, podía tocarles con sólo estirar la mano. Me dijeron
que se llamaban Paul (cachas, rubio) y Dave (guapete), yo no podía pronunciar
palabra; les dije con dificultad que me llamaba Juan.
En el cuarto se quedaron asombrados cuando vieron la lámpara
hecha añicos y todos los cristales de la pantalla esparcidos por el suelo.
Oh!, no sabíamos, sorry, sorry…cuanto? How much?
No, no es nada, en serio…
La pelota estaba encima de mi cama, ellos la vieron y se
miraron preocupados. Yo muerto de la vergüenza me agache al suelo a recoger los
pedazos más grandes de los cristales. Me sentía tan insignificante al lado de
éstos gigantes y a la vez tan cachondo…
En tan sólo unos segundos que parecieron horas me ví hay
debajo de rodillas, ellos dos a mi lado de pie, uno a la derecha y otro a la
izquierda, sus zapatillas de deporte enormes, sus piernas fuertes y peludas y
sus pollas justo a la altura de mi cara, y no hablamos de pollas cualquiera,
hablamos de las pollas de unos tíos enormes. Parecía el preludio de una película
porno gay de la mejor calidad.
No sé en que momento el impulso fue tan intenso que llevé las
manos al paquete de Dave. Él me miro a los ojos y soltó un "What are you doing?"
completamente extrañado. Pero yo ya estaba desatado, una vez comenzado había que
arriesgarlo todo y seguir adelante, así que con la mano izquierda agarré el
paquete del pedazo de torre humana que era Paul.
Ellos desde allí arriba protestaron pero no podía oírles, no
podía concentrarme…estaba cegado con esas pollas en mis manos. Ellos hablaban
pero no se movían del sitio…así que me puse rápidamente a desatar el cordón del
pantalón de Paul, y le baje en dos segundos los pantalones a las rodillas.
Abandone un momento a Dave, sabía que si ganaba la batalla con Paul, también
habría vencido con él. Fui decidido a comérsela, y comencé a lamérsela por
encima del bóxer, joder aquello era enorme, pero debía centrarme en darle
placer, tenía que evitar que salieran corriendo de allí. Me senté sobre mis
zapatillas de rodillas, le baje el bóxer y agarre esa polla de veintidós
centímetros para llevármela directamente a la boca.
A los dos segundos ya supe que había vencido a Paul, con su
"Fuck You" y su mano derecha cogiéndome de la cabeza y marcando el ritmo de la
mamada estaba en mis manos.
Dave seguro que pensaba que todo aquello era un sueño, no
paraba de preguntarse que ocurría allí. Dejé un momento a Paul con toda la polla
ensalivada y resbaladiza y me acerque a Dave rápidamente de rodillas. Me coloque
frente a su paquete y seguí la misma rutina que con Paul. Le desaté el pantalón
y deje que cayera al suelo, le baje el bóxer y me trague de un plumazo su polla
morcillona. Comencé a chupársela suavemente sin sacármela ni un momento de la
boca, tenía que tenerles en mis redes. Cuando ví que Paul se acercaba a mí con
la polla en la mano y que cuando tenía su polla frente a mí cara golpeo el
hombro de Dave, supe que podía relajarme y dedicarme a disfrutar de esas mamadas
de campeonato con las que iban a disfrutar éstos dos pedazo de sementales, y eso
sería sólo el principio de los planes que reservaba para ellos…
La polla de Dave era también enorme, de unos veinte
centímetros y bastante estilizada, pero Paul se llevaba la palma con ese pollón
de veintidós centímetros, y tremendamente grueso, me recordaba a la polla de
Nacho Vidal. De rodillas iba alternando entre una polla y otra, me encantaba
lamer sus glandes, succionarlos e intentaba meterme y llenarme la boca de toda
esa pollaza. Estaba insaciable, no paraba de chupar, de ensalivarlas, los
chorretones se me escurrían por la comisura de los labios y desde sus pollas
iban a parar a la alfombra del cuarto. Ellos de pie, disfrutando con los ojos
cerrados, estaba seguro que les daba palo verse desnudos, verse esas pollas y
más aún verse en esa situación conmigo, un tío.
Me puse de pie y les dije que me acompañaran al salón, que
allí estaríamos mejor y tendríamos más espacio. Baje las cortinas, y me desnude.
Ellos se sentaron en el sofá, les dije que se quitaran las camisetas. De
rodillas, mientras Dave estaba sentado le desaté las zapatillas, le quite los
calcetines y le baje los bóxers y el pantalón de deporte dejándole completamente
desnudo. Me puse a chupársela de rodillas ahí mismo, mientras le oía lanzar
gemidos veía por el rabillo del ojo como Paul se desnudaba y nos miraba con una
mirada desencajada de deseo. No pude evitar reírme de Paul y guiñarle un ojo
mientras me comía la polla de su compañero, que disfrutaba sentado y con los
brazos abiertos echados hacia atrás. Me gusta comerle la polla a un tío y ver su
cara de placer, es el culmén de la excitación. Ante ellos me sentía
completamente indefenso, sabía que podían destrozarme si quisieran en cualquier
momento, yo era una sabandija para ellos dos, pero aún así, si lo hicieran,
serían una fuente infinita e incontrolable de placer. En ese momento yo era la
persona más feliz del mundo.
Quería volver a comerme la polla de Paul, pero no quería
abandonar a Dave. Le dije a Paul que se acercara, y cerré suavemente con la mano
los ojos de Dave. Paul se tumbo en el sofá, cerca de mí y veía como le comía la
polla a Dave, la saque un momento y mientras la lamía y limpiaba por encima se
la ofrecí…estaba seguro que deseaba probarla. Al principio tuvo sus reservas,
hasta que extendió la lengua y lamió todo el glande de su colega. Dave aún tenía
los ojos cerrados y no pudo ver nada, mientras Paul continuaba probando y
ensayando su primera mamada. Le enseñe a cubrir bien los dientes con los labios,
y a manejar la lengua…cuándo se está cachondo se aprende bien rápido a hacer una
mamada. Luego se dejo llevar, y se la comió como todo un experto. Nadie mejor
que un hombre sabe comérsela a otro.
Fue cuando junte mis labios a los de Paul para lamer a la vez
la polla de Dave cuando éste abrió los ojos y vio que era su compañero el que le
comía la polla, le miró a los ojos y con las dos manos agarró su cabeza y empezó
a forzarlo. En ese momento se puso como una moto, todo se salio de madre, ahora
eran unas máquinas listas para taladrar cualquier cosa que se pusiera por
delante. Entre los dos le dimos la mejor mamada de su vida, no paramos ni un
segundo, no le dejábamos coger aire. Cuando Paul liberaba la polla yo ya la
tenía en mi boca, cuando yo le lamía los huevos, Paul estaba repasando todo su
glande e intentando metérsela hasta el fondo. A los pocos minutos dijo que se
venía, creí que en ese momento Paul se apartaría, pero todo lo contrario, se
junto más a mí y comenzamos a besarnos y a jugar con nuestras lenguas mientras
el capullo permanecía en nuestras bocas. De repente a Dave se le descompuso la
cara de placer, le dieron unos espasmos y agarrando nuestras cabezas con sus
manos se corrió disparando cuatro abundantes chorros que cayeron en nuestras
bocas y resbalaron por nuestros labios. Paul y yo nos morreamos mientras nos
pasábamos los espesos chorros de semen de Dave. Éste nos miró, se secó la frente
del sudor y empezó a reírse.
Agarré a Paul de seguido mientras estaba de rodillas junto a
mí recién acabado de mamarle la polla a Dave y le empuje hacia el suelo. La
fiesta no había acabado y Paul estaba más cachondo que nunca, su polla estaba
dura como una piedra. Mientras estaba tumbado le volví a comer la polla, esta
desbocado, y cachondísimo quería que se corriera en mi boca, quería
recompensarle por haberse dejado llevar y haber conducido a su amigo hasta el
séptimo cielo…quería reservarle lo mejor. Así que lo pensé mejor.
Yo ya estaba fuera de mí así que me puse de pie y le ayudé a
incorporarse. Le senté en el sofá y le dije que esperase un momento. Fui
corriendo a mi cuarto y abrí el cajón para coger un bote de vaselina, a los
cuatro segundos ya había vuelto junto a ellos. Me senté junto a él en el sofá y
abrí el tapón. Extendí un poco de vaselina con los dedos sobre su rabo, erecto y
poderoso, desde la punta hasta la raíz mientras lo masturbaba ligeramente y le
hacía ver las estrellas de placer. Después me eché un poco más en la mano, y se
lo extendí a modo de segunda capa. Quería que todo ello estuviera bien
lubricado, que me follara con ese pedazo de polla como un auténtico salvaje, sin
miramientos, como un caballo desbocado, como un gigante como él se follaba a un
crío como yo.
Pasé rápidamente a lubricarme el ano con mi mano derecha
mientras le daba la espalda a Dave que se estaba relajando después de su
dedicada e imprevista sesión de sexo. Sentí el frío del gel y de repente algo se
movía allí. Era la mano de Dave ayudándome a repartirlo y extenderlo. Pasé a
masturbar suavemente y a dedicarme a Paul, manteniéndole lo más excitado
posible, mientras gozaba con el placer que me daba Dave por atrás. Sentí como
empezó a meterme un dedo hasta el fondo, como me empezaba follar con él mientras
me retorcía del gusto, Paul nos miraba absortó. Dave comenzó a morderme el
cuello, y a decirme Bitch, mientras había pasado ya los tres dedos y no paraba
de meterlos y sacarlos cada vez más rápido. Estuve así varios minutos hasta que
tuve que frenar la mano de Dave que no paraba de follarme el culo, era la hora
de meterme ese pollón de Paul, ya estaba preparado.
Mientras él estaba sentado me puse de cuclillas sobre él
mirándole a la cara, con las piernas muy abiertas sobre sus muslos, y así agarré
su polla dirigiéndomela al culo. No quería perderme detalle de sus gestos, de su
cara de placer mientras me iba penetrando y estoy seguro que el no quería
perderse como conseguía meterme ese pollón dentro de mi estrecho culo.
Sentí el glande resbalar a la entrada de mi ano,
balanceándose atrás y adelante. Dave se decidió a ayudar, quería contemplar la
escena desde el mejor punto de vista y agarró la polla de Paul completamente
lubricada para dirigirla a mi culo. Al momento cuando volví a sentirla ahí abajo
ya colocada me dio un cachete en la nalga y me dijo que me sentara en ella.
Agarré a Paul de esos hombros de atleta con mis pequeñas manos y comencé a
descender muy despacio, no quería perderme nada de ese momento. Sentí como su
glande comenzaba a deslizarse dentro de mí, mientras Paul se mordía el labio
inferior y cerraba los ojos. Continué bajando poco a poco y a meterme ese tronco
ancho y largo, ese trozo de hierro caliente. Ya casi a la mitad no podía más,
parecía que me rompería en dos, un dolor agudo y cerrado se adueño de mí, así
que sin sacarme la polla eché adelante la cabeza y me dejé caer sobro Paul
posando la cabeza en su hombro. Espere unos segundos a que cesará el dolor. Paul
me miro y me pregunto si estaba bien, le dije que si, y me abracé a él. Al
momento Paul ante la mirada sorprendida de Dave levanto sus cachetes y me metió
de un golpe todo lo que quedaba de polla hasta el fondo. En ese momento sentí
que estallaba por dentro, creo que incluso grite, y la cabeza me daba
vueltas…pero ya lo había conseguido tenía a ese macho dentro de mí, me iba a dar
la mejor cogida del mundo y no lo dejaría escapar hasta que se corriera como una
bestia infernal.
Comenzó a moverse poco a poco, sacando sólo el glande y
volviéndolo a meter al momento, mientras daba pequeños botes conmigo encima. Fui
recobrando el tipo y aprendiendo a gozar de la situación, así que a los tres
segundos le ordené parar y fui yo el que ahora se movía dando botes sobre él. Su
polla no paraba de crecer y crecer dentro de mí, era una palpitación continua,
podía sentir cada una de sus venas golpear en mis intestinos. Dave nos miraba
desde una silla enfrente nuestro y se masturbaba contemplando el espectáculo, yo
no me fije mucho en el ya que le daba la espalda y tenia otras cosas en las que
centrarme.
Comenzamos a sudar como locos, a gemir y yo me volvía una
fiera encima de él. Me excitaba tocar sus duros pectorales, sus brazos, su
melena resbalando en mi cara, verle las duras del cuello a punto de explotar, su
mirada fija en mis ojos observando mi placer mientras su polla no dejaba de
perforarme... Al momento me agarró de las nalgas y comenzó a levantarse, se puso
de pie sin dejar que se escapará la polla de mi trasero y comenzó a llevarme
cogido a él y a follarme por toda la casa. Me folló de pie contra la pared del
pasillo, mientras mi espalda se arañaba considerablemente a cada embestida de su
rabo, luego a los pocos minutos me llevó a la cama de mi cuarto y allí encima de
mí empezó a follarme y a penetrarme a un ritmo cada vez más rápido. El caballo
se había desbocado, ya no era Paul, ahora era una bestia disfrutando del sexo,
de sus instintos. Yo no podía dejar de gemir, de gritar, y de recorrer su cuerpo
con mis manos mientras me dejaba llevar, sabía que resistirse no serviría de
nada.
Aún así decidí llevar mis manos a sus hombros y frenarle un
poco. El me miro extrañado. Me la saqué del culo y me puse en la cama a cuatro
patas. Quería que me follara como a una perra. Él echó una carcajada, y se
agarró la polla dispuesto a enfilarme por detrás. Apoyé mi cabeza en mi
almohada, y volví a sentir ese cacho de carne entre mis piernas abriéndose
camino, esta vez no sentí dolor y todo fue bien.
El pobre Dave nos miraba desde la puerta con la polla otra
vez durísima mientras se masturbaba ligeramente. En mis nalgas podía sentir la
fuerza de los cachetes de Paul que se había agachado y me mordía la oreja,
mientras yo no podía dejar de disfrutar de esa situación tan cachonda.
Llame a Dave con mi mano y le dije que se acercara, mientras
Paul me penetraba por detrás comencé a hacerle otra mamada a Dave. Estuvimos los
tres así gozando de ese trío espectacular durante unos diez minutos, hasta que
sentí que la Bestia de Paul no tardaría mucho en correrse. Sin embargo se
adelantó y fue él quien cogió la iniciativa, así que la sacó y me llevó al
salón. Me dijo que me volviera a sentar sobre él, a lo que yo accedí sin
problemas. Cuando ya estuve otra vez completamente ensartado, con Dave sentado a
mi lado, volvió a levantarme a horcajadas y me puso contra el sofá. Tenía la
cara de Paul a medio palmo de la mía, podía oler su aliento, su sudor y el mío
eran el mismo, y comenzó a moverse lentamente…acelerando el ritmo cada vez más
rápido…más rápido. A mí lado podía ver a Dave, que estaba cachondísimo y al
igual que yo esperaba ver la corrida de campeonato que iba a tirarse Paul dentro
de mi culo.
El semental estaba por estallar, una de dos eso o me
reventaba a mí. No paraba de mirarme a los ojos, y las gotas de sudor le
resbalaban por la frente. Yo no podía parar de gemir, sus embestidas eran
durísimas. De pronto enderezó todo su cuerpo, clavo sus dedos en mis nalgas y me
la insertó lo más adentro que pudo. Puso la cara tensa en un rictus infinito de
placer y de su polla comenzaron a saltar chorros y chorros de caliente esperma.
Yo me corrí sin ni siquiera tocarme a penas y en ese momento sólo quería
permanecer abrazado a él, no quería que me abandonara, que me dejara vacío. Él
me miró, volvió a sonreírme y me dio un beso en la frente. Cuando se separo de
mi culo que quedaba sobre la alfombra dejo escapar sus fluidos de mi interior
poco a poco. Se sentó junto a Dave y se pusieron a hablar, yo les comunique que
iba a darme una ducha.
Abrí el caño y dejé que el agua resbalara por todo mi cuerpo.
No podía acabar de creer todo lo que había sucedido con esos dos personajes en
una sola tarde. Pensé en todo lo pasado y lo increíble que había sido mientras
acariciaba con mis manos el culo tremendamente abierto que me había dejado Paul.
Al salir de la ducha me puse el albornoz y supuse que ya se habrían ido. Pero al
llegar al salón todavía estaban allí, en pelotas. Me miraron y riéndose me dijo
Paul:
Dave, no (e hizo el gesto de dar por detrás)
Y volvieron a reírse los dos.
A mí no hacía falta que me mirasen con cara de cordero
degollado, Después de la ducha estaba completamente recuperado y listo para otra
sesión de sexo, para hacer que Dave se muriese del gusto.
Volví a ponerme de rodillas entre ellos, en ese día
prácticamente no había hecho otra cosa. Esta vez saboreé cada centímetro de esas
pollas, sabía que nunca más volvería a tener unos ejemplares como aquellos entre
manos. Mientras estaban de pie otra vez rodeándome, volví a lubricárselas bien
de saliva, a ponérselas bien duras y rectas, y a intentar tragarlas hasta el
fondo mientras estos cabrones gozaban y se decían entre ellos WOH, YES!. Al
tiempo que me comía una, masturbaba con la otra mano la polla del compañero.
Al poco rato Dave estuvo listo para empezar, me dijo Ready, y
me condujo al sofá. No tenía ni idea de cómo iba a ser follado por ese ejemplar.
Paul se sentó en el asiento de enfrente del sofá a mirarnos, mientras se
masturbaba, incluso agarró un poco de vaselina para que le resbalara mejor. Dave
a su vez se tumbó a lo largo en el sofá, y se cogió la polla dura. Le pedí a
Paul la vaselina, me eche un poco rápidamente en el culo, y otro poco más en la
polla de Dave y pasé a colocarme sobre ella. Mi culo seguía abierto de la
tremenda follada anterior así que no hubo muchos problemas en que entrara su
polla dios! Que guapo era…parecía un dios ahí echado y gozando conmigo. En pocos
segundos su polla ya estaba dentro de mí, yo lancé un pequeño gemido de dolor, y
los huevos de Dave comenzaron a golpear mi culo sin muchos miramientos. Era
normal, me había marchado a la ducha dejándole con toda la excitación.
Así que caí en la cuenta y decidí acercar a Paul para esta
vez se corrieran a la vez con una mamada, podía volver a repetirse la historia
con estos sementales y yo no sé cuántos asaltos más podría resistir. Decidí
gozar un rato de tener a Dave follándome solo para mí y así al mismo tiempo Paul
cada vez se ponía más y más cachondo.
A veces era Dave el que llevaba el ritmo de las embestidas
con sus movimientos de nalgas, otras veces él paraba y reposaba y yo movía
frenético el culo sobre su polla, y posaba el peso de mi cuerpo en mis manos
apoyadas en sus pectorales mientras miraba a su cara de ángel.
Le dije a Paul que se acercara y que se colocara delante para
poder hacerle una mamada, estaba pensando en la idea de que se corriera y
compartir su lefa con Dave que estaba abajo mío follándome, pero las cosas
salieron un poco distintas a lo planeado…
Paul se levanto y le dije que se colocara, pero en ese
momento Dave me agarro de las piernas con sus fuertes brazos, y ví como Paul
riendo se colocaba a mis espaldas. Joder! Ya me lo andaba temiendo, sabía que
habían planeado algo mientras estaba en la ducha. Al momento intenté zafarme y
escapar de Dave pero era muchísimo más fuerte y rápido, era imposible y sabía
que no tenía escapatoria. Para más dificultad si Dave me agarraba de las piernas
y me inmovilizaba arriba suyo, tenía a Paul agarrándome desde atrás por el pecho
y el cuello.
Les dije que no, una y otra vez…pero no me hicieron caso. En
el fondo sabían que andaba deseándolo tanto como ellos. Me eché sobre Dave, y me
deje caer relajado, sabía que era mejor no estar nervioso ni forzar el
mecanismo. Dave permanecía dentro de mí, y la polla de Paul empezó a abrirse
camino. Ahora entendía porque se había puesto vaselina desde el principio, estos
yankees no eran nada tontos. Poco a poco empezó a apretar hacia abajo la polla
de Dave, y a colarla por el hueco metiendo presión, pero a mi culo le costaba
ceder, joder! Aquello no eran unas pollas normales. Al poco rato sentí como
empezaba a entrar, como quemaba dentro de mí, y empecé a chillar. Dave que
andaba separándome las nalgas con las manos, mientras Paul guiaba su polla
dentro, quitó una de ellas y me tapó la boca. Al momento sentí la cabeza de Paul
sobre mi hombro susurrándome al oído, mientras empezaba a moverse ya dentro de
mí. Giré la cabeza y ví las piernas de Dave y Paul entrelazadas mientras Dave
abría mi culo con sus tremendas manos y Paul me acariciaba el estomago y el
pecho.
La máquina de sexo humana empezó a moverse, todos estábamos
perfectamente encajados, todos sabíamos cual era nuestra misión: gozar. Echado
sobre Dave le dejaba a él y a Paul mi culo a su entera disposición. Así fui
acostumbrándome y a tomar conciencia de mi posición. Disfrute de esa postura
mientras estaba encajonado entre ellos dos, y les dije que parasen un momento.
Quería probar una última cosa, quería que ellos recordaran aún más esta tarde.
Me levante del sofá y ellos me miraban deseosos de saber que
estaba tramando. Gracias a Dios tengo un sofá enorme, así que le pedí a Paul que
se tumbara en él. Acerqué sus pies a la cabeza de Dave, sus huevos tocaban los
de su amigo de toda la vida, y ahora me encontraba ante dos pollas juntas, una
polla como no había otra en el mundo. La peor decisión fue pensar a quién
miraría a los ojos mientras se corrían dentro de mí culo, pero como antes había
contemplado el enorme orgasmo de Paul frente a mis ojos decidí que esta vez
fuera Paul.
Así que volví a aplicarme vaselina (el bote ya se andaba
acabando) y me coloque mirando a Dave. Agarré las dos pollas juntas con mi mano
e intenté meterlas, pero era imposible. Así que metí primero la de Dave, y al
momento Paul se incorporó un poco, se la agarró y la llevó otra vez a mi culo
mientras permanecía doblado esperando que mi culo las aceptara.
Creo que esto ya era el máximo de la tarde, era el culmén del
sexo mismo. Creería que sería imposible pero al final funcionó, y pude sentirme
lleno de esos dos hombres a la vez como si fueran uno, ahora era yo el que
volvía a llevar las riendas. Estábamos todos bastante excitados, no paraba de
ver la cara de Dave mientras me veía botar y votar sobre su polla, y sentía la
polla de Paul acariciando su propia polla y frotándose con ella. Todo iba a
cámara lenta, todos esperábamos un orgasmo que no tardó mucho en aparecer.
Dave comenzó a gritar. YES! YES! Y se inclinó un poco hacía
arriba todo lo que le dejaba la postura, para soltar un gemido atroz y un
BRRRRRR, mientras, yo permanecía sentado sobre ellas y al mismo tiempo que el
semen de Dave resbalaba por la polla de Paul éste se corrió como un desesperado
otra vez al grito de GOD!!!
Yo me corrí allí mismo sobre el sofá, esas dos veces en una
tarde me corrí como un bruto, era toda una puta cachonda.
Me levanté lentamente con dificultad ya que andaba un poco
mareado de todo lo sucedido, y sus pollas flácidas salieron sin mucha dificultad
de mi interior. Andaba por el salón e iban resbalándome por los muslos los
restos de sus corridas y cayendo en la alfombra. Estas vacaciones tendría que
limpiar la puta alfombra antes de que llegaran mis padres. Estos dos me habían
llenado los intestinos de leche, eran unas pedazo de fuentes, y eso que ya se
habían corrido antes.
Me acerqué a ellos y les di un beso en los labios, y les dije
Thanks. Se rieron, y me guiñaron el ojo. Mucho mejor, al final pensé que
acabarían sintiéndose culpables de lo sucedido.
Les dije que podían darse una ducha, pero igual temiendo que
la sesión de sexo no cabría nunca, dijeron que no. Decidieron vestirse y subir a
su piso a ducharse.
Les acompañe a la puerta en albornoz, y les despedí, quizás
hasta la próxima.
Todavía no hemos vuelto a repetirlo pero cuando les veo
llegar desde mi ventana del primero, siempre me miran, se sonríen y me guiñan un
ojo…