Me llamo Jaime y tengo 37 años mido 186 y peso 77 k, pelo
negro y ojos claros, siempre he practicado deporte y tengo un cuerpo bastante
bien, guapo me suelen decir. Era heterosexual, digo era , porque ahora ya no se
lo que soy. Antes de los 20 años dejé a mi novia embarazada y tuvimos un bebe
varón, ella murió en el parto y a mi me ha tocado criarlo, claro que he tenido
la ayuda de mis padres y los padres de ella , siempre que ha sido necesario.
Ahora ya tiene 17 años, es un chico alto, inteligente, deportista, buen cuerpo y
muy hermoso. Yo he tenido mujeres siempre que las he deseado y necesitado. Nunca
he querido casarme, por no dar otra madre a mi hijo que es lo mas quiero en la
vida, nos hemos arreglado los dos solos. Es normal que traiga amigos a dormir a
casa, del futbol o del colegio, que a veces son los mismos.
A principios del verano del año pasado, un viernes como
muchos otros, se presentó en casa con dos amigos que yo ya conocía, se fueron
hacia su habitación. Mi hijo se llama Juan y sus amigos, uno Luis que a la vez
es hijo de unos amigos y nacieron con tres días de diferencia, siempre han sido
como hermanos y el otro, un chico cubano, Pedro, un poco mayor que ellos dos y
que hace tiempo que vive en España.
Como he dicho hace tiempo que los conozco y al llegar mi hijo
me dijo:
¿Podemos cenar aquí?
Si, por supuesto que si. Le contesté
De acuerdo, vamos a mi habitación a arreglarla para
dormir los tres.
Yo iba vestido solo con un pantaloncito de algodón de
deporte, por la confianza que hay entre los chicos no me puse nada mas. Pasada
una hora y no había vuelto a verlos , me fui hacía su habitación para
preguntarles de que querían cenar y vi un escena que me dejo petrificado o no
según se mire. Vi a mi hijo(Juan) desnudo y esposado a la espalda que estaba
chupando la polla a Pedro y a Luis tendido en la cama de espaldas y atado en
cruz a las cuatro esquinas, también completamente desnudo y con los huevos
atados con una cinta de cuero ancha que los tenia bien estrechos y en la polla
otra cinta para que no se le bajara.
Grande fue mi sorpresa que les grité:
¿Qué pasa aquí?
Lo que estas viendo, son mis esclavos y tu también lo
serás.
Y antes de que pudiera darme cuenta me había esposado a la
espalda, lo mejor de todo es que yo no ofrecí ninguna resistencia, aunque le
dije:
Yo no seré tu esclavo. No me gustan los hombres.
A no!! y esta tienda que muestra tu pantaloncito, ¿qué?
La verdad es que se me había puesto dura y de un tirón me
bajó los pantalones y me quedé con la polla al aire y bien empinada, tengo una
polla de unos 19 x 4 que pensaba que no estaba nada mal, pero cuando les miré
las suyas , resulta que la mía era la mas pequeña, las de Juan y Luis medirían
algo mas que la mía pero eran mas gordas y la de Pedro tendría unos 27 x 6,
aquello era enorme, no es que yo sea especialista en pollas, solo las he visto
en el gym, pero aquello me parecía espectacular.
Me encontré desnudo y atado y mientras yo decía que no me
gustaban los hombres, mi polla gritaba otra cosa y cuando yo pedía que me
soltara, abría las piernas para que me tocara el culo y los huevos y disfrutaba
cuando Pedro me pasaba la mano por todo mi sexo. Nunca creí que pudiera pasarme
algo así.
Si no te callas te voy a amordazar. Relájate y disfruta.
Que Juan te chupe la verga
Cuando mi hijo se metió mi rabo en la boca fue el sumun del
morbo, yo tenía la polla dura y babeante y que además fuera mi hijo quien me la
comiera, pensé que me corría. Aún no había pasado un minuto y Juan paró para
advertir a Pedro de que me iba a correr.
Pues que se corra y tú aguanta el semen en tu boca y
después lo besas y compartís entre los dos la lechecita del papaíto.
Eso me aceleró la corrida y me vacié en la boca de mi hijo,
él se levantó y buscó mi boca y yo me echaba para atrás para no besarlo, cuando
Pedro nos cogió las cabezas juntándolas y haciendo que nos besáramos, Juan
depositó el semen en mi boca y me metió la lengua bien adentro. Así fue como
compartí mi leche con mi hijo. Mi polla no se había bajado a pesar de la
corrida.
Mira el cabrón del papaíto como todavía la tiene dura.
Decía que no le gustaba y ahora no quiere abandonar.
Desátame y olvidaré lo que ha pasado.
No, tú no quieres que te desate todavía, quieres mas
guerra y la vas a tener.
No, déjame.
Esto lo dice tu boca, pero no tu cuerpo.
Y era verdad una parte de mi encontraba asqueroso el tener
sexo con hombres y mas estando mi hijo de por medio, pero la otra parte, la del
morbo, me decía que debía de continuar, que con aquello obtenía placer, me
gustaba lo que estaba pasando, era un dilema entre hacer lo políticamente
correcto y/o abandonarme al placer.
Nos trasladamos y pasamos al comedor, primero me ató a las
patas de la mesita de centro, el pecho en la mesa y las manos y las piernas
atadas cada una a una pata y así con las piernas bien abiertas disponía de mi
culo, polla y huevos para hacer con ellos lo que le diera la gana. Después
trasladaron a Luis y lo ató, tendido en la mesa del comedor, a las cuatro patas.
Antes de atarle los pies le metieron, en el culo, un vibrador en marcha. Y
además para martirizarlo más Juan le chupaba el nabo hasta que notaba que se
quería correr y paraba sin dejar que lo hiciera, según lo ordenado por Pedro.
Así pasó gran parte de la noche.
Ahora me tocaba mi, Pedro ordenó a Juan que me comiera el
culo y mi hijo se me puso detrás y con las dos manos abrió mis nalgas y empezó a
meter su lengua en el agujero (soy lampiño, solo tengo un poco de pelo en las
axilas y en el sexo, pero no en el culo), en cuanto estuvo lleno de saliva y su
lengua entraba y salía y empezaba a gozar de los lameteos, apartó a Juan y me
empezó a meter el dedo, primero uno, después un segundo y los metía y sacaba
lentamente mientras les daba vueltas hacía un lado y hacía otro en aquel cañón
angosto que era mi culo virgen.
Al cabo de un rato noté tres dedos dentro, aquello se abría
cada vez mas y de repente note que algo duro entraba en mis entrañas, largo pero
no muy grueso, hacía lo mismo que entes, lo metía y sacaba lentamente , entraba
un buen trozo de aquella polla de plástico. Mi polla estaba a punto de reventar.
Dios como la tenía de dura y estaba babeando otra vez, del capullo escapaban
gotas que caían sobre el suelo. Cambió aquel dildo por otro mas grueso, lo metió
casi todo de una sola vez y lo dejo allí. Me dolió. Con una vela empezó a
rociarme de cera por la espalda y si me quejaba me daba con la palma de la mano
en las nalgas.
Dejó la cera y cogió otra vez el dildo y ahora lo sacaba y
metía con mas fuerza y rapidez, cuando creyó que mi culo estaba lo
suficientemente abierto le mandó a Juan que me penetrara, mi hijo obedeció al
instante sin inmutarse, y de un solo golpe entró aquella gran polla que tenía.
Aunque tuviera el culo abierto de antes, me dolió un rato, después dió lugar al
placer, entes de que Juan se corriera, le ordenó que lo hiciera en mi boca, por
lo que Juan sacó la polla de mi agujero y se trasladó delante mío y se derramo
en mi boca, me tragé toda la leche de mi hijo y al mismo instante yo me vaciaba
en el suelo. Pedro me pegó con la correa en el culo por correrme sin su permiso
y me dijo que la limpiaría con la lengua.
Antes de desatarme me dijo:
A partir de ahora serás mi esclavo sexual, como lo son
estos dos, harás todo lo que yo te ordene y si no lo haces voy a colgar en
internet las fotos que te he hecho mientras tu hijo te la chupaba o te
follaba. ¿ Si estas de acuerdo di que sí?.
Si.
Si, ¿qué?. Y me pegó un correazo
Si mi amo
Esto está mejor. Me voy a fiar de tu palabra de que no
intentaras nada.
Me desató y limpié mi semen del suelo con la lengua.
y ahora le chupas la polla a este desgraciado y procura
que no se corra si no quieres que te castigue.
Me fui para el pobre chiquillo que seguía allí atado y con
aquello vibrando en su interior. Tenía la polla bien tiesa, un poco inclinada
hacia delante y de su capullo supuraba un liquido casi transparente que denotaba
que estaba gozando con todo aquello y le chupé la verga al mejor amigo de mi
hijo y el hijo de mis amigos. Cuando noté que se iba a correr paré, al rato
volvía empezar y parar otra vez, así unas cuantas veces hasta que el chico ya
pedía que por favor lo dejáramos acabar que ya no podía aguantar mas aquel
suplicio. Por fin me dio permiso para que me tragara todo el semen que Luis
expulsara. Me tragué hasta la última gota. Pero se quedó con el vibrador en el
culo y con la polla tiesa a pesar de haberse corrido. Las cintas de cuero no
dejaban que se le bajara. Volvía a comenzar el tormento.
Ahora ponte de rodillas que te voy a meter toda esta
polla que me cuelga entre las piernas. Verás como te hago feliz. Y mientras
, vas a comer el culo a tu hijo , hazlo bien si no quieres que me enfade.
Así lo hice, no quería volver a probar la correa si lo hacía
enfadar. Me puse de rodillas y mi hijo delante de mi, igual, mientras Pedro se
colocaba detrás, se puso un poco de saliva a la punta del capullo, lo apoyó en
la entrada del culo y empujó. Tenia un miembro enorme para un culo casi virgen,
al principio costó, pero luego fue entrando, a mi me dolía bastante y grité,
pero a él no le importaba mi dolor y la metía un poco y lo sacaba y volvía a
meter y sacar , así hasta que noté sus huevos pegando a los míos, por el
balanceo, eso quería decir que tenía todo aquel miembro metido bien adentro y
fue metiendo y sacando un buen rato. Al cabo de un rato mi dolor empezó a
tornarse placer y al final se puede decir que sí que gocé. Mientras tenía a Juan
delante de mi y con las dos manos le abrí las nalgas y comencé a comerle el
culo, lamí bien todo alrededor del agujero y después poco a poco y cada vez mas
le iba metiendo mi lengua en el interior de aquel ano, como lo lamía y él
suspirando del gusto que le daba.
Y decía que no le gustaban los hombres. Dijo Pedro. No lo
parece por la manera que sabes dar gusto
Después de un buen rato de follar mi orificio se corrió de
una manera abundante y al sacar la polla de mi culo, este quedó abierto y su
semen resbalaba por mis pantorrillas hasta el suelo. Me tocó limpiarlo con la
lengua una vez mas.
Era tarde, habían transcurrido varias horas desde que
empezamos la juerga y dijo que se iba a dormir, pensé que por fin podríamos
descansar. Me equivoqué. A Juan y a mi nos puso haciendo un sesenta y nueve, es
decir con las vergas en la boca del otro y nos ató así de esta manera. Al de
tener la polla del otro hasta la campanilla, además de dificultar la
respiración, obligaba tragarte el semen cada vez que se corría. Yo me corrí tres
veces, mi hijo, cuatro.
A Luis lo dejó en la mesa, atado y con el vibrador en el
culo, pero en la polla tiesa le puso una vagína que también vibraba. Con todo
esto el chico gritó cinco veces que se corría.
Cuando parecía que no podríamos aguantar mas, vino Pedro y
nos desató a mi y a Juan, mientras dejaba a mi hijo que desatara a Luis a mi me
llevó con él al baño y dijo:
Abre la boca y no derrames ni una gota.
Me orinó en la boca y lo tuve que tragar todo el liquido
amarillo que salía de aquel miembro. Y después de cagar tuve que limpiarle el
culo con la lengua.
Preparé desayuno para los cuatro, en abundancia ya que no
habíamos cenado. Al acabar de comer Pedro me puso al corriente de todos mis
deberes y que sería su esclavo sexual como lo eran ellos dos, Juan y Luis, que
los fines de semana sería suyo y que haría conmigo lo que le diera la gana,
incluso alquilarme. Yo estuve de acuerdo en todo.
A continuación me tendieron en la mesa del comedor y me
ataron a las cuatro patas, entes me entraron un vibrador por el culo y lo
pusieron en marcha. Como me gusto sentir aquellas vibraciones dentro de mi
cuerpo. Luego ordenó a Juan que se sentara encima de mi polla completamente
tiesa y me follé a mi hijo y a Luis que se sentara en mi cara y le estuve
comiendo el culo, le metía la lengua bien dentro y el gozaba, al cabo de un rato
los dos explotaron encima de mi barriga y pecho derramando todo su semen
caliente, con una cucharilla de café lo recogió todo y me lo hizo comer. Antes
nunca había probado el semen y en unas horas ni se sabía la cantidad que me
había tragado. Los dos chicos cambiaron las posiciones, ahora era Luis quien se
metía mi polla y a Juan a quien le lamía el culo. Se repitió toda la operación,
se corrieron encima de mi y otra vez me comí la leche caliente.
Pedro se marchó, tenía otras cosas que hacer, pero nos dejó
secos a los tres. Yo no había estado nunca con un hombre antes de ahora , pero
tampoco recuerdo haber gozado tanto como hoy. Haré todo lo que Pedro me mande si
he de gozar de esta manera.