Paulina
Para Chupito con cariño Parte 3
- Juanita – dijo el cura – Ven y arrodíllate al lado de tu
hermano para que veas bien el pecado que Juan a cometido -.
La niña obedeció y se arrodillo, prácticamente, pegada a su
hermano, sus ojos no perdían detalles de lo que sucedía.
Juan se tomo la verga y comenzó a masturbarse, pero
seguramente por lo incomodo de la situación ya que el cura estaba mirándolo
fijamente, no conseguía una erección; a pesar de los esfuerzos de Juan, no hubo
forma de que su miembro se endureciera.
- A ver – dijo el sacerdote- ¿Cuándo piensas en tu madre o tu
hermanita, aquí presente, como te la imaginas, vestidas o desnudas? -
- Desnudas, Padre – contesto el atribulado Juan.
- Bien, a ver Juanita, desnúdate -.
Juanita se paro, miro sorprendida al cura, pero sabiendo como
lo sabia su hermano que debía obedecer, se inclino y tomando el borde de sus
polleras, las levanto y se las saco por la cabeza, quedando solo cubierta por
unas braguitas de algodón blanco.
Juan al verla, se tomo firmemente la verga y tirando la piel
hacia atrás dejo libre el glande, que comenzó a hincharse al igual que todo el
tronco de la verga.
- Las bragas también hija, pero rápido – la apuró el cura.
Juanita ya mas desenvuelta, al ver el efecto que su cuerpo
hacia en su hermano y sintiendo como algo humedecía su pequeña vulva, con un
solo movimiento se desembarazó de las bragas, apareciendo totalmente desnuda
delante de los dos hombres.
Juanita era delgada, de piel bastante morena, ojos
terriblemente negros al igual que su cabello, que su madre se lo cortaba muy
corto, casi como un varoncito, su carita tenia forma oval, de nariz respigada,
labios gruesos pero no en exceso, muy rojos y un gracioso hoyuelo adornaba su
mentón, su cuerpo flexible como una vara de mimbre, era perfecto, piernas muy
largas y muy bien formadas, entre medio de ellas una vulva pequeña de labios
finos, sin atisbo de vello alguno, sus tetitas apenas formadas, sus pezones eran
dos frutillitas tanto en forma como en tamaño, de un rozado pálido, caderas
redondas y altas anunciaban que al crecer se trasformarían en un culo que haría
palidecer a mas de un hombre.
- Ponte en cuclillas hija – le dijo el cura a Juanita – Y
abre bien las piernas - .
Obedeció la niña, quedando de esta forma entreabierta la
concha a la vista de Juan.
Este no podía creer que realmente estaba sucediendo lo que
hacia tiempo solo le sucedía en sueños o en su mente.
Su verga había tomado una dureza formidable, la roja cabeza
tenia ya toda su dimensión, su mano subía y bajaba velozmente haciéndolo gemir
de excitación, la sentía en la palma de la mano dura y caliente.
El padre, se inclino sobre Juanita y metiendo su mano entre
las piernas de esta, con el dedo índice y pulgar entreabrió aun mas la vulva de
la pequeña, dejando bien a la vista el clítoris de Juanita que se asemejaba a un
pequeño garbanzo de color rosa pálido.
Juan creyó que se desmayaba al verlo y al advertir la humedad
que salía de la abierta concha de su pequeña hermana.
Juanita temblaba al sentir los dedos del cura tocar su
abierta intimidad, un pequeñísimo hilo de un líquido viscoso e incoloro le salía
de su vulva, ella se paso el dedito y se lo llevo a los ojos para ver que era
aquello.
-No te asustes – le dijo el padre – Eso le sale a todas las
mujeres, es un liquido lubricante para que cuando te metan en tu cosita una
verga como la de tu hermano no sufras demasiado, hace que resbale y entre bien
profundo dentro tuyo -.
Juanita pensó que jamás, algo del tamaño de la verga de su
hermano entraría en su cosita tan pequeña; como veremos mas adelante estaba
totalmente equivocada.
El cura sin poderse ya contenerse mas, saco la mano de la
abertura de Juanita, se levanto la negra sotana, se desprendió el pantalón y
bajándose el calzoncillo saco un considerable miembro, duro como una roca, la
tomo con la mano derecha y comenzó a masturbarse.
Juanita, sentía que se excitaba muchísimo al ver a dos
hombres menearse las vergas, nunca creyó que seria tan placentero ver este tipo
de espectáculo.
Sus ojos iban del miembro de su hermano, que no apartaba la
vista de su vulva, a la verga del cura que miraba fijamente el miembro erecto de
Juan.
Ella comenzó, instintivamente a pasarse el dedo por su
rajita, también se tocaba y friccionaba el botoncito, allí donde el cura pocos
instantes antes la había tocado.
Paulina y Eva se colocaron, una a cada lado de su tío, a la
altura de las caderas de este, se inclinaron para ver bien el parado miembro,
con los ojos bien abiertos, lo inspeccionaron por todos lados, incluso Paulina
se atrevió a tocar el pequeño agujerito ubicado en el medio de la dilatada
cabeza, Eva por su parte tomo los peludos huevos de Julio en sus manos y los
tocaba maravillándose de cómo cambiaban de forma.
Todo esto en medio de risas y comentarios; Julio por su parte
las dejaba hacer, no solo las dejaba si no que las alentaba a tocar su verga,
que a cada segundo más dura y parada se ponía.
A Paulina le fascinaba lo suave que era la piel y lo caliente
que su tío tenia el miembro.
- Bueno sobrinas - les dijo – Vamos ahora a tratar de que
ustedes vean como y por donde sale la leche de los hombres-.
Eva contesto – Sale por este agujerito que tienes en la parte
superior, por el mismo lugar de donde orinas -.
- Así es Eva, por ahí mismo, así que empezando por Paulina
tratemos de que ustedes lo vean salir-.
- Paulina, toma con tu mano todo el tronco de la verga-.
- ¿Así tío?- pregunto la niña mientras con su mano a duras
penas trataba de abarcar toda la circunferencia del miembro de su pariente.
- Si querida, lo haces perfectamente, solo que tienes que
apretarla un poco mas - .
Obedeció la niña mientras sentía en la palma de la mano toda
la dureza y el palpitar de la verga, al mismo tiempo sintió que su vulva se
humedecía más y más.
- Ahora Paulina, lentamente comienza a subir y bajar la mano,
subiendo y bajando la piel, al mismo tiempo - .
Paulina comenzó a subir y bajar la mano, sentía las venas
ensanchada de la verga de Julio, veía como cubría y descubría el glande, vio
como su tío cerraba los ojos, disfrutando al máximo de la primera masturbación a
un hombre de la pequeña niña, Julio pensaba, si en ese momento se sentía en la
gloria, como seria el día que la desvirgara.
Eva mientras tanto observaba con atención el trabajo de su
hermana, su mano subía hasta sus pezones, totalmente duros y se los retorcía, al
hacerlo oleadas de placer estremecían su cuerpo.
Paulina seguía subiendo y bajando la mano, a veces se ayudaba
con las dos ya que le era difícil abarcar todo el diámetro de la verga de su tío
con solo una de sus manitos; al bajarlas y ver descubierto todo el glande que
tenia un tono morado intenso, sentía la tentación de pasarle la lengua a esa
cosa redonda y brillante, pero solo obedecía lo que su tío le había pedido, ya
que tenia temor, que este se enojara y suspendiera lo que le había mandado a
hacer.
Julio le pidió a Eva que se acercara mas; una ves que Eva se
corrió mas cerca, le dijo que pasara una de sus piernas por encima de su pecho,
al hacerlo, su vulva se abrió y quedo muy cerca de la mano derecha de su tío.
Julio, cerro el puño pero extendió el dedo medio, le hizo
tomar su mano por la muñeca y que ella misma se fuese metiendo el dedo en su
abierta y mojada vulva, esto se lo pidió con la excusa de cómo ella era virgen
el no quería lastimarla por lo tanto ella misma sabría cuando sacarse el dedo
del interior de su concha.
Eva tomo con las dos manos la muñeca de Julio, acomodo bien
abierta la pierna que descansaba sobre el pecho de este, la otra la dejo caer al
costado de la cama y lentamente fue llevándose el dedo extendido de su tío hacia
su abierta concha, al sentir que este se introducía en ella, un gemido salio de
sus labios, sus ojos se cerraron en éxtasis, metió la primera falange, Julio
advirtió lo lubricada que estaba, luego de unos segundos se metió la segunda
falange del dedo, espero un momento, por supuesto que era la primera ves que la
mano de un hombre, en este caso el dedo entraba en su tibio interior, cuando su
vulva se acostumbro al grueso dedo de Julio, tiro nuevamente de la muñeca del
hombre y la tercera falange entro en ella, ahora todo el dedo estaba sepultado
en su húmeda cueva, muy lentamente Julio comenzó a mover el dedo, a cada
movimiento de este, Eva contestaba con un gemido.
Paulina miraba alternativamente, la dura verga de su tío y
como este metía todo su dedo en a concha de su amiga, jamás pensó que se podía
sentir tanto placer con estos juegos, es mas jamás pensó que a ella le pasaría
esto a solo pocas horas de presenciar el entierro de sus padre.
Dio gracias por haber terminado en semejante casa, comprendió
que sus días allí serian felices y excitantes, sin saberlo ella aceptaba los
planes que su tía había ideado.
Se desprendió de estos pensamientos, era hermoso sentir en su
mano el miembro caliente y duro se Julio, era excitante subirle y bajarle la
piel con movimientos rítmicos de su manito, ver como el glande tomaba ese color
morado, instintivamente se lo acerco aun mas a su cara y lo olió, era agradable,
no olía mal en absoluto; acerco su boca y sacando la legua apoyo la puntita
justo en la hendidura que estaba en la parte superior de la cabeza, no sabia
nada mal por cierto, abrió la boca y cerro los labios alrededor de ella y espero
que su tío no se enojara por hacer algo que no le había pedido.
Julio sin esperarse eso de su sobrina, al sentir la tibieza
de la boca de Paulina, en su dilatado glande, se arqueo, como si le pasase por
el cuerpo una descarga de corriente eléctrica.
Eva, aferrando la muñeca de Julio, la movía en lentos semi
círculos, también lentamente la empujaba hacia fuera y luego se metía el dedo
nuevamente, todo esto le producía una placer sin limites, era tal la cantidad de
jugos que largaba, que se podía escuchar una especie de sonido de succión, su
tío sentía en los nudillos de los demás dedos, cuando ella se empujaba la mano
de el, los labios gordos y los pelos que lo rodeaban apelmazados de humedad.
Julio, curvo el dedo un poco hacia arriba, había notado en la
punta de extendido dedo, el himen cerrado de Eva y no queriendo desvirgarla con
el dedo (eso se lo reservaba a su miembro) trato de no perforarla antes de
tiempo.
Paulina, tal como dijera Dolores, llevaba los genes de
perversión de su madre, ya que tenía un talento innato para el trabajo que le
estaba haciendo a su tío; su manito hacia unos movimientos circulatorios, al
bajar la piel, aflojaba la presión pero al subirlas hasta la base del glande su
mano apretaba, al mismo tiempo aumentaba la fuerza de chupar.
Al mismo tiempo Eva sintió que se aproximaba el orgasmo, como
una gigantesca hola lo sintió llegar, con una de sus manos apretó hacia ella la
muñeca de su tío, con la otra comenzó a frotarse con toda su fuerza el dilatado
clítoris, los músculos de la pagina apretaron el dedo de Julio, un grito tan
fuerte que hizo que Paulina la mirara con sorpresa, luego unos pequeños
grititos, seguido de un profundo suspiro, sus piernas apretaron la mano de Julio
que seguía con el dedo enterrado en concha de Eva, unos movimientos convulsos
agitaron una ves mas su cuerpo y quedo laxa, echándose hacia atrás con parte de
su espalda contra la cama.
Esto ya era demasiado para Julio, sentía que pronto un río de
leche llenaría la boca de Paulina, por lo tanto con la mano libre aparto la
cabeza de la muchachita.
Se corrió al medio de la cama y tomándose el mismo la verga
con su mano, siguió con el trabajo que hasta ese instante hacia su sobrina.
- Esta a punto de verter la leche – les dijo a sus sobrinas
– Acomódense así pueden ver bien, ya que era esto lo que en realidad ustedes
querían - .
Se acomodaron las dos niña, Eva estaba tan agotada que movía
su cuerpo lentamente; los ojos de las dos niñas estaban fijo en la parte
superior del glande.
Julio dio un profundo gemido, arqueo su cuerpo hacia arriba y
con un grito, comenzó a lanzar potentes chorros de esperma, que subiendo varios
cm caían luego en su vientre mojando y apelmazando los pelos que rodeaban la
base de su verga.
Eva y Paulina no podían creer la cantidad enorme de leche que
salía por el agujero de su glande, al ir perdiendo la fuerza salía mojándole la
mano y resbalando hacia su bajo vientre.
Paulina mojo su dedo en la esperma que corría por el tronco.
La olió y luego se llevo el dedo a la boca para probarla, también Eva hizo lo
mismo; las dos coincidieron que a pesar de que el gusto era metálico y algo
saldo no era en absoluto desagradable, Julio riendo abrió los brazos en cruz y
las dos hermanas se acostaron sobre ellos dispuestas a descansar hasta la hora
de la cena.
Tanto el padre Jerónimo, como los dos hermanos estaba
ensimismado en sus trabajos que no advirtieron en ningún momento que alguien
había entreabierto la puerta de la pequeña salita y los observaba atentamente.
Elena, la mucama los miraba excitada.
- Vaya con el crío – pensó mirando a Juan – Que pedazo de
verga se ha echado.
En ese momento unos pasos la hicieron volverse y trato de
huir de allí, pero ya era tarde.
- Bueno, bueno, parece que alguien se esta portando mal,
espiando lo que no debe y necesitara un castigo -
Elena tembló al ver a su ama Dolores, detrás de ella, pero lo
que mas la aterro fue la vestimenta que esta llevaba
Continuara