-Preséntame a tu amiga ¿no?-La voz se escuchaba agitada.
Mi piel se erizó por el susto y mi corazón comenzó a latir
aceleradamente. No tenía salida. No pude minimizar la ventana que mostraba una
de mis imágenes en todo su esplendor. Apenas las había tomado el fin de semana
anterior y, creyéndome sola, conecté mi cámara a la computadora y comencé a
descargarlas en mi carpeta especial. Cuando terminaron de descargarse, ansiosa
por verlas en tamaño normal, procedí a revisarlas una a una. Estaba embelesada
por lo bien que habían salido todas, y más por la forma en que la ropa resaltaba
mi figura. Llevaba tres meses asistiendo a un gimnasio y por fin había tenido el
tiempo de salir a vestirme para ver los resultados.
Estaba en eso cuando escuché la voz de mi compañero de
oficina que me solicitaba presentarle a mi "amiga". No pude hacer otra cosa que
voltear a mirarlo recriminándole con toda la naturalidad posible su
interrupción.
-Disculpa. Yo no debería estar haciendo esto aquí para evitar
precisamente este tipo de situaciones. Se trata de una gran "amiga" mía y las
imágenes que ves se las voy a pasar a un disco para entregárselo-Esperaba que me
creyera.
-Perdón por interrumpirte y más por acercarme con sigilo pero
me intrigó saber quién estaba aquí siendo la hora de la comida-Su mirada estaba
fija en la pantalla.
-No te preocupes, voy a terminar esto rápido, genero el disco
y las borro-Qué buena ocurrencia.
-¡Qué desperdicio! Mejor me regalas una copia ¿no?. En verdad
se ve muy bien tu amiga.-Su mirada devoraba la imagen en la que mostraba mi
trasero depilado, brilloso por la crema corporal que uso del diario y adornado
por una tanga en color rojo.

-De verdad ¿te gusta?-Pregunté un poco más divertida.
-¡Sí! Por ejemplo esa foto en la que muestra todo su trasero,
la tanga permite apreciar muy bien sus nalgas, su piel brillosa, lisa, hasta
debe ser suave. Disculpa pero ya hasta se me "paró" con solo verla-Estuve a
punto de cometer la imprudencia de mirar si era cierta su afirmación. Sonreí
para mis adentros. Si hubiera sabido que las imágenes eran mías...
Continué pasando las imágenes y en cada una de ellas veía la
mirada de deseo en sus ojos.
-En verdad, ¡no sabes cómo me ha gustado la imagen de tu
"amiga"! Pero extrañamente no se ve bien su rostro. ¿Es por discreción?-
-mmmm sí, es por eso. Le encanta mostrar su cuerpo y modelar
ropa. Y después sube las imágenes a grupos de internet. Pero por discreción no
muestra su rostro-Me asombraba la facilidad que tenía para mentirle.
-Y tú que la conoces, ¿es atractiva?-
-¿Te importaría eso?-
-La verdad es que no, su cuerpo es bonito. Se ve que se
cuida-
-O sea que ¿te gustaría un "acostón" con ella?-
-Bueno, tal vez si me la presentaras podría surgir algo
diferente ¿no crees?-Se notaba verdaderamente interesado.
-No creo. Ella es muy especial-Estaba siendo sincera.
-Por la forma en que lo dices me parece que la conoces
perfectamente-
-No te equivocas, la conozco como la palma de mi mano. Por
eso es mi mejor amiga-
-¡Por favor! ¡Preséntamela! Te juro que no voy a hacerle
ningún tipo de daño. No me lo vas a creer pero creo que hasta se trata de un
"flechazo" y por favor no te rías-
Ahora sí me encontraba en un verdadero problema. Me parecían
sinceras sus palabras y comencé a pensar la forma de hacer que olvidara el
asunto.
-Mira, honestamente, ella es muy especial. No tiene pareja.
Le gusta la soledad. Ha tenido varias decepciones y hasta donde me ha dicho, no
está interesada en buscar una nueva relación. No es su objetivo ni es su
prioridad-Su semblante cambió radicalmente, se notó serio y hasta un poco
decepcionado.
-Está bien. No insistiré más. Pero eso no quiere decir que mi
deseo de conocerla desaparezca, todo lo contrario, con lo que me has dicho hasta
más ganas tengo de hacerlo. Buscaré la manera de que aceptes presentármela-Dio
media vuelta y comenzó a alejarse.
-¡Espera! Disculpa que te haya puesto en esta situación. ¡Por
favor! No divulgues lo que has visto-
-No te preocupes, nadie lo sabrá-
Más tarde me dí cuenta que tontamente le había dado pauta
para que se le ocurriera la forma de presionarme a acceder a su petición de
presentarle a mi "amiga".
Al siguiente día fue a buscarme a mi oficina.
-Hola, buenos días-Dijo en tono malicioso-¿Qué paso? ¿Ya
pensaste cuándo me vas a presentar a tu amiga?-
-¿Insistes?-
-Te dije que no se me olvidaría el asunto. Es más igual te
dije que buscaría la manera de presionarte y ¿qué crees? Ya se me ocurrió-Su
semblante se endureció y el tono de su voz se escuchó amenazante-Quiero que veas
la forma de que me encuentre con tu amiga de lo contrario te voy a reportar con
la Dirección por el mal uso de tu computadora-
No me dejaba salida. La verdad es que me sentí molesta por mi
torpeza. Su amenaza no me gustó y decidí darle una lección.
-De acuerdo. Le voy a proponer que te vea. Necesito tiempo y
necesito convencerla. Ya lo que siga después es asunto tuyo. Ya te advertí que
es muy especial. Sabe cuidarse por sí misma. Y...hay algo que posiblemente te
hará cambiar de opinión, algo que ni siquiera te imaginas-
-No importa. Verás cómo no te vas a arrepentir. Me has
enloquecido con sus imágenes y verdaderamente la deseo. Jamás me había pasado
esto. Se me hizo obsesión. No pude dormir pensando en ella. No olvido la imagen
en que aparece con su liguero, su tanga y sus medias rojas-

-Quiero que me regales más imágenes de ella. Si lo haces
dejaré de molestarte y estaré a la espera del día que me digas que ya puedo
verla. Quiero todas aquellas imágenes en que pueda admirar su hermoso trasero-
Era más de lo que podía soportar. Estuve a punto de decirle
que las imágenes eran mías pero pude mantenerme firme en mi decisión de darle su
lección. Me pase la tarde seleccionando las imágenes que cumplían con lo
solicitado, todas aquellas en las que no se notara mi pene.


-Están muy bien estas. Toda de blanco, como un
ángel. Ví otras en las que aparece de negro: Tanga, liguero y medias. Con esa
combinación se ve divina. Las quiero también. Mi Esposa jamás ha querido ponerse
ese tipo de ropa, dice que sólo las zorras o las "putas" lo hacen-
Comenzaba a entender su obsesión. No podía negar que tenía
buen gusto. A mi también me fascinaban.
-¡Andale! ¡Tú si sabes! ¡Esas son precisamente las que más me
enloquecieron!-
Nuevamente estaba embelesado contemplando las imágenes, una
serie en la que aparecía vestida con liguero, medias, tanga y minivestido rojo.
Mostraba todo el trasero sin impedimento alguno.


-Así están bien estas. Ya no te voy a molestar como te
adelanté. Espero que me prepares el terreno para poder encontrarme con ella. Por
cierto, ¿cómo se llama?-
-Valeria. Se llama Valeria-
-Con todo respeto, hasta su nombre parece el de una
"zorrita". Has hecho que la desee más-
No tenía remedio. ¿Cómo dar marcha atrás?. No era mala
persona pero había sufrido un cambio radical a partir del día en que me
descubrió viendo las imágenes Era bien parecido, casado, menor que yo, no
convivíamos mucho, habíamos platicado algunas veces; le gustaba la lectura, la
música. Estaba viendo que a fin de cuentas podía encontrar la manera de decirle
la verdad.
Casi se cumplía una semana después de nuestra última plática.
Durante ese tiempo decidí que lo mejor era decirle la verdad. No queria meterme
en problemas. Para hacerlo debía asegurarme también de que me creyera, por lo
tanto se me ocurrió una idea: Llevaría puestas las prendas que tanto le habían
gustado debajo de mi ropa normal, el vestido lo llevaría aparte junto con el
resto de mis accesorios. Me dí ánimos para realizar tan arriesgado plan. Cuando
me sentí lista lo llamé al número de teléfono que ya me había proporcionado y le
dije lo siguiente:
-Hola. Soy ..., ya está listo el encuentro con mi "amiga"
Valeria. Puede verte hoy mismo aquí en las oficinas-
-¿Escuché bien? ¿Aquí en las oficinas? ¿La vas a traer aquí?-
-¡Sí! Eso está perfecto ¿no?-
-Espero no se trate de una broma. Si no lo es entonces paso a
verte después de la hora de salida-
-No es broma. Te espero a esa hora-
Decidí ese horario ya que practicamente nadie se quedaba más
tarde. Las oficinas quedaban completamente abandonadas y sólo se quedaba el
Personal de Seguridad. Sus rondas las comenzaban hasta que ya no había
absolutamente nadie.
Ya todo estaba planeado y por lo tanto el nerviosismo me
devoraba. El momento llegó. La oficina era una estancia amplia alfombrada en la
que cada uno de los empleados, 6 para ser exactos, estábamos divididos en
cubículos con paredes altas. Quedábamos aislados los unos de los otros.
-Hola. Ya estoy aquí- Su voz se escuchaba emocionada.
-Hola. Pues bien, el momento ha llegado. Valeria no tarda en
salir-
-En verdad no imaginas cómo agradezco el que me brindes la
oportunidad de conocerla. Disculpa que te haya presionado de esa manera, por
favor-
-No hay problema. Debo decirte algo muy importante-Su gesto
se torno serio e inquisitivo-Ya te había dicho antes que había algo que te haría
cambiar de opinión respecto a querer conocerla-
-Sí, lo recuerdo perfectamente. Díme por favor de que se
trata-
-Es que "ella"-Tragué saliva-no es "ella". Es "él"-
-No entiendo, ¡explícate por favor!-
-Las imagenes que viste son de un "hombre" que viste de
"mujer". Un travesti para ser más claro-
-No te creo, es una broma y de mal gusto por cierto-Después
de unos segundos de silencio su gesto cambio y mirándome con asombro me dijo-No
vayas a decirme que...¿eres tú?-Su voz temblaba. No sabía si era por miedo o
emoción. Deseaba que fuera lo segundo.
-Tú lo has dicho. Esas imagenes son mías. Puedo comprobarlo
si gustas y asi aún estás interesado-Increiblemente le estaba coqueteando.
-La verdad es que me dejaste sin habla...¿Cómo es posible
eso?...Ahora entiendo el porque no muestras ni el rostro ni el frente de tu
cuerpo-
-Sé que tu deseo por verla era sincero. Como te dije hace un
momento puedo comprobar que soy yo. Debajo de mi ropa normal tarigo las prendas
que tanto te fascinaron-
-No sé qué decir...tienes razón...mi deseo era sincero...es
que tu cuerpo...no sé que vas a pensar...quiero verte vestido...digo
vestida...por favor-Sus ojos me recorrían de ariba a abajo. Me había aceptado
sin mediar más palabras.
-Por eso traigo las prendas y otras cositas más. Dame unos
minutos para cambiarme-
Era increíble lo que estaba sucediendo. En vez de retirarse
decepcionado había decidido quedarse para verme vestida. Jamás había pensado que
me ocurriera tal cosa. Y luego...coqueteando en la forma que lo hice, sin
remordimientos ni prejuicios, como si fuera lo más normal del mundo. En fin,
trataría de dejarle una buena impresión. Me arreglaría de forma que viera
satisfecho su deseo de verme, sin importar lo que ocurrirera después.
Y así lo hice pero...es otra historia que te contaré después.