Paulina
Parte 2
Para Patricia con cariño
- Por supuesto que si, tanto mi hermana como su esposo eran
dos personas totalmente lujuriosas a pesar de que no lo aparentaban, organizaban
grandes orgías en una de sus propiedades e incluso invitaban a niños y niñas y a
todas clases de personas viciosas y estas fiestas duraban varios días, asistimos
a varias con tu padre y seguro que en los genes de Paulina esta la información
pasada por sus padres.
-Esperemos a ver que información nos trae tu padre-.
Y dando por terminada la conversación se sentó en uno de los
cómodos sillones de cuero marrón y se sumió en sus pensamientos.
Armando y su hermana Ana se alejaron rumbo a sus
habitaciones, faltaba un rato aun para que Esther, la cocinera preparara la cena
y los hermanos querían descansar y pensar en las palabras de su madre.
-Me gustaría que a Paulina se le antojase vernos lamiéndonos
el cuerpo uno a otro –
dijo Armando a Ana, riendo, mientras le acariciaba el culo a
esta; quien dando un respingo le saco la mano diciéndole.
- Y yo espero que no tenga tan mal gusto, aunque pensándolo
bien al no haber ningún otro hombre, salvo papa y el jardinero no se si no eres
preferible tu, aunque papa tampoco esta tan mal ya que por lo que he podido
apreciar esta muy bien dotado-.
- ¿No me dirás que lo has visto desnudo a papa? - dijo
asombrado Armando.
- No solo desnudo, si no, montándose a mama y te aseguro que
no había visto espectáculo más excitante, tienes que ver a nuestra seriecita
mama cuando papa le hunde la verga en el culo, grita como una cochina y no te
imaginas las obscenidades que dice - .
-Tienes que despertarme la próxima vez que los veas, supongo
que tiene que ser algo terriblemente excitante -.
- Y que lo digas – replico Ana - me mojo tanto viéndolos que
tengo que cambiarme las bragas – termino diciéndole su hermana riendo.
Ana poso su vista en el bajo vientre de Armando, advirtiendo
el tremendo bulto que se le había formado, no le dijo nada, pero una sonrisa
curvó sus rojos y gruesos labios.
En el momento que Paulina se agachó para tomar el borde de su
vestido negro, para sacárselo por la cabeza, Julio se recostó sobre el
lavamanos, dispuesto a disfrutar de un espectáculo que no siempre tenia la
oportunidad de ver, dos niñas desnudándose.
Al mismo tiempo Eva comenzó a desabrocharse la blusa; Paulina
se saco su vestido por la cabeza, alborotando su cabello al salir este, quedando
la niña semidesnuda ya que no usaba aun sostén.
Paulina se sentía muy excitada, era la primera ves que se
desnudaba frente a alguien, sabia que no era correcto que su tío la estuviese
mirando, pero esto mismo la excitaba: lo anormal de la situación.
Las dos pequeñas estaban de espalda a su tío y de frente a la
bañera que rebalsaba de agua tibia, sin embargo Paulina primero y Eva después,
se pusieron de frente a Julio, como invitándolo a ver sus jóvenes cuerpos
desnudos.
Paulina se inclino. Tomo el borde elastizado de su pequeña
braga y lentamente se la bajo, cayendo la braguita hasta sus tobillos. Paulina
saco primero un pie, luego el otro y con un movimiento de su pierna lanzo la
braga a varios centímetros de distancia, se paro derecha, quedando frente a su
tío completamente desnuda.
Eva, término de sacarse la pollera marrón claro, desabrocho,
colocando sus manos en la espalda, el sostén y dejándolo caer, quedaron libres
sus grandes y apenas caídas tetas.
Eva, miro a Julio, advirtió el pronunciado bulto en la entre
pierna de este y inclinándose se despojo de la braga color negra, que hacia
juego con el color del sostén, quedando al igual que su amiga totalmente
desnuda.
Era notable el contraste entre las dos hermanas (llamémosla
así de ahora en mas); Paulina tenia el cabello a la altura de la nuca,
totalmente rubio, de un rubio casi blanco, sedoso y fino, su cara delgada, sus
ojos del color del cielo límpido, celestes, enmarcado por dos cejas tan
perfectas que parecían dibujadas, la nariz pequeña, los labios rojos como la
grana y apenas gruesos, dientes blancos y perfectos; esta adorable cabecita
estaba sostenida por un cuello fino y largo, su cuerpo delgado, flexible, estaba
en pleno desarrollo, sus tetas parecían dos naranjas pequeñas, adornadas en las
puntas con dos pezones, que terminaban de formarse, gorditos y de color rosa
claro, su cintura estrecha, sus piernas largas y finas, rematadas por dos
piecitos de dedos finos y largos, en la unión de sus dos piernas aparecía una
suave pelusa rubia algo mas oscura que su cabello, en la parte superior mas
abundante que en el resto que rodeaba su vulva de labios gorditos y apretados.
Eva, por el contrario, era de cabello negro, lo llevaba hasta
casi la cintura, su carita era mas redonda que la de Paulina, de labios gruesos,
nariz grande pero fina, dientes blanquísimos y perfectos, cejas y ojos
profundamente negros, cuello fino, de piel mas morena que la de su hermana, sus
tetas ya estaban totalmente desarrolladas, grandes, rotundas y duras, por sus
tamaños, algo caídas; pezones algo larguitos y duros y areolas de un color
marrón claro, piernas largas y torneadas y entremedio de ellas el abundante pelo
negro, enrulados, semi ocultaba una vulva de labios menores que sobresalían un
poco de los mayores, dándole un aspecto erótico y su sola vista invitaban a
besarlos y lamerlos incansablemente.
Luego de unos segundos las niñas se dieron la vuelta y
entraron en la bañera, Julio aprecio entonces por muy poco tiempo el espectáculo
de sus culitos perfectos y paraditos, cortados al medio por una perfecta media
luna, una raja que apenas se abrieron al levantar las dos hermanan, las piernas
y meterse en el agua.
Comenzaron a enjabonarse ente risas y chapoteos, Julio se
acerco a ellas y tomando el jabón de la mano de Eva comenzó el, a enjabonarlas,
mientras Eva se sentaba en la bañera, Julio tomo a Paulina y le paso el jabón
por la espalda, luego la giro hacia el y inició a lavarla por delante,
deteniéndose mas de lo necesario en las tetas de la niña, Paulina, al sentir las
manos de su tío rozar los ya erectos pezones, apreció una sensación extraña y
advirtió que su vulva comenzaba a llenarse de sus propios jugos lubricantes,
nunca había sentido claro, las manos de un hombre acariciar sus zonas sensibles,
esto le agrado de tal forma que deseo que el baño no terminara nunca, sentía
todo su cuerpo estremecerse al rose suave de las manos de Julio.
Eva mientras tanto, sentada y sabiendo que pronto le tocaría
a ella, llevo una de sus manos debajo del agua y se acaricio el botoncito que
estaba en la parte superior de su vulva y que tanto placer le daba, a sus 16
años ya hacia tiempo que se masturbaba pensando en las caricias de algún hombre
sobre su cuerpo.
Julio, se enjabono la mano, y comenzó a pasársela a Paulina
entre las piernas, desde el agujerito del culo hasta los pelos del bajo vientre,
que humedecidos por el agua habían tomado un color mas oscuros y estaban pegados
en sobre la parte superior de la vulva de la niña.
Paulina sentía como los dedos de las manos de su tío pasaban
por la cerrada abertura de su ano y el dedo índice se metía solo un poco en el
para luego subir y tocarle apenas el clítoris.
Estas caricias hacían que su cuerpo tiritara de puro placer,
este placer era como olas que subían desde su concha, subían por su vientre y se
ubicaban en los duros pezones.
A pesar de que Julio sentía a su verga como si estuviera a
punto de reventar, dejo de enjabonar los genitales de Paulina diciéndole.
- Buenos sobrinita ya estas muy limpias acá abajo, enjuágate
tú ahora.-
- No tío, por favor sigue, solo unos segundos mas- contesto
con vos temblorosa Paulina creyendo que si su tío no seguía con sus tocamientos,
se moriría.
- Ya esta bien Paulina ahora tengo que lavar a Eva- contesto
Julio.
Eva se paro rápidamente, chorreando agua desde la cabeza,
corriendo esta, por las tetas, también por su cuerpo, apelmazando y goteando por
los enrulados pelos negros de su concha, para caer nuevamente a la bañera.
Julio, enjabono la vulva de la adolescente metiendo bien los
dedos dentro de ella, haciéndola estremecer, descapucho su clítoris con la
excusa de lavarla por dentro, quedando este bien a la vista, durito y de color
claro, luego enjabono el vientre y subió a las grandes tetas acariciando los
duros pezones de la niña.
Eva pensó que se desmayaría de puro placer, las piernas le
temblaban y tuvo que apoyarse en Paulina para no caerse, sentía que le venia un
orgasmo, mil veces mas poderoso que los que le venían cuando se masturbaba.
Sin embargo Julio conocedor de cómo tratar el cuerpo de una
adolescente, subió enjabonado el largo cabello de Eva, y terminando de
enjabonarla en el cuello.
- Veamos ahora – dijo Julio - Si esta bien limpio el culito-
Eva se coloco con las manos sobre el costado de la bañera,
quedando agachada, abrió algo sus piernas y el culo quedo a la altura de los
ojos de Julio.
Este le entreabrió las nalgas viendo perfectamente el oscuro
agujero del culo rodeado de duros pelos negros, paso su dedo, presionando con el
índice, haciéndola estremecer a Eva y dijo
- Si, limpio esta, pero tenemos que deshacernos de estos
pelos largos y duros - Eva giro su cabeza y lo miro sorprendido, también Paulina
se acerco y fijo su mirada en el culo abierto ahora de su hermana.
- Te afeitare el culo sobrina, la parte de adelante aunque el
pelo es muy enrulado y abundante no necesitara de depilación, pero el culito
queda mejor sin rastro de vello.
Se dirigió Julio hasta una pequeña repisa que estaba sobre el
lavamanos y tomo un frasco de espuma de afeitar y una pequeña maquinita también
para estos menesteres; al girar nuevamente para dirigirse a la bañera donde
esperaban sus sobrinas, se tomo un segundo para apreciar el espectáculo; Eva,
agachada con las tetas colgando, que al menor movimiento se balanceaban, con las
caderas bien paradas, las piernas entreabierta de tal forma que se podía ver
perfectamente toda la raja del culo, cubierto de abundante pelo negro, pero se
veía claramente el cerrado agujero, su vulva, entreabierta también, donde se
notaba un liquido apenas viscoso y casi incoloro que por supuesto no era agua,
si no sus jugos que brillaban por la luz del baño que le daba directamente, vio
a Paulina totalmente desnuda claro, con la pelusa rubia de su entre pierna,
mojada y chorreando pequeñas gotas de agua; Julio tuvo que hacer un gran
esfuerzo para no sacar se endurecida verga y tratar de penetrarla a una de ella
o las dos, pero se dijo que ese momento ya llegaría, no las asustaría ahora que
ya casi había conseguido su propósito.
- Bien Eva – le dijo – Ponte agachada y abre bien tus piernas
y tu Paulina ven a ayudarme.
Salio Paulina de la bañera poniéndose al lado de su tío.
- Ábrele bien las nalgas a tu hermana, así puedo trabajar
cómodamente- así lo hizo Paulina y poniendo una mano a cada lado de las nalgas
de Eva la abrió quedando aun mas a la vista el prieto agujero del culo de Eva.
Julio se coloco abundante espuma en la mano y la desparramo
por toda la abierta raja, deteniéndose más de lo necesario en el pequeño y
cerrado agujero; tales tocamientos hacían estremecer visiblemente el cuerpo de
Eva.
Luego comenzó a pasar la maquinita llevándose con ella el
jabón y también rasurando los vellos que la niña tenia en su ano.
Repitió esta operación un par de veces y luego con agua de la
bañera enjuago la raja de la niña.
- Mira Paulina – dijo Julio – que bien quedo ahora.
Paulina se fijo y realmente no quedaban ya rastros de vello
alguno. El redondo agujerito quedaba bien a la vista si nada que lo ocultase, se
dirigió el tío nuevamente a la repisita y dejando los implementos ahí tomo una
crema humectante y se la paso por todo la raja del culo de Eva.
- Está tan limpio que incluso se le puede besar- dijo Julio,
este comentario hizo reír a las dos hermanitas.
- Bésalo Paulina y veras que tengo razón-
Se acerco, Paulina, más aun, al abierto culo de Eva y
metiendo la carita entre las nalgas de su hermana beso suavemente el recién
rasurado agujero del culo de esta.
- Tienes razón tío – dijo Paulina – Y que bien huele y
fíjate, tío, que cerradito tiene el agujerito.
- Así es - dijo Julio – Pero prueba de meterle la lengua a
ver cuan cerrado esta-.
Obedeció nuevamente Paulina y la puntita rozada de su lengua
entro en contacto con el culo de Eva; esta al sentir la lengua de Paulina
tratando de entrar en su ano, creyó que de desvanecería de puro placer, jamás
imagino que su cuerpo podría sentir esas sensaciones tan placenteras.
-Bueno – dijo el tío- Ya esta bien, ahora terminen de
bañarse ustedes - y se retiro del baño, se dirigió a la habitación, tirándose
sobre la cama con una ancha sonrisa en su cara. Las dos hermanas terminaron de
sacarse el jabón que cubrían su cuerpo y enjuagándose salieron de la bañera
envolviéndose en dos grandes toallas de color blanco, a las dos le temblaban
las piernas y se sentían dominadas por una excitación nunca sentidas por sus
virginales cuerpos.
Saliendo del baño contemplaron a su tío tirado sobre la ancha
cama.
- Tío – dijo Paulina – ¿Nos mostraras ahora como te sale
lechita de tu pene?
- Claro que si sobrinas, pero no lo llames pene, me gusta mas
que le digan verga-.
Sonriendo Eva repitió la pregunta.-
-¿Nos mostraras como sale la leche de tu verga tío?
Julio, sin responder se saco la camisa, arqueo su cuerpo y se
despojo de su pantalón y ropa interior, quedando a la vista de las asombradas
niñas su verga, parada y apuntando al techo.
- Que grande esta ahora y que gorda- dijo Paulina,
sorprendida, ya que solo la habían visto al ver a su tío orinar y por supuesto
en estado flácido.
- Sáquense, ahora la toalla y vengan a mi lado en la cama-
les pidió Julio.
Obedecieron las dos hermanitas y desnudas se colocaron una a
cada lado de su cuerpo, sin perder de vista ni por un minuto el enorme miembro
de su tío.
Dolores, escucho que alguien llamaba a al puerta de entrada,
sintió los pasos de una de las mucamas que se dirigían a la puerta, escucho
cuando esta se abrió y alguien entraba; los pasos, ahora de dos personas se
dirigían al comedor donde ella estaba, con un gesto de fastidio en su cara pues
odiaba que la interrumpieran cuando ella estaba pensando, se enderezo en el
sillón y se dispuso a recibir al visitante.
Su gesto de fastidio se trocó en una ancha sonrisa al ver que
entraba al comedor el padre Jerónimo, el sacerdote a cargo de la pequeña iglesia
que se encontraba cerca de su casa.
Quería y admiraba al padre Jerónimo, ya que este la
aconsejaba y era un aliado en las cosas no demasiado legales que ella hacia,
aparte Dolores, en su adolescencia había estado profundamente enamorada del
cura, este a pesar de su condición de sacerdote, no tuvo reparo, en arrebatarle
la virginidad a Dolores, y hacerla gozar de tal forma como nunca después gozo,
ya que Jerónimo era un estupendo amante, lastima que en estos últimos años los
deseos sexuales del cura se inclinaban mas por los niños pequeños que por las
personas adulta, especialmente por los varoncitos.
-Que gusto verte, Dolores- dijo el padre al entrar al
comedor.-
- Lo mismo digo Jerónimo – contesto esta abrazándolo – Pero
no te quedes parado siéntate -.
Obedeció el sacerdote y tomo asiento en uno de los sillones.
- ¿Y como van las cosas? Me he enterado que ya las niñas
están en tu casa-.
- Si así es, y te diría que las cosas están marchando de
maravillas, aunque no podría asegurarte ya que Julio aun se encuentra con ellas,
pero ya conoces a mi esposo cuando algo se propones es difícil que no lo
consiga-.
Por supuesto el cura no solo estaba enterado de las artimañas
de Dolores para con las hermanas si no que el la apoyaba totalmente.
- Bien me alegro- contesto este – Espero que cuando las cosas
mejoren económicamente en esta casa y no olvides de tus donativos a la iglesia,
ya que los pobres necesitan de todo tipo de ayuda-.
- De ningún modo Jerónimo sabes que siempre estoy a tu
disposición-.
- Y dime, Dolores, ¿quienes son esos dos niños que vi antes
de entrar a tu casa?
- ¿Te refieres a Juan y a Juanita?, son los hijos de la
cocinera y el jardinero-.
- Creo que nunca se han confesado y pienso que como ya están
creciditos ha llegado el momento ¿no piensas tu lo mismo?-.
- Totalmente de acuerdo contigo. Ya mismo te los llamo y no
te preocupes por nada ya que los padres están de acuerdo con mis planes,
En ese momento entro Elena, la mucama mas joven trayéndole al
padre una copa de licor de naranjas que ellos mismo destilaban, el cura se lo
tomo en un abrir y cerrar de ojos.
Aprovechó Dolores para mandarla a traer a los dos niños; en
pocos minutos los dos hermanos estaban frente al padre.
Dolores los hizo pasar a los tres a una pequeña salita donde,
dijo ella, estarían más cómodos.
El sacerdote se sentó en una butaca y los dos hermanos se
pararon frente a el, con la mirada fija en el suelo.
- Bien – dijo el padre – Empecemos por Juan-.
-¿Obedeces a tus padres?-.
- Si padre- contesto Juan.
-¿Has robado o mentido?-.
- No padre –
-¿Has tenido malos pensamientos?-.
- Algunos si padre – contesto Juan.
-¿Con quien?
Dudo unos instantes, Juan, pero finalmente contesto.
- Con mi madre y con mi hermanita -.
- Eso es grabe, Juan – replico el sacerdote.
-¿Te has esta tocando?-.
- Si padre –
- Bueno Juan- le dijo el padre – Para perdonarte ese grave
pecado tengo que ver como lo has hecho-.
Dudo, nuevamente Juan pero recordó que sus padres le habían
mandado obedecer en todo a los mayores de la casa.
Por lo tanto desbrocho el pantalón, lo dejo caer al suelo y
se bajo los calzoncillo.
Los ojos de juanita se abrieron enormes al ver por primera
vez un miembro masculino y nada menos que es de su hermano.
Juan tenia las piernas largas y delgadas, al ser moreno
estaba cubierto de largos pelos negros, también la base de su verga, estaba
cubierta de enrulados pelos, sus huevos eran enormes y caídos , pero estos no
eran tan peludos, como su bajo vientre, el prepucio cubría totalmente el glande,
pero así y todo se veía que la cabeza de la verga era enorme, a sus 14 años
nadie hubiera supuesto que su miembro tuviese semejantes demociones, media en
estado flácido, como la tenia en este momento no menos de 18 cm. Que en estado
de erección llegaría fácilmente a los 20.
También Jerónimo se sorprendió, gratamente, del tamaño,
Juanita no podía creer lo que estaba viendo y no apartaba los ojos de semejante
miembro, al mismo tiempo sentía una extraña sensación justo ahí donde ella a
veces se tocaba, sin llegar, claro esta a masturbase ya que solo tenia 12 años.
Juan se tomo la verga con la mano derecha y con la izquierda
se levanto la camisa para que no le molestara.
- Juanita – dijo el cura – Ven y arrodíllate al lado de tu
hermano para que veas bien el pecado que Juan a cometido -.
La niña obedeció y se arrodillo, prácticamente, pegada a su
hermano, sus ojos no perdían detalles de lo que sucedía.
Continuara