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Un heavy me folló con ritmo
TODORELATOS » RELATOS » PAULINA
[ No todo el monte es orégano. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 23 de Noviembre, 2008.
Fecha: 12-Jun-06 « Anterior | Siguiente » en Amor filial (4818 de 6516)

Paulina

santi35
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De como Paulina y su hermana adoptiva comienzan de a poco a conocer el sexo y los viciosos personajes de la casa donde por causas ajenas a ellas van a vivir. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

Paulina

Parte 1

 

 

Una llovizna, gris, penetrante y fría, cubría el pequeño cementerio privado de la ciudad de San benito y sus alrededores.

Un nutrido grupo de personas, se habían reunidos para despedir los restos de Rafael Ordóñez y de su esposa Beatriz Robledo de Ordóñez, fallecidos en un accidente inexplicable; inexplicable, por que no se había encontrado rastros de alcohol en la sangre de Rafael, que era quien conducía, por lo tanto el accidente no había sido producto de ebriedad; inexplicable, por que el automóvil era nuevo, ya que se había comprado solo unas semanas atrás, por lo tanto tampoco era fruto de falla mecánica; inexplicable, por que Rafael era un eximio conductor, tampoco el accidente era producto de falla humana; por lo tanto ni la policía ni los amigos del matrimonio accidentado se explicaban que había sucedido.

Menos que nadie, se lo explicaba, la pequeña Paulina; hija única del matrimonio fallecido; solo sentía un dolor profundo, un sentimiento enorme de soledad y la tristeza infinita de no volver a ver ni escuchar a sus adorados padres.

Sentada delante de todas las personas que se reunieron a dar el ultimo adiós a la querida y respetada familia Ordóñez, Paulina era la viva imagen del dolor; lagrimas enormes corrían por su pálido rostro, sus grandes ojos azules miraban sin ver los dos ataúdes que en pocos minutos mas descenderían para siempre en sus frías tumbas.

A su lado, a la izquierda estaba su amiga y en cierto modo casi su hermana, Eva, sosteniéndole la mano y escuchando atentamente la homilía que el sacerdote pronunciaba en un tono casi mecánico.

Eva, tenia 16 años, o sea tres mas que Paulina, era hija de una de las cocineras que trabajaban en la gran casa de los Ordóñez; por supuesto el hombre que dejo embarazada a la madre de Ana, al saberlo, se fue del lugar y nunca mas se tuvieron noticias de el, así que la pobre cocinera y madre ahora tuvo que afrentar sola la crianza de la niña; cuando Paulina nació, Eva no se separo ni por un instante de la beba ni de su madre y a pesar de que solo tenia tres añitos, ayudaba a la recién nacida y a su madre, trayendo y llevando todo tipo de cosas que se necesitase y sosteniendo a la beba cuando, Beatriz quería descansar un rato; tanto afecto le tomo Beatriz que al morir la madre de Eva unos años mas tarde, por una enfermedad fulminante, los Ordóñez la adoptaron, decisión que a Paulina le encanto pues la quería tanto o mas que si hubiese sido hermana carnal.

Sentada a la derecha de Paulina, se encontraba su tía Dolores, hermana de su madre; esta era una mujer alta, morena, delgada, de pelo y ojos muy negros; conservaba aun la belleza que la había caracterizado de joven; pero ahora se había transformado en una persona de carácter agrio, ambiciosa y fría.

Al lado de Dolores estaba sentado su esposo Julio, mas bajo que su esposa, prematuramente calvo, de ojos chicos y porcinos; abultado vientre, frío y calculador como su esposa; de ves en cuando se inclinaba para mirar a Paulina y a Eva; dando la impresión que se interesaba por ellas; pero en realidad se deleitaba mirando los cuerpos juveniles de las niñas y desnudándolas con la mirada, mientras quien sabe que pensamientos eróticos pasaban por su mente ya que al observarlas un pronunciado bulto se le formaba entre las piernas; por supuesto nadie se percataba de esto ya que todos los allí presentes estaban embargados por un profundo dolor.

Termino el sacerdote su responso, descendieron los féretros a su último lugar de descanso y mientras los sepultureros terminaban su labor, echando paladas de tierra sobre los ataúdes, las personas reunidas se fueron alejando lentamente del lugar, deteniéndose algunos a saludar a Paulina y a sus tíos.

Julio se acerco a su sobrina y colocándole la mano en su espalda la empujo suavemente hacia su vehículo, detrás de ellos Dolores y Eva también caminaron para subir al automóvil; una ves ubicados en el, las cuatro personas se dirigieron rápidamente hacia la casa de los tíos de Paulina, situada en el campo, a varios kilómetros de la ciudad de San Benito.

Después de unas horas de viaje, llegaron a la gran casona, propiedad de Julio y Dolores, en la puerta se encontraban, esperando a sus amos, los sirvientes y también otros de los integrantes de la familia.

Los hijos de los dueños del lugar; el hijo mayor Armando, de unos 27 años, Ana, su hermana de alrededor de 22 años y la hermanita mas pequeña Aurora de 15 años aproximadamente.

Ayudando a su padre, el jardinero de la casa y esposa de la cocinera, estaban sus dos hijos, Juan, adolescente de unos 14 años y Juanita, bellísima criatura, su hermana de tan solo 12 añitos, quienes se detuvieron en sus funciones para mirar a los recién llegados; también se encontraban esperando a los recién llegados las dos mucamas, Elena y Marta, de aproximadamente 25 y 30 años respectivamente.

Paulina y Eva, bajaron del vehiculo, sus tíos le presentaron a sus primos y a los sirvientes y luego entraron todos juntos a la casa.

Ana, a pedido de sus padres, las guió hasta sus habitaciones, para que se refrescaran y descansaran hasta la hora de la cena.

El cuarto era, espacioso, muy limpio y de grandes ventanales que daban al jardín, estaba ubicado en la planta alta de la casa y pegado a la habitación de Dolores y Julio, tenía un baño, con todos los elementos para higienizarse, incluso una bañera de loza, de modelo antiguo pero grande y cómoda; en la habitación, solamente una cama, pero esta albergaba tranquilamente a dos personas, eso no era problema para las niñas ya que muchas veces, en la antigua casa de Paulina, ellas dormían juntas, especialmente en las noches de tormentas, ya que Paulina le tenia terror a estas.

Paulina se acerco a Eva y abrazándola se hecho a llorar; Eva le acaricio la cabeza tratando de consolarla.

El pelo de paulina era del color del oro, contrastando con el de su amiga, de un color negro; ese pelo dorado acaricio Eva mientras le decía.

- No te preocupes Paulina, acá son de tu familia y te querrán como yo te quiero y te cuidaran igual a como yo te cuido, veras que acá seremos felices; pero no llores mas por favor.

Nada contesto Paulina pero de a poco dejo de llorar y tomando de la mano a Eva fueron a sentarse sobre la cama.

En ese momento, entro don Julio y sentándose entre medio de las dos, las tomo por los hombros y con cara compungida les dijo.

-Ustedes no se preocupen por nada, de todo nos ocuparemos nosotros, sabemos por el dolor que están pasando, pero verán que con el tiempo todo pasara y sus vidas volverá a ser como antes.

Mientras decía esto, las manos de don Julio les acariciaban la espalda a las niñas; a Eva y a Paulina les agrado esa mano firme que las acariciaba.

- Pero – siguió diciendo don Julio – Queremos que ustedes nos obedezcan en todo, así no habrá problema entre nosotros.

Asintieron las dos niñas con un movimiento de cabeza.

Muy bien, así me gusta y lo primero es que se den un buen baño y bajen luego a cenar.

Y mientras decía esto, Julio se dirigió al baño, entro en el, dejando la puerta totalmente abierta y abrió la canilla de la bañera, un chorro de abundante agua caliente comenzó a llenarla.

- ¿No les molesta que les use el baño? – pregunto y al ver que Eva negaba con un movimiento de cabeza, se ubico frente al sanitario.

- Es que tengo la vejiga que me estalla, tome muchísimo líquido hoy – continuo diciendo mientras las miraba y sonreía.

Sin molestarle en absoluto, que la puerta estaba totalmente abierta y que las niñas lo seguían con la mirada, se abrió el pantalón y saco un enorme miembro, lo tomo con una de sus manos, quedando un buen pedazo fuera de ella y apuntando al retrete largo un potente chorro de orina.

Los ojos de Paulina y de Eva se abrieron asombrados al ver por primera ves un miembro masculino, a pesar de que sabían por haberlo estudiado en el colegio y hablarlo con sus amigas de cómo era el miembro viril, nunca tuvieron la oportunidad de ver uno, ya que sus padres fueron muy pudorosos y nunca se mostraron desnudos, al menos en el caso de Paulina ya que, en el caso de Ana, jamás conoció a su padre.

A pesar de que en los primeros momentos a Paulina, su tío no le agradado, no podía dejar de mirar el tramo de verga que este tenia entre las manos, sintió, sin poderse explicar, una humedad entre sus piernas y como sus gorditos pezones aun en formación se endurecían.

Eva, se humedeció los labios con la punta de su rozada lengua y una de sus manos toco, casi mecánicamente una de sus voluminosas tetas, sentía como de a poco una extraña excitación se apoderaba de ella.

Julio, sin mirarlas se sacudió la verga, para que las ultimas gotas de orina cayeran dentro de la taza, y girando la cabeza vio a su sobrina y a su amiga mirando extasiadas el pequeño espectáculo que acaba de ofrecerles.

-¿No me digan que es la primera ves que ven algo como esto?- pregunto, con fingido asombro Julio.

- En la escuela nos enseñaron todo lo relacionado con los genitales masculinos y femeninos, pero jamás vimos un pene personalmente – contesto Paulina.

- Vengan, aproxímense así la ven mas de cerca, ya que tienen edad para saber como es la verga de un hombre.

Sin que Julio repitiera la invitación, las dos niñas se acercaron sonrientes y excitadas hasta ponerse una a cada lado de su tío.

Oh – exclamo Eva – Que grandota es -.

Y así era en realidad, la verga de don Julio media no menos de 18 cm. y aunque no era muy gruesa, realmente llamaba la atención, especialmente a los ojos de dos pequeñas que nunca habían visto un miembro viril; era de un color mas oscuro que el resto del cuerpo de Julio, gruesas venas la rodeaban y si ahora en estado flácido era temible, erecta seria un espectáculo digno de verse; el prepucio tapaba casi completamente el glande, pero este se notaba de un grosor mas que considerable; Julio se termino de sacar los pantalones que cayeron hasta sus tobillos juntos con los calzoncillos de algodón de color blanco.

Quedo a la vista de Paulina y Eva también los huevos, grandes amorronados y cubiertos de finos pelos.

Don Julio, tomo la manito de Paulina y la coloco sobre la verga.

- Que suave es la piel – dijo esta mientras su mano la tomaba en todo su dimensión.

- Apretad un poco querida – dijo Julio con vos temblorosa – Y tira lentamente esa piel hacia atrás, así verán la cabeza que redonda y lisa es.

Obedeció Paulina el pedido de su tío y lentamente el glande quedo al descubierto.

Realmente era de grandes dimensiones, con forma de hongo y un pequeño agujero en la cúspide, como un pequeño ojo que miraba a las niñas, como invitándolas a seguir con tan peligroso juego.

El dedito índice de Eva toco la pequeña abertura mientras preguntaba.

-¿Por ahí sale el semen no tío?- a pesar de que no era en realidad tío suyo, ella ya lo consideraba como tal.

- Así es Eva – contesto Julio, pero no le digas semen, que es muy técnico, dile leche, es mas vulgar pero así es como se dice en la vida real-.

- ¿Y como hay que hacer para que salga, la leche, como tu la llamas tío? – pregunto inocentemente Paulina pero terriblemente excitada por que sentía endurecerse poco a poco la verga de su tío en su manito.

- Bueno – contesto Julio – Eso lleva un tiempo, pero si ustedes quieren se los mostrare -.

- Si, si, queremos verlo tío – contestaron a dúo Paulina y Eva.

- Perfecto, se los mostrare- replico sonriente Julio – Pero primero ustedes tiene que bañarse, de lo contrario, la tía se enojara conmigo-.

Y diciendo esto, Julio se agachó y se subió los calzoncillos y el pantalón.

Con cierto pesar las niñas vieron como desaparecía de su vista esa verga que tanto las había excitado.

Julio cerro la canilla del agua, pues ya estaba llena la bañera y les dijo alegremente.

- Desnúdense princesitas y al agua-.

Viendo que su tío no tenia la intención de dejarlas solas, se miraron y con un encogimiento de hombros comenzaron a desvestirse.

Mientras estos acontecimientos se desarrollaban en el baño de la planta alta, otros pero no menos importantes se desenvolvían en el comedor de la planta baja.

Estaban ahí reunidos: Dolores, sus hijos Armando y Ana, las dos mucamas, Elena y Marta y la cocinera Esther y su esposo el jardinero, Edmundo.

Por supuesto la única que hablaba era Dolores; mientras se paseaba de un lado a otro le decía:

- Vamos a ver si entienden por ultima ves, como ya saben estamos en bancarrota, si este plan no resulta, venderé la casa y ustedes tendrán que buscarse otros trabajos, que como saben no abundan; Armando y Ana también tendrán que ganarse la vida de una forma u otra y queridos hijos se muy bien que eso no les agrada en absoluto; en unas semanas el abogado de mi fallecida hermana y su esposo vendrá a esta casa a leernos el testamento, que como es obvio, toda la fortuna y les aseguro de que estamos hablando de muchísimo dinero, ira a las manos de Paulina y de su hermana o como ustedes quieran llamarla, hermana adoptiva; como sea, lo que tenemos que conseguir es que el abogado nos acepte como tutores de las niñas hasta que estas sean mayores de edad, de esta forma podremos administrar el dinero que nos darán mensualmente para la educación y manutención de las dos niñas, que como ya me he enterado es una mensualidad abundante -.

- ¿Como lograremos esto? pues la única forma es que las dos hermanas se aferren a nosotros y no quieran por nada abandonar esta casa, para esto ideamos un plan con Julio, sabemos que las dos niñas fueron criadas de tal forma que todo lo que sea sexo ni pasaba por su mente, sin embargo por la edad que tienen pensamos que las hormonas les están trabajado a mil por hora y como ustedes saben mi marido es especialista en trocar la imaginación mas puritana en una mente que no piense mas que en los impulsos sexuales; el en ese momento esta haciendo las primeras jugadas y por lo que esta tardando parece que le esta yendo bien.

- Lo que pido de ustedes es la mas absoluta colaboración, cualquier cosa que las niñas quieran en materia de sexo ustedes tendrán que concederlas y cuando digo cualquier cosa es tal cual lo digo; mis hijos ya están de acuerdo ahora solo falta la decisión de ustedes, pero les anticipo que ante cualquier negativa, la única opción que les queda es hacer sus valijas y abandonar ya mismo la casa.

Elena y Marta se miraron y moviendo entre si la cabeza afirmativamente le contestaron con un rotundo si.

Esther la cocinera dudaba ya que ella tenia dos hijos pequeños, si estuviesen solo con su marido no tendría problema y así se lo hizo saber a Dolores,

- Bueno – contesto esta – Entonces ya sabes lo que tienes que hacer Esther -.

Ante el ultimátum, Esther miro a su marido pidiéndole opinión silenciosamente.

- Bueno mujer – le dijo este –En algún momento los niños tendrán que saber como es la vida y después de todo lo hacemos por el bien de ellos ya que si nos vamos acá no tendremos ni siquiera donde pasar la noche-

En realidad el pensamiento del buen jardinero pasaba mas por su deseo de ver y tocar a sus hijos quizás, penetrarlos ya que desde algún tiempo lo veía crecer y sentía muchísimas ganas de tener contactos físicos con ellos y posiblemente, con suerte penetrarlos, especialmente a Juanita que era la luz de sus ojos.

Muy bien – dijo Dolores – ¿Todos de acuerdo entonces?

Todos asintieron con movimientos de cabeza y se retiraron a sus respectivos trabajos.

-¿Tu crees mama que esto dará resultado? pregunto Ana.

- Por supuesto que si, tanto mi hermana como su esposo eran dos personas totalmente lujuriosas a pesar de que no lo aparentaban, organizaban grandes orgías en una de sus propiedades e incluso invitaban a niños y niñas y a todas clases de personas viciosas y estas fiestas duraban varios días, asistimos a varias con tu padre y seguro que en los genes de Paulina esta la información pasada por sus padres.

Continuara

 

Quiero advertir a mis queridos lectores, que con paciencia de santos han llegado hasta acá; que esta historia es bastante larga, ya que quiero que conozcan a cada personaje especialmente en lo que a erotismo se refiere, ¿Por qué hago esto? por la sencilla razón de que como es una historia ficticia, trato de hacerla lo mas creíble posible y para eso necesito darle a cada uno su lugar.

Pienso que les gustara y excitara en grado sumo; si les parece que no es lo que ustedes quieren leer acá, solo háganmelo saber con sus opiniones, si por el contrario quieren que siga, pues también díganmelo de la misma forma, por que como les he dicho en mis anteriores relatos, solo escribo si a ustedes les gusta.

Un abrazo a todos y muchas gracias por leerme.

Santi 35

TodoRelatos.com © santi35

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