Paulina
Parte 1
Una llovizna, gris, penetrante y fría, cubría el pequeño
cementerio privado de la ciudad de San benito y sus alrededores.
Un nutrido grupo de personas, se habían reunidos para
despedir los restos de Rafael Ordóñez y de su esposa Beatriz Robledo de Ordóñez,
fallecidos en un accidente inexplicable; inexplicable, por que no se había
encontrado rastros de alcohol en la sangre de Rafael, que era quien conducía,
por lo tanto el accidente no había sido producto de ebriedad; inexplicable, por
que el automóvil era nuevo, ya que se había comprado solo unas semanas atrás,
por lo tanto tampoco era fruto de falla mecánica; inexplicable, por que Rafael
era un eximio conductor, tampoco el accidente era producto de falla humana; por
lo tanto ni la policía ni los amigos del matrimonio accidentado se explicaban
que había sucedido.
Menos que nadie, se lo explicaba, la pequeña Paulina; hija
única del matrimonio fallecido; solo sentía un dolor profundo, un sentimiento
enorme de soledad y la tristeza infinita de no volver a ver ni escuchar a sus
adorados padres.
Sentada delante de todas las personas que se reunieron a dar
el ultimo adiós a la querida y respetada familia Ordóñez, Paulina era la viva
imagen del dolor; lagrimas enormes corrían por su pálido rostro, sus grandes
ojos azules miraban sin ver los dos ataúdes que en pocos minutos mas
descenderían para siempre en sus frías tumbas.
A su lado, a la izquierda estaba su amiga y en cierto modo
casi su hermana, Eva, sosteniéndole la mano y escuchando atentamente la homilía
que el sacerdote pronunciaba en un tono casi mecánico.
Eva, tenia 16 años, o sea tres mas que Paulina, era hija de
una de las cocineras que trabajaban en la gran casa de los Ordóñez; por supuesto
el hombre que dejo embarazada a la madre de Ana, al saberlo, se fue del lugar y
nunca mas se tuvieron noticias de el, así que la pobre cocinera y madre ahora
tuvo que afrentar sola la crianza de la niña; cuando Paulina nació, Eva no se
separo ni por un instante de la beba ni de su madre y a pesar de que solo tenia
tres añitos, ayudaba a la recién nacida y a su madre, trayendo y llevando todo
tipo de cosas que se necesitase y sosteniendo a la beba cuando, Beatriz quería
descansar un rato; tanto afecto le tomo Beatriz que al morir la madre de Eva
unos años mas tarde, por una enfermedad fulminante, los Ordóñez la adoptaron,
decisión que a Paulina le encanto pues la quería tanto o mas que si hubiese sido
hermana carnal.
Sentada a la derecha de Paulina, se encontraba su tía
Dolores, hermana de su madre; esta era una mujer alta, morena, delgada, de pelo
y ojos muy negros; conservaba aun la belleza que la había caracterizado de
joven; pero ahora se había transformado en una persona de carácter agrio,
ambiciosa y fría.
Al lado de Dolores estaba sentado su esposo Julio, mas bajo
que su esposa, prematuramente calvo, de ojos chicos y porcinos; abultado
vientre, frío y calculador como su esposa; de ves en cuando se inclinaba para
mirar a Paulina y a Eva; dando la impresión que se interesaba por ellas; pero en
realidad se deleitaba mirando los cuerpos juveniles de las niñas y desnudándolas
con la mirada, mientras quien sabe que pensamientos eróticos pasaban por su
mente ya que al observarlas un pronunciado bulto se le formaba entre las
piernas; por supuesto nadie se percataba de esto ya que todos los allí presentes
estaban embargados por un profundo dolor.
Termino el sacerdote su responso, descendieron los féretros a
su último lugar de descanso y mientras los sepultureros terminaban su labor,
echando paladas de tierra sobre los ataúdes, las personas reunidas se fueron
alejando lentamente del lugar, deteniéndose algunos a saludar a Paulina y a sus
tíos.
Julio se acerco a su sobrina y colocándole la mano en su
espalda la empujo suavemente hacia su vehículo, detrás de ellos Dolores y Eva
también caminaron para subir al automóvil; una ves ubicados en el, las cuatro
personas se dirigieron rápidamente hacia la casa de los tíos de Paulina, situada
en el campo, a varios kilómetros de la ciudad de San Benito.
Después de unas horas de viaje, llegaron a la gran casona,
propiedad de Julio y Dolores, en la puerta se encontraban, esperando a sus amos,
los sirvientes y también otros de los integrantes de la familia.
Los hijos de los dueños del lugar; el hijo mayor Armando, de
unos 27 años, Ana, su hermana de alrededor de 22 años y la hermanita mas pequeña
Aurora de 15 años aproximadamente.
Ayudando a su padre, el jardinero de la casa y esposa de la
cocinera, estaban sus dos hijos, Juan, adolescente de unos 14 años y Juanita,
bellísima criatura, su hermana de tan solo 12 añitos, quienes se detuvieron en
sus funciones para mirar a los recién llegados; también se encontraban esperando
a los recién llegados las dos mucamas, Elena y Marta, de aproximadamente 25 y 30
años respectivamente.
Paulina y Eva, bajaron del vehiculo, sus tíos le presentaron
a sus primos y a los sirvientes y luego entraron todos juntos a la casa.
Ana, a pedido de sus padres, las guió hasta sus habitaciones,
para que se refrescaran y descansaran hasta la hora de la cena.
El cuarto era, espacioso, muy limpio y de grandes ventanales
que daban al jardín, estaba ubicado en la planta alta de la casa y pegado a la
habitación de Dolores y Julio, tenía un baño, con todos los elementos para
higienizarse, incluso una bañera de loza, de modelo antiguo pero grande y
cómoda; en la habitación, solamente una cama, pero esta albergaba tranquilamente
a dos personas, eso no era problema para las niñas ya que muchas veces, en la
antigua casa de Paulina, ellas dormían juntas, especialmente en las noches de
tormentas, ya que Paulina le tenia terror a estas.
Paulina se acerco a Eva y abrazándola se hecho a llorar; Eva
le acaricio la cabeza tratando de consolarla.
El pelo de paulina era del color del oro, contrastando con el
de su amiga, de un color negro; ese pelo dorado acaricio Eva mientras le decía.
- No te preocupes Paulina, acá son de tu familia y te querrán
como yo te quiero y te cuidaran igual a como yo te cuido, veras que acá seremos
felices; pero no llores mas por favor.
Nada contesto Paulina pero de a poco dejo de llorar y tomando
de la mano a Eva fueron a sentarse sobre la cama.
En ese momento, entro don Julio y sentándose entre medio de
las dos, las tomo por los hombros y con cara compungida les dijo.
-Ustedes no se preocupen por nada, de todo nos ocuparemos
nosotros, sabemos por el dolor que están pasando, pero verán que con el tiempo
todo pasara y sus vidas volverá a ser como antes.
Mientras decía esto, las manos de don Julio les acariciaban
la espalda a las niñas; a Eva y a Paulina les agrado esa mano firme que las
acariciaba.
- Pero – siguió diciendo don Julio – Queremos que ustedes
nos obedezcan en todo, así no habrá problema entre nosotros.
Asintieron las dos niñas con un movimiento de cabeza.
Muy bien, así me gusta y lo primero es que se den un buen
baño y bajen luego a cenar.
Y mientras decía esto, Julio se dirigió al baño, entro en el,
dejando la puerta totalmente abierta y abrió la canilla de la bañera, un chorro
de abundante agua caliente comenzó a llenarla.
- ¿No les molesta que les use el baño? – pregunto y al ver
que Eva negaba con un movimiento de cabeza, se ubico frente al sanitario.
- Es que tengo la vejiga que me estalla, tome muchísimo
líquido hoy – continuo diciendo mientras las miraba y sonreía.
Sin molestarle en absoluto, que la puerta estaba totalmente
abierta y que las niñas lo seguían con la mirada, se abrió el pantalón y saco un
enorme miembro, lo tomo con una de sus manos, quedando un buen pedazo fuera de
ella y apuntando al retrete largo un potente chorro de orina.
Los ojos de Paulina y de Eva se abrieron asombrados al ver
por primera ves un miembro masculino, a pesar de que sabían por haberlo
estudiado en el colegio y hablarlo con sus amigas de cómo era el miembro viril,
nunca tuvieron la oportunidad de ver uno, ya que sus padres fueron muy pudorosos
y nunca se mostraron desnudos, al menos en el caso de Paulina ya que, en el caso
de Ana, jamás conoció a su padre.
A pesar de que en los primeros momentos a Paulina, su tío no
le agradado, no podía dejar de mirar el tramo de verga que este tenia entre las
manos, sintió, sin poderse explicar, una humedad entre sus piernas y como sus
gorditos pezones aun en formación se endurecían.
Eva, se humedeció los labios con la punta de su rozada lengua
y una de sus manos toco, casi mecánicamente una de sus voluminosas tetas, sentía
como de a poco una extraña excitación se apoderaba de ella.
Julio, sin mirarlas se sacudió la verga, para que las ultimas
gotas de orina cayeran dentro de la taza, y girando la cabeza vio a su sobrina y
a su amiga mirando extasiadas el pequeño espectáculo que acaba de ofrecerles.
-¿No me digan que es la primera ves que ven algo como
esto?- pregunto, con fingido asombro Julio.
- En la escuela nos enseñaron todo lo relacionado con los
genitales masculinos y femeninos, pero jamás vimos un pene personalmente –
contesto Paulina.
- Vengan, aproxímense así la ven mas de cerca, ya que
tienen edad para saber como es la verga de un hombre.
Sin que Julio repitiera la invitación, las dos niñas se
acercaron sonrientes y excitadas hasta ponerse una a cada lado de su tío.
Oh – exclamo Eva – Que grandota es -.
Y así era en realidad, la verga de don Julio media no menos
de 18 cm. y aunque no era muy gruesa, realmente llamaba la atención,
especialmente a los ojos de dos pequeñas que nunca habían visto un miembro
viril; era de un color mas oscuro que el resto del cuerpo de Julio, gruesas
venas la rodeaban y si ahora en estado flácido era temible, erecta seria un
espectáculo digno de verse; el prepucio tapaba casi completamente el glande,
pero este se notaba de un grosor mas que considerable; Julio se termino de sacar
los pantalones que cayeron hasta sus tobillos juntos con los calzoncillos de
algodón de color blanco.
Quedo a la vista de Paulina y Eva también los huevos, grandes
amorronados y cubiertos de finos pelos.
Don Julio, tomo la manito de Paulina y la coloco sobre la
verga.
- Que suave es la piel – dijo esta mientras su mano la
tomaba en todo su dimensión.
- Apretad un poco querida – dijo Julio con vos temblorosa – Y
tira lentamente esa piel hacia atrás, así verán la cabeza que redonda y lisa es.
Obedeció Paulina el pedido de su tío y lentamente el glande
quedo al descubierto.
Realmente era de grandes dimensiones, con forma de hongo y un
pequeño agujero en la cúspide, como un pequeño ojo que miraba a las niñas, como
invitándolas a seguir con tan peligroso juego.
El dedito índice de Eva toco la pequeña abertura mientras
preguntaba.
-¿Por ahí sale el semen no tío?- a pesar de que no era en
realidad tío suyo, ella ya lo consideraba como tal.
- Así es Eva – contesto Julio, pero no le digas semen, que es
muy técnico, dile leche, es mas vulgar pero así es como se dice en la vida
real-.
- ¿Y como hay que hacer para que salga, la leche, como tu la
llamas tío? – pregunto inocentemente Paulina pero terriblemente excitada por que
sentía endurecerse poco a poco la verga de su tío en su manito.
- Bueno – contesto Julio – Eso lleva un tiempo, pero si
ustedes quieren se los mostrare -.
- Si, si, queremos verlo tío – contestaron a dúo Paulina y
Eva.
- Perfecto, se los mostrare- replico sonriente Julio – Pero
primero ustedes tiene que bañarse, de lo contrario, la tía se enojara conmigo-.
Y diciendo esto, Julio se agachó y se subió los calzoncillos
y el pantalón.
Con cierto pesar las niñas vieron como desaparecía de su
vista esa verga que tanto las había excitado.
Julio cerro la canilla del agua, pues ya estaba llena la
bañera y les dijo alegremente.
- Desnúdense princesitas y al agua-.
Viendo que su tío no tenia la intención de dejarlas solas, se
miraron y con un encogimiento de hombros comenzaron a desvestirse.
Mientras estos acontecimientos se desarrollaban en el baño de
la planta alta, otros pero no menos importantes se desenvolvían en el comedor de
la planta baja.
Estaban ahí reunidos: Dolores, sus hijos Armando y Ana, las
dos mucamas, Elena y Marta y la cocinera Esther y su esposo el jardinero,
Edmundo.
Por supuesto la única que hablaba era Dolores; mientras se
paseaba de un lado a otro le decía:
- Vamos a ver si entienden por ultima ves, como ya saben
estamos en bancarrota, si este plan no resulta, venderé la casa y ustedes
tendrán que buscarse otros trabajos, que como saben no abundan; Armando y Ana
también tendrán que ganarse la vida de una forma u otra y queridos hijos se muy
bien que eso no les agrada en absoluto; en unas semanas el abogado de mi
fallecida hermana y su esposo vendrá a esta casa a leernos el testamento, que
como es obvio, toda la fortuna y les aseguro de que estamos hablando de
muchísimo dinero, ira a las manos de Paulina y de su hermana o como ustedes
quieran llamarla, hermana adoptiva; como sea, lo que tenemos que conseguir es
que el abogado nos acepte como tutores de las niñas hasta que estas sean mayores
de edad, de esta forma podremos administrar el dinero que nos darán mensualmente
para la educación y manutención de las dos niñas, que como ya me he enterado es
una mensualidad abundante -.
- ¿Como lograremos esto? pues la única forma es que las dos
hermanas se aferren a nosotros y no quieran por nada abandonar esta casa, para
esto ideamos un plan con Julio, sabemos que las dos niñas fueron criadas de tal
forma que todo lo que sea sexo ni pasaba por su mente, sin embargo por la edad
que tienen pensamos que las hormonas les están trabajado a mil por hora y como
ustedes saben mi marido es especialista en trocar la imaginación mas puritana en
una mente que no piense mas que en los impulsos sexuales; el en ese momento esta
haciendo las primeras jugadas y por lo que esta tardando parece que le esta
yendo bien.
- Lo que pido de ustedes es la mas absoluta colaboración,
cualquier cosa que las niñas quieran en materia de sexo ustedes tendrán que
concederlas y cuando digo cualquier cosa es tal cual lo digo; mis hijos ya están
de acuerdo ahora solo falta la decisión de ustedes, pero les anticipo que ante
cualquier negativa, la única opción que les queda es hacer sus valijas y
abandonar ya mismo la casa.
Elena y Marta se miraron y moviendo entre si la cabeza
afirmativamente le contestaron con un rotundo si.
Esther la cocinera dudaba ya que ella tenia dos hijos
pequeños, si estuviesen solo con su marido no tendría problema y así se lo hizo
saber a Dolores,
- Bueno – contesto esta – Entonces ya sabes lo que tienes que
hacer Esther -.
Ante el ultimátum, Esther miro a su marido pidiéndole opinión
silenciosamente.
- Bueno mujer – le dijo este –En algún momento los niños
tendrán que saber como es la vida y después de todo lo hacemos por el bien de
ellos ya que si nos vamos acá no tendremos ni siquiera donde pasar la noche-
En realidad el pensamiento del buen jardinero pasaba mas por
su deseo de ver y tocar a sus hijos quizás, penetrarlos ya que desde algún
tiempo lo veía crecer y sentía muchísimas ganas de tener contactos físicos con
ellos y posiblemente, con suerte penetrarlos, especialmente a Juanita que era la
luz de sus ojos.
Muy bien – dijo Dolores – ¿Todos de acuerdo entonces?
Todos asintieron con movimientos de cabeza y se retiraron a
sus respectivos trabajos.
-¿Tu crees mama que esto dará resultado? pregunto Ana.
- Por supuesto que si, tanto mi hermana como su esposo eran
dos personas totalmente lujuriosas a pesar de que no lo aparentaban, organizaban
grandes orgías en una de sus propiedades e incluso invitaban a niños y niñas y a
todas clases de personas viciosas y estas fiestas duraban varios días, asistimos
a varias con tu padre y seguro que en los genes de Paulina esta la información
pasada por sus padres.
Continuara
Quiero advertir a mis queridos lectores, que con paciencia de
santos han llegado hasta acá; que esta historia es bastante larga, ya que quiero
que conozcan a cada personaje especialmente en lo que a erotismo se refiere,
¿Por qué hago esto? por la sencilla razón de que como es una historia ficticia,
trato de hacerla lo mas creíble posible y para eso necesito darle a cada uno su
lugar.
Pienso que les gustara y excitara en grado sumo; si les
parece que no es lo que ustedes quieren leer acá, solo háganmelo saber con sus
opiniones, si por el contrario quieren que siga, pues también díganmelo de la
misma forma, por que como les he dicho en mis anteriores relatos, solo escribo
si a ustedes les gusta.
Un abrazo a todos y muchas gracias por leerme.
Santi 35